LA NEGRERÍA EN PASCO

El 3 de noviembre de 1854, el Mariscal Ramón Castilla promulgó la Ley de libertad para los esclavos negros. Este hecho originó el nacimiento de una danza que se fue propagando hasta llegar a los lugares más apartados del Perú y es bailada por hombres de ascendencia indígena con ligeras variantes en la música y en el vestuario, pero casi siempre, con el mismo contenido histórico-social, que relatan las penurias y la liberación de los esclavos negros (…) se baila en muchos pueblos del Perú bajo nombres diferentes: Negrería, Morenada, Pachawara, Negros Viejos, Rey Moreno, negritos etc.”.  Es lo que nos dice Rosa Alarco en su trabajo “Danza de los Negritos de Huánuco”, publicado en la Revista de San Marcos # 13 de 1975:59

Por su parte, Javier Pulgar Vidal, afirma que la danza nació en los galpones cuando los señores españoles daban libertad provisional a sus esclavos por Navidad y éstos salían a adorar los nacimientos vistiendo las ropas que aquellos les regalaban. Esteban Pavletich, afirma que nació cuando los negros se enteraron de la libertad que les había otorgado Castilla, en noviembre. Conocido en diciembre, se celebró en la época navideña. El estudioso Nicolás Vizcaya, por su parte,  afirma que aun cuando nacieran en los galpones de la negrería, la danza fue acogida por los indígenas por la similitud de problemas que habían sufrido frente a los españoles y en gesto de solidaridad, danzaron la negrería. De cualquier manera, teniendo como paradigma a las cofradías de Huánuco, esta danza ha alcanzado carta de ciudadanía en todo el centro del Perú. Pasco, como es lógico no constituye excepción.

Nuestro notable historiador y maestro, el doctor Juan José Vega, en su trabajo “Aportes de la cultura afroperuana”, dice, refiriéndose a la cantidad de gente morena que había en el Perú durante la Colonia: “Mucha gente hoy se asombra cuando escucha que en la Lima Colonial vivían más negros, mulatos y zambos que españoles, criollos, mestizos e indios juntos. Pero así fue. La verdad es que la mentada Ciudad de los Reyes aparecía bastante africana a los ojos de los viajeros de Europa y a hombres como Guamán Poma. Las cifras de todos los censos confirman esta realidad”. Y por datos referidos al resto del Perú, la apreciación no se queda atrás. En Pasco, donde todavía no se ha precisado el número de gente morena, indudablemente fue numerosa. Para referirnos a un solo renglón de actividades de esta gente, diremos que del total del aporte minero que registraban las Cajas Reales dentro de la legalidad, otro tanto era sacado de contrabando por diferentes rutas que siempre conducían al Callao.  Los contrabandistas fueron en todo caso, gente morena. En el Cerro de Pasco y asientos mineros aledaños siempre hubo numerosos negros. Si no en la actividad minera directamente, lo hicieron como jugadores de fútbol. No olvidemos que el Cerro de Pasco fue la primera provincia que practicó el fútbol con celebrados triunfos sobre la Selección Peruana. La lista es enorme. Fijémonos en el Alianza Huarón, Defensor Chicrín, Carlos Valdivieso, Unión Minas de Milpo y hace poco, el  Unión Minas del Cerro de Pasco. Los nombres de los jugadores son inacabables, tal el caso del “perro” Vílchez, Field, Santana, Uchuya, Martínez, Dos Santos, Castrillón, “Kilo” Lobatón, Lurita, Mellán, Navarro, Concha, y finalmente la mayoría de jugadores del “Unión Minas”.

“Numerosas festividades y no pocos bailes andinos (Negritos, Diablada, Morenada, Negros San Roque, Negritos, etc.) guardan de igual modo, remembranzas de tiempos idos en los cuales la presencia negra fue vigorosa. Hoy son bailes quechuas y aymarás, pero su origen estuvo (imitando, criticando, satirizando, etc., según los casos) en los esclavos negros y sus danzas; evolucionando luego dentro de hechura andina”, nos sigue diciendo el doctor Juan José Vega en su interesante trabajo antes mencionado. Hoy en día, varios son los lugares de Pasco en los que se cultiva la Danza de los Negritos: Huayllay, Vicco, Chaupihuaranga. etc.

En el caso de  los Negritos de Huayllay, éstos celebran su fiesta del veinticuatro al treinta de diciembre en homenaje al Niño Jesús, tal como lo hacen los huanuqueños. A partir del año de 1979 en que la unidad fraternal de los bailantes se rompe por entredichos entre los mayordomos Raúl Rivera García y Marcial Almonacid Calderón, nacen dos grupos. Uno es el denominado “Magistral Africano” y el otro es el “Sudán Africa”, cada uno de ellos con 25 bailantes. Estos, luego de pacientes y disciplinados ensayos, el 24 de diciembre se ubican al este de la ciudad los de “Magistral Africano” y al oeste, los de “Sudan Africa”. Ambos elencos entran en la ciudad  pintorescamente ataviados. A partir de entonces, también, se nombran cuatro mayordomos (dos por cada grupo) y dos Procuradores (uno por cada grupo). Se designa al Turco (Rey) y a la Dama (Reyna Mallica); uno o dos Corochanos y el abanderado que ha de portar el estandarte distintivo de la cofradía. A partir de aquella época,  han aumentado los bailantes por cada grupo, entre adultos e infantes. De esta manera se mantiene vivo en el sentimiento popular la práctica de esta bella costumbre. Lo notable de los grupos danzarines es la uniformidad en todos. Cotones –pieza importante del vestuario- de determinados chispeantes colores en pana o terciopelo. Llevan adornados de pedrería, bordados caprichosamente donde la imaginación de los bordadores se manifiesta a través de  alusiones mágico-religiosas, amorosas e históricas. Hombreras constituidas por charreteras metálicas aunque no sean tan pródigas como las de los chunguinos; de la media manga hacia la mitad lateral del cotón, una ligadura de tela de color contrastante y una pechera de bordados artísticos que ostentan soles, lunas, estrellas, triángulos, flores etc.; guantes blancos en  cuya mano derecha portan una campanilla que acompasa el ritmo de la danza y, en la izquierda, un paraguas que lo utilizan, no sólo como protección climática, sino también como aditamento auxiliar en la danza durante sus desplazamientos por las calles. Los jefes llevan, además, un chicote, símbolo de mando; un pantalón blanco con ribetes laterales rojos o del color que contraste con el cotón; botas negras brillantes de media caña. En la cabeza,  un sombrero de paja con un trecellín que sujeta plumas de avestruz  de color parecido al uniforme. Lo más resaltante es la caricaturesca máscara de badana negra que, exagerando,  simboliza al negro de labios rojos y carnosos, nariz chata, y ojos saltones. “La máscara desinhibe al que la usa, le permite adentrarse en el personaje que representa y decir todo lo que guarda en el subconsciente sin temor a represalias: hacer suyos, ante el opresor común, su rencor y su protesta. La máscara también confiere las cualidades o poderes  del ser que representan y el negro tiene el poder, según los indígenas, de ahuyentar las enfermedades y otros males, de modo que también le confieren estos atributos y se convierte en amuleto”.

Para dar más vivacidad a su representación, los bailantes hablan utilizando el sufijo “ro” en su chispeante conversación; así para decir bebamos unas cervezas, expresan “Beberó cerveró”.

Los “Negritos de Vicco” que tienen muy parecida coreografía con sutiles diferencias, se destacan porque con especial y delicada deferencia, están acompañadas de sus respectivas esposas, elegantemente vestidas y con trajes que mucho tienen que ver con el que llevan sus maridos. Toda la indumentaria femenina es uniforme, la falda, la manta que debe hacer juego con el pañuelo, el sombrero cuya cinta es del mismo color que el de la manta. Todo esto se acuerda en la sesión de la primera asentada y queda registrado en el Libro de Actas correspondiente. La largueza de los mayordomos se nota cuando los servicios reparten gran cantidad de cajas de cerveza. Al llevar  una caja de cerveza Pilsen, abren las botellas y a cada una le ponen su correspondiente vaso para que beban los amigos. En cada botella se puede apreciar un cintillo puesto en la fábrica que dice “Envasado especialmente para la Fiesta de los Negritos de Vicco”.  Un lujo que no he alcanzado a ver en los cerreños.

Por lo demás, los preparativos son parecidos en cada comparsa. Ensayos disciplinados alentados por una inquebrantable fe y recogimiento que los hacen patentes a la llegada de la fiesta correspondiente.

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3 thoughts on “LA NEGRERÍA EN PASCO

  1. Mi estimado César con el respeto que se merece, aún nos falta revisar bibliografía y consultar Tecnología y Folclore, la resolucion Directoral Departamental N° 042- 03 de Instituto Nacional de Cultura de Pasco, ademas las fechas son muy importantes para mencionar cómo y cuándo se empieza a danzar la negrería en Pasco. ¿Se acuerda de la malica y no de las esposas? Por favor aclara esto y no me haga desconfiar de sus datos interesantes. Gracias

  2. Mi estimado Shisha, lo que usted cuenta es de los últimos años de Huayllay, Vico y el valle de Chaupihuaranga. Como explicar tengo un asta de plata fabricado por mis abuelos y esta escrito con puño y letra a mano alzada desde 1901 por Don Damaso AVELINO y su hijo Honorio AVELINO, Entonces concluyo que mucho antes ya se danzaba en VILLA DE PASCO, Desde Villa les enseñaban a danzar a los Viqueños en 1930. Entre ellos la familia PINEDA, Si desconfía hay fotos y diplomas que agradecían los de Vico.

  3. Bueno la vestimenta de ese entonces era diferente, el cotón hasta la cintura bordado con hili de oro o adornado con plata la original , los polaines , el sombrero y la máscara son diferentes, Contesta si estoy equivocado. Nadie es dueño de la verdad.

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