Los riesgos de vivir en las astrales alturas del Cerro de Pasco (Primera parte)

El corazón más grande del mundo lo posee el cerreño. Científicamente está comprobado (Dibujo de Dionisio Torres)
El corazón más grande del mundo lo posee el cerreño. Científicamente está comprobado (Dibujo de Dionisio Torres)

Hombres, mujeres y niños que viven en el Cerro de Pasco, están condenados a sufrir  riesgosas condiciones de hipoxia crónica. Es decir, marcada escasez de oxígeno con notable disminución de presión atmosférica. La insuficiencia de oxígeno origina la eritrocitosis,  que es el aumento notable de glóbulos rojos como primer paso a la desadaptación; más tarde surge el Mal de Montaña Crónico con síntomas de cefaleas, mareos, somnolencia, insomnio, fatiga, tendencia a la depresión y quemazón de las extremidades. Su síntoma más saltante es la cianosis, coloración azul-morada del rostro, manos, labios, y marcada dilatación de las venas, congestionados por la policitemia. En compensación, los cerreños poseen una serie de connotaciones biológicas especiales. Corazón y pulmones enormes para soportar el rigor extremo de la altura. El agrandamiento cardíaco es una verdad física que no tiene ningún desmentido: “El hombre cerreño tiene el corazón más grande del planeta”. Lo malo es que pasado ciertos niveles, se convierte en un factor de descompensación.

La fuerza del corazón y la solvencia de sus enormes pulmones facilitan el incremento de su capacidad respiratoria para obtener el oxígeno indispensable. Si lo normal en la costa es aspirar 10 litros de aire, el cerreño por su aspiración profunda y lenta, alcanza 100. Esta es la razón por la que inhala mayor cantidad de sílice libre que le hace daño convirtiéndose en neumoconiosis: asesina de los mineros. Neumoconiosis significa retención de polvo en los pulmones, cruel enfermedad muy común entre los  topos humanos. Gran cantidad de estos hombres muere asfixiada. Los pulmones cubiertos de polvo metálico acumulado a lo largo del trabajo, los hace inútiles.

Cuando el aire puro ingresa en las labores mineras, durante su circulación sufre un descenso en su contenido de oxígeno y un incremento de anhídrido carbónico debido a la respiración de los trabajadores, a la descomposición del enmaderado, a la oxidación del carbón y minerales sulfurados, y en cierta medida a los disparos efectuados. El polvillo que se presenta en las operaciones son partículas sólidas, finamente divididas, que se generan por acción mecánica en la perforación y otras propias de la industria minera.

La enfermedad una vez adquirida por su carácter progresivo conduce al enfermo a la incapacidad parcial o total para todo trabajo que demanda esfuerzo físico. A muchos, al cabo de tres o cinco años, en plena juventud, los deja en condiciones de inválidos, si antes no los ha matado. En otros casos, el arsénico causa bronquitis, cáncer al esófago, laringe, pulmones y vejiga; hepatoxicidad y enfermedades vasculares; el berilo, irrita la piel y las membranas mucosas, produce cáncer a los pulmones; el cadmio origina bronquitis, enfisema, nefrotoxicidad, infertilidad, cáncer de próstata, alteraciones neurológicas, hipertensión y enfermedades en los vasos sanguíneos; el cromo es causante de nefrotoxicidad, hepatoxicidad y cáncer de pulmones; el plomo, es responsable de la disminución de coeficiente intelectual infantil, nefrotoxicidad, anemia y cáncer al riñón.

A los que trabajaban en los ingenios coloniales, en la extracción de la plata con el empleo del mercurio, se les caía el cabello y los dientes, provocándoles temblores indomables. A estos hombres se les llamaba: azogados. El mercurio puede penetrar en la piel, producir picazón en los ojos, malestar intestinal y náuseas. Éstas son sus manifestaciones más sencillas junto con el nerviosismo, irritabilidad, molestias de orden neurológico y estados de gran excitación. Aparte de afectar el sistema nervioso y el respiratorio, así como los riñones, produce desde lesiones  leves hasta insuficiencia cerebral. Hay tratamiento médico para las intoxicaciones agudas, pero los efectos sobre algunos tejidos ya no se pueden curar. Causa la pérdida de la vista, del sentido del equilibrio, del sentido auditivo, la memoria y otros órganos como el hígado. Puede paralizar nervios centrales y producir anestesia.

A través de los años, Monje, Hurtado, Salinas, Fabiola León Velarde y otros estudiosos, han demostrado que la  vida en altura es riesgosamente diferente a la de las orillas del mar. Las oportunidades de enfermar y de morir son mayores en el Cerro de Pasco que a nivel del mar. Sin embargo el cerreño realiza intensos trabajos que superan al hombre de la costa por tres o cuatro veces.

Sólo hay hombre que puede competir con el cerreño: el sherpa, habitante de las alturas de los Himalayas. Hombre que, sin problemas, puede efectuar trabajos exigentes a alturas inverosímiles Son los guías y portadores de los alpinistas que, muchas veces, han coronado con  éxito el Everest. No sufren los estragos de la altura  porque su etnia tiene una antigüedad de treinta mil años, la nuestra sólo alcanza a diez mil. En ese lapso ha ido modificando su naturaleza para ese empeño.

Las estadísticas dicen que la tasa de niños que nacen muertos, se duplica en comparación con las de la costa. Que  ciertas patologías están activamente vigentes por lo que viven en  perenne riesgo.  Por ejemplo, es notoria –para hombres y mujeres- la hinchazón que sufre el sigmoide y el colon por efecto de la presión barométrica. Los médicos la comparan con las llantas de los carros. En la altura se hinchan más por el cambio de presión. Si éstos  rotan pueden producir una isquemia por torsión  con necrosis, pudiendo ser mortal. A este fenómeno, los mineros nativos llaman Lipidia.

Por otra parte, en la historia de la minería cerreña, los accidentes son incontables. No hay día en que el tétrico ulular de la sirena no alarme al pueblo anunciando gravísimos acontecimientos. Este es un negro capítulo aparte que enluta al pueblo heroico.

Las mujeres sangran más días durante su “regla” y poseen alta tasa de fecundidad a pesar de una tardía primera menstruación; la menopausia se les presenta a una edad más temprana que en otros lugares. En este corto lapso, su vida reproductiva es mucho más alta. Las estadísticas lo dicen. El intervalo ínter genésico entre un hijo y otro, es muy corto, pese a que la lactancia materna es más alta aquí que en otras partes del país. Está probado en el mundo entero que la lactancia materna protege a la mujer de la preñez. Esto no acontece en la ciudad cerreña. Aquí, la mujer, está dando de lactar a su hijo  y se está embarazando de nuevo. Es que la Prolactina -hormona que regula la fertilidad con la lactancia- casi no existe aquí; no es efectiva como método anticonceptivo natural. De ahí que el promedio de hijos por pareja sea de ocho a diez.

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One thought on “Los riesgos de vivir en las astrales alturas del Cerro de Pasco (Primera parte)

  1. Bonito post profesor Shisha, hay información sobre los estudios médicos del Dr. Gonzales, director del Instituto de Investigacion de Altura de la Universidad Cayetano Heredia, en un folleto publicado por la UNDAC, cuando la Directora era la Mg. Amanda López, el texto se titula PROYECCIONES. Lo que usted menciona coincide con lo vertido por el Dr. Gonzales…

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