Se no fue el “Chino Baldoceda”

Nos conmovió enormemente la noticia que nos hizo conocer, “Nica” Acevedo. “Hoy día en la madrugada, ha fallecido en “Chino Baldoceda” -dijo escuetamente- Su velatorio se habrá de efectuar en el Hospital Rebagliatti, Zona número cinco”. De inmediato nos apersonamos allá. Ya habían llegado algunos amigos: Pablito Dávila, Nicanor Acevedo, Pepe Alfonso García, Hugo “Pavo” Rosales, Pedro Pérez, Félix “Chorreao” Molina, Ricardo “Rica” Cruz, Enrique González y su hermano Alberto, Carlos Amador, y otros más.

Después de orar ante sus despojos, nos reunimos en el patio general y, después de los conmovidos abrazos amicales, hicimos viejas reminiscencias de su paso por la vida. Magnificamos su accionar como emblemático basquetbolista de nuestra selección en la década del cincuenta cuando se encontraba brillando en el “Sport Peruano”, conjuntamente con “Cucho” Caballero, Dagoberto “Colorao” Arroyo, Miguel Rosales y Máximo Lazo Fretell, entre otros. Aquella época en que el deporte de la canasta estaba en su más brillante apogeo. ¡Cuántos recuerdos y anécdotas se relataron!.

Seleccionado de Básquetbol del Cerro de Pasco, en 1950. En cuclillas están: Félix “Chorreao” Molina, Dagoberto “Colorao” Arroyo, Félix “Chino” Baldoceda”, que acaba de dejarnos y, Máximo Lazo.

Nos parecía verlo con su gracejo especial y su charla amena y enjundiosa; siempre alegre, siempre amigo. Su paso por el Colegio Carrión cuando fungió de Profesor de Educación Física en los primeros tramos de la vida lectiva de nuestro querido plantel. Alguien recordó nuestra última reunión. Cumplía 85 años y, sus hijas, le prepararon una fiesta muy especial a la que nos congregó a todos sus amigos. Ese día, recibimos una dolorosa sorpresa. Al llegar lo vimos exultante y muy elegantemente vestido, como siempre acostumbraba, y, al saludarlo, nos sorprendimos que se presentara como ante nuevos amigos. No comprendimos. Salimos de nuestra estupefacción cuando Anita, su hija, nos explicó: “No quise decirles antes, pero mi papá ya no recuerda nada. Sufre de Alzheimer. Espero que sepan sobrellevarlo. No les dije antes a fin de que él los viera”. Quedamos mudos de tristeza. Ya repuestos, seguimos la corriente de su desorientada conversación. Era otro. Vivía otro mundo en el que nosotros no teníamos cabida.

En un momento, sin embargo; cuando para alegrarlo su yerno puso un disco de la “Sonora Matancera”. Como un rayo eléctrico, brevísimo, invitó a una de sus hijas y feliz y entusiasmado bailó como en sus buenos tiempos. Nosotros, sorprendidos, hacíamos palmas y lo volvimos a ver como cuando después de sus triunfos deportivos  bailaba con la música hermosa y contagiante de la Sonora. Al efectuar sus pasos y sus piruetas alegres, nos miraba alegre y expansivo que nos llenó de alegría. Parecía reconocernos.

Pero eso fue tan breve, que cuando terminó la pieza, volvió a ser ese hombre extraño y obsequioso pero distante en el que se había convertido.

De eso ha pasado algunos años. Muchos han partido desde entonces. Quedamos muy pocos. La mayoría en base siete y ocho. El “chino” acababa de cumplir 92 años. Que en paz descanse. Fue un amigo extraordinario.

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8 thoughts on “Se no fue el “Chino Baldoceda”

  1. se fue mi abuelo, ya se encuentra junto a nuestro Dios! y junto a mi tia Irma… Siempre te querremos y te tendremos en nuestros corazones, hasta pronto abuelo!

  2. Alcance ver jugar al chino Baldoceda (así lo conocían) creo, fue la mejor representación de Pasco que el integró, la pena nos embarga junto con el dolor de la familia, de las hijas, niñas aún, jugábamos en su residencia que se ubicaba cerca de la Plazuela Ijurra y que visitaba con mi maestra la Srta. Esther.

    1. Querido Aurelio:
      Jamás podremos olvidar la grandeza humana de nuestro “Chino”, por eso, en su velorio y funeral estuvimos gran cantidad de amigos que, con ese motivo, volvimos a encontrarnos e hicimos grandes reminiscencias. Fue uno de los personajes más emblemáticos de nuestra tierra. Q.E.P.D.
      Continúa acompañéndome en el blogg. Chau.

      1. Mi querido maestro.
        Es muy probable que de tantos, sus alumnos, que fuimos, usted no se acuerda de quién le escribe. Tuve el privilegio de ser su alumno en el INEI N°3 en el año 1962. Ud me ha servido mucho en la vida, deja huellas imborrables, el ejemplo vivo que felizmente gozo y lloro cuando me impregno en la lectura de todo lo que usted escribe, siempre lo tengo presente y trato de expandir su ejemplo.
        Un abrazo a la distancia a mi querido maestro.

      2. Mi querido Aurelio:
        Estoy muy orgulloso y feliz de que mi labor haya repercutido positivamente en tu vida. Gracias por recordar aquella época feliz en nuestro Instituto. Un abrazo muy fuerte invitándote a que me sigas acompañando en este viaje por la historia de nuestra tierra. Un abrazo cariñoso. César

      3. Aurelio Milla:
        Qué alegría saber que hayamos compartido nuestro tiempo en las aulas del Nº 3. Recordarás de nuestras conversaciones -terminada la clase- acerca de diferentes tópicos de nuestra historia. El amor a la patria, a los padres y a la tierra que nos viera nacer, es algo que jamás se debe soslayar. Una vez más para ti mi afecto de siempre. Sigue acompañándome en este blog. Chau

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