LA “PATARCOCHADA” DEL 30 DE JULIO

Escena de una “Carrera de Motos” realizada en los terrenos de Patarcocha, como culminación de las celebraciones de las Fiestas Patrias de 1955. Nótese la gran cantidad de público que asistía a aquellas festividades populares. En la cumbre de las elevaciones se podía distinguir una ringla de carpas y toldos donde las vivanderas expendían nuestros queridos platos típicos: Pachamanca, Picante de cuyes, Arvejitas, Mondongo, Charquicán, además de las Rosquitas bañadas, Pan de maíz, Cancha–maní, Chicha de jora y buena variedad de licores.
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LA PLAZA CENTENARIO II

PASADO UN SIGLO, TODO QUEDÓ DESTRUIDO

El mismo edificio visto de más cerca muestra claramente la decrepitud que el tiempo y el abandono han ido impregnando en sus paredes, balcones y puertas. Los balcones corridos -ayer abrigados- han perdido vidrios y ventanales por la desidia de los numerosos arrendatarios que la fueron maltratando. El avasallante trabajo minero fue haciendo el resto. Hoy día ya no existen. En su lugar se abre una tumba gigantesca donde han sepultado los más caros recuerdos de los cerreños. Usted amigo: ¿Conoce otra ciudad que le dé tanto a su patria como el Cerro de Pasco?. Poco a poco está desapareciendo nuestro pueblo mártir. Con las riquezas de sus entrañas han hecho tantas obras en otros lugares. Han construido palacetes, hospitales, cuarteles, colegios, universidades, catedrales, estadios, avenidas; han comprado barcos, aviones, tanques, armamentos, todo; y a nuestra tierra, proveedora constante de todas estas cosas, jamás le dieron nada. Es más, si antes exterminaron a los abnegados mineros, ahora han comenzado a exterminar a nuestros niños, flor y esperanza de nuestro futuro. Esta es nuestra dura realidad. Y, como si fuera poco, no obstante tanto aporte que los ladrones de cuello y corbata en grandes “faenones” se apoderan, jamás le dieron una recompensa a nuestro pueblo; ni siquiera una avenida o una plaza principal de Lima tiene el nombre de nuestra ciudad. Otros villorrios que no le han dado ni el cinco por ciento de los que nosotros le dimos en quinientos años, ostentan sonoras denominaciones. Lo que ha recibido nuestra tierra en cinco siglos de trabajo, es la ingratitud de todo un país.

LA PLAZA CENTENARIO I


Al noreste, camino a la ciudad de los Caballeros del León, denominada por ello Calle Huánuco, se erigió una amplia plaza donde estaban ubicados numerosos “Tambos” en los que se alojaban los comerciantes venidos de aquella ciudad. En tiempos aurorales se la denominaba simplemente: Plaza Grande. A mediados del siglo XIX, la llegada de los emprendedores austriacos y croatas provenientes de Viena, Dubrovnik, Dalmacia, Istria y otros pueblos montañosos del imperio austro-húngaro le dio vida activa y exitosa. Aquí los hermanos Marcos, Tomás, Lucas y Santiago Pehovaz, edificaron el hermoso edificio que se ve en esta histórica fotografía, con balcones corridos de fina y resistente madera, en el segundo piso donde se nota el uso de ventanales con vidrios que, por esos días, se ponía de moda en Europa (fines del siglo XIX). Se puede contemplar también, sendos toldos en los comercios del primer piso, una tarde de sol propiedad del rico comerciante: Klocock, también croata. Al costado izquierdo del edificio, con su escudo distintivo en el balcón y su correspondiente mástil, el consulado austro húngaro. Le enmarcan otros de esta importante plaza cerreña. Nótese que el piso está siendo empedrado. Según la Cámara de Comercio, también estaban los comercios de Azalia, Nation y Cía; Pedro Marinovich, Jesús Vial y Cisneros, Pascual Dall´Orto, Pedro Soletich y Miguel Gallo Diez. Enfrente, en la amplia casona perteneciente a don Elías Malpartida, donde pasados los años, funcionaría el Colegio Carrión y finalmente el femenino María Parado de Bellido. Comerciaban también, Estanislao Solís, Petronila Valladares, Emilio Maldonado, José María Quiroga, Zaragoza Vda. de Otaegui, Félix A. Loayza y Justa Povis. Allí estaban asentadas las casonas de don Santos Cuadrado y Pérez, Juan Gallo Díez, Rufino Quijada y Miguel Gallo Díez. La febril actividad comercial de la plaza determinaría -más tarde- que se la denomine PLAZA DEL COMERCIO. El 13 de setiembre de 1925, en homenaje al centenario del Departamento de Junín del que el Cerro de Pasco era su gran capital, se le da el nombre de PLAZA CENTENARIO. Allí, considerado el lugar más indicado, el pueblo cerreño erige un soberbio monumento a los gloriosos héroes de la Columna Pasco, inaugurado el 28 de julio de 1929.

A T E N C I Ó N

Todos mis libros están a la venta en el stand Nº 64 de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión en la Fería Internacional del Libro de Lima 2010, en el Parque de los Próceres de la Independencia en la Av. Salaverry cuadra 17, distrito de Jesús María

LA DEUDA HISTÓRICA

El 28 de Julio cumplimos 189 años de independencia. Este acontecimiento nos mueve a reflexionar sobre la vida de nuestro pueblo que, a decir verdad, no ha sido recompensado como ha debido serlo en mérito a todo lo que le ha dado a nuestro país.

Comencemos por el principio., como lo vieron en nuestros libros, blog y programas de radio, nuestro pueblo nace oficialmente cuando se efectúa el primer denuncio de sus minas para explotarlas. Hasta ese momento -octubre de 1567- nuestros antepasados, los yauricochas, habían vivido tranquilamente en nuestro territorio alternando la caza con el trabajo minero. Sí, tres cientos años antes –esto lo afirman los sabios- ya trabajaban el oro y la plata con una pericia extraordinaria. Esta no es una invención antojadiza. Los cronistas españoles son muy expresivos: Pedro Cieza de León, Íñigo Ortiz de Zúñiga, Garcilaso de la Vega, los primeros. Agustín de Zárate, Francisco de Jerez y Pedro Sancho de la Hoz, después. Ellos se encargaron de dejar el testimonio que aquellas obras de arte que nuestros antepasados enviaron a Cajamarca para el rescate del inca Atahualpa, fueron fabulosas. Todas estas esculturas concitaron la admiración de los extranjeros. Los especialistas afirman: “Los yauricochas fueron los más brillantes orfebres de América”.
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A T E N C I Ó N

Todos mis libros están en venta en la Feria Internacional del Libro 2010, Stand 64 de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión en el que, además de varios libros de nuestra Historia, están los siguientes títulos:
EL PREFECTO: “Todos los acontecimientos que se narran en este libro, son verídicos. Informes oficiales, notas periodísticas y valiosos testimonios personales de los protagonistas, apuntalan el relato de esta asonada en la que el pueblo minero ejecutó a un sátrapa que pretendió maltratarlo. Un logro novelístico extraordinario de su autor”. “Caballo Rojo”
VOCES DEL SOCAVÓN: “Este libro es un cofre que contiene preciadas joyas de la narrativa popular del pueblo minero. Cuentos y leyendas extraordinarios, narrados con arte sencillo pero maravilloso. Un verdadero logro de su autor” EL SERRANO.
MEMORIAS DEL TIEMPO, FILONES DE HISTORIA y HUELLAS DE LUZ, son tres libros que “narran heroicidades, sacrificios, iniquidades y acciones inolvidables de hombres y mujeres del pueblo minero, protagonistas de una odisea que –estamos seguros- algún día se recordará con especial respeto” EL PERUANO.
Además hallará excelentes grabaciones de música folklórica.

EL PREFECTO

Hace más de medio siglo que una asonada popular en el Cerro de Pasco culminó con la muerte del Prefecto. El Gobierno, en connivencia con la parametrada prensa de entonces, presentó un torcido testimonio destinado a desprestigiar a un pueblo que no hizo sino responder a la agresiva provocación de un altanero petrimetri que se creyó dueño y señor de vidas y honras. Durante tanto tiempo –de entonces ahora- nadie se había atrevido a protestar aclarando la verdad de lo acontecido. Este libro es la recusación de la otra parte; de aquella que habiendo sido inhumanamente agraviada, fue presentada como la agresora. Todos los acontecimientos que aquí se narran, son verídicos. Nombres, lugares y fechas, son reales. Se basan en documentos fidedignos, informes oficiales, notas periodísticas y, sobre todo, en valiosos testimonios personales que apuntalan mis vívidos recuerdos infantiles. Aquella tarde, sin quererlo, estuve en el mismo foco de la tormenta. Niño integrante de las amanecientes colas primero y testigo ocular de la sangrienta represión policial después. (Mis abuelos, mis padres y mis familiares más cercanos, fueron víctimas). Como la trama de esta novela gira en torno a dos protagonistas, los presentamos a ambos con sus características más saltantes. Por un lado, el Prefecto y su gavilla y, por el otro, el pueblo cerreño con sus más importantes luchadores y su grandeza histórica. El lector sabrá sopesar la importancia de cada uno. Por su parte el pueblo guarda con reverencia el recuerdo de hombres y mujeres que humillados y ofendidos, mancharon sus manos con la sangre del tirano.