EL TÚNEL DE LA LIBERACIÓN (Primera parte)

Amplia casona de propiedad de don Antenor Rizo Patrón Lequerica -ingeniero que amasara su fortuna en el Cerro de Pasco- en homenaje a su esposa, doña Graciela Basurco Ganzález. En este escenario se desarrolló el drama político que reseñamos donde un grupo de obreros del Cerro de Pasco tuvo descollante actuación que muchos jóvenes y niños cerreños ignoran.
Amplia casona de propiedad de don Antenor Rizo Patrón Lequerica -ingeniero que amasara su fortuna en el Cerro de Pasco- en homenaje a su esposa, doña Graciela Basurco Ganzález. En este escenario se desarrolló el drama político que reseñamos donde un grupo de obreros del Cerro de Pasco tuvo descollante actuación que muchos jóvenes y niños cerreños ignoran.

La toma de la Embajada de Japón el 17 de diciembre de 1996 fue uno de los acontecimientos más dramáticos de los últimos tramos de nuestra historia nacional. Durante cuatro largos meses el mundo estuvo pendiente de la negociación que el gobierno peruano mantuvo con los miembros del movimiento terrorista Túpac Amaru. En ese entonces, nadie supo la historia de cómo se realizó la operación de rescate más exitosa de los últimos tiempos, ni cómo se construyó una réplica exacta del edificio donde nuestros comandos analizaron cada detalle y cada rincón para planificar una operación perfecta, ni menos aún de la importantísima acción de un grupo de avezados mineros cerreños que abrió el túnel que posibilitó el ingreso de los comandos en aquella  mansión. Todo que ello fue posible gracias a la planificación previa y a una red de inteligencia montada con los mismos rehenes que mostraron un alto nivel de capacidad y audacia.

Recordemos lo principal.

“Con motivo del 63º natalicio de Su Majestad el Emperador del Japón, el Embajador Morihisa Aoki y la Señora de Aoki tienen el honor de invitar a usted a la recepción que ofrecerán el día martes 17 de diciembre de 1996, de 19.30 a 21 horas”, rezaba, la tarjeta de invitación oficial. El verano comenzaba con su calor agobiante. En la casona residencial en el barrio de San Isidro, el embajador japonés recibía a sus invitados. Esta casona tiene una historia muy interesante ligada de manera especial al Cerro de Pasco. Antenor Rizo Patrón, brillante minero que trabajo por largos años en la capital minera del Perú donde amasó su fortuna, estuvo muy ligado a la minería auspiciada por don Eulogio Fernandini, dueño de Colquijirca. Allí abrió el túnel fundamental para una exitosa explotación y  descubrió abundante bismuto en San Gregorio y el pentasulfuro de vanadio en Minarragra del que llegó a ser el primer productor del mundo. Esta explotación, entre otras, lo encumbró económicamente. Ya en la cima de la fama y la riqueza, decide construir un palacio en homenaje a su esposa, doña Graciela Basurco González. A ella  le había impresionado  aquella hermosa casona que se ve en la película, ”Lo que el viento se llevó” -joya de la cinematografía, protagonizada por Clark Gable y Vivien Light- basada en los últimos años de esplendor del Gran Sur estadounidense y su derrota en la Guerra de la Secesión. No reparó en ningún tipo de gastos y fue inaugurada en 1942. En este ambiente palaciego se llevaron a cabo grandes fiestas con lo más granado de la sociedad limeña de entonces. Pasados los años, en 1974, fue comprada por la Embajada japonesa.

Era las 19.30 del día de la fiesta y todas las personalidades de la vida política, social, económica, militar, eclesiástica y cultural del Perú lucían sus mejores trajes y condecoraciones. Diecinueve minutos antes, una ambulancia había doblado por Marconi, la primera calle paralela a la cuadra dos de Thomas Alva Edison y sus dos tripulantes saludaron a los policías que en esa esquina hacían el primer control de las tarjetas de invitación y, estacionaron frente a una casa detrás de la residencia de Aoki. Rápidamente dominaron a un guardia de seguridad e ingresaron. Allí esperarían el momento para dar el gran golpe. Aquellos policías del control nunca imaginaron que dentro de esa falsa ambulancia había 14 guerrilleros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru dispuestos a exigir la liberación de sus compañeros presos en distintas redadas.

A las 20.20, los 14 guerrilleros abrieron un boquete en el muro que da a la casa del embajador e ingresaron en los jardines disparando al aire ráfagas de fusil AKM. Varias mesas adornadas cayeron al suelo, empujadas por decenas de invitados que corrían sin saber hacia dónde, espantados por los disparos y los gritos. Los guardias de seguridad intentaron repeler el ataque pero rápidamente quedaron fuera de combate tras breve tiroteo. En apenas 20 minutos, los 600 invitados marcharon con las manos entrelazadas en la nuca hacia los salones de la residencia donde fueron obligados a tirarse al piso. Adentro había quedado todo el poder político peruano —incluidas la madre y una hermana de Fujimori— y gran parte del mundo diplomático.

Con la totalidad de asistentes tirados en el piso, se oyó la voz del representante de la Cruz Roja Internacional, Michel Minnig, que se ofreció como mediador entre rehenes y captores. La propuesta fue aceptada. La primera negociación entre Cerpa Cartolini –líder de los rebeldes- y Minnig tuvo un efecto casi inmediato: una hora y media después un nutrido grupo de mujeres más un hombre en silla de ruedas dejaron la residencia del embajador Aoki. La hermana y la madre de Fujimori, curiosamente, estaban en ese grupo: Cerpa Cartolini nunca supo lo que había tenido entre mano.

Para las 10 de la noche, los guerrilleros habían dado a conocer sus demandas y el presidente peruano mantenía una reunión urgente con el Consejo de Ministros. En los alrededores de la casona estaban apostados centenares de policías y soldados. Los emerretistas tenían en su poder a 379 personas, de las cuales 118 eran extranjeras y 261 peruanas: 14 miembros del gobierno, 26 altos jefes de las Fuerzas Armadas y Policía, además de 75 diplomáticos y 164 empresarios y profesionales. Comenzaba en ese momento una larga y tediosa espera cargada de tensión, rumores y negociaciones que duraría 126 días. Fueron tantas las negociaciones que para el 22 de abril de 1997 quedaban todavía 72 rehenes. Incluso se negoció  la salida a Cuba o a República Dominicana de los 14 guerrilleros más una jugosa suma de dinero. Pero nada de eso ocurriría.

El caso es que a partir de aquel momento el problema se convirtió en un quebradero de cabeza. Rescatar a los rehenes por aire descolgando comandos o atacando francamente, era imposible. Enfrentarse a los terroristas a “pecho abierto” habría  originado numerosas muertes con enormes repercusiones diplomáticas. Ambas opciones carecían de algo de valor fundamental: el factor sorpresa. Quedaba una sola posibilidad. Hacerlo por un túnel. Ya en 1990 los emerretistas habían fugado a través de un conducto de trescientos treinta metros del penal, Castro Castro, en el momento en que se jugaba la final del campeonato mundial de fútbol. Éste era la salida al problema. Nominaron a dos coroneles para que trazaran el plan del operativo que dieron en llamar “Chavín de Huantar”. El  problema que se les presentaba era la ejecución del túnel. ¿Quién lo haría? El conocimiento que habían adquirido los oficiales del ejército en las academias de Saint Cyr o West Point, de nada les sirvió. Era un trabajo para profesionales. Es entonces que decidieron que el túnel lo trabajarían hombres acostumbrados a estos menesteres. Lo harían los mineros peruanos y, como no podía ser de otra manera, decidieron que fueran los del Cerro de Pasco, los más grandes del Perú.

Reclutaron a veinticuatro hombres hábiles y dos ingenieros de las minas de CENTROMIN, en el Cerro de Pasco. Les dijeron que tenían que viajar urgentemente a una mina de Puno para rescatar a un  grupo de mineros atrapados. Los hombres aceptaron con gran decisión ya que de salvar a sus compañeros se trataba. El 14 de enero los llevaron al aeropuerto de Jauja y embarcaron en un avión Antonov. Más tarde cuando llegaron se dieron cuenta de que había sido engañados porque en lugar de Puno estaban en la base aérea de Las Palmas. De allí los llevaron al cuartel general Alfonso Ugarte, frente al local del Servicio de Inteligencia Nacional. La alarma creció entre ellos cuando procedieron a fotografiarlos de frente y de perfil como si fueran delincuentes. Es entonces que un coronel, con toda franqueza, les hizo conocer la misión para la que habían sido traídos. Les dijo que como el trabajo no sólo era el más honroso para cualquier peruano sino de alto riesgo y muy secreto, tendrían que soportar todo el tiempo necesario alejados de sus familiares. No hubo ni se permitió ninguna réplica. Llegada la noche los hicieron llegar a dos casas alquiladas de la calle Marconi colindantes con el jardín posterior de la mansión japonesa. En todo el tiempo que trabajaron el túnel  tuvieron que convivir con policías que estaban más que nada para vigilarlos con un trato despótico y discriminatorio. Los mandaban de una manera tan grotesca que despertó un odio soterrado entre los mineros. Se llegó a tal extremo que inclusive cuando se presentaba algún problema de salud los policías se negaban a traer al médico.

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9 thoughts on “EL TÚNEL DE LA LIBERACIÓN (Primera parte)

    1. Hola, Jorge Luis Montero Urbina. No sabes la alegría que me da que me acompañes en este traginar por nuestra historia. Gracias por tus palabras. Sigue leyendo porque la historia continúa.
      Mis saludos para tí y tu familia.
      Chau

  1. Valiente narración. Cada día mas brillante nuestro querido escribidor.
    Una vez mas, pasa lo acontecido en la guerra con Chile. El pueblo envía a sus mejores hijos a defender la patria. Los de hoy, son los mismos que mal trataron a los verdaderos héroes, les quitaron el uniforme, les quitaron los fuciles que el pueblo compro y les enviaron al desierto a que entregaran sus vidas; no tanto por las armas del contrincante, mas bien por esos policías enemigos de los héroes mineros.

    1. Don Aurelio Milla:
      No es nuevo lo que han hecho con nuestra gente através de la historia. Es necesario que tomemos conciencia de ello y aleccionar a nuestros menores para que sepan defender su dignidad y la grandeza que hemos heredado de nuestros mayores. Siga leyendo nuestro blog. Gracias

  2. Por favor me gustaria un poco de información sobre mi familia a mi tio bisabuelo lo asesinaron sus criados en lima.el señor manuel german ibarra .luego su hermano abelardo se instalo como muchas familias mineras en chosica. Por favor me gustaria mas información. Yo intentare dar la que pueda.
    Muchas gracias

      1. Muchas gracias por su deferencia. Espero
        Saber algo mas de mi familia se que de segundo apellido se llamaban bao. No conozco cerro de pascoporqur vivo fuera del pais. Pero mr gustaria saber algo mas de los abuelos de mi madre

  3. Hola, un saludo desde Cerro de Pasco, maestro Cesar Perez Arauco, es una gran satisfacción leer nuevamente sus relatos, gracias

  4. Hola, un saludo desde Cerro de Pasco, maestro Cesar Perez Arauco, es una gran satisfacción y honor leer nuevamente sus historias, nuestra historia, gracias

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