La fiesta para recibir el primer día del siglo XX

la fiestaComo pocas veces había ocurrido en su historia, el pueblo estaba completamente enfervorizado con la llegada del primer día del siglo veinte. Instituciones oficiales, clubes y casas particulares se aprestaban a recibir en grande el advenimiento de la nueva centuria. Los diarios magnificaban el cambio de rumbo de nuestra economía -hasta ese momento regida por el capital británico- con exportación de guano, salitre y lanas e importando textiles. Se vislumbraba una siguiente etapa en que Estados Unidos la reemplazaría, convirtiéndose en principal mercado para nuestros minerales. Este comienzo lo marcaba la instauración de la Cerro de Pasco Mining Company. En todos los círculos sociales no se hablaba de otra cosa.  Don Felipe Salomón Tello, dueño del sistema eléctrico que iluminaba nuestra ciudad desde 1899, ofrecía una espléndida fiesta en su domicilio de la Plaza del Comercio. Su casa lucía espléndida de lujo y luminosidad. Gracias a su entereza se había superado pasadas épocas de alumbrado con hachones de madera untados con grasa, luego con lámparas de kerosene y finalmente con lámparas a gas que, por esos días, sólo quedaban en lugares muy apartados de la ciudad. Ahora las calles centrales de plaza Chaupimarca, plaza de Acho, plazuela del león, plaza del comercio y, uno que otro lugar importante, lucían bombillos eléctricos que ofrecían una esplendorosa claridad. La calle del Estanco que conducía a su domicilio estaba completamente alumbrada. Era una novedad que ningún otro pueblo del centro del Perú ostentaba con orgullo. Sólo Lima y Arequipa contaban en el Perú con alumbrado público eléctrico. Es conveniente informar que, hasta esos momentos, la municipalidad solventaba el gasto del alumbrado a kerosene a razón de 77 centavos por cada uno de los 141 faroles distribuidos en la ciudad. El alumbrado eléctrico fue -en sus comienzos- sólo para oficinas principales, despachos gubernamentales, casonas de personajes importantes y uno que otro lugar público especial.

Los regios invitados a la fiesta fueron llegando a partir de las diez de la noche. El Prefecto del Departamento de Junín, coronel José Diez Canseco; el Subprefecto de la Provincia, coronel José M. Vivanco; el Alcalde de la ciudad, don Cesare Vito Cútolo Gambardella, acompañado por su hermano Teoly, abnegado párroco de Pallanchacra; el Cónsul de su Majestad Británica, don  Henry Stone; el Director de la Beneficencia Pública, don Carlos Rizo Patrón; el Cónsul de Francia, don José Sansarricq; el notable poeta don Luis Ferrari, el Vicario Foráneo y Párroco de Chaupimarca, reverendo Domingo S. Fernández; el Delegado de Minería, don Felipe A. Coz; el Cónsul del Reino de España, don Vicente Ruiz; el Médico Titular Departamental, doctor Juan M. Vidal; el Cónsul del Imperio Austro-Húngaro, el croata don  Lucas Pehovaz; los mineros italianos Giovanni Costa y Marco Aurelio Denegri, dueños del Banco “Fonderie e Miniere di argento del Perú”; el Registrador de la Propiedad Inmueble, don Gustavo Laurie; el Cónsul del Reino de Italia, don Enrico Costa; el Presidente de la Beneficencia Italiana, don Eduardo L. Raggio; el señor, Pedro Caballero y Lira, director propietario del diario EL MINERO; los directivos de la inglesa “Compañía Pasco – Peruana”; Jesús Vial y Cisneros,  abogado y asesor de la Municipalidad provincial; don Eulogio Fernandini de la Quintana, dueño de la Negociación Fernandini; don Cipriano Proaño, prominente comerciante de la ciudad; los señores directivos del Banco de Perú y Londres,  Juan B. Caballero y Thompson, gerente; Ernesto Ramos Jorqueda, cajero, con los pagadores, Nicanor Ponce Ames y Andrés Allaín Durand; los mineros y comerciantes catalanes Manuel Clotet Matamoros, Antonio Xammar, Joanot Martorell, Ferran Coll, Manuel Curty y Claudí Privat; los mineros franceses Angee, Latour, Laurie, Poncignon; el caballero griego Teodorakis Cosakos; Sixto M. Venegas, Alberto Úngaro, Enrique Ravelli, Antenor Rizo Patrón, Carlos Languasco, Pedro Larrañaga, Víctor Priano, Juan Azalia, William Dawson, con sus esposas…entre otros.

Después del banquete con platos preparados por cocineros franceses, los salones profusamente iluminados fueron escenario de un alegre baile animado por la orquesta del imperio austro húngaro dirigida por el maestro vienés Markos Bache. El bar  estuvo provisto de las cervezas de Viena, de Noruega, de Baviera, de Cincinatti, danesa, inglesa, negra de Guiness, marca “Gato” en cajones, en botellas y medias botellas. Oporto claro y oscuro, Licores, anisete, angostura, alkemes, Cacao, Curaçao, Coñac de Godard, Marrasquino, Noyaux, Cordial Medoc, Ginebra en botellas de barro. Vinos de Burdeos, de Madeira, Chateau Kirwan, Listrac, Gran Vin Richelieu, Chateu du Cavalier, Branc Mounton. Champaña Mumm, extra dry, Mumm Carte blanche, Roederer. Los diligentes mozos llevaban y traían sofisticados tragos entre los asistentes.

Faltando escasos minutos para las doce de la noche, el maestro de ceremonias invitó a que todos, al unísono, corearan los minutos finales del siglo XIX. Un enorme reloj colocado en el escenario presidía el conteo sobreexcitado. Justo a la medianoche, junto con las bombardas, cohetes y luces variadas en juegos espectaculares, una alegría desbordante se apoderó de las alegres parejas que se abrazaban efusivamente y hacían brindis por la felicidad general. Lo mismo ocurría en las casas sencillas de los obreros que a su manera, humilde pero también emotiva, celebraban el advenimiento del siglo XX.

Fueron inolvidables aquellas celebraciones de la llegada del primer día del siglo XX. Con las primeras claridades del día siguiente, los diarios tiraron sendos números especiales. EL MINERO ILUSTRADO saludaba eufórico al siglo con el titular que decía: ¡Adiós siglo de la luz!… ¡Viva el siglo XX!”. En sus páginas interiores recordaba cómo el imperialismo norteamericano había condicionado la economía nacional desplazando al inglés. En lo que al Cerro de Pasco se refiere recordaba que el 26 de octubre de 1900 -durante el gobierno civilista de López de Romaña- el Estado Peruano había suscrito un contrato con la Empresa Socavonera del Cerro de Pasco para extraer el agua que, desde 1865, inundaba las minas  e imposibilitaba su explotación. En este contrato se advertía la combinación de los intereses de la burguesía nacional representados por  Isaac Alzamora, Miguel Gallo Diez, Baldomero Aspíllaga, Humberto Augus Clay, Roberto Pflucker, José Payán, Ernesto Odriozola, etc. (Todos ellos opulentos dueños de minas en el Cerro de Pasco) a la cual se sumaba la predominante participación de la casa Grace. Este grupo de espléndidos plutócra­tas estaba vinculado a la red financiera metropolitana a través del Banco de Perú y Londres y la Casa Grace que representaba el capitalismo inglés que en poco tiempo –así lo aseguraban los inquietos periodistas- tendría que enfrentarse al capitalismo norteamericano representado por la compañía que se inauguraría por esos días. EL MINERO puntualizaba: “Se ve ya la llegada de la gran industria minera con la presencia de numerosos ingenieros norteamericanos. Esto no viene sino a corroborar que los “yanquis” se han hecho dueños de la ciudad, porque de las 522 minas empadronadas, ya se han vendido las 360 más importantes”. En fecha posterior, el mismo periódico afirmaría: “James Macfarland, de nacionalidad norteamericana, se ha presentado ante el juzgado que despacha el doctor Estanislao Solís, denunciando unos terrenos vacos situados en los alrededores de la ciudad y en los pastos de la hacienda Paria con una extensión de 640 000 metros cuadrados, con los linderos siguientes: Por el norte, las pampas de San Judas y Pampaseca; por el sur, el camino que conduce al caserío de Quiulacocha; por el este, la estación del ferrocarril; y por el oeste, la laguna de Quiulacocha. En virtud, el señor Juez de la Causa por auto de 19 de setiembre último, admitió el denuncio, mandando se haga las publicaciones por el término de cuatro meses con citación del Concejo Provincial de Pasco y del señor presidente de la Honorable Junta Departamental. “Lo que pongo en conocimiento del público a fin de que surta los efectos legales en cumplimiento de lo mandado. Cerro de Pasco, 3 de octubre de 1901. Fernando Santiago Portocarrero, escribano del estado”.

En ese momento la Empresa Socavonera constituía un serio escollo para que la novísima Compañía norteamericana lograra la hegemonía total en el Cerro de Pasco. Todo lo relacionado con los trabajos de la Socavonera, constituyó uno de los temas de fricción entre los intereses del capital nacional fuertemente ligado al capital inglés, frente al capital norteamericano que estaba a punto de introducir sus tentáculos en un sector estratégico de la economía nacional. Con relación a los trabajos del socavón, la empresa norteamericana argüiría que por ser poseedora de modernas y poderosas bombas de desagüe, le resultaría antieconómico hacer uso de las técnicas que introdujo la empresa Socavonera. No obstante las hostilidades anotadas, siguió trabajándose por lo que la empresa constructora de socavón tuvo que enfrentarse judicialmente con la corporación norteamericana para hacer prevalecer sus derechos. La Compañía Socavonera, a través de su directorio, vinculada a la estructura del poder político nativo, había ganado el juicio en primera y segunda instancias. Con esta carta de legitimación jurídica, logró una transacción con la empresa norteamericana a cambio de obtener el 5% de sus acciones, equivalente a tres millones de dólares.

LA PIRAMIDE DE JUNIN, puntualizaba que al finalizar el siglo anterior, la mayoría de mineros habían sido nacionales con buen porcentaje de europeos; sin embargo se preveía que en adelante, el capital extranjero estimulado por la presencia del ferrocarril (ya programado) y la excelente calidad del cobre, iniciaría la invasión. En ese momento, norteamericanos e ingleses se habían trabado en encarnizada batalla por conseguir el control de los yacimientos. En consecuencia, el nuevo Código de Minería que se promulgaba en esos días -principal incentivo para la inversión extranjera- desencadenó una avalancha de buscadores de vetas con numerosísimos denuncios en toda el área cerreña.

El flamante Código ofrecía las ventajas de su claridad y sencillez, estableciendo claramente que la propiedad minera legalmente adquirida era irrevocable y perpetua como la propiedad común; el único impuesto que se debería pagar era de treinta soles al año por la pertenencia. Éste fue un poderoso estímulo para el progreso de la minería peruana. Entonces menudearon los inversionistas. Además de los mencionados, los fundamentos que sustentaron el desarrollo de nuestra minería fueron la fundación de la Escuela de Ingenieros en 1876. La emisión de la Ley de 12 de enero de 1877 sobre la propiedad    minera. La instauración de los ferrocarriles. La Ley de 8 de noviembre de 1890 que prescribía que antes de 1915 no podía gravarse con ningún nuevo impuesto a la industria minera ni a la exportación de sus productos. El establecimiento del Ministerio de Fomento. La promulgación del nuevo Código de Minería. El levantamiento de los planos geológicos de los principales  centros mineros del país, especialmente del Cerro de Pasco. Sobre todo la emprendedora obra de notables peruanos como Eulogio Fernandini de la Quintana, Antenor Rizo Patrón Lequerica, Lizandro Proaño, Manuel Arias Carracedo y otros.

EL PORVENIR, siguiendo con su línea de orientación económica en la ciudad minera, decía entre otras cosas que el establecimiento de la flamante compañía minera que estaba  proyectada para fundarse en Estados Unidos no obedecía a necesidades internas de nuestra sociedad peruana o de la región central del Perú; lo dominante eran las apremiantes necesidades de las economías capitalistas metropolitanas de cobre y  de plata, en momentos en los que el desarrollo las  nuevas fuerzas productivas como la electricidad y  sus industrias, así lo requerían en lo que se ha dado en denominar, “la segunda revolución industrial”. En consecuencia, la siderurgia y la metalurgia cobran extraordinario vigor. El cobre -al igual que el resto de nuestra producción minera- estaba destinado especialmente a la exportación. Las necesidades de cobre y otros metales  en Norteamérica y Europa buscan ser cubiertas por el Perú porque aquí existen los ricos yacimientos del Cerro de Pasco y además se daban dos condiciones con las que no podían contar las empresas imperialistas en sus lugares de origen. La legislación plenamente favorable al ingreso de capitales extranjeros y  la existencia de una abundante mano de obra susceptible de hacerla trabajar con bajísimos costos. A esto lo llamaban: “Lo del cholo barato”

EL REPARADOR, y EL DEMOCRATA iban más allá en la historia del pueblo minero y tras preguntarse ¿Qué ha ocurrido en nuestro Perú hasta ahora? Formulaban una serie de especulaciones.

EL CERREÑO, afirmaba que con grandes esperanzas el pueblo celebra el advenimiento del nuevo siglo. Ojalá que en él se produzcan grandes cambios a favor de la masa obrera que con sus manos saca los minerales que ha estado enriqueciendo a tantos extraños. Esteramos que cambien las autoridades, las instituciones, el nombre de los ricos, pero sobre todo, debe cambiar para bien la vida de nuestra expoliada ciudad minera. Basta ya de la infamia, el abuso, la exacción y el crimen que tanto daño nos han hecho  cundiendo por doquier. Las víctimas: los centenares de obreros sepultados en las minas; los cientos de viudas y huérfanos que con sus lágrimas asperjaron las riquezas que otros aprovecharon; los centenares de campesinos masacrados; las calles, las plazas, los rincones de nuestra ciudad, que pedazo a pedazo han comenzado a terminar sus días, destrozando sus entrañas para bienestar del país.

En aquel momento las autoridades locales, eran: Prefecto del Departamento de Junín, coronel  José Diez Canseco; Alcalde, señor Cesare Vito Cútolo; director de la beneficencia, señor Carlos Rizo Patrón; presidente de la junta departamental, doctor Erasmo Estrella Robles; Médico Titular, doctor Juan M. Vidal y, sub prefecto, coronel José M. Vivanco.

la fiesta 2

Esto es lo que han dejado después de explotarlo por más de un siglo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s