Don Cipriano Proaño Malpartida El patriarca (Segunda parte)

Edificio  de la Escuela de Patarcocha, edificado con el trabajo generoso y admirable de nuestro patriarca, don Cipriano Proaño Malpartida y la colaboración de generosos ciudadanos cerreños. Es el monumento a la reivindicación cultural de la ciudad más alta del mundo, por eso ostenta su egregio nombre
Edificio de la Escuela de Patarcocha, edificado con el trabajo generoso y admirable de nuestro patriarca, don Cipriano Proaño Malpartida y la colaboración de generosos ciudadanos cerreños. Es el monumento a la reivindicación cultural de la ciudad más alta del mundo, por eso ostenta su egregio nombre

Entre otras cosas, en el discurso correspondiente, “Don Shipico”, dijo: “ El 2 de febrero de 1934, yo y el distinguido núcleo de ciudadanos que fuimos honrados por el Poder Ejecutivo para formar el Concejo Provincial, asumimos el delicado cargo jurado por nuestra Patria y por nuestro honor, hacer todo lo que estuviera en nuestras manos en bien de la colectividad. Por eso nos percatamos de que una de las mayores necesidades de la población, era una casa – escuela propia para varones. El deber cívico nos llamaba a una acción inmediata. No teníamos dinero, pero teníamos fe en el propósito. Nuestra iniciativa fue prontamente conocida por el público y no se dejaron esperar las palabras de estímulo. El primer contingente lo recibimos de las señoras Rosa Coz de Lugo y Carmen Méndez de Proaño que pusieron a nuestra disposición la suma de S/. 1,173.66 que perteneció a la fenecida Asociación Caritativa del Perpetuo Socorro. Este fue el dinero base para la obra que emprendíamos. Por otra parte, el Director, cuerpo docente y alumnado de entonces, iniciaron el trabajo de traslado de piedras para las bases de la obra. Los distinguidos ingenieros Ernesto A. Bertl y Luis Cáceres Flores, han dirigido con entusiasmo cívico, voluntad patriótica y todo desinterés económico, desde el trazado de planos, construcción de los cimientos y culminación totalmente terminada”.

            “Las atinadas gestiones de nuestro representante, señor Domingo Sotil, consiguió subsidios de la Junta Pro Desocupados por S/. 46,000.oo, Ministerio de Educación Pública, por S/. 5,000.ooo y Ministerio de Hacienda, por intermedio de la Oficina Matriz de la Caja de Depósitos y Consignaciones, con el aporte de S/. 5,400.oo por concepto de salarios no cobrados por los obreros mineros; el Concejo Provincial de Pasco, cooperó con S/. 2,400.oo; el señor Eulogio Fernandini, con S/. 5,000.oo; el Comité Patriótico Provincial S/. 1,061.67. También colaboraron económicamente, en  materiales de construcción, los señores: Juan Ivancovich, Aquiles Venegas, Isidoro Borcich, Daniel Oliveros, Iran Proaño, Javier Calderón, Carlos Tirado, Compañía Des Mines Huarón, César A. Proaño, Inocencio Córdova, Mateo y Cristóbal Galjuf, Nicanor Huamán, Cecilio Espinoza, Cerro de Pasco Corporation, Railway Company, Peruvian Corporation, Clementina Hetzel viuda de López y hermana, Royden Philphot, superintendente de la Cerro de Pasco. Las colonias Yugoslava y española, obsequiaron las dos puertas de fierro, y el señor Simeón García Venegas, el famoso telón de boca del escenario del Salón de Actos”.

            “Hasta la fecha ha ingresado por subvenciones y donativos: S/. 76,188.42; se ha gastado S/. 73,136.87. El saldo de S/. 3,051.55, será para pagar planillas del mes y, el resto, lo destinaremos a la construcción del nuestro Estadio Municipal”.

            “Si grande es la satisfacción por nuestros alumnos de primaria, mucho mayor tendrá que ser para los que, terminando el Quinto Año, cuenten con la seguridad de ingresar a secundaria, bajo este mismo techo. Afirmamos por nuestra parte, que este pueblo en marcha hacia mejores destinos, cumple esforzadamente su programa de engrandecimiento local y provincial, manteniendo puros los prestigios que esta tierra ha sabido conquistar gloriosamente en noble y grandes lides”.

“En este memorable acto exteriorizo en nombre de la edilidad y pueblo cerreño, la más profunda gratitud a las personas, instituciones y entidades que han cooperado al éxito de la construcción de este local que evidencia nuestro cariño por la cultura popular y nuestro amor por el progreso de la tierra de Carrión”.

“Don Shipico” había nacido el 26 de setiembre de 1872 en el Cerro de Pasco, del matrimonio de don Ricardo Proaño con doña Blácida Malpartida. Emparentado con destacadas personalidades cerreñas como Don Elías Malpartida Franco, “Pico de Oro”, insigne político graduado en Ciencias Políticas en la Universidad de Bruselas y servidor de la Nación en muchos cargos de innegable responsabilidad. Varias veces Premier, Vicepresidente de la Nación, Senador, Diputado, Primer Presidente de la Asociación Nacional de Minería del Perú, Presidente de nuestra Beneficencia Pública. Deportado por oponerse a firmar el entreguista “Tratado de Ancón” que mutiló el territorio nacional….

Entregado de lleno a las actividades del comercio y la minería, logra dejar su sello de trabajo y progreso en ambas. Su éxito en la minería –por ejemplo- se inicia con la instalación de los primeros hornos de fundición, en terrenos donde actualmente se levanta la Concentradora de Paragsha. En su momento muy comentado. Inquieto como era en su juventud, es invitado por el revolucionario huanuqueño, Augusto Durand, a integrarse al Partido Liberal. En él -caudillo por naturaleza- consigue la tomas de varias ciudades peruanas. Cuando en 1895, triunfa el Partido Demócrata, movimiento de don Nicolás de Piérola, al que el Partido Liberal había apoyado significativamente, vuelve al ejercicio de sus labores en los campos del Comercio y la Minería, en su tierra natal.

Joven, muy joven, casó en primeras nupcias con la doña María Mier. De este matrimonio nació, Juan Antonio, su hijo, que asumió la responsabilidad de administrar sus minas. La señora Blácida –su madre- era hermana del ilustre médico y luchador por la difusión de le instrucción en Pasco, doctor Fabio Mier y Proaño; ambos descendientes directos del patricio don José Antonio Mier que, finalizada la época colonial, no obstante ser español, abrazó la hermosa causa de la independencia del Perú. Él era fiel servidor de su Rey en el cargo de Jefe de la Policía Real, hasta que las intrigas de los venidos de la península, tan sólo por ser españoles, le despojaron del cargo que con tanta eficacia había venido desempeñando. No sólo eso, también se adueñaron de sus minas como la culminación de una conjura asquerosa y cruel. El viejo Mier, no pudo oponerse a la decisión de su hijo Camilo –mozo de sangre en flor- que indignado por el atropello sin nombre, se levantó en abierta y desafiante protesta. Camilo, no paró hasta formar un sólido regimiento de montoneros que lo siguió a todas partes. Eran sus peones de las minas que lucharon a su lado en los más sangrientos encuentros contra los chapetones. Siempre triunfante se convirtió en Jefe Supremo de la Guerrillas del Cerro de Pasco que, conjuntamente con Miller, Otero, Fano, Salgado, Álvarez, y otros valientes, lucharon por nuestra libertad. Arenales lo premió como a soldado benemérito a la patria.

“Don Shipico”, casado en segundas nupcias con doña Carmen Méndez Mologni, tuvo a sus hijas, Alicia Proaño de Labarthe, Carmen Proaño de Olavide y, Carlos Proaño Méndez. Éste fue el encargado de la administración de los bienes paternos, en el ramo del comercio.

En tanto vivió, “Don Shipico”, fue además de todo lo señalado, destacado miembro del Club de la Unión y de Rotary Club; Director de la Beneficencia Pública; Presidente de la Cámara de Comercio; Presidente de la Junta Departamental Pro- Desocupados; Presidente del Club de Tiro, después de haber ganado la Medalla de Plata en un certamen nacional; Presidente Honorario de varias Instituciones sociales y Carnavalescas.

La última vez que lo vi, fue cuando, en compañía de mi compañero de equipo Fernando Livia Chávez, le dirigimos un oficio para que nos regalara con un juego de uniformes para el campeonato de fútbol de aquel año: 1945.

  • Hola, Arauco, me dijo – Su semblante ya estaba desmejorado- He recibido tu oficio. Llévate estas camisetas que son de las primeras que me llegaron para los equipos de fútbol. Espero que les traiga suerte.
  • Gracias “Dos Shipico”. Estoy seguro que nos va a traer mucha suerte en el campeonato. Muchas gracias.
  • No hay de qué. Estoy seguro de que campeonarán. ¡Vayan, vayan, chicos!…. Si puedo, me doy un “saltito” por el campo para verlos jugar.

Generosamente nos entregó un paquete conteniendo las camisetas de un color morado con rayas verticales negras, mangas largas, cuello alto con pasadores, que nos quedaba como sotanas. Cuando entramos a la cancha para sostener nuestro primer encuentro, los chicos nos recibieron en medio de carcajadas y burlas. De los cuatro costados de la cancha nos gritaban: “¡Curas! … ¡Curas!… ¡Curas!. Así y todo, con esas camisetas enormes quedamos en segundo lugar, tras los “macheteadores” del sexto.

Mucho sufrió “Don Shipico” cuando los médicos le conminaron a dejar su tierra; escenario de una vida lustral y ejemplar. Deshecho de pena tuvo que viajar a aposentarse en su casa de Miraflores donde falleció el 11 de octubre de 1955.

Conocedor de su deceso, todos los periódicos locales publicaron notas de destacados intelectuales y hombre notables de entonces, encomiando la figura egregia que nos dejaba. Don Martín Mendoza decía consternado.  “¡Cómo trabajó, “Don Shipico”, ¡¡¡cómo trabajó!!!. Si en todas las obras que hizo, puso su más grande empeño, fe en ésta, en la que volcó todo su amor. ¡Cómo amaba a los niños! Sin quererlo, al construir esta escuela, estaba construyendo su propio monumento”. Don Víctor Rodríguez Bao, dijo: “¡Cuánta falta nos va hacer su energía, su disciplina y su amor al trabajo. Era el ejemplo viviente de la traducción del amor en obras. Don Cipriano, amaba entrañablemente a su tierra. Lástima que ésta no pueda recibirla en sus entrañas; sin embargo, allá en Lima, estará recogiendo nuestro homenaje de recuerdo y gratitud!” La mañana que, convocada por el Concejo Provincial se celebraba una misa de Réquiem, de todos los lugares de nuestra ciudad llegaron hombres, mujeres y niños, a orar por el eterno descanso de su alma. Era, en todo caso, el grito de gratitud de un pueblo agradecido al patricio cerreño.

El Gobierno Peruano, con toda justicia, emitió a través del Ministerio de Educación Pública, un Oficio Circular de 29 de marzo de 1958, que dice:

En la fecha se ha expedido Of. Nº 522 – Cámara de Diputados (“C” 52 – 17) Resolución Ministerial Nº 3726, Lima, 29 de marzo de 1957. Vista la petición que formula por intermedio de su Cámara el Señor Diputado  por el Departamento de Pasco, don Justo Armando Cabello, para que se dé nombre de Cipriano Proaño, a la Escuela de Segundo Grado de Varones Nº 491 de la ciudad del Cerro de Pasco.

CONSIDERANDO:

Que don Cipriano Proaño Malpartida, ha dotado a la ciudad del Cerro de Pasco, de un magnífico local escolar con destino a la Escuela de Segundo Grado de Varones Nº 491; Que este hecho demuestra las altas virtudes que le caracterizan y su profunda emoción social; Que es deber del Estado perpetuar la memoria de quienes han contribuido a favor de la niñez con obras de importancia;

SE RESUELVE:

Designar con el nombre de CIPRIANO PROAÑO MALPARTIDA a la Escuela de Segundo Grado de Varones Nº 491 de la ciudad del Cerro de Pasco, capital del Departamento de Pasco.

Regístrese y Comuníquese (Fdo. Basadre) Ministro de Educación Pública. Que transmito a usted para su conocimiento y fines consiguientes.

 

Dios guarde a usted.

Leopoldo Astete Maraví

Director de Educación Primaria.

Aquel histórico plantel es, sin lugar a dudas, el más grande homenaje que se le puede rendir a un hombre que tanto hizo por la niñez de su tierra y, de sus aulas, han egresado los más brillantes hombres de nuestro pueblo.

Anuncios

One thought on “Don Cipriano Proaño Malpartida El patriarca (Segunda parte)

  1. Soy nieto de Don Shipico, mil gracias por hacer que estas líneas de tanto aprecio para mi Abuelo, al cual no llegue a conocer ya que era muy pequeño en ese entonces ya que nací en el año 1954, he aprovechado de enviárselas a mis ocho hermanos, nosotros somos hijos de Carmen Proaño de Olavide. Nuevamente gracias por que por intermedio de Uds. podamos conocer mas de nuestro Abuelo Shipico, les transmitiré el articulo a los hijos de Alicia, Carlos y Juan Antonio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s