Recordando a don Gerardo Patiño López

recordando a don gerardo patiñoHabía nacido para periodista. No había duda. Sus inquietos ojos -desde su niñez- se habían impregnado de dantescas escenas mineras con su secuela de muertos y heridos como la vez aquella en que, haladas en carretas, hicieron llegar los cadáveres de los obreros del motín ferrocarrilero de Unish. Sin alcanzar a comprender todavía, vio que los gringos en contubernio con las autoridades, metían en la cárcel a los sobrevivientes atados, como vulgares delincuentes. O cuando el primero de diciembre de 1908 los gringos al perder las elecciones municipales, activaron una represión gubernamental en la que los policías dejaron las calles de la ciudad regados de heridos –hombres y mujeres- y los cadáveres de cinco hombres jóvenes en la plenitud de la vida.

Heredero de un pujante periodismo que exhibe con orgullo la edición de 74 periódicos extraordinarios, magistrales, siempre combativos; con un lejano inicio que se ubica en la Pascua de Resurrección de 1780, cuando adherido a las paredes, portalón de la iglesia de Chaupimarca, aparecen las noticias escritas de las luchas aurorales de la revolución junto a  proclamas que convocaban al pueblo a luchar contra las abusivas disposiciones de la corona española. Igualmente, en 1811, escritos por el fraile mercedario Mariano Aspiazu y compañía, los pasquines revolucionarios que desembocaron en la revolución de Huánuco y Panataguas. Luego en la lucha independentista con una serie de publicaciones que pugnaban por la expulsión de los españoles de nuestro suelo. Desde entonces, mucha nieve había cubierto los campos mineros del Cerro de Pasco.

Su vida había comenzado a latir paralelamente al nacimiento de EL MINERO, el periódico que nació con él en la última década del siglo pasado y, murió con él cuando el tirano Odría le dio la puntilla tras  cincuenta años de vida luminosa.

Recién estaba por cumplir trece años y ya las planillas del periódico lo tenían  como a su servidor más joven. Aquel extraordinario mundo de la tipografía lo había seducido para que comenzara como recadero y  transportador de originales a los cajistas. Sus ojos fueron descubriendo secretos y sus oídos acumulando consejos. Cuando sus brazos y piernas se hicieron más fuertes, comienza a tirar las ediciones del diario en aquella imprenta de ruedas gigantescas. Más tarde, ducho ya, comienza a componer, a titular las columnas, a regletear, a brozar, a rotular. El transcurso de los días le va abriendo las arcas secretas de la tipografía. Poco a poco se va enterando de los pormenores del trabajo y cuando ya se hallaba ducho en los quehaceres del diario tiene que ir a servir al ejército durante dos años. A su vuelta se convierte en arrendatario, editor y director del periódico. Desde entonces tenaz y cotidianamente va registrando las crónicas del pueblo minero, su pueblo. Sus grandezas y sus miserias; sus triunfos y frustraciones. Crónicas vivas, emotivas que en estos momentos son los más valiosos testimonios del ayer. Periodista inquisitivo y pugnaz siempre está allí donde la noticia palpita, en ese lapso también recoge las creaciones de los ensayistas, poetas, narradores, polemistas; de todos. No hay ningún tipo de preferencia. Él es el amigo, el consejero, el guía. Ejerce la docencia de su magisterio periodístico con hechos concretos. Es actor protagónico de mil y una realizaciones por el bienestar de su pueblo. Mucho tuvo que luchar, ¡ Eso sí! por reivindicar a EL MINERO después del desatino de su fundador por apoyar a los norteamericanos en contra el pueblo cerreño.  Al fin lo consiguió. El pueblo, intuitivo y justo le dio su más incondicional apoyo. No se equivocó. Con mesura y equilibrio supo juzgar y hacer conocer  los acontecimientos ciudadanos.

Convencido que las carreteras son los vasos comunicantes de los pueblos, patrocina la travesía de un carro que partiendo del Cerro de Pasco llegue a Lima, atravesando la cordillera de Canta y abriendo trocha para un camino esencial. Los deportistas Salinas, Oyarzabal y Beloglio realizan la hazaña. Cercano el cincuentenario de la guerra con Chile, abre una campaña para la erección de un monumento a los inmortales miembros de la Columna Pasco. El 18 de julio de 1929 se inaugura este hermoso testimonio esculpido por el artista nacional David Lozano sobre pilastra de piedra erigido por Florencio Casquero Castro. Pero no todo fue alegría. ¡Cómo sufrió don Gerardo cuando el tirano Sánchez Cerro dispuso el cambio de la capital del Cerro de Pasco por Huancayo. Era el 15 de enero de 1931. La afrenta no debía quedar allí y él, a la cabeza del pueblo, decide levantarse el 5 de diciembre de 1931. El movimiento es develado y los insurrectos enviados al Panóptico de Lima, entre ellos hay un hombre joven que jura matar al tirano, José Melgar Márquez. No consiguió su empeño. Fue condenado a muerte pero gracias a las voces protestantes del mundo se le conmutó la pena. Salió tras treinta y dos años convertido en un guiñapo humano. Ciego y  baldado.

Cansado, pero jamás rendido, obligado por la agresiva inhospitalidad  de su tierra natal, don Gerardo Patiño López se aleja definitivamente del Cerro de Pasco.

Su extraordinaria capacidad de trabajo, su inteligencia y su entereza nunca supieron de treguas ni despreciables deserciones. Siempre estuvo presente en el palpitar de su pueblo como protagonista de hermosas historias. Era el testigo viviente de la historia de su pueblo. Su alejamiento físico del lar nativo le hizo sufrir mucho, no obstante, desde la distancia mantuvo vigente su amor por estos pagos. Es así que, en 1967 crea el Escudo del Cerro de Pasco, una obra que viene a ser la acertada síntesis de su concepción de la historia de la tierra minera.

escudo de Pasco

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s