EL NACIMIENTO DEL CERRO DE PASCO

Respecto del nacimiento del Cerro de Pasco, hemos creído necesario efectuar algunas reflexiones que sirvan como aclaración necesaria.

Primeramente, la mayoría de estudiosos seña­lan como fecha de su nacimiento, el año de 1630. A partir de entonces, asegu­ran, comienza a vivir nuestra ciudad. Dan crédito a la leyenda de Huaricapcha. La verdad, como hemos visto, es muy distinta. El caso es que, hasta comienzos del siglo XVII, no era conocido por todos porque era un asiento minero que por su naturaleza de secreto y el temor de que vinieran a invadirlo después, fue mantenido en la oscuridad. Muchos factores contribuyeron para que esto fuera así. La creencia general era que Colquijirca, que comenzara a trabajarse antes, era el emporio al que hacían referencia los cronistas, mantuvo tranquilos a los aventureros que se arriesgaron a llegar a este lugar. No olvidemos que, desde siempre, la agresividad del clima y su altitud han constituido una tremenda muralla para aventurarse en estos páramos. Un testimonio muy revelador es el que aporta el sacerdote Joseph Acosta S. J. en 1585, en una de las páginas de su obra HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS, Cap. XX, libro III, que al referirse al mal de altura, veta o soroche, como se le conoce actualmente, dice:

“Cuando subí (…) a lo más alto de aquella sierra, casi súbito me dio una congoja tan mortal que estuve con pensamiento de arrojarme de la cabalgadura al suelo y porque, aunque íbamos muchos, cada uno apresuraba el paso, sin aguardar al compañero por salir pronto de aquel mal paraje; sólo me hallé con un indio, al cual rogué, me ayudase a tener a la bestia. Y con esto, luego de tantas arcadas y vómitos que pensé dar el alma, por­que tras la comida y vómitos, cólera y más cólera y una amarilla y otra verde, llegué a echar sangre de la violencia que el estómago sentía. Finalmente digo que si aquello durara entendiera ser cierto el morir, mas no duró sino de tres o cuatro horas, hasta que bajamos bien abajo a temple más conveniente”. 25. HISTORIA NATURAL Y MORAL DE LAS INDIAS; Acosta, Joseph. S. J. Capítulo XX, Libro III.

El minero francés, Mauricio Du Chatenet, en un informe acerca de las minas cerreñas, publicado en 1880, afirma que su clima es el más espantoso del mundo por su frigidez terrible, su altitud agresiva y la frecuente alternancia de tormentas de nieve que caían durante días y noches enteros y un sol estepario rudo y secador que tenía de colofón hirientes heladas nocturnas que estremecían los termómetros en muchos grados bajo cero. “Aún así -afirmaba- el clima está cambiando para bien. Hasta hace una década, el clima era el doble de fatal”. Antonio Raimondi también es categórico al afirmar lo siguiente:

“Difícilmente se encontrará otro país como el Cerro de Pasco, adonde en el mismo día se verifiquen tantos cambios atmosféricos, observándose en el espacio de pocas horas, primero un fuerte sol y después, lluvia, granizo, nevada y vuelta sol”  MEMORIA SOBRE EL CERRO DE PASCO; Raimondi, Antonio; 1985; página 4.

Para formarnos una idea de la naturaleza de este hábitat, es necesario leer lo que afirma EL MERCURIO PERUANO en su edición de 9 de enero de 1791, folio 17.

“La fama de las minas (…) atrajo a muchos que, llenos de entusiasmo tuvieron valor para resolverse a vivir en unos páramos tan infelices, que parecen destinados únicamente para servir de morada a las bestias silvestres (sic). Bien presto se vio erigida una población de muchos españoles en donde antes no había una choza para refugio de un indio” 26. INFORME DE LAS MINAS DEL CERRO DE YAURICOCHA; Hesperiophilos;  Mercurio Peruano; 9 de enero de 1791 página 17.

El caso es que, después de la manifiesta decadencia de las otras minas del virreinato, surgió el impetuoso afloramiento de las cerreñas que todavía eran llamadas indistintamente, Cerro Mineral de Bombón y Santisteban de Yauricocha.

“Una característica que distingue bien a las ciudades mineras, de otro tipo de ciudades “españolas” fundadas en América durante el siglo XVI, es la exclusividad de la función. Ciudades como Lima, Arequipa o Huamanga eran, además de centros adminis­trativos, puertos, ciudades escala, o ciudades fronteras, según los casos; rara vez cumplían una sola de estas funciones, y en el más extremo de los casos se privile­giaba solamente a una de ellas. ­Ciuda­des como Potosí o Huancavelica, o más tarde el Cerro de Pasco, por ejemplo, tenían en cambio una única función: servir de alojamiento a la población que trabajaba en sus minas” LA CIUDAD DEL MERCURIO; Contreras, Carlos; 1982; página 40.

Cuando a consecuencias del aluvión al que nos referimos tantas veces, desaparecen las vetas del Cerro Rico de Potosí, emergen con fuerza extraordinaria nuestros yacimientos que, en mucho, van a reemplazarlos superándolos con creces.

Ya estábamos a la segunda década del siglo XVII. En esos momentos recién al Real Hacienda se preocupa de impulsar los trabajos de nuestras minas a las que por su alta ley y abundancia se le da en llamar NUEVO POTOSI. Esto no necesita mayores pruebas porque a lo largo de nuestra exposición, lo hemos demostrado. Esta es la razón por la que creemos que el documento presentado por el estudioso señor Carlos A. Romero, integrado por 102 folios, en el que se prueban que el primer denuncio de minas cerreñas se efectúan en octubre del año de 1567, es auténtico. No hallado no obstante nuestra búsqueda incesante, creemos que pudo haberse quemado en el incendio de 1943 de la Biblioteca Nacional ya que, en aquella oportunidad, se incineraron también, para mala suerte nuestra, éstos y otros documentos, especialmente la colección de periódicos cerreños.

Ya nuestro territorio está poblado de españoles a partir de octubre de 1567. Los mineros trabajan infatigablemente. Ha  nacido una ciudad. Nuestra ciudad. Pero… ¿Cómo nació?… ¿Cómo y por qué se formó así, tan caóticamente, sin concierto ni orientación…

“A diferencia de otro tipo de ciudades hispano americanas, donde el acto de fundación es previo a cualquier poblamiento -al extremo, inclusive, que tal acto es un indispensable requisito ritual del asentamiento humano- las ciudades mineras se formaron más o menos espontánea­mente, he­rejía que es un preludio de la inestabilidad social y política que las caracterizará luego fuertemente”  LA CIUDAD DEL MERCURIO; Contreras,  Carlos; 1982 página 21.

Esta tierra frígida, trepada en la montaña, con sus rincones íntimos saturados de leyendas, accesible por inverosímiles caminos, laberínticos y accidentados, recorrido por recuas de jadeantes mulas cargadas de plata en la época colonial de la ambición, estaba cruzada por zigzagueantes calles que, así como van al norte, van al sur; trepan caprichosas elevaciones, descienden raudas, se estrechan en laberínticos pasajes y se encuentran agotadas en un callejón sin salida. Calles sin orientación ni concierto, sin las cuadraturas hispánicas; frías y rebeldes, indecisas y desconcertantes por donde trajinaban los aventureros de allende los mares.

“Es absolutamente imposible dar una descripción que represente fielmente los variados cuadros que a cada paso se ofrecen a la vista al recorrer esta singular ciudad; de repente se presentan a los pies una inmensa hoyada llamada TAJO, en un terreno amarillento con grandes peñascos medio desquiciados que amagan caer, y con varias oscuras aberturas que dan acceso a las entrañas de este poderoso cerro mineral (…) por otra parte, casas situadas  al borde de estas grandes cavidades, sobre un terreno completamen­te removido que amenazan desplomarse a cada instante; por todos lados numerosas chimeneas derramando en la atmósfera un áspero y negro humo, y en las callejuelas de la población, un continuo movimiento de gente arropada en toda las épocas del año, con la respira­ción anhelante por el aire tan enrarecido de esta elevada región, y recuas de mulas, caballos y llamas cargadas de mineral”. RAIMONDI, Antonio; 1985; pág 04.

Cuando los españoles abrían la media barreta para comenzar la explotación de la mina -codiciosos como eran- no dejaban a sol ni a sombra su pertenencia. Vivían temerosos de que sus avarientos paisanos pudieran arrebatarles lo que trabajo les había costado. Para evitar el robo, levantaban unos muros alrededor de su mina, debiendo quedar ésta al centro. A los costados se construían las cuadras para las acémilas, la vivienda de los peones y la morada del propietario. No importaba ninguna cuadratura geométrica, ninguna orientación. ¿Para qué?. Suponían que sus vetas se agotarían muy pronto.  Lo único que interesaba en ese momento era colocar la mina de manera que fuera inexpugnable. Más allá otro español hacía lo propio. Aquí no existió la línea horizontal.

Se diría que aquella ciudad ha sido teatro de uno de esos devastadores temblores que hunden en los abismos parte del terreno y levantan otras, transformando toda la topografía del lugar (OP.CIT)

El plano de la población es muy irregular. Un gran número de callejuelas que se cruzan en distintos ángulos hacen de la ciudad del Cerro de Pasco, un verdadero laberinto.(OP.CIT)

Como ya lo dijimos en su oportunidad, no obstante que su territorio había sido poblado por la tribu primitiva de los yauricochas –orfebres de leyenda- en sus momentos aurorales, es recién en la Colonia cuando nace el Cerro de Pasco como ciudad. Hasta la llegada de los españoles, jamás había  existido ciudades eminentemente mineras como la nuestra.

El Virreinato establece la ciudad y el pueblo minero (…) Éstas quedan en nuestra Historia del Urbanismo como patrimonio y herencia del Virreinato. (…). En la República, surgen las espléndidas ciudades mineras virreinales con sus inmensos templos que, a manera de las viejas catedrales europeas, se yerguen sobre el perfil de la población dándole un acento urbano  noble e inconfundible.( ORTIZ DE ZEVALLOS PAZ SOLDAN, Luis.-“Centros urbanos mineros en la República” en el Boletín del Instituto Riva -Agüero 1982-1983 de la Pontificia Universidad católica del Perú, Lima 1984:295) .

A estar por todos los documentos existentes al respecto y, siendo el Cerro de Pasco una ciudad minera y por los tanto colonial, su nacimiento está fijado en el 9 de octubre de 1567.

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One thought on “EL NACIMIENTO DEL CERRO DE PASCO

  1. Creo que conocer la historia del pueblo donde naciste es fundamental para concocer tus orígenes. Sin lugar a duda Cerro de Pasco es una cuidad antigua con mucha historia por contar a sus retoños, a nosotros los cerreños.

    Un saludo caluroso a Pueblo Mártir que con su buen trabajo contribuye a construir la identidad de los cerreños.

    EHN

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