Valioso informe científico sobre Oxapampa (1927)

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Por considerar de suma importancia el informe que sobre la agricultura en Oxapampa hicieran los científicos, Louis Hecq, y E. Parent, publicado en los principales diarios de nuestra ciudad en el año de 1927, nos es grato transcribir parte del mismo, con el fin de que se tome conocimiento de cómo se encontraba aquel valle pasqueño por aquellos años.

El valle de Oxapampa es una llanura de terrenos fértiles de 8 leguas de largo a donde se halla establecida desde el año de 1856 una colonia alemana que fue la primera que desembarcó en el Perú y que posteriormente, en el año de 1868 fue aumentada con el arribo de nuevas familias alemanas. Aunque al principio se dirigieron a Pozuzo, muchas de ellas dejaron después ese lugar que no consideraron conveniente para su establecimiento y se dirigieron a Oxapampa.

Inmediatamente después de instalada aquella gente laboriosa comenzó a trabajar y mientras las mujeres preparaban convenientemente sus albergues, los hombres se pudieron a derribar los gigantescos árboles de la selva. Pronto tuvieron una regular extensión de terreno desmontado en el que se apresuraron a sembrar las plantas que debían asegurarles la vida. Las tres familias llegadas al principio no permanecieron solas mucho tiempo: la fertilidad del suelo y la salubridad del clima, atrajeron a otros colonos del Pozuzo, de tal manera que hoy se encuentran en Oxapampa cerca de 70 familias. Bajo el punto de vista agrario, Oxapampa puede producir toda clase de vegetales como maíz, caña, arracacha, yuca, papa, frijoles etc. El café prospera admirablemente y las plantas en general son muy vigorosas, lo que parece ser debido a su gran elevación (1,800 metros sobre el nivel del mar) que indudablemente conviene mucho a este cultivo, pues es siempre en las mayores alturas donde hemos encontrado plantaciones dignas de llamar la atención.

 La caña también da productos bastante remuneradores, pero su período de desarrollo es largo (3 a 4 años) y nunca florece, aunque en Chanchamayo la flor aparece a los diez meses. Con el jugo se fabrica chancaca y aguardiente. Hemos tenido ocasión de visitar el destilatorio del señor J, Hassinger, muy bien instalado con pocos gastos y que utiliza el agua como fuerza motriz.

Oxapampa tiene el aspecto de un bonito pueblo europeo por sus casas de madera que recuerdan una población suiza y por el estilo de sus construcciones. Los habitantes han llegado a producir y fabricar ellos mismos casi todo lo que necesita para la buena vida campestre a la que están muy acostumbrados.

A pesar de las dificultades del viaje que se puede considerar como un obstáculo para el desarrollo del la colonia. Oxapampa exporta al Cerro de Pasco aguardiente, café, carne de chancho, manteca, mantequilla etc. La exportación de café puede ser evaluada en mil quintales al año. Cada familia posee su ganado para la producción de la leche y mantequilla necesarias para su consumo. El ganado en general es muy bueno y el conocimiento que de su bondad se tiene en todo el departamento de Junín, justifica la gran demanda y las continuas compras que se hacer de sus crías con el objeto de llevarlas a Chanchamayo y Tarma a pesar de las dificultades del viaje.

Debemos consignar aquí la extrañeza que nos produjo su precocidad: hemos visto vaquillas de dos años completamente desarrolladas y preñadas, lo que proviene principalmente de los cuidados y de la selección que trata de conservar la colonia en la crianza de sus ganados. Al lado de cada casa se halla siempre un estable construido con madera, los que son de un modo particular, que merecen especial recomendación: consisten en estacas fijas en el suelo que sostienen un techo de madera; a 20 centímetros del suelo se halla un piso de madera también sobre el cual se pone la pajaza que tiene por objeto recibir las deyecciones y también procurar el mejor descanso de los animales. El establo se halla abierto por todas partes desde 1.25 desde la parte más baja está completamente cerrada. Cada vaca está separada de su vecina por un tabique de manera que no pueden moverse entre ellos. Por atrás del espacio reservado a las vacas se encuentra un pasillo de 30 centímetros para el pasaje y la comodidad de la limpieza que cada día se efectúa por la mañana. Por la parte de afuera, al lado del establo, hay abierto un hoyo para recibir el estiércol. En fin, los colonos de Oxapampa observan todas las costumbres europeas tan convenientes para la perfecta conservación y mejoramiento de la cría del ganado. Las vacas que están en producción de leche pasan la noche en el establo donde se les amarra y se les da su alimentación escogida que consiste en troncos de plátanos cortados en pedazos, arracacha y granos de maíz. Esta sobre ración se les da dos veces al día, en el momento del ordeñamiento, es decir, por la mañana y por la tarde. Durante el día las vacas quedan en libertad en terrenos antes cultivados y que, una vez que se ha dejado de sembrarlos, se cubren de una vegetación espontánea.

Las vacas son ordeñadas por las mujeres que las tratan con la mayor contemplación. Es muy curioso ver a estos animales regresar por la tarde al establo sin necesidad de arrearlos, como no hay tampoco necesidad de amarrar a las vacas por las patas para efectuar el ordeño.

La crianza de los chanchos se hace en un cercado establecido en los terrenos donde pastan las vacas. En el mismo cercado se hallan establos para las marranas que han parido y para los chanchos que se quiere engordar. Cuando los chanchitos tienen  la edad de dos meses se les quita la madre y se les deja en libertad en el cercado hasta que hayan alcanzado un año; buscan ellos mismos su manutención y no se les da sino un poco de maíz en la tarde. A la edad de un año son encerrados en los establos para engordarlos. Allí reciben maíz en grano, arracacha, leche desnatada etc., permaneciendo en estas condiciones durante seis meses, más o menos, hasta su completo engorde, porque lo que se trata de obtener, sobre todo es la manteca que junto con los jabones constituye el principal producto de exportación. Otro producto que también es aprovechado es la carne salada ahumada, pero es consumida por los mismos habitantes.

La marrana da de ocho a diez crías y sólo los machos son castrados. La avicultura es próspera, a tal punto que los huevos se venden a ocho por un real. En una palabra podemos decir que Oxapampa es una verdadera colonia, en la que todos sus habitantes se ingenian y trabajan por conseguir utilidad y bienestar, habiendo prosperado rápidamente, pero que encuentra ciertas dificultades para su desarrollo en la poca practicabilidad de sus caminos, tanto al Cerro como a la Merced.

Muy grato es dar cuenta aquí del mejoramiento del mejoramiento del ganado obtenido en el valle de Oxapampa, porque es una enseñanza elocuente de lo que se puede alcanzar con una selección juiciosa y con las aplicaciones de la gimnástica funcional.

Si los colonos de Oxapampa han podido obtener tales resultados, los criadores de la costa y de ciertas partes de la sierra, pueden obtenerlos más rápidamente y mejores, desde que tienen además a su disposición pastos de superior calidad.

No se puede hacer de tratar de mantener como se hace ahora, un gran número de reses; lo que se debe hacer estar pocas, pero en buenas condiciones. Que se deje a la crianza actual los terrenos de poco valor nos parece bien; pero no creemos en la imposibilidad de establecer en los mejores valles de la sierra establos de los géneros de los de Oxapampa, apropiados naturalmente a las condiciones climáticas de las localidades, en los que el suelo puede producir alfalfa, cebada u otros buenos pastos, que deben ser reservados a un número limitado de vacas escogidas, que bien cuidadas así como sus crías, bastarán para constatar e pocas generaciones, un gran mejoramiento, tanto en los animales mismos como en sus productos.

Una vaca, en el momento de mayor lactación, produce de doce a quince litros de leche, manteniéndose así tres meses, al cabo de los cuales principia la disminución para terminar a los 9 o 10 meses.

Hoy la costumbre de dejar mamar siempre a la ternera después de la ordeñación, porque la leche tiene allí poco valor puesto que no hay donde venderla. Tampoco se expende mantequilla fuera del pueblo, sino cuando se puede aprovechar la ocasión de llevar al Cerro o a la Merced con otras mercaderías. La leche es consumida pura para los colonos mismos y el resto es aprovechado para la fabricación de mantequilla. La descremación se hace según el antiguo sistema de reposo, y el batido en una batidora primitiva también. La leche desnatada sirve para la fabricación de quesos frescos sin ninguna preparación, aunque el uso más frecuente que de ella se hace es la alimentación de las terneras y de los chanchos, animales que son objeto de una exportación importante.

Los primeros que trabajan en este sentido, no solamente recibirán el provecho que les resulte, sino que experimentarán también la satisfacción de haber impulsado la agricultura del país.

Al terminar nuestro informe, séanos permitido dirigir a las autoridades, a los propietarios y administradores de los fundos que hemos visitado, nuestros más sinceros agradecimientos por su generosa hospitalidad y los importantes datos que se han servido suministrarnos.

LA MUJER QUE CAMBIÓ EL TIEMPO (Crónica)

Por Manuel Scorza.

la mujer que cambio el tiempoEl era tan poderoso y temido que una vez, en una plaza, dejó caer de su bolsillo una moneda de un sol. Nadie se atrevió a tocarla durante un año. He contado la historia en Redoble por Rancas. Era juez de la provincia de Yanahuanca, en los Andes Centrales, donde hoy arde la guerra civil de Sendero Luminoso.

Pepita Montenegro, su legendaria mujer, disfrutaba tanto de las fiestas que ofrecérselas era requisito obligatorio para presentarse a la justicia o simplemente para no enemistarse con el juez Montenegro. Por su orden, pleiteantes y notables, ofrecían festines y festines. Y cuando los notables ya no pudieron costearlos, se ordenó que los banquetes los ofrecieran los pobres. Para que no adujeran miseria o falta de recursos, se les obligó a aceptar cuantiosos préstamos que los oferentes arruinados demoraban años en pagar. Deudas hubo que tardaron una generación en cancelarse. Y como Pepita Montenegro encontrara demasiado largo el tiempo que separa el Año Nuevo del Año Nuevo, la Navidad de la Navidad, el Aniversario Nacional del siguiente Aniversario Nacional -celebraciones que los pueblos no podían eludir- suprimió el correo y dispuso acelerar el tiempo. Abrevió los meses (tenían diez días) y acortó los años. El tiempo montenegrino avanzó más veloz que en el lento calendario gregoriano. Cuando su pueblo de siervos decidió rebelarse, en sus dominios se vivía el año 2386. He contado estas desmesuras en El Jinete Insomne y en Cantar de Agapito Robles.

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Consecuencias epidemiológicas de la conquista de América

Por el Eduardo Estrella*.

Director del Departamento de Humanidades Médicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Quito.

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Introducción

 Hay datos históricos que confirman que en el año 1526, antes de que se inicie la conquista española del imperio incaico, se desató en los Andes la primera gran epidemia que mató a miles de indígenas carentes de defensas frente a esta nueva enfermedad. La mayor parte de los tratadistas consideran que esta epidemia fue por viruela.

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Reportaje a don Víctor Rodríguez.

Tema: Educación

(La grabación magnetofónica de esta entrevista se halla en el archivo de Radio Corporación de don Humberto Maldonado bajo el rubro de REUNIÓN FAMILIAR: Tema Educación. Fecha 6 de julio 1957)

Reportaje a don víctor gutierrezAprovechando de su estada en nuestra ciudad hemos querido conversar con don Víctor Rodríguez Bao, distinguido periodista trujillano que hace muchos años reside en el bello pueblo de Yanahuanca; en Huirín para ser precisos. Está ligado a nuestro pueblo por las múltiples vivencias que le cupo tener en nuestra ciudad durante su prolífica estada. Amigo entrañable de don Gerardo Patiño López es testigo especial de la historia de nuestra ciudad. De todas aquellas experiencias hemos querido tocar un tema hasta cierto punto tabú: La educación. ¿Qué puede decirnos al respecto, don Víctor?

  • Creo que este es un tema que va a originar urticaria a más de uno por lo que voy a decir: El Cerro de Pasco, no obstante ser el pueblo que más aporta al erario nacional, incomprensiblemente es el más postergado desde mucho antes.
  • ¿Por qué, don Víctor…?
  • Por la indiferencia de sus gentes…
  • ¿Cómo se explica eso…?.
  • Mire usted. A unos –los pobres- porque no tenían cómo hacerlo y otros –los ricos- porque no les daban la gana. Me explico. Los pobres se conformaban con lo que ganaban. No necesitaban más. Los ricos porque tenían asegurado su futuro. Sus fondos económicos depositados en los bancos se lo garantizaba; además sus minas, haciendas o comercios eran su garantía para el futuro… Como conclusión se llegó a establecer la costumbres de “Dejar hacer, dejar pasar”. Que todo quede tal como está.
  • Quiere decir que, ¿Estaban contentos con lo que eran y con lo que tenían?
  • Todo lo tenían a la mano, sólo había que extenderla. Pero cuidado; mucho cuidado. Hubo en la ciudad una excelente calidad de jóvenes que estaban conscientes de lo que querían…!. Eran pocos, pero brillantes. En este grupo podemos señalar a Gerardo Patiño, Ambrosio Casquero, Andrés Urbina, Arturo Mac Donald, Lorenzo Landauro….. Estos jóvenes, inconformes con el vuelo cultural de nuestra ciudad decidieron “mottu proprio”, es decir de propia voluntad, prepararse a sí mismos sin ayuda alguna. Fueron auténticos autodidactas.

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EL ORIGEN DEL CERRO DE PASCO

Por Víctor Rodríguez Bao

De un libro inédito cuyo autor es don Víctor Rodríguez Bao, tomamos este fragmento del Capítulo Segundo, y que precisa con referencias históricas el nacimiento del Cerro de Pasco. Cómo éste, nuestros amigos, van a encontrar interesantes relatos y entrevistas. Don Víctor fue un ilustre periodista norteño,gran amigo del Cerro de Pasco y su historia.

El origen del Cerro de PascoEran los días afiebrados de la conquista. El corcel español piafaba sobre los escombros de ese edificio magnífico que fuera la organización imperial de los Incas. Por la inmensidad del territorio sólo se paseaba desafiante la anarquía. La nada sobre los despojos. Los indios en el cataclismo de la derrota eran como oleajes de mares en tormenta. Al orden jurídico había substituido la fuerza, y al derecho natural, una voluntad aturdida. La tierra se desvinculó del concepto de propiedad y desde la familia imperial hasta el curaca y el ayllu colectivo, dejaron de ser los poseedores y usufructuarios. Aquello, como era natural, esperaba una nueva norma después del frenesí; sin embargo, desde 1533 hasta 1569, se constata un sensual apetito de dominio, en el que el derecho de gentes se desvincula del hombre como ser pensante, dejándolo en la condición de instintivo absoluto. Durante esos 36 años la tierra pasó de mano en mano al calor de la ley del más fuerte.

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Breve meditación sobre un retrato de Che Guevara

por José Saramago.

Con esta semblanza rendimos homenaje a dos hombres extraordinarios. Al premio nobel de literatura, José Saramago y a Ernesto “Che” Guevara, inmortal luchador que cayó por sus ideales. Visitó el Cerro de Pasco un año antes de sumarse a la lucha guerrillera de Cuba.

El Che Guevara

No importa qué retrato. Uno cualquiera: serio, sonriendo, arma en mano, con Fidel o sin Fidel, diciendo un discurso en las Naciones Unidas, o muerto, con el torso desnudo y ojos entreabiertos, como si del otro lado de la vida todavía quisiera acompañar el rastro del mundo que tuvo que dejar, como si no se resignase a ignorar para siempre los caminos de las infinitas criaturas que estaban por nacer.

Sobre cada una de estas imágenes se podría reflexionar profusamente, de un modo lírico o de un modo dramático, con la objetividad prosaica del historiador o simplemente como quien se dispone a hablar del amigo que descubre haber perdido porque no lo llegó a conocer…

Al Portugal infeliz y amordazado de Salazar y de Caetano llegó un día el retrato clandestino de Ernesto Che Guevara, el más célebre de todos, aquel hecho con manchas fuertes de negro y rojo, que se convirtió en la imagen universal de los sueños revolucionarios del mundo, promesa de victorias a tal punto fértiles que nunca habrían de degenerar en rutinas ni en escepticismos, antes darían lugar a otros muchos triunfos, el del bien sobre el mal, el de lo justo sobre lo inicuo, el de la libertad sobre la necesidad. Enmarcado o fijo a la pared por medios precarios, ese retrato estuvo presente en debates políticos apasionados en la tierra portuguesa, exalto argumentos, atenuó desánimos, arrullo esperanzas. Fue visto como un Cristo que hubiese descendido de la cruz para descrucificar a la humanidad, como un ser dotado de poderes absolutos que fuera capaz de extraer de una piedra con que se mataría toda la sed, y de transformar esa misma agua en el vino con que se bebería el esplendor de la vida. Y todo esto era cierto porque el retrato de Che Guevara fue, a los ojos de millones de personas, el retrato de la dignidad suprema del ser humano.

Pero fue también usado como adorno incongruente en muchas casas de la pequeña y de la media burguesía intelectual portuguesa, para cuyos integrantes las ideologías políticas de afirmación socialista no pasaban de un mero capricho coyuntural, forma supuestamente arriesgada de ocupar ocios mentales, frivolidad mundana que no pudo resistir al primer choque de la realidad, cuando los hechos vinieron a exigir el cumplimiento de las palabras. Entonces, el retrato del Che Guevara, testimonio, primero, de tantos inflamados anuncios de compromiso y de acción futura, juez, ahora, del miedo encubierto, de la renuncia cobarde o de la traición abierta, fue retirado de las paredes, escondido, en a mejor hipótesis, en el fondo de un armario, o radicalmente destruido, como se quisiera hacer con algo que hubiese sido motivo de vergüenza.

Una de las lecciones políticas más instructivas, en los tiempos de hoy, seria saber lo que piensan de sí mismos esos millares y millares de hombres y mujeres que en todo el mundo tuvieron algún día el retrato de Che Guevara a la cabecera de la cama, o en frente de la mesa de trabajo, o en la sala donde recibían a los amigos, y que ahora sonríen por haber creído o fingido creer. Algunos dirían que la vida cambió, que Che Guevara, al perder su guerra, nos hizo perder la nuestra, y por tanto era inútil echarse a llorar, como un niño a quien se le ha derramado la leche. Otros confesarían que se dejaron envolver por una moda del tiempo, la misma que hizo crecer barbas y alargar las melenas, como si la revolución fuera una cuestión de peluqueros. Los más honestos reconocerían que el corazón les duele, que sienten en el movimiento perpetuo de un remordimiento, como si su verdadera vida hubiese suspendido el curso y ahora les preguntase, obsesivamente, adonde piensan ir sin ideales ni esperanza, sin una idea de futuro que de algún sentido al presente.

Che Guevara, si tal se puede decir, ya existía antes de haber nacido, Che Guevara, si tal se puede afirmar, continúa existiendo después de haber muerto. Porque Che Guevara es sólo el otro nombre de lo que hay de mas justo y digno en el espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocemos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos.  (Tomado de Rebelión)