Sentimiento cerreño

Estoy muy contento de que PUEBLO MÁRTIR, tenga una buena cantidad de seguidores. Cada día recibo testimonios de adhesión y aprecio por lo que estoy haciendo. Gracias, mil gracias. Desde hace más de sesenta años me dediqué a difundir el conocimiento de los pasajes más interesantes de nuestra historia y creo que lo estoy cumpliendo. No sólo en revistas y radio lo hice. Ahora, valiéndome de la  internet, continúo con mi misión. Espero que ustedes, amigos, no me abandonen.

Como me pongo en la situación en la que muchos de ustedes se encuentran, lejos de la tierra amada, me tomo la libertad de enviarles las siemprevivas creaciones musicales de nuestro pueblo. Esto va a cambiar de alguna manera. A partir de ahora, voy a presentarles a nuevos artistas que interpretan nuestras canciones que nos mantienen ligadas a la vieja querencia minera.

En esta ocasión les presento a una joven que con sentimiento muy plausible interpreta las composiciones lugareñas. Es Edith Milagros. Ella nos interpreta, en primer lugar, una hermosa canción nacida de la inspiración del inolvidable Nico Papish. Le seguirán otras canciones de autores notables.

Cuando la luna alumbraba

Qué alegre tú me decías

Que nunca me olvidarías

¡Ay! ingrata cerreñita. 

 

Te dejé por unos días

Pensando que me querías

No pasó ni una semana

Casada ahora te encuentro.

 

Me contaron tus amigas

Que lloras tu mala suerte

Que maldices a tu madre

Porque ahora ya no te quiero

 

Mi pueblo es el cementerio

Mi nicho es mi casita,

Mañana cuando me muera

Ya sabes dónde encontrarme

 

Grabado en una cruz

Mi nombre tú has de encontrar

Entonces, chica cerreña,

Llorando te volverás.

El beso –creo yo- es la prueba primera y sublime del amor. Es el sello de algo inmarcesible, inolvidable, eterno. Es tan etéreo como la vida misma, por eso, de las canciones que llegaron en el alijo de los españoles, la que habla del beso ubica, cómo no, al primero que indefectiblemente fue la del ser más sublime que nos dio la vida: la madre y, el otro- como dice la canción- es el que guardamos en el corazón como un sello que jamás podremos olvidar.

Dos besos tengo en la vida,

Dos besos que a mí me matan.

El primero que es de mi madre,

el segundo que tú me diste.

 

El beso que es de mi madre

Me mata porque no vuelve;

El beso que tú me diste,

Hoy me sirve de martirio.

Nuestra música, en su trajinar por los abruptos caminos de nuestra tierra, fue recogiendo el cúmulo de sentimientos que hombres y mujeres le han confiado. Una muestra muy sensible es la que cantan los integrantes de ESTAMPAS ANDINAS DE MILPO, un notable cuarteto que, respetando los cánones de la música minera, nos regala en cada una de sus actuaciones como siemprevivas de belleza y de amor. Entre sus más notables logros está esta composición que canta a la guitarra nuestra, precisamente con su título GUITARRA MIA. En esta ocasión la interpreta Edith Milagros.

Guitarra ¿Por qué tú lloras?

Si te tengo entre mis brazos,

Acaso eres como yo,

Solitito en este mundo.

 

Sin tener ojos sin tener corazón

Tú también sabes llorar.

En el fondo de tu pecho

Guardas el secreto de una traición.

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