LUIS FABIO XAMMAR JURADO (8)

Levantado el receso universitario en el año de 1935, deja su tierra y retorna a Lima inscribiéndose en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica para seguir estudios de leyes. Simultáneamente sigue asistiendo a la Facultad de Letras de San Marcos en donde obtiene el grado de Bachiller en el año de 1937 y el de Doctor en Letras en el año de 1938. Ese mismo año, en mérito a sus cualidades intelectuales y humanas es incorporado a la docencia superior, siendo entonces el catedrático más joven de la Universidad. En San Marcos profesa la cátedra de Literatura Antigua (1938) en reemplazo del patriarcal maestro y poeta tarmeño don José Gálvez Barrenechea y, de 1939 a 1947 “Autores Selectos de la Literatura Universal”.

” Se entregó a la investigación no para detener el espíritu del demonio, sino para afirmar la marcha de futuras andanzas. Así encontró viejos amigos y les ofreció su amor fraterno para hacerlos revivir como la mejor afirmación de que en el pasado existen valores sin los cuales no se puede construir el futuro.” ( Amadeo Delgado Pastor)

Fue en su condición de reconocido maestro universitario –dice Manuel Zanutelli Rosas- que, el 19 de abril de 1941, en una ceremonia realizada en el Salón de Actos de la Facultad de Letras de San Marcos, dio la bienvenida al conferencista y escritor español Ramón Pérez de Ayala. Trazó una sucinta biografía del ilustre visitante y le cedió la palabra para lo que sería una reunión de significativo provecho intelectual.

Invitado por prestigiosas universidades de países hermanos viaja por Chile, Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia y, dolido por la ignorancia en que se tenía al Perú, funda la revista TRES en compañía de sus más grandes amigos: Arturo Jiménez Borja y José Alfredo Hernández. Esta revista cumple con orden y acierto la difusión de los valores ecuménicos de la Literatura del Perú.

C H O L A L I N D A.

Andando la chola linda
con una flor en la mano,
con una flor en el pelo,
andando por la campiña.

Su risa es el agua nueva.
Ella camina, camina,
y la flor de su corpiño
!Qué nieve color de arcilla!.

Junto a la oreja, una flor,
sólo otra flor se abriría:
y sobre ella cien miradas
como flores de codicia.

Camino al puquial, los cholos,
parados tras de las pircas.
Ella camina, camina
y camina calladita.

Y la chola linda va
a la chacra de la orilla,
por sembrados que se queman
de esperanzas y delicias.

Tierra que pisó su planta
es tierra de maravilla:
de cada huella una flor
esparce su lumbre fina

Flores de sus ojos. Casi
flores de amor primitivo
las que caen de sus brazos
y mueren en su alegría.

Mucho la quieren los cholos:
mucho, en esta serranía.
Más flor que la flor de coca
y que la papa amarilla.

Y sin voltear la cabeza
ella camina muy digna:
bajo el arco de sus cejas
hay dos flores amatistas.

!Y toda la chola linda
es una flor cabritilla,
nacida en noche de cashua
y entre porongos de chicha!.