RECORDANDO A WISVALDO LACTAYO GARAY

Quien lo viera por primera vez y no lo conociera lo habría tomado por un severo funcionario judicial o por un meticuloso notario provinciano. Tal su talante. Sus redondos espejuelos engastados en brillante armadura metálica protegían sus pequeños ojos miopes. Sus renegridos cabellos lacios divididos en dos crenchas laterales por una impecable raya central enmarcaban su rostro.

Alto, de brazos y piernas largas, caminaba a grandes trancos como si la prisa demandara su presencia en otros lugares. Fuera del núcleo amical y bohemio donde era el rey, su aspecto cambiaba de la desenfadada alegría a la seria solemnidad de un funcionario judicial. Pocos –sólo los que lo conocían- sabían de su gracejo, de sus labios siempre sonrientes y prontos a la broma traviesa con los que nos regalaba con hermosas piezas del cancionero de entonces. No tenía una extraordinaria voz de los cantantes profesionales, pero el sentimiento y la entrega con que encaraba la melodía, le hacía merecedor de francos y prolongados aplausos.
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PLANA DOCENTE Y ADMINISTRATIVA DEL COLEGIO NACIONAL DANIEL ALCIDES CARRIÓN (1955)


Plana docente y administrativa del Colegio Nacional Daniel Alcides Carrión, en el patio de nuestro vetusto plantel presenciando los números culturales y artísticos que los alumnos presentarían en la “Charla Sabatina” de los cincuentas. De izquierda a derecha están: Raúl Colca Malpartida, Inspector; José Santos Ayzanoa, Regente; Reverendo, Severiano Rojas Lazo, profesor de Religión; Jesús Santiváñez Santiváñez, profesor de Ciencias Sociales; Antonio Soto González, profesor de Historia, David Torres Rocha, profesor de Literatura; Toribio Quijano Tamayo, profesor de Química y Física; Carlos Vilchez Murga, Director; Andrés Fuentes Dávila, profesor de Matemáticas; Fortunato Arzapalo Callupe, profesor de Geometría y Trigonometría; Daniel Florencio Casquero, profesor de Artes; César Girón, inspector y Jorge Vásquez, Suboficial a cargo de I.P.M.
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EL CLUB CAMPEÓN DE BÁSQUETBOL “SPORT PERUANO”


Un glorioso equipo que dejó grandes enseñanzas para la juventud cerreña. En la foto con el trofeo de Campeón 1945, los integrantes de aquella época. De izquierda a derecha: Julio “Mambo” Briceño, Gilberto Suárez, Miguel Rosales, Augusto Caballero Fúnegra (Capitán), H. Rosas, “Liclish” Suárez y Máximo Lazo Fretell. Ya habían dejado el equipo Félix “Chino” Baldoceda, Dagoberto “Colorao” Arroyo y “Avestruz” Martel. Durante su trayectoria, varias veces fue campeón de la Liga cerreña. Nuestro homenaje de gratitud y recuerdo al “Sport Peruano” digno campeón de un hermoso deporte.

UN SALÓN CON HISTORIA


Cartel publicitario que a comienzos del siglo pasado se difundía en los periódicos cerreños. “El Salón Central” fue uno de los locales más populares por su atención especial a los clientes y la variedad de tragos y comida que ofrecía. Reemplazó a un Café legendario que marcó época durante el siglo XIX y recibía el nombre de MOKA por que allí se degustaba el gran café árabe que era traído por el consulado español. Además se expendía el fino anisado de Mallorca, Ajenjo de primera y el preferido Mistral. En sus casilleros también había toda la selecta variedad de champaña y vinos franceses, cerveza alemana de Bavaria, Cerveza Brass “Tapa Verde”, cerveza noruega, Vinos de Madeira, Jerez fino, Cognac Hennesy, Cognac Martell, Châteu Ausone, Château Lafite , vino blanco de Anjou, Saint Aubin – Laigne, frascos de Fernet – Branca, variados y deliciosos vinos españoles. Todo esto combinado con selecta variedad de sardinas españolas en aceite de oliva, emparedados de jamón del país, anchoas y deliciosos platos de la cocina italiana. Por su ubicación estratégica era el preferido de los noctámbulos. Cuando sus propietarios Máximo y Julio Benavides se ausentaron del Cerro de Pasco, todo cambió. Mucho se habló de la calidad de su atención y de la calidad de su cocina. Como éste. Muchos salones cerraron sus puertas al finalizar el siglo. Ya era otra la manera de vivir de los dipsómanos cerreños.

LA CHURCA

En la cima de uno de los cerros que circundan el asiento minero de Milpo, hay una piedra gigantesca de tres o cuatro toneladas de peso en curiosa posición que hace suponer que, de un momento a otro, podría venirse abajo. El monolito, ¡Dios sabe por qué extraños fenómenos físicos!, está sustentado en un punto que no superará el puño de un hombre y que sólo un inescrutable misterio lo mantiene ahí. Fijo. En un alarde extraño de estabilidad. Quienes viven en su entorno se han acostumbrado a contemplar el fenómeno, especialmente en los atardeceres, cuando a contra luz del sol muriente, se puede ver claramente el milagro de su sustento. Pero es a los que lo ven por primera vez que los sobrecoge de admiración. Les hace suponer que un simple golpe de viento de los muchos que se producen aquí, lo traerá rodando hacia abajo. Pero no. En inacabables años se han sucedido ventarrones apocalípticos, rayos y truenos estremecedores, lluvias imparables y continuas, movimientos terráqueos de varios grados de intensidad, nevadas copiosas y vibraciones extraordinarias de numerosos y continuos disparos mineros, casi cotidianos, pero, venciendo augurios, la piedra se ha mantenido por años en esa extraña posición de insondable prodigio. A este tenebroso monolito los lugareños llaman LA CHURCA.
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PRIMEROS POBLADORES DEL POZUZO


KARL SCHERZER.- Fue un viajero austriaco que dejo una obra muy extensa sobre el Perú, con datos únicos. Por ejemplo el diálogo con un anciano nonagenario que participó en la sublevación de Tupac Amaru. Son remarcables sus páginas en torno a Cerro de Pasco, que van a continuación y que se vinculan a la inmigración germánica (tirolesa y renana) al Perú. Conjuntamente con la fotografía referida a los primeros colonos del Pozuzo poco tiempo después de su arribo a muestra selva, informaba:

“De la hacienda de Cutagno salí a pie para visitar la colonia alemana que se compone de tiroleses y prusianos. “Los primeros se hallan establecidos en las orillas del rio Huancabamba, que tienen origen al Este del Cerro de Pasco, y los prusianos se hallan situados la mayor parte, en la quebrada del rio Pozuzo, que está formado de varios ríos, y es el que sigue en el camino de Huánuco a Cutagno”.

“Recorrí todo el terreno ocupado por estos pacíficos colonos. Visité al muy estimable cura Egg que habita en la parte central de la colonia, en una hermosa casita construida de piedra labrada por los mismos colonos; vi la bonita y pintoresca casa de dos pisos del señor Walser y varias otras de mas humilde aspecto con la más agradable sorpresa observé en la mayor parte de las casas algunas hermosas vacas amarradas a un pesebre construido a la europea, las que proveen a sus moradores de leche, queso, mantequilla y carne, en fin, vi sus cultivos de plátanos, yucas caña y arroz, marchando por sendas sombreadas por verde y floridos arbustos de café”.

FUENTE: “El Minero Ilustrado” 1896.

LA MONJA DE PASCO

Cuentan que al instalarse una pequeña vicaría del monasterio de las hermanas nazarenas en la Villa de Pasco, se había amainado el espíritu levantisco, pervertido y camorrista de sus pobladores. Pasados algunos unos meses, sin embargo, con más ímpetu y virulencia retornó la indisciplina y el mal vivir. No eran pocos los escándalos cotidianos ni pocos los muertos que aparecían por sus calles.

Apesadumbrado por estos acontecimientos, Sor María de la Concepción del Espíritu Santo, a la sazón, Madre Superiora del Monasterio, juzgó que todo esto ocurría por falta de auxilio espiritual de un sacerdote. Los que se encontraban en Vicco y Ninagaga, muy pocas veces asomaban por la villa.

Se encomendó al Hacedor, poniendo tanta fe en sus rezos, que un día el Todopoderoso se le presentó circundado de un halo luminoso en un marco de coros celestiales.
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