LOS MIXTOS

Estos fueron –todavía son- los vehículos del servicio de transporte de pasajeros y carga entre el Cerro de Pasco y los numerosos pueblos enclavados en su entorno. Como puede verse, la “Carrocería” está dividida en dos partes muy claras. La delantera, bajo techo con cómoda protección y ventanas laterales para contemplar el paisaje, lleva bancas adecuadas para ubicar a personajes importantes. Allí generalmente tiene su sitial el alcalde, el gobernador, el cura, el comisario, el terrateniente poderoso y otras personas “visibles” del pueblo. No pocas veces va, muy junto al chofer, su “querida” de turno. Nadie dice nada. Es prerrogativa del conductor. Todos guardan silencio, cómplices de los arrumacos del chofer. No se dan por enterados.

Mixto 1

La parte posterior, resguardado por un macizo barandal con sólidas piezas de madera dura está asegurada con remaches de fierro que garantizan su resistencia. Allí ubican al común de las gentes que generalmente transportan sus cargas de cosecha, animales para venta y otros utensilios. Los pasajeros, a medida que van llegando, ocupan su lugar tratando de ocupar el menor espacio posible. Irán cómodamente arrellanados sobre sus cargas. A los animales que transportan generalmente los amarran para que no causen problemas en el trayecto. La parte superior de este espacio está provisto de un sistema de maderas, sogas y clavos para que -caso de lluvia, granizo o nieve- puedan colocar una lona enorme en protección a esta segunda parte del vehículo. Encima de la parte primera, ponen cilindros de gasolina, aceite, llantas de repuesto, tablones, sogas y palancas, caso que se atasque el carro. Delante, en parte visible, ponen el nombre del carro. Así hacía Nájera con  su carro: VENTE CONMIGO, se llamaba, para diferenciarlo del carro de su rival, Benigno Bazán.  Éstos generalmente cubrían la zona que viene de Huánuco al Cerro de Pasco. Salían muy de madrugada de Huánuco, subiendo a los pasajeros de la ruta. Uno de ellos traía el correo que embarcaba en el tren del Cerro. Ambo San Rafael, Tomayquichua…

En mi tiempo los carros eran de la marca FORD, por su resistencia y maniobrabilidad. Estos carros eran muy estimados por los choferes de la ruta. Hay que tener en cuenta que hace muchos años, las carreteras solo eran afirmadas y, en tiempo de lluvias, se llenaban de hueco enormes que los choferes sorteaban con habilidad. Como es natural, había lugares muy peligrosos como Atoj – Huarco, una curva tan cerrada que debajo tenía el bullente río Huallaga que, a lo largo de nuestra historia, se tragó a muchos hombres, mujeres, niños y animales.

Ya quedan muy pocos ejemplares de estos vehículos históricos que mucho tienen que ver con la vida de los pueblos y, los choferes. Pregúntenle a “Saca la cuña”, Gregorio González Gamarra, reconocido garañón  y trovador de la zona de Chaupihuaranga.
Ya quedan muy pocos ejemplares de estos vehículos históricos que mucho tienen que ver con la vida de los pueblos y, los choferes. Pregúntenle a “Saca la cuña”, Gregorio González Gamarra, reconocido garañón y trovador de la zona de Chaupihuaranga.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s