El café Moka

Pintura de Ernest Descals
Pintura de Ernest Descals

El café, abrigado y placentero lugar donde se conversa, se fuma y ¡claro!, se bebe café, es institución que los españoles trajeron a la ciudad minera. No encontraron lugar mejor para hacerlo prosperar. Si en el Consulado abordaban temas trascendentes y serios que mucho tenían que ver con el éxito de sus  minas, ingenios,  haciendas y comercios; era en el café donde  soltaban sus lenguas en comentarios urticantes, chistes ingeniosos y chismes de toda envergadura. Hubo muchos en el Cerro de Pasco atendidos por españoles primero y  por gesticulantes italianos después. El que más renombre alcanzó fue el célebre MOKA del catalán Marcelo Curty. Allí tenía su núcleo el grupo integrado por mineros, hacendados y comerciantes catalanes. Manuel Clotet Matamoros, dueño de las ricas minas de plata, Colquijirca, la alta y Colquijirca, la baja, que un tiempo le había pertenecido a don Antonio Acevedo, minero madrileño; Antonio Xammar, culto y muy inquieto, padre de Luis Fabio Xammar Jurado, distinguido maestro universitario, fogoso orador y escritor de primera línea;  Joanot Martorell, minero de enormes propiedades; Ferran Coll, otro minero legendario; Manuel Curty, comerciante, dueño de muchos establecimientos locales y Claudí Privat, otro inquieto comerciante. Así como ésta, generaciones enteras frecuentaron el Moka. Todos los socios sabían que Etiopía era la cuna del café, como China lo era del té. De allí proviene el Café Moka que tiene mucho cuerpo y perfume inconfundiblemente aromático. Su sabor es dulce, pleno y ligeramente especiado.

El local estaba ubicado en la calle Grau, frente a la plazuela del león. Guardaba uniformidad con el resto de casas pero era por dentro donde todo cambiaba. Amplia sala tras mampara cubierta por discretos visillos, decorada con enormes espejos biselados enmarcados en pan de oro, abrigada por ardientes tizones de un hogar siempre fogoso; ocho mesas de ébano con seis sillas de Viena cada una; llamativos carteles taurinos de remotísimas  plazas adheridos a sus paredes: Algeciras, Toledo, Guadarrama, “La Maestranza”, de Sevilla; “Las Ventas”, de Madrid, Barcelona…, intercalados con óleos de guapísimas morenas de hermosos mantones pintadas por Julio Romero de Torres; tres guitarras españolas con sendos crespones aurirrojos pendientes de la pared; al centro, una gigantesca cabeza de toro disecada con su correspondiente letrerito: “JAPIRI”, toro de la hacienda Allcas, muerto por el espada, “Faico” en la corrida en honor de la Virgen del Carmen. – 16 de julio de 1890″.

El Moka además de foro amical, fue lugar de conversación y concurrido cenáculo citadino. En su salón se realizaron discusiones  candentes, espectaculares conspiraciones, tertulias amenísimas y, sobre sus mesas, se escribieron los versos más hermosos. Los Privat primero y los Campillo, después, guardaron con especial cariño los versos escritos en  servilletas del café. Todos los poetas recalaban en este plácido recinto para degustar la especialidad de la casa, el aromático café Moka; de ahí su nombre. Entre los voluminosos fardos que llegaban al Consulado de España procedente de la Madre Patria, con tejidos, ropas, zapatos, peinetas,  mantones,  vajilla, sardinas y anchoas sevillanas en aceite de oliva… recibían repletos costalillos con el famoso café agareno, único en el mundo por su sabor exquisito y aroma inolvidables; saborearlo constituía todo un rito amical. Pero también, ¡Cómo no!, sus taquilleros exhibían, una gran variedad de tragos extranjeros entre los que sobresalían los vinos españoles. Tintos de Valdepeñas, claretes de Valencia, moscateles de Portacelli, blancos de Montijo, dorados de Zaragoza, amontillados de Jerez de la Frontera, abocados de Pontevedra; una variedad notable de champagnes y cognaques franceses; vinos añejos de Oporto…los bebedores se apiñaban a la barra de recia madera lustrosa con altos taburetes individuales.

 

 

 

 

 

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3 thoughts on “El café Moka

  1. Me contaban que en el Cerro de Pasco existía Consulados de diferentes paises, debo pensar que esto era por la gran importancia que significaba por entonces y sobre todo para la economía nacional. Hoy por hoy esto es casi desconocido para muchos por lo que le pediría mi querido profesor escriba detalles de todo esto. SALUDOS.

      1. Asì es mi querido profesor, por lo que leo de lo escrito en Pueblo Màrtir, se de la gran importancia de aquellos años y de la postraciòn paulatina que sufre la gran Villa del Cerro de Pasco………….Un fuerte abrazo.

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