Nuestra Benemérita Compañía de Bomberos (Primera parte)

incendioHasta aquella fecha -18 de diciembre de 1901- la ocurrencia de siniestros se había convertido en un alarmante acontecimiento  cotidiano en nuestra ciudad. Los techos de paja tejidos a la usanza de pueblos franceses, alemanes o ingleses, reforzados por el abundante “ichu” de nuestros campos, era presa fácil de las llamas por descargas eléctricas de tempestades de rayos, truenos y centellas, o por corto circuitos eléctricos (El servicio eléctrico lo teníamos desde 1890)  o por las llamas de velas. En todo caso, la actitud de los vecinos se limitaba a salvar las pocas pertenencias que pudieran hallar a su alcance, porque el vencer al fuego siempre resultó infructuoso. Las descargas que acompañaban a los  truenos dejaban casi siempre un doloroso saldo de muertos y heridos. (Todavía, dos años más tarde -28 de enero de 1903- el Jefe de la Empresa de Luz y Fuerza, el ciudadano alemán Alfred Schmidt –oyendo los clamores populares-  presenta los planos correspondientes para dotar a la ciudad de pararrayos colocados en lugares estratégicos, comenzando por la elevada torre del hospital La Providencia). A todo esto se sumaba la falta de agua. No existía todavía un sistema domiciliario que permitiera tener agua corriente a mano para enfrentar el siniestro. La poca que había, depositada en recipientes como resultado de las copiosas lluvias, eran insuficientes. El depósito más abundante estaba a las afueras de la ciudad, en Patarcocha, a considerable distancia de la población.

Aquella negra noche, vísperas del 18 de diciembre de 1901, resultó terriblemente dramática. Algo así no había ocurrido jamás. A las afueras de la ciudad un incendio inmisericor­de redu­jo  a cenizas la casona de la familia Venegas siguiendo con las propiedades de Apolinario Olaechea. El fuego se propagó por toda la parte norte de la ciudad y no dejó de arder toda la noche. Olaechea era el odiado chapetón que había alojado en sus amplia casona al irlandés que mandaba las fuerzas enemigas, Diego O´Reilly, en diciembre de 1820. En tres cuadras adyacentes, dotadas de todas las facilidades alojó a las tropas realistas y, en sus amplios patios, a su caballada.  Un terrorífico relámpago había caído como refulgente cuchillo sobre el techo de paja iniciando el fuego que se propagó por toda la manzana. Los encargados de la casona no tuvieron tiempo para nada. Salieron despavoridos a pedir auxilio y de inmediato las campanas de la iglesia de Chaupimarca comenzaron a tocar a rebato. Olvidándose del odio al único realista que se opuso a nuestra independencia y por eso estaba recluido en las mazmorras del Real Felipe, hombres y mujeres se pusieron a salvar las pertenencias. Poco pudieron hacer. Las lenguas de fuego con  espantosa celeridad invadieron todas las instalaciones interiores que se hallaban herméticamente aseguradas con armellas, correderas y candados de acero. En una barahúnda de gritos de espanto, relinchos de caballos despavoridos y crepitante fuego de sulkis, carruajes reales y carretas, el calor se hizo insoportable. Mucho tuvieron que trabajar los aterrados encargados para salvar pertenencias de las que allí se atesoraba. Iluminados por calorífica deflagración del foco del incendio los voluntarios hacían lo que podían. El fuego duró toda la noche. Cuando el agotamiento general por el esfuerzo realizado ya casi vencía los sacrificados peones, sucedió un milagro. El cielo se abrió para dejar caer un imparable surtidor de agua. “Menos mal -afirmaban santiguándose las viejas- el cielo participa en la lucha contra el espantoso siniestro”. Así, en medio de la crepitación de otrora bienes materiales del chapetón, aquella neroniana noche cerreña, las lenguas de fuego se tragaron casas enteras del norte de la ciudad. Después, nada quedó en pie. Esa noche desapareció completamente la calle correspondiente al Cuartel de Tropa, con sus ocho cuadras.

Todo el día dieciocho los comentarios eran dolidos por lo que había acontecido. La paja de los techos resecos por los soles de medio año estaba lista para una hoguera ante la simple presencia de una chispa. Todo aquel día fue vox pópuli la necesidad de instaurar un cuerpo de salvadores que lucharan contra los siniestros que en esta época del año eran constantes. Se tenía conocimiento  de instituciones en Lima fundadas por españoles, italianos y francesas. Los españoles –por ejemplo- habían fundado la compañía de bomberos “Salvadora Iberia”, el 12 de Febrero de 1882, con su cuartel ubicado en la calle Lártiga de Lima. Hasta ese momento ya se habían fundado las siguientes compañías de bomberos voluntarios.

  1. UNION CHALACA, el 5 de diciembre de 1860 en el Callao.
  2. ROMA Nº1, el 15 de abril de 1866, en Lima.
  3. FRANCE Nº2, el 20 de abril de 1866 en Lima.
  4. LIMA Nº3, el 21 de abril de 1866.
  5. ITALIA Nº2, el 28 de octubre de 1868 en el Callao.
  6. GARIBALDI Nº9, el 13 de octubre de 1873, en Lima.
  7. GARIBALDI Nº3, el 25 de enero de 1873, en el Callao.
  8. VICTORIA Nº4, el 12 de febrero de 1873, en Lima.
  9. SALVADORA CALLAO Nº5, el 5 de junio de 1873 en el Callao.
  10. SALVADORA LIMA Nº5,el 10 de enero de 1874,en Lima.
  11. COSMOPOLITA Nº6, el 14 de agosto de 1877, en Lima.
  12. MOLLENDO, el 15 de agosto de 1866, en Mollendo.
  13. OLAYA Nº10, el 29 de junio de 1890, en Chorrillos.
  14. CALLAO Nº5 el 10 de marzo de 1894, en Bellavista.
  15. INTERNACONAL Nº7, el 17 de noviembre de 1895, en la Punta.
  16. GRAU Nº11, el 8 de febrero de 1898, en Barranco.
  17. SALVADORA COSMOPOLITA Nº 1, el 18 de diciembre de 1901, en el Cerro de Pasco.

La feliz iniciativa de  Ambrosio Peret y  Francisco Quiñones, miembros del consulado español, encontró acogida en la buena gente que residía en nuestra ciudad.  En torno a la idea cerraron filas todos los extranjeros. Los consulados se hicieron presentes, por cuya razón se la denominó Cosmopolita y, por ser la primera en el Centro del Perú, se le asignó el número uno. El Acta de fundación de la Compañía es la siguiente:

“En la ciudad del Cerro de Pasco, a los dieciocho días del mes de diciembre de mil novecientos uno, a las tres de la tarde, reunidos en el local de la Sociedad Cosmopolita de Protección Mutua Bolognesi, fueron presentes los suscritos, invitados por don Francisco Quiñones y don Ambrosio Peret, con el objeto de fundar una compañía de salvadores para resguardar las propieda­des, siendo por consiguiente urgentísimo organizar un cuerpo de bomberos para seguridad de la población. En vista de lo cual, no habiendo hecho uso de la palabra ninguno de los concurrentes se puso al voto la proposición de los señores Peret y Quiñones, suspendiéndose la sesión por cinco minutos. Reabierta ésta y verificado el escrutinio, resultó aprobado por unanimidad. Inmediatamente se procedió a nombrar la plana mayor de la compañía con el personal siguiente:

Comandante Honorario….  Coronel don Juan Manuel Vivanco (Prefecto)

Comandante Activo……….. Juan Azalia.

Capitán……………………….   Francisco Quiñones.

Tesorero………………….. Sixto M. Venegas.

Tesorero Auxiliar…………… Cesáreo Villarán.

Secretario……………………. Néstor Carrión.

Sub secretario……………… Ricardo R. Torres.

Trompeta de Orden………..Marcos Bach.

SECCION HACHAS Y ESCALAS

Teniente……………………..Ambrosio Peret.

Subteniente…………………Iram S. Proaño.

Sargento Primero…………José María Quiroga.

Sargento Segundo…………Carlos R. del Valle.

SECCION BOMBAS

Teniente………………………Lorenzo Cabello.

Subteniente…………………Eduardo Lovatón.

Sargento Primero………….Enrique Slee.

Sargento Segundo…………Fidel Fernández.

SECCION GUARDA DE PROPIEDAD

Teniente…………………………Paulino Torres y Carrasco.

Subteniente…………….……..Genaro Guerra y Cotera.

Sargento Primero……………Guillermo González.

Sargento Segundo…………..Domingo Rosales.

Puesto al voto la plana que antecede, fue aprobada por unanimidad. Enseguida se acordó poner en conocimiento del señor Subprefecto de la Provincia, Alcalde Municipal y el señor Juan Azalia comandante nombrado de esta Compañía, la organización del cuerpo de salvadores.

Acto seguido se practicó una erogación espontánea entre los presentes que ascendió a la cantidad de veintidós soles que quedaron en poder del tesorero auxiliar, señor Cesáreo Villarán, con lo que terminó el acto quedando organizado el cuerpo con el nombre de Compañía de Bomberos Salvadora Cosmopolita Nº 1. Siendo las cinco de la tarde y quedando convocada la Junta Directiva a sesión extraordinaria el 20 de presente  las tres de la tarde”.

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