LAS SERENATAS DE PRIMERO DE AÑO

serenata 1Recibir con gran alborozo el primer día del año era costumbre que se había establecido en nuestra ciudad. Las instituciones oficiales como la Prefectura, alcaldía, parroquia, clubes carnavalescos y casas particulares, realizaban  grandes festejos.

Al llegar las doce en punto de la noche se escuchaba el agudo vibrar de la sirena de los bomberos de la “Cosmopolita”, el  “pito” de la compañía minera Mining Company, el de la ferrocarrilera “Railway Company” y los ensordecedores cohetones de clubes e instituciones públicas. Simultáneamente, familiares y amigos, entrelazados en cálidos abrazos, se deseaban mutuamente muchos éxitos para el año que empezaba. En los clubes se hacía derroche de champaña que no necesitaba ser helada; el clima contribuía a ello. En los hogares se degustaba el sabroso ponche de cocos que todos repetían a discreción. Qué sabor especial en una secreta  combinación  en cada caso. Cuando evocamos aquellos momentos con la cálida presencia de nuestros viejos que ya nos dejaron, no podemos menos que estremecernos de nostalgia.

Para el primero de año los diarios efectuaban meticulosos balances de lo realizado en la vida comunal con logros y fracasos, pero en todo caso, expresaban su vivo deseo del inicio de una etapa de progreso y bienestar para sus lectores. “Los Andes”, de don Silverio y Andrés Urbina; “El Minero”, de don Gerardo Patiño López; “El Diario” de don Herminio Cisneros Zavaleta; “El Grito del Pueblo” de don Benjamín Hurtado; “Cresta, Pico y Estaca” de Juan de Dios Arturo Malpartida (Juan DAM); “Carcajadas” de Ambrosio Casquero; “El Trabajo” de Octavio Pequeño Urbina, “La Antorcha” de don Miguel de la Matta; “El Esfuerzo” de don Ramiro Ráez y don Herminio Cisneros (Su primo hermano); “Deportes” de don Adolfo Casquero; “El Hipo” de don Ramiro Ráez Cisneros, etc.etc.  En todos ellos se publicaban las colaboraciones de las más prestigiosas plumas del pueblo.

Por su parte, los clubes carnavalescos se aprestaban a estrenar las canciones creadas por sus vates y músicos notables. “El Vulcano”; “Apolo”, “Tahuantinsuyo”; “Lira Cerreña”; “Filarmónico Andino”, “Cayena”; “Mefistófeles”. Cada club imprimía estas canciones en sendas hojas de seda y las repartía la última noche del año en la retreta que se efectuaba en el “Kiosko Escardó” con beneplácito de los oyentes. No importaba la tormenta de nieve o lluvia que cayera esa noche. Para eso se salía muy bien abrigados con chompas, chalinas, casacas impermeables, guantes, sombreros y amplias paraguas. Los fenómenos atmosféricos eran parte de la celebración. Para combatirlos se servían hirvientes ponches de cocos con huevos. Los mayores le echaban su “alma” es decir un buen copón de cognac o ron de Jamaica. Los más expeditivos servían los calientes, bebidas preparadas con hirviente aguardiente de caña de Quicacán o Vichaycoto y concentradas hojas de eucalipto, wila wila, huamanripa y escorzonera, cortados con jugo de limón.

Grupo de alegres amigos acompañados de sus esposas recibiendo el año nuevo de 1940. Están, Andrés Russo Peraldo, Julián Campoa, Alberto Alcarraz, Gliserio Suárez, Félix Martinench y Anselmo Buendía. El escenario: Club de la unión.
Grupo de alegres amigos acompañados de sus esposas recibiendo el año nuevo de 1940. Están, Andrés Russo Peraldo, Julián Campoa, Alberto Alcarraz, Gliserio Suárez, Félix Martinench y Anselmo Buendía. El escenario: Club de la unión.

Grupo de alegres amigos acompañados de sus esposas recibiendo el año nuevo de 1940. Están, Andrés Russo Peraldo, Julián Campoa, Alberto Alcarraz, Gliserio Suárez, Félix Martinench y Anselmo Buendía. El escenario: Club de la unión.

Finalizada su presentación en la glorieta citadina, músicos, cantantes y allegados eran invitados a los hogares de conocidas familias de la ciudad, donde realizaban fastuosos bailes que se prolongaban hasta el día siguiente.

De todas las canciones que fueron muy bien recibidas para aquella fecha, hay una que ha permanecido por mucho tiempo en el recuerdo de nuestras familias. Es el huaino de Arturo Mac Donald que tiene por nombre “Lírico Consejo” pero que el pueblo –especialmente los viejos- la conocen como “Año Nuevo”.

Año Nuevo

Año Nuevo, nuevas flores

en el jardín del vivir.

Quisiera nuevos amores,

para dejar de sufrir

 

La piedra de la peñita

resbala por resbalar;

cuidado mi cerreñita

así te vaya a pasar.

 

En la roca resbaladiza

no te pongas a jugar,

porque la piedra dura y lisa

bien te puede traicionar

 

No te olvides cerreñita,

mi consejo y mi pasión,

que sería mi penita

más triste que tu traición.

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