EL “CHALLWA” MEZA

Con especial afecto a mi querido amigo, Wilber Pasquel Naupay, Comandante de la centenaria Compañía de Bomberos del Cerro de Pasco. La última vez que estuve en mi tierra no pude reunirme con mis amigos de la Cosmopolita por una serie de problemas que me obligó a partir inmediatamente. Hasta ahora sigo lamentando el incumplimiento de un hermoso sueño de compartir con los héroes de mi pueblo. Próximamente sí acudiré a abrazarlos a todos. Va a ser un honor para mí.

el challwa mezaLa primera vez que lo vi fue cuando mi madre me llevó a vivir a Colquijirca. Nuestra vivienda estaba ubicada en la zona denominada LA LUMBRERA donde había un gigantesco castillo metálico desde donde bajaban los obreros a la mina. Al lado, la carpintería. Allí trabajaba la mayoría de jugadores del UNION MINAS, extraordinario equipo de fútbol que en mucho se adelanto a su tiempo. “Chupón” Cárdenas, Hipólito “Pollo” y su hermano Jesús Sánchez, “Capón” Ramos, “Perico” Gonzáles, Marcelo Torres, “Pisco” Landavere y el popular “Challwa” Meza, el mejor volante que he visto jugar en canchas cerreñas. Su chapa se debía a su talante delgado y su habilidad notable que hacía imposible marcarlo. (“Challwa” = pecesillo). Desde mi llegada se convirtió en mi amigo incondicional no obstante la diferencia de edad. Yo tenía diez y él veinticinco años. Cuando llegaba la hora de almuerzo, él sacaba la cierra circular con la que cortaba los troncos de eucalipto y hacia que me subiera sobre el carro dejando que la máquina me llevara y trajera durante una hora. Yo feliz. Así nos hicimos grandes amigos. Los domingos y estaba primero en la cancha para verlo jugar. Después de vacaciones retorné al Cerro de Pasco y, dejamos de vernos. Esta  separación se prolongó por mucho tiempo.

Un día –pasados los años- nos volvimos a encontrar. El director del Colegio me pidió que fuera profesor de alumnos de la nocturna y acepté. Allí lo encontré y volvimos a revivir nuestra amistad. A mi pedido integró el equipo de la Universidad con el que campeonamos en la liga. Para mí siempre fue un orgullo jugar con él. En el inicio de su carrera había llegado a alinear por el Club Alianza Lima, cuando “Patuto” Arana era entrenador. Lo comprobé en la hemeroteca nacional en donde hallé el periódico LA CRONICA que relataba el encuentro entre el Club Racing de Buenos Aires y el Alianza Lima en el que jugó Challawa con brillante desempeño. Fue un destacado jugador internacional. Bueno, él terminó sus estudios en la Universidad y se graduó de profesor. Aquí entra en escena un sujeto vacío y mezquino al que llamaban “El cura”, fatuo y bueno para nada, que aseguraba haber sido alumno de la Universidad Católica. Pura boca. El caso es que este tipo siendo profesor del Colegio Carrión, se sintió incómodo con la llegada de “Challawa” para profesar en el mismo plantel. Desde ese momento se dedicó a hacerle la vida imposible. Por esos días el colegio se quedó sin director y, mientras eligieran a un titular, encargaron la dirección al “Challwa” Meza. Imagínense lo que significó para el cura dicha nominación.

Así las cosas, en una conversación, “Challwa” me informó que el atrevimiento del cura había rebasado los límites de la cordura porque no perdía ocasión de hacerle quedar mal,  especialmente en las asambleas generales con padres de familia. Naturalmente yo le recomendé que hablara con él para que hicieran las paces. “Hermano –me dijo- he tratado por todos los medios de hacerle entender de que el cargo es transitorio, pero él se ha empecinado en hacerme quedar mal con alumnos y padres de familia. ¡No sé qué voy hacer!”.

¡”Challwa” estaba muy apesadumbrado.

Lo único que te queda, hermano –se lo dije medio en broma y medio en serio- es hacerle entrar en vereda con un par de cachetadas. Eso no creo que no esté a tu alcance. Tú te has mechado con verdaderos hombres como la vez en que se enfrentaron a los arequipeños que los ofendieron en el campeonato nacional de 1950. (Aquella oportunidad nos correspondió eliminarnos con Arequipa y, como ambos elencos se alojaban en el mismo hotel, un arequipeño soltó una imprecación que terminó con su despectivo: “Serranos asesinos”. Ahí se inició la gresca en la que tuvo que intervenir la policía para calmar los ánimos de cerreños y arequipeños). Hay personas que sólo con los golpes entienden.

Ahí quedó la conversación.

La semana siguiente hubo una asamblea general en el colegio que aprovechó el cura para desacreditar al “Challwa”. Al final de la reunión –cansado como estaba- invitó al cura a que se quedara porque tenía que hablar un asunto muy importante. Cuando ya no quedaba nadie, cerró la puerta con llave y tras recriminarle su perverso comportamiento y hacerle conocer lo que pensaba de él, la emprendió a golpes contra el cura que –como hemos dicho- era un cero a la izquierda en todas las actividades de la vida. Todo su resentimiento y frustración descargo el “Challwa” sobre el engreído cura. Terminada la “lección”, abrió la puerta y, para que no vuelva a joder, de un puntapié en los fundillos lo arrojó del colegio.

El “intelectual” y mal intencionado cura, ni se lavó la cara para incriminar a su agresor; dejó que se notara el resultado de los golpes y convirtió su traje en harapos destrozando solapas y bolsillos. Quería impresionar. Y así maltrecho llegó a la oficina de la policía.

Por esos días ocupaba la dirección de la policía de investigaciones de Pasco un comandante que, por díscolo y mal carácter, había sido cambiado al Cerro de Pasco, como “castigo” ejemplar. Por este motivo el PIP estaba más que molesto.

Al verlo como un Cristo flagelado, cojeando, sangrando y maltrecho al bocón de la católica, entró en una furia terrible y preguntó a la víctima. ¿Quién lo ha saltado o lo ha maltratado de esa manera? El cura, poniendo cara de circunstancias, dijo ser un humilde profesor que había sido maltratado por el director –un matón- en un claro abuso de autoridad. Eso fue todo lo que escuchó el jefe y llamando a todos los policías que estaban en el cuartel, les dijo. ¡Quiero que me traigan a ese abusivo en este momento! Cuando los policías salieron, le acercó conmiserativo un lavatorio con agua y varios productos medicamentosos de primeros auxilios.

No tardaron mucho los policías. Al momento entró uno y después de saludar a su jefe le dijo- Jefe, afuera está el matón.

  • Que entre.

Cuando “Challwa” apareció a la puerta, el jefe no pudo dar crédito a lo que veía. Tenía en frente a un hombre mayor de edad, completamente enjuto, con una calva pronunciada, anteojos gruesos, lento en sus desplazamientos y actitud muy humilde.  Con extrañeza, preguntó:

.- ¿Usted es el director del colegio Carrión…?

-Sí, señor

-¿Usted ha sido capaz de maltratar al quejoso profesor, aquí presente?

-Sí, señor, oficial. El caso es que en mucho tiempo he tratado de conseguir su respeto y le he reconvenido por su mala conducta. No he conseguido nada….

-Claro, y por eso es que lo ha masacrado…

-Son muchos los testigos de su mala voluntad hacia mi persona y, perdóneme, tuve que llegar a este extremo…

– Profesor –dijo dirigiéndose al “cura”: ¿Cuántos años tiene usted?

– Veinticinco, jefe

-¿Usted, señor director…

– Sesenta y cinco, jefe.

-¡Oye, cojudo –le dijo al “cura”- ¿No te da vergüenza de venir a quejarte que un viejo que puede ser tu abuelo, te haya pegado…¿Ahhh?

– ¡Quiero justicia, jefe!.

-¡Silencio, carajo!. Policías bajen al calabozo a este huevón y téngalo las veinticuatro horas en la oscuridad a ver si aprende a ser hombre…

-¡Pero, jefe,….! – trató de protestar el cura

-Silencio carajo, debe usted morirse de vergüenza….Usted, señor director, puede retirarse. No ha pasado nada. Chau.

Naturalmente este desenlace la conocemos muy pocos pero, lo que sí sabemos, es que a partir de entonces, el papanatas ese al que llamaban “cura”, entró en ve

Anuncios

One thought on “EL “CHALLWA” MEZA

  1. Muchas gracias por su deferencia Profesor Cesar… De parte nuestra le tenemos un inmenso cariño por todo lo que nos enseña.. como quisiéramos que nuestra tierra tuviera diez más como usted… creceríamos mas que otros pueblos y así se lograría, con justicia darle lo que se merece a nuestra tierra querida.
    A propósito, siempre lo estaremos esperando con los brazos abiertos en la Compañía… su compañía de bomberos… y del mismo modo lo estaremos llamando para tratar muchos temas de nuestro interés.
    Un afectuoso abrazo a usted : Maestro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s