LOS CARNAVALES EN EL CERRO DE PASCO (1)

Club carnavalesco VULCANO en pleno, listo para su presentación en las calles cerreñas –Carnaval 1906- su boato y espectacularidad todavía es mantenido por sus actuales socios. En sus más de cien años de vida, continúa divulgando nuestras mulizas, huaynos y chimaychas. No obstante los dramáticos momentos que le ha tocado vivir, supervive gracias al entusiasmo de sus socios. Por su persistencia y su calidad debería ser declarado patrimonio cultural del Perú. Es un mérito al que tiene legítimo derecho.

Los carnavales constituyeron una fiesta que desde mediados del siglo XVIII alcanzó un auge extraordinario en nuestra ciudad minera. Los organismos que mantuvieron al tope el entusiasmo de su práctica fueron los clubes carnavalescos.

El primer Club Carnavalesco que se fundó en nuestra ciudad fue el CALIXTO, en 1880. Tras 32 años de vida, por decisión de sus socios, desapareció en 1912 cargado de éxitos rotundos. Su boato y magnificencia fue tal que en Ambo y Junín, pueblos aledaños, también surgieron conjuntos carnavalescos con el mismo nombre.

En 1905 se fundan BONIFACIO, MARISCO y MEFISTÓFELES, tres clubes de vida efímera que dejaron grandes recuerdos. En 1906 nace el Club que como ninguno representa al Cerro de Pasco: El VULCANO. Sus socios, preclaros y queridos ciudadanos, supieron mantener, generación tras generación, la más fiel tradición musical cerreña de los carnavales.

Cuando Don Calixto, había alcanzado raigambre en el pueblo minero, un grupo de distinguidos jóvenes “bien”, con el fin de alternar con el pueblo decidió “sacar” una comparsa numerosa y muy bien organizada. A diferencia de los otros grupos, no utilizaría cabalgaduras para desplazarse. A la usanza de los jóvenes de las “Tunas” españolas, irían a pie. Caminarían en bullanguero grupo por las calles con sus instrumentos en ristre, portando gonfalones característicos, bordados de cintas de mil colores. No tendrían compañía femenina porque lo que perseguían era rendir pleitesía a la belleza de todas las mujeres cerreñas. Eran tremendos “Donjuanes”, galantes y mujeriegos como ellos solos. En lo único que se identificarían con los otros conjuntos, sería en la interpretación de Huaynos, Mulizas y Chimaychas, matizados con los “Bandos”. Para ello tenían en sus filas a los mejores compositores y poetas del parnaso local. Como los jóvenes de todas las épocas, rebeldes e inconformes, eligieron un nombre, que por aquellos años, era “Maldito”: CAYENA. Ésta era la prisión más dantesca que en la Guayana francesa se había erigido. Allí estaban hacinados los más terribles y sanguinarios delincuentes del mundo de entonces.

En tanto estuvieron en vigencia, disfrutaron de resonante éxito por su “buen ver” (Todos eran buenos mozos, excelentes músicos, niños bien, de “buenas familias”, cundas y enamorados). Su juventud, entusiasmo y calidad de sus canciones, los hacían muy admirados, especialmente para el género juvenil femenino; sin embargo, el más grande problema que tuvieron que afrontar fue el de ir a pie y, por ello, tener que mojarse los pies hasta extremos increíbles; además -esto era lo más peligroso- se convertían en fácil presa de nutridos grupos de chicas que los mojaban a su regalado gusto.

La vida de los Cayena fue espectacular pero muy breve. Cuando murió un joven por una pulmonía galopante se retiraron de la competencia. Dejaron grandes recuerdos por las inacabables anécdotas que les tocó protagonizar. Cuando se subieron a sus cabalgaduras ya perdieron su atractiva particularidad. Les siguieron los grupos de BONIFACIO, MEFISTÓFELES Y MARISCO.

El entusiasmo carnavalesco jamás decayó en la ciudad minera; por el contrario, pueblos aledaños contagiados del sano y chispeante entusiasmo juvenil, fundaron sus clubes correspondientes: KAISER (Huariaca 1918), ASTOLFO ( Goyllarisquizga 1921), COW BOYS (Smelter), MARTE Y PIZARRO (Goyllarisquizga), LIRA OLLANTAY (Paucartambo), CHAPLIN (Huariaca), SAN JOSÉ (Mina Ragra), VULCANO CHICO (Carhuamayo). DON QUIJOTE (La Quinua), 1920. MOMO DE YANAHUANCA (1920), MOMO DE CHACAYÁN (1922), TRIFON (1913) en Huaraucaca, ATAHUALPA ANDINO (1926) Yanahuanca, etc, etc.

En nuestra ciudad, como es natural, siguieron fundándose clubes carnavalescos como: JUVENTUD APOLO (1922), una de las mejor organizadas que en el plano cultural sirvió de ejemplo a otras; el FILARMÓNICO ANDINO, en 1924, cuyo Presidente, don Pedro Santiváñez Castillo, trae de Lima, donde había destacado como músico mayor de nuestro Ejército, al incomparable Graciano Ricci Custodio, el más grande que ha tenido nuestra tierra, autor de numerosas mulizas y huaynos, especialmente de, EL OBRERO, huayno con letras del vate goyllarino, Maximiliano Gutiérrez.

Siguen los clubes, LIRA DEL ANDE, LIRA CERREÑA, HIJOS DEL TAHUANTINSUYO, DON NADIE, LOS DIAMANTES DE YANACANCHA, ROSARIO DE YANACANCHA, etc. etc. La principal característica del Tahuantinsuyo era que, cada año, presidía su comparsa un inca en riguroso orden que la historia había establecido. Su corte estaba conformada por guerreros y buen número de accllas, ñustas, mamaconas y vestales incas.

Había que ver aquellas celebraciones carnestolendas en homenaje a la mujer cerreña. En ellas se interpretaba la muliza, creación de muleros cerreños que desde lejanos pagos argentinos de Córdoba, Jujuy, Mendoza, Salta, Entre Ríos, conducían las mulas para los rudos trabajos mineros.

También los más exitosos huaynos creados por insignes músicos del pueblo. En esos tres días de jolgorio, se realizaba pomposo desfile de soberanas en carros alegóricos y comparsas de disfrazados. Reinas con fastuosas cortes de honor y pimientas, escoltadas por Guardia Mayor, Cancilleres, Chambelanes, Infantes y Delfines; damas de blancas o rubias pelucas glamorosas con tocados de seda, orillos centelleantes, barras de paño, caireles de ensueño y zapatitos áureos y brillantes; detrás, la numerosa escolta de impactantes disfrazados: gallardos húsares de morriones, capisayos y guantes; extraños príncipes de lejanas geografías, personajes milyunanochescos con alfanjes, dagas de empuñaduras de pedrería, guantes y fornituras de cuero; pierrots de caprichoso vestuario; vaqueros del Far West, con pistolas en cartucheras de cuero; fantoches comiquísimos, árabes, otomanos y turcos; emperadores chinos de luengos bigotes y trenzas enormes; incas de lujoso atavío, mamaconas, vestales y ñustas de colorines y abalorios indianos; elegantes señorones de cuidados fraques y chisteras; payasos, duendes y fantasmas; notarios cegatones de espectaculares narices rojas, pilosas con tamaños lunares, cargando enormes lapiceros y numerosos libros de utilería; saltimbanquis, gitanos y adivinos; piratas de llamativos pañuelos, tuertos y tatuados; corsarios de manos de gancho, pata de palo y espadas en ristre, siempre fieros y mal encarados; corsarios con sombreros de tres picos y libreas caprichosas, legionarios romanos de brillantes cascos y plumajes multicolores. Sinfonía majestuosa de guitarras, mandolinas, bandurrias, saxofones, fríscoles, violines, cornetines y voces…

En todos los años vividos, una pléyade destacada de poetas y músicos le dio brillo a las fiestas de MOMO.

Muestras de dos de las creaciones cantadas en el carnaval. Publicadas en papeles especiales y en piezas de seda, los ejemplares eran entregados al público que atiborraba calles y plazas de la ciudad minera. En próximas entregas seguiremos mostrando algunas otras piezas de nuestra colección particular.

Continúa…

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3 thoughts on “LOS CARNAVALES EN EL CERRO DE PASCO (1)

  1. Prof Cesar Perez :
    Es un enorme placer tenerle,por este canal como un gran aporte a nuestra cultura Pasqueña por favor desearia pedirle encarecidamente de emviarme las letras de estas dos canciones para un proyecto artistico del cual me ocupo,espero alcanzar mi peticiòn ,me despido de Ud.deseandole salud y bienestar para que nos siga dando sus grandes aportes.
    Irma Celis
    Verona-Italia Junio 2011

  2. Carnaval Cerreño; la que endurece lagrimas de alegría en los ojos, en aquellas tristezas espantadas de cementerio, en los inventados desmayos sorpresivos por la partida o llegada de la familia añorada o dejada, en los relojes perversos a veces de campana, que dieron tiempo para asuntos sin nombre.
    Carnaval Cerreño; tiempo definitivo de exclamar voluntades absolutas, tiempo para encontrar el camino de la inspiración en algún lugar del mundo, tiempo importante, en todo caso, tiempo para valorar los fenómenos culturales, “lo nuestro” incluyendo aceptarnos entre Pasqueños y sobre todo entre Peruanos, como un pretexto verdadero para que nuestra sociedad de hoy pueda borrar surcos y matices negativos del pasado y así pueda escribir su historia nueva; ya que su imagen -enjuta, sintética y plastificada como en todo el país – podría simbolizar su inconsistencia en los frágiles hilillos que constituyen la debilidad de una identidad entusiasmada, los carnavales cerreños hoy planchan rostros y rastros, hoy planchan el rostro de la ciudad minera que significaría serle infiel al futuro y al de nuestras generaciones; finalmente pregunto ¿Dignificar la escala de valores de identidad es tarea imposible? sin chauvinismos ¿Será, aún, verdad que las ideas, la música, la imaginación, el amar a lo nuestro y el coraje cambian el mundo? Pues por mi parte si estoy convencido, puede que haya llegado la hora apremiante de comprobarlo juntos, pero nunca separados. un abrazo de su amigo Carlos MEZA ANDAMAYO AUN SIGO ESTIRANDO MI EXISTENCIA, PARA QUE TENGA MAS SITIO EL RECUERDO Y LA MEMORIA DE MI TIERRA.

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