MI QUIJOTE

A MI PADRE

Desde el día en que naciste
te llenaste de ideales.
Una madre ideal que nunca existió.
Te escapabas de tu universo
montado en libros mágicos
cabalgabas por las nubes.
De la mano de tu abuelo
conociste mundos nuevos.
Llenabas tus vacios
con metas por cumplir
y así entregaste tu vida a tareas excelsas
Amar a tu pueblo con cariño filial
y llenaste sus páginas en blanco
con la historia del Pueblo Mártir.
Amaste sus costumbres, cantaste sus mulizas
Admiraste a cada uno de sus ilustres hijos
A los de la Columna, al gran Mártir.
A los heroicos patriotas
A los valientes mineros
Rendiste homenaje a la mujer cerreña
Hoy veo en tus ojos reflejar
el paso de los años
tu voz antes engolada
ahora se muestra cansada.
Los ecos del sonido ya no llegan a tu oído.
Hoy uso la palabra del cual eres maestro
para rendirte un homenaje antes de que hayas muerto
Eres grande, eres mi MAESTRO
No sólo de la vida sino también del amor.
Gracias viejo lindo,
Gracias por tu tiempo.

Por Aída Pérez Santiváñez