Colegio Industrial Femenino “Virgen del Carmen” del Cerro de Pasco

Plana de maestros del Colegio Industrial Femenino Nº 31, “Virgen del Carmen” posando con el disfraz de la “Chunguinada”, escoltando a su matrona, con ocasión de celebrar un aniversario más de su fundación.

Recordamos con cariño cómo, con motivo de celebrarse el Día de la Educación Técnica el 23 de setiembre de 1957, se reunieron, entre otras personas, el director del Instituto de Minería, ingeniero Raúl Santiváñez, la profesora Carmen Madrid Falconí y tras un cambio de opiniones, llegaron a la conclusión de que sería muy positivo para las chicas de la ciudad la apertura de un centro educativo así como el Instituto de varones que venía funcionando. La idea prosperó y tras realizarse un Cabildo Abierto en el Municipio, el profesor Luis Llanos de la Matta, se ofreció a estructurar las bases iniciales conjuntamente con los trámites necesarios ante la persona de nuestro representante por Pasco, don Justo Armando Cabello Cuadrado quien, contagiado del entusiasmo inicial, respaldó la iniciativa y la presentó a su Cámara. Tuvo éxito inmediato. Nacía el Primer Plantel Técnico Femenino de la ciudad. El Ministro de Educación Dr. Jorge Basadre Gromman, firmó la Resolución Ministerial Nº 2023 con fecha 28 de febrero de 1958 que crea el INSTITUTO NACIONAL INDUSTRIAL FEMENINO.

Desde el comienzo, a través de nuestro programa radial EL PUEBLO, tratamos que el nombre del Colegio fuera Enriqueta Rivera Woolcott, en homenaje a nuestra extraordinaria educadora que, en su tiempo, había iniciado la educación secundaria en nuestra tierra. No lo conseguimos. Después de una consulta general entre profesoras, alumnas y padres de familia, salió ganando el nombre de la Virgen del Carmen que actualmente ostenta. Esta respetable Institución educativa, desde entonces viene cumpliendo una gran labor de formación a la mujer pasqueña, preparándola en el nivel técnico e intelectual para que pueda continuar sus estudios superiores en cualquier universidad o instituto superior del país. También para que pueda crear su propia empresa, una fuente de trabajo y generar sus ingresos propios.

Rendimos nuestro respetuoso homenaje de admiración y afecto por la tarea notable que vienen desarrollando en todos los campos de la actividad educativa, preparando a magníficas alumnas peruanas

(NUESTROS ESCRITORES): EL TAMBOR DE GUERRA por Víctor B. Zúñiga.

Víctor B. Zúñiga era un notable profesor cerreño que en la década de los veintes publicó una serie de narraciones como la que presentamos en esta oportunidad. Al rememorar este casual y emotivo encuentro con un sobreviviente de la Guerra con Chile, nos recuerda los momentos más aciagos de aquella confrontación bélica de la que salimos perdiendo aunque con hechos de heroísmo y sacrificio enormes. No se puede decir menos de la Batalla de San Francisco en la que, prácticamente nuestras fuerzas fueron diezmadas; los sobrevivientes fueron a engrosar otros regimientos heroicos. Aquellos sobrevivientes murieron finalmente en la Batalla de Arica el 7 de junio de 1880, rodeando al titán del morro, coronel Francisco Bolognesi.

Los tintes glaucos vesperales de una tarde invernal, daban al horizonte de aquel pueblecito de indios, un carácter de melancolía….

Yo y mis compañeros de viaje, sentados sobre una piedra, contemplábamos los vestigios de la agricultura incaica, haciendo recuerdos históricos de aquellas épocas de inocencia, de vida pastoril y de gobierno patriarcal; de aquellos tiempos de ventura que pasaron cual las alegres golondrinas de Bécquer, para no volver….

Y, estando sumidos en la evocación de los manes de Manco Cápac y de Huayna Cápac, sentimos acercarse a nosotros un indio ya anciano de mirada altiva pero atrayente, que con el sombrero en la mano nos dio las buenas tardes. Llámelo con cariño y tras de brindarle un lugar en nuestro campesino asiento y un cigarrillo, entablamos una charla histórica sobre su pueblo, siguiendo la costumbre de pesquisar datos en la conversación de mis mayores. Hízolo de grado narrándonos sucesos de los que fue testigo presencial, no faltándole frases de recriminación para la famosa trinidad del Cura, Juez y Gobernador.

Llegado que hubo a este punto, nos ofreció el viejecito a pasar a su cabaña a tomar un vasito de chicha, a lo que nosotros accedimos gustosos. Al penetrar en su casa, lo primero que vi fue un tambor al parecer corriente; empero como tenía una placa metálica en uno de los costados, lo cogí  y leí la siguiente inscripción: “Viva la República Boliviana”. Al ver mi actitud, el anciano díjome alcanzándome el vaso de chicha ofrecido:

— Señor, voy a contar a ustedes, la historia de este tambor que actuó en el Campo de la Alianza…- Y como le dirigiese una mirada de duda, nos brindó un asiento y nos contó los siguiente.- Habiendo desembarcado en el puerto de Iquique, en el mes de marzo, yo Anselmo Haytanay y Huaccanay, natural de Tangor, -a quien bien conoce su compañero, señor Washington Oviedo- pertenecía antes de la declaratoria de guerra, a la 3era Compañía del batallón Zepita que desembarcó en Iquique en marzo de 1879, a órdenes del entonces coronel Andrés A. Cáceres. A los pocos días, después de nuestro arribo a Iquique, nos trasladamos a “Alto del Molle”, punto situado a 10 o 15 kilómetros a donde acantonamos mientras se construían cuarteles provisionales, en unión del regimiento “Dos de Mayo”, comandado por el malogrado Comandante General Coronel Manuel Suárez.

El 21 de mayo a las 6.a.m., en momentos en que practicábamos ejercicios de guerrilla, fuimos sorprendidos por detonaciones de artillería marítima que motivaron órdenes del Comandante General Suárez para que la tercera compañía bajara a la caleta del Molle a unirse con la 6ta compañía que comandaba el sargento mayor Luis Lazo que se encontraba destacado en aquel lugar; emprendimos la marcha y al descender la cuesta pudimos ver que nuestra fragata Independencia arrinconaba a la corbeta enemiga “Covadonga”, a la cual creímos ya capturada en ese momento. Entusiasmo indescriptible en la tropa, entusiasmo que duró breves instantes, pues vimos con sorpresa de que, por desgracia, la “Covadonga” había podido surcar con dirección a “Punta Gruesa” y que la fragata Independencia la perseguía batiéndola. Fue en ese instante que el comandante Suárez dio orden de marchar sobre Punta Arenas en previsión de proteger a los tripulantes de la Independencia que corría peligro de vararse por su mucho calado y que efectivamente los sucesos confirmaron tal presagio.

Una vez constituidos en el lugar de la catástrofe, nos ocupamos del salvamento de los náufragos cubriéndoles con nuestros capotes y frazadas y llevándolos a la caleta del “Molle”, lugar donde el contralmirante Miguel Grau, embarcó en el Huascar a los marineros náufragos, entre los que se encontraba, gravemente herido, el primer maquinista del buque.

El dos de noviembre del mismo año, a las 5.30 a.m, sentimos el bombardeo del Puerto de Pisagua, para proteger el desembarque del ejército enemigo, por cuyo motivo, el señor coronel Andrés A. Cáceres, entonces ya comandante general de la segunda división, ordenó prepararnos para el embarque por ferrocarril que debía conducirnos al “Pozo Almonte”. No lo hicimos todos, ese día, porque sólo pudo verificarlo el Regimiento “Dos de Mayo”, embarcándose el Zepita a los tres días después.

Parece que la fatal noticia de la destrucción del primer escuadrón de “Húsares de Junín No 1”, por un regimiento de caballería ocasionó nuestra marcha a San Francisco, a los tres días de permanecer en “Pozo Almonte”.

A las 5. a.m. del día 19 del mismo mes llegamos al pie del cerro de San Francisco, lugar donde vivaqueba el ejército chileno. Después de reconcentrado el ejército aliado, en columna cerrada, esperamos impacientes la batalla; ya  cuando se había recibido la orden de postergarla para el día siguiente, sentimos de una a dos de la tarde, descargas por el lado del emplazamiento de “La Columna Pasco” y el “Batallón Ayacucho No 3”, entablándose en seguida la batalla. Entonces la segunda división a la que yo pertenecía comandada por el coronel Cáceres se mantuvo de reserva cubriéndose con las calicheras mientras nuestros compañeros de Pasco y Ayacucho se batían bizarramente con la sola presencia del comandante Ladislao Espinar y el sargento mayor Lazo, convertida en una carnicería en contra de la “Columna Pasco” que se encontraba sin sus jefes. La batalla fue completamente desordenada, nuestros compañeros, fusilados por la espalda por las fuerzas bolivianas que a órdenes del general Villegas pudieron ascender hasta el principio de las faldas de San Francisco. Y tras una encarnizada pelea de dos horas se declaró la derrota, despareciendo luego, como por encanto, las fuerzas bolivianas y evitando el coronel Cáceres el desastre completo mediante su 2da división que contrarrestó el ataque del grueso de la caballería chilena y parte de la infantería que habían descendido en persecución de los nuestros.

A las once de la noche recibimos la orden de marchar en retirada a Tarapacá; ésta se hacía en el mayor orden cuando con sorpresa nos dimos cuenta de que el desastre era completo ya que la intensidad de la “camanchaca” dio lugar a la completa desorganización del ejército. Marchábamos en grupos y mezclados entre individuos de diversos cuerpos por varios caminos ya que no conocíamos el que conducía a Tarapacá, cuando en la mañana pudimos apercibir que llamaban a reunión en la pampa del “Hospicio” los señores coroneles Cáceres, Suárez, Somocurcio y otros oficiales, mediante los cuales pudimos reorganizarnos y emprender la marcha hacia Tarapacá.

Penoso camino el que practicamos hasta la “Aguada”. Hubo muchos suicidios a causa del hambre y sed que nos devoraba. Ahí permanecimos hasta el día 21 en que continuamos marcha a Tarapacá a donde pudimos llegar el 23 a las 8.a.m., acantonando en  casas particulares.

El día 27 a las 7 de la mañana, nos preparábamos para emprender marcha sobre Arica, cundo nos sorprendió la batalla que se lidió ese día y que todos conocen por la historia; teniendo yo la única satisfacción de hacer presente, que mi batallón con el coronel Cáceres a la cabeza, pudo tomar cuatro cañones del ejército chileno con cargas consecutivas que ejecutamos a la bayoneta y que mediante nuestra intrepidez pudimos hacernos de rifles y municiones del enemigo. En la noche de aquel día, después de la victoria y luego que hubiéramos enterrado al comandante don Juan Bautista Zubiaga, sargento mayor Benito Pardo Figueroa; capitán Francisco Pardo Figueroa, hermano del anterior a quienes vi luchar como leones, y al subteniente Cáceres, hermano del coronel. A la  una más o menos salimos con dirección a “Apachica” para luego pasar a hasta Arica.

Llegamos a este puerto el 25 de diciembre, después de largas y penosísimas jornadas en las que sufrimos toda clase de privaciones. Fuimos recibidos por el contralmirante don Lizardo Montero, el entonces coronel Canevaro y otros jefes. Ese día el general Montero  puso en conocimiento del ejército vencedor de Tarapacá, que la dictadura de don Nicolás de Piérola, expresando que no obstante esa orden anormal de cosas, debíamos seguir con patriotismo y decisión las vicisitudes de la guerra bajo las  órdenes del dictador.

A los pocos días de formó el batallón Zepita, refundiéndose en él, el regimiento Dos de Mayo y a los 20 o 25 más o menos de haber llegado sobre las pampas de Item, los batallones Zepita a órdenes del coronel Cáceres; Misti a órdenes del coronel Ignacio Somocurcio; un batallón y escuadrón bolivianos a la de sus respectivos jefes, entre los que descollaba el hoy general don José M. Pando, entonces todavía teniente coronel.. Tras una permanencia de más o menos treinta días en el valle de Moquegua, en el lugar denominado “Alto del Conde”, contramarchamos a Tacna para luego salir a “Para”  y enseguida ocupar nuestros emplazamientos en el “Campo de la Alianza”.

El 25 de mayo de 1880, a la 1.pm. emprendimos marcha para sorprender y batir al enemigo. ¡Vana ilusión!. Tuvimos que contramarchar en vista de haberse frustrado el plan concebido por los jefes y ocupar nuestras anteriores posesiones hasta las once de la mañana del 26, hora en que principió el combate de artillería, generalizándose entre los dos ejércitos a las doce del día; allí la división a que yo pertenecía a órdenes del coronel Cáceres y en el que tuve por valeroso e intrépido cabo, al señor Juan Blas Rojas Vera, hoy capitán, jefe militar de esta provincia y a cuyo testimonio apelo de la veracidad de cuanto les he narrado, fue el que peleó con más denuedo en razón de estar a la izquierda del ejército, a punto que los chilenos batieron con sus mejores regimientos como fueron , el “Buin”, el “Santiago”, el “Victoria”  y otros más, y el grueso de su caballería que sostenía ese flanco.

Era las tres y treinta más o menos, en que la fatalidad declaró la derrota, la cual nos obligó a marchar batiéndonos en retirada contra las huestes chilenas que avanzaban. Fue en uno de estos instantes cuando vi caer herido a mi cabo Rojas Vera sin poder evitar el que se me cayeran algunas lágrimas al considerar mi ineptitud para socorrerlo. Y  como la derrota fue completa, nos dispersamos todos, tomando yo y algunos compañeros al ruta de “Pachía”. Aquí fue donde tropezamos con un soldado boliviano herido que nos llamó, manifestándonos que, como su herida era grave, tenía la certeza de morir y que siéndole, en consecuencia, imposible continuar redoblando su tambor, me lo entregaba para hacerlo siempre en contra de los “malditos chilenos”, expirando enseguida entre mis brazos.

Cargado con mi tambor – éste que ustedes ven- llegué a “Pachía” en donde cogí una fiebres fortísimas que causaron el abandono en que me vi después de dos meses de penosa enfermedad. Ya mejor de mis dolencias salí de aquel pueblecito para, cruzando, montes, ríos y cordilleras llegara a Tangor, morada de la que fue mi esposa y cuyos recuerdos me causaban en campañas la nostalgia del terruño.

Desde entonces conservo este tambor como el emblema del recuerdo, como objeto apropiado para dar a mis hijos lecciones de patriotismo y odio eterno a Chile”.

Cayósele al viejecito una lágrima y nuestra mirada de veneración y respeto al veterano del 79 que terminó diciéndonos.

— Ya llegará la hora de las reivindicaciones; ustedes serán los que vengarán las vandálicas ofensas del Caín de América…. Si, no dudo. El tiempo jamás borrará del corazón de los peruanos, el odio eterno que debemos tener a Chile.

Saltamos de nuestros asientos y dimos un abrazo al viejecito como sintetizándole una promesa…un juramento….

Cerro de Pasco, verano de 1914.

INVITACIÓN A MISA

El martes 2 de octubre del presente, a las siete de la noche, se celebrará una misa en conmemoración del primer mes del fallecimiento de nuestro amigo, Félix Baldoceda Yanútulo, (Q.E.P.D), en la Parroquia de San Pablo de la Cruz, Urbanización Santa Patricia; calle Cusco 499 con calle Tacna. LA MOLINA (Altura de la cuadra 56 de la avenida Javier Prado Este). Invitamos a los amigos de tan insigne deportista y caballero cerreño, a esta ceremonia religiosa para elevar preces por su eterno descanso. 

La subida de Santa Rosa

En la fotografía que ilustra la presente nota, observamos la subida de Santa Rosa con una serie de viviendas de conocidas familias, a la derecha, y diversas instalaciones mineras, a la izquierda. En primer lugar, al lado derecho, vemos el famoso “Hotel Venecia” que en sus tramos finales fue atendido por el chino Lam León. Orillando la pronunciada pendiente que se unía con la Calle del Marqués había una serie de comercios y viviendas de conocidas familias cerreñas. Las instalaciones mineras que se ven al lado izquierdo fueron trasladadas a la mina Lourdes que alrededor del castillo reunía todas las oficinas y talleres de la Cerro de Pasco Copper Corporation. Cumplido el traslado, el lugar quedó convertido en una enorme depresión originado por los tractores. Por el terremoto de noviembre de 1947 se abrieron enormes grietas que hacían peligrar el tránsito de vehículos. Se tuvo que clausurar esta subida con una serie de tranqueras metálicas por el peligro que entrañaban. Esta arteria corresponde a uno de los primeros y más importante barrios del Cerro de Pasco: Santa Rosa. Su nombre se debe a un improvisado milagro  que efectuó los primeros días de 1610. Aquel año, tras once días de imparable tempestad de nieve que ocasionara la muerte de niños y ancianos y a punto de hacer desaparecer a  nuestro naciente pueblo minero. En ese momento nuestras gentes efectuaron desesperadas procesiones, misas y rogativas. Al ver que nada conseguían por intercesión de San Esteban (Primer patrono del pueblo), motu proprio decidieron rogar a Santa Rosa de Lima. Esta santa limeña -hacía poco tiempo elevada a los altares- consiguió el cese de la tempestad. Salvado el pueblo, la fe hacia la santa creció enormemente; se le construyó la primera iglesia con su nombre y el barrio quedó como Santa Rosa.

Allí se construyeron los primeros talleres de la compañía norteamericana, en 1902, también el campamento para trabajadores. Con los siglos creció su fama de barrio eminentemente minero. En su ámbito muchos acontecimientos importantes se desarrollaron, entre ellos, el deporte. El último cuadro, semillero de grandes valores, fue el Club Social y Deportivo Santa Rosa que, en su mejor momento, lo comandó don Julio Aliaga Trejo, un hombre extraordinario que hizo positiva labor en nuestra tierra.

INVITACIÓN A MISA

El martes 2 de octubre del presente, a las siete de la noche, se celebrará una misa en conmemoración del primer mes del fallecimiento de nuestro amigo, Félix Baldoceda Yanútulo, (Q.E.P.D), en la Parroquia de San Pablo de la Cruz, Urbanización Santa Patricia; calle Cusco 499 con calle Tacna. LA MOLINA (Altura de la cuadra 56 de la avenida Javier Prado Este). Invitamos a los amigos de tan insigne deportista y caballero cerreño, a esta ceremonia religiosa para elevar preces por su eterno descanso. 

Delegación musical cerreña en Amancaes y el Teatro Forero (1928)

Integrantes de la representación musical cerreña en el festival limeño de Amancaes, en 1928. Su éxito fue tal que fueron invitados a gravar los primeros discos de música folclórica del Perú después de actuar triunfalmente en el Teatro Forero. La delegación estaba representada por los siguientes señores. (Primera fila, arriba). Daniel V. Galarza, tramoyista que presentó un hermoso decorado con el Socavón de Rumiallana que sirvió de fondo para la memorable actuación; don Eliseo Malpartida Rocco, (Presidente), Mariano V. Collao y Alejandro Rodríguez Albornoz (Delegados). (Segunda Fila): César Urbina, Andrés Rojas, y Jorge Dávila (Violines); Erasmo Machado Sarmiento, Julio V. Rodríguez, y Silverio Laurent (Guitarras); (Tercera fila): Justiniano Ariza (Quena), Nicéforo Bravo y Adrián Galarza Gallo (Clarinetes); Armando Paredes Ugarte (Saxofón); Antonio Velita (Fríscol).

INVITACIÓN A MISA

El martes 2 de octubre del presente, a las siete de la noche, se celebrará una misa en conmemoración del primer mes del fallecimiento de nuestro amigo, Félix Baldoceda Yanútulo, (Q.E.P.D), en la Parroquia de San Pablo de la Cruz, Urbanización Santa Patricia; calle Cusco 499 con calle Tacna. LA MOLINA (Altura de la cuadra 56 de la avenida Javier Prado Este). Invitamos a los amigos de tan insigne deportista y caballero cerreño, a esta ceremonia religiosa para elevar preces por su eterno descanso. 

INVITACIÓN A MISA

El martes 2 de octubre del presente, a las siete de la noche, se celebrará una misa en conmemoración del primer mes del fallecimiento de nuestro amigo, Félix Baldoceda Yanútulo, (Q.E.P.D), en la Parroquia de San Pablo de la Cruz, Urbanización Santa Patricia; calle Cusco 499 con calle Tacna. LA MOLINA (Altura de la cuadra 56 de la avenida Javier Prado Este). Invitamos a los amigos de tan insigne deportista y caballero cerreño, a esta ceremonia religiosa para elevar preces por su eterno descanso. 

CARTA A MI AMIGO JUAN (01)

Mi querido y recordado Cesar:

Que agradable sorpresa esta mañana ver tu nombre en mi computadora y leer tus cálidas palabras. Me transporto inmediatamente a los años de nuestra niñez y juventud, recordando entre otros, lo nombres del profesor “Auricuy”; “Gato Galarza”; más tarde, en el “Carrión”, el doctor Vilchez Murga, el “Chino” Campoa, el Dr “Sancochao” el regente Ayzanoa, “Panza de agua” el “Mono Huaman”, el “Carnero” Mac Lenann. Trabuco, y las chicas….. etc. etc. Antes que nada quiero felicitarte por tu blog, donde has podido grabar la tradición e historia de nuestro querido terruño. Muy interesante! Te agradezco!. Sí, yo creo, como tú dices, que tenemos que encontrarnos para estrecharnos en un afectuoso abrazo fraternal, para recuperar más de medio siglo de ausencia. ¡Cómo pasan los años! Es increíble, yo no me convenzo todavía que llegué a los 72 años de vejentud.

Bueno mi querido amigo, es fabuloso darse cuenta  que cuando hay amistad las dimensiones del tiempo, espacio y distancia se desvanecen.  A pesar de todo seguimos siendo y sintiéndote amigo como cuando jugábamos en el 491.

Ya sabes que si tienes la oportunidad de venir a este país del norte, estoy acá para servirte en la Universidad de Masachussetts donde desde hace mucho tiempo soy Catedrático Principal a tiempo completo.

Gracias por hacerme saber de los antiguos amigos del Cerro

Abrazos y Hasta pronto

Juan

—–(Respuesta)————-

Dr. Juan Clímaco Rodríguez Munguía  Ed. D

Professor Emeritus

University of Massachusetts Lowell

Estimado Juan: Fue una alegría enorme el recibir tu nota a través de la maravilla del internet. A pesar de la formidable distancia que nos separa en el tiempo y en el espacio, volvimos a encontrarnos mediante la magia de este blog. Sesenta años en el tiempo y miles de kilómetros en el espacio fueron vencidos por nuestra vieja amistad. ¡Qué emoción!. Cuando partimos de nuestra tierra -cada uno a cumplir con su  destino- muchas cosas sucedieron en la lejana querencia que nos vio nacer. Prendido en nuestras retinas llevamos el recuerdo de los cálidos rincones donde transcurriera nuestra infancia. Jamás pensé que una negra realidad, más oscura que la más terrible pesadilla, la convertiría en un horrendo agujero donde se está sepultando su vida. Este horror sin nombre me ha compelido a escribir los avatares de nuestra tierra. Quiero que nuestros menores los conozcan en toda su dimensión. Si por alguna razón no hubieran podido leer mis libros, quiero llegar a ellos a través del internet y de la radio, como lo vengo haciendo desde hace sesenta años. Tus palabras, así como de los amigos que bien me quieren, son las más hermosas retribuciones por ello. Gracias. Sigue acompañándome. Yo seguiré difundiendo nuestras viejas historias. Con ese particular motivo –mi querido Juan- en estas páginas trataré de revivir algunos episodios de nuestra infancia para que los niños de hoy, la conozcan.

Bueno, te cuento que lo único que permanece en pie, es nuestra vetusta escuela de Patarcocha donde cursamos la primaria. ¿Recuerdas?. Qué grupo maravilloso de hermanos estuvimos allí. De ellos, todavía me reúno con Fena Livia, el más notable futbolista de nuestra tierra; con Héctor Martel, que mantiene vigente la maestría de su guitarra; “Peyo” O´Connor, un pintor extraordinario, sus cuadros están en Europa y Estados Unidos; continuamente le solicitan sus obras. “Cabezón” Malpartida, talentoso periodista cuyas notas se leen en diarios y se le escucha a través de Radio “Santa Rosa”. “Paja Chuco” Osorio, capitán de minas ahora retirado y cuya chapa se debe ¿Recuerdas? a que cuando las granizadas espantosas irrumpían en nuestra tierra matando “pitos” y “gacharrancas” -pajarillos indefensos- sus orejotas sufrían el ametrallamiento de los granizos. Para evitar el suplicio, su viejita le puso un sombrerito de paja asegurado en el mentón por un barbijo. El día que apareció en clase, todos a una, los chicos gritamos su chapa: ”¡¡¡Paja chuco!!! (Sombrero de paja). ¿Recuerdas?. Se quedó con el apodo, pero ahora, es un hombre muy serio. Su nombre y apellidos fueron reemplazados por su “chapa”. Los domingos nos encontramos en misa. Lo acompañan sus nietos. “Cucharita” Malpartida, es exitoso promotor de espectáculos; su nombre completo que su chapa lo reemplazaba es: Benjamín Pío Malpartida; tiene sus programas de difusión de música folklórica en dos radios limeñas. Es todo un éxito. La vez pasada llegó a Lima, Fausto Vásquez, “Achachallay” que, como sabes, es director de una Clínica en Nueva York. Su presencia nos convocó a una reunión donde hicimos grandes remembranzas. Fue un encuentro maravilloso. En esas conversaciones me he enterado que de vez en cuando tú vienes a Lima y, los pocos amigos con los que te reúnes, te llevan al “Marriott” o al “Sheraton” para una “cena de confraternidad”. Yo no tuve la suerte de participar de ellas. Cuando vengas nuevamente llámame y nos iremos a unos “huariques” muy  nuestros y gozaremos de los lindo.

Cuando Culminamos el sexto año, nuestros destinos se bifurcaron para volver a encontrarse en 1956 y terminar el quinto de media en el Carrión. De los compañeros de secundaria que mencionas en tu nota, ya no están con nosotros el “Chino” Campoa, “Trabuco” Travezaño,  ni Ángel Madrid Marrull. Los tres nos han dejado. El primero en Tarma, Ángel, en Venezuela y “Trabuco”, aquí en Lima. Se suicidó. No pudo soportar el diagnóstico del médico. Le informó que tenía un cáncer terminal y que sus días estaban contados. Aprovechó de una ventana abierta. Se arrojó desde el piso 13ª del Hospital Rebaglati. Del “Mono” Huamán, ni del resto de compañeros he vuelto a saber. ¿Dónde estarán?. En cuanto a nuestro regente “Panza de agua” Ayzanoa, también murió. ¿Recuerdas cuando presentamos “La Barca sin Pescador”, de Casona?. Allí se lució magistralmente. De aquellos actores, “Chop – Chop” es un prestigioso abogado; nuestro inolvidable maestro, Eugenio Pastrana Chamorro, reside en Huánuco, donde cumplió un rol muy importante en la cultura y el deporte de esa ciudad. Quienes alternamos con él en actividades deportivas, jamás lo olvidaremos. Ha sido y sigue siendo un verdadero maestro. Félix Ramírez ya vive en Chile, pero de vez en cuando nos da la sorpresa de su visita. Ahhh, en este mismo blog cuento un pasaje muy nuestro, en la “Rockola”, búscalo. Cuando llegué a estudiar el quinto, ya el “carnero” se había ido a otro lugar. El caso es que, “pendejerete” como era, llegó a ser diputado por Pasco pero, en todo ese lapso nunca habló nada por nuestra tierra. Bueno es uno de los centenares de mudos que han llegado al Parlamento. Bueno ¿De qué iba a hablar?. Nunca supo nada de nada.

No imaginaba que estuvieras leyendo el espacio que he dedicado a nuestra tierra, nuestro PUEBLO MÁRTIR. Te agradezco. Por este medio escribiré algunas notas de recuerdo. Hay muchas personas que me siguen; ojalá que para ellas sea un referente.

Para finalizar esta crónica, te hago llegar una vieja fotografía de nuestra promoción. La tarea para ti, es identificar a los amigos que están en ella.

En la fotografía tomada en nuestra Escuela de Patarcocha están los recordados maestros Martín D. Mendoza Tarazona (Director), Pedro Villar Arroyo, Jesús Sedano y Mamerto Galarza Mayor, rodeados de alumnos de la nuestra promoción 1950. Para que los ubiques, a manera de un rompecabezas, te menciono a algunos. Tú tendrás que identificarlos. Están Ricardo “Cua – Cua” Acquarone Bazán; Antonio “Rocoto” Lucich; Oscar Alvariño, Marcelino Romero, Jorge Solano, Bernardo Luna; el “cojito” Amaro; Mario Robles, “El tirifilo de Ayapoto”; Camilo Meza, Rafael “Muqui” Torres; Leoncio “Fleming” Fuster; hermanos Canta; “Limeño” Guerra que después de llegar nos contaba chistes de Quevedo; hasta ese momento, el “Gordo” Luna, sólo contaba historias de “Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno”; Jhony Brown, que vivía frente a la municipalidad; hermanos Paredes; “Paja chuco” Osorio;  hermanos Bernuy, el gringo, Franck Slee, ¿Los ubicas?. Nosotros nos estábamos preparando en uno de los salones interiores para el partido por el título de la Escuela, con “Fena” Livia, “Acucho” Bustamante; “Cara e´palo” Quintana; el “viqueño” Humberto Bernuy, y el resto de la “Bordadora” por eso  no aparecemos en esta fotografía.

Chau hermano, un fuerte abrazo. Semanalmente te escribiré alguna nota para que refresques la memoria de nuestros pasados días.

César.

LA HISTÓRICA PLAZUELA DEL LEÓN

Esta histórica plazuela -escenario de mil un acontecimientos históricos- se llamaba, “del león” en los primeros años del siglo veinte, porque como puede verse, en la pared del fondo se lucía el grabado de un melenudo león africano. Era una manera publicitaria de hacer conocer que allí funcionaba la peluquería de don Benigno Ponce de León.  En 1910, la figura del león fue reemplazada por una vitrina comercial, amplia y vistosa. Con el transcurso de los años, los dueños fueron cambiando así como los giros de sus negocios. La plazuela lucía empedrada con sus canaletas de agua que en época de lluvias rebalsaban.

Inicialmente, en su perímetro, estaban ubicados los comercios de Gallo Hermanos, Nicolás Grbich, Laureano Landaveri, Nicolás Koyacovich, Tomás Pinazzi, Mateo Franciscovich, Pedro Caballero y Lira, Humberto Morosini, Testamentería de Francisco Martinench, Simón Zec, Enrique Ravelli, Lorenzo Zec, Nicolás Zurcí, Antonio Saltarich, Zlósilo Hermanos, Miguel Gallo Diez, Emilio Antognazza, Joaquín Barreda, el Chifa CANTÓN y Ángel Proaño. Todos ellos vendían productos de muy alta calidad, en su mayoría importados de Europa y Norteamérica. Más tarde, como lo dijimos, de aquí nacerían Dos de Mayo y Grau. En este espacio muy querido y muy nuestro, se erigió el monumento a nuestro insigne paisano Daniel Alcides Carrión García. Su solemne inauguración se efectuó el 28 de julio de 1921, apadrinado por don Augusto Bernardino Leguía, entonces presidente de la república, representado por el Prefecto de Junín, coronel Enrique Galdós. La concurrencia fue numerosa y los diarios de la época reseñaron la actuación en grandes términos.

Por aquellos tiempos, fue obligado escenario de las alegres retretas semanales de bandas de música de organismos citadinos: La Austrohúngara, dirigida por el maestro austriaco Markos Bache, luciéndose con valses vieneses de Johan Strauss: “Danubio Azul”, “Vino, mujeres y canto”, “Cuentos de los Bosques de Viena; o con piezas de Lehar y otros compositores de moda en Europa. La Cosmopolita, conducida por el veleta, Ángel Cordero y Velarde, con hermosas fragmentos de zarzuelas de moda. Los numerosos españoles, emocionados hasta las lágrimas, cantaban a voz en cuello: “La Verbena de la Paloma”, “La Dolorosa”, «El Monaguillo», «El Rey que rabió», «La Indiana.», «Los Maggiares» etc. La de la Policía, bajo la batuta del maestro Camino, con Mulizas, Huainos, chimaychas, tristes y alegres tonderos.

Transcurrido un siglo vemos la misma plazoleta ya pavimentada, sin los balcones corridos de la derecha pero con el nombre de nuestro mártir, porque allí está su monumento. Los europeos se han marchado. Ya no hay italianos, ni croatas, ni franceses, ni slovenos, ni alemanes, ni judíos, ni chinos  ni japoneses. Hay nuevas casas comerciales e instituciones como: Banco Popular del Perú, Joyería Salas, Librería “La Antorcha” de José Ferreyra García; Casa de Préstamo de Alessio Sibille, regentado por Gamaniel De la Cruz; Gran Chifa “Cantón”; Casa de Modas, “El Arca de Noé”; Tiendas Singer, regentada por don Ginés Pomalaza Cosme; “Regalos Pasco” de Emilio Farje de la Torre, Club de la Unión, donde efectuaban sus reuniones los masones, Rotary Club, Club de Leones, Cámara Juniors, etc.; Municipalidad Provincial de Pasco, Compañía Peruana de Teléfonos, “Las Culebras” de Alessio Sibille; Banco de Crédito del Perú;  “Supertienda Gamarra” de Marcelo Gamarra; “Tiendas Surge”  de Bustamante, (Donde fuera EL MINERO); Relojería Chinguel, Bar Recreo Carrión, de Mario Robles. A la derecha el inicio de la calle Parra. En la parte central, el poste principal del telégrafo que nos comunicaba con la capital.

En esta última fotografía de la misma plazuela, vemos la  dramática imagen de un pueblo que está muriendo. Los edificios del lado derecho han ido esfumando bajo las diarias explosiones que debilitaron sus cimientos. Ahora ya no están. Han desaparecido. El impulso de las hambrientas fauces de cargadores frontales norteamericanos los han hecho humo. Se han clausurado puertas y ventanas de comercios ayer exitosos. Sus dueños se han marchado a otros lugares. No hay europeos ni nacionales. Las gentes que caminaban por sus calles han ido a prenderse de los cerros para no morir.  Han llevado a sus niños que tienen envenenada su sangre con minerales pasados como el plomo, cadmio etc. Niños que tienen igual derecho que otros niños de nuestro Perú a vivir felices y a mirar con optimismo el porvenir. Ellos están condenados a llevar una vida limitada y sombría. Están condenados a muerte. Sin embargo -aunque usted no lo crea- hay peruanos que cómodamente arrellanados en sus poltronas de sus barrios exclusivos de Lima, se hacen de la vista gorda con el envenenamiento masivo de nuestro pueblo. Predican que no debemos ser como “el perro del hortelano”. Los hijos de estos “señores” viven plácidamente porque están libres de la amenaza del veneno letal de las minas.  Este es un genocidio organizado ante la indiferencia de un país indolente. No debemos olvidar lo que el premio nobel de economía, Gary Beker dijo: “Las riquezas de los pueblos no están en sus minas, ni en su pozos petroleros, ni en sus campos feraces, ni en sus mares pródigos. Están en la inteligencia de sus niños. Cultivarlas, es la mejor inversión que se puede hacer”. A los nuestros, los está amatando la minería. Nuestros niños son también, hijos del Pueblo Mártir del Perú.