PROFESORES DEL INSTITUTO INDUSTRIAL Nº 3 (1965)

Reunidos en el patio del Instituto Industrial Nº 3, -junio de 1965- estamos los profesores, Oswaldo Cajavilca Soto, Juan Ignacio Ruiz Guerra (Director), Víctor Guerrero Timoteo y César Pérez Arauco.
Reunidos en el patio del Instituto Industrial Nº 3, -junio de 1965- estamos los profesores, Oswaldo Cajavilca Soto, Juan Ignacio Ruiz Guerra (Director), Víctor Guerrero Timoteo y César Pérez Arauco.

Oswaldo Cajavilca Soto fue un hombre extraordinario. Amigable y querendón como pocos. El cordial apelativo por el que más se le conocía era: “Chowar”. Había nacido en Canta y profesaba en el Instituto desde que ingresara en la sección primaria para pasar a secundaria. Era un profesor con el que nos identificamos los “Capachos”. Desempeñó su carrera magisterial como una cruzada contra la ignorancia. Era pertinazmente exigente con sus alumnos. Cada mañana al inicio de clases, con una seriedad que no permitía réplicas, procedía a revisar los trabajos. Los que no cumplían eran severamente castigados. Pedía un cinturón  de seguridad de la mina que casi todos los alumnos –hijos de mineros- tenían y encargaba al más fuerte, alto y resistente, para que cargue sobre sus espaldas al incumplido y, tras bajarle los pantalones, ordenaba tres rebencazos que se escuchaban en toda la estancia.

-“¿Duele, no “garbanzo”, ocioso, bueno para nada? Así le duele a tu padre cuando se entera de que su hijo es un ocioso y se da cuenta que mientras él se rompe los “lomos” en los socavones, el hijito se la pasa de cantor!  ¡Irresponsable! No quiero molestar a tu padre que bastante tiene con lo de la mina. ¡Tú me vas a responder como hombre!…¿De acuerdo?.”  ¡Esto es entre tú y yo, nadie más!

Santo remedio. Innumerables descarriados volvieron al redil. En verdad quería mucho a sus alumnos y ellos le correspondían convenientemente. Por otra parte era un orador vibrante, lleno de vida, seguía la escuela aprista donde les enseñan de que deben ser terminantes y valientes en la oratoria. No obstante discrepar ideológicamente con él, fuimos  grandes amigos. A lo largo de los años, alternando los triunfos y penurias, tuvimos muchísimas anécdotas. Una de ellas, por ejemplo, la ubicamos en  la “Semana de la Educación Técnica” –setiembre de cada año-. Reunidos profesores del Nº 3 y del femenino Nº 31, procedimos a estructurar el programa de festejos. Cuando hablamos de los entremeses que debíamos preparar para nuestros invitados, Oswaldo en forma muy recia dijo: “Queridas colegas: Cada año ustedes preparan unos minúsculos bocaditos que da vergüenza.  Una salchichita por aquí, un pedacito de queso por allá,  unos simples granos de maíz, por acullá. ¡No pues. Eso no quita el hambre de los invitados!!!” . La señora Inami –presidente de la comisión- le aclaró. “Bueno, profesor, eso es lo que se estila y debemos seguir con la tradición de respeto a nuestros visitantes”. Cuando Oswaldo quiso seguir alegando la señora cortó por lo sano. “Colegas de la comisión. Ustedes seguirán haciendo los bocaditos para nuestros invitados y, para que no haya ningún resentimiento, al profesor Cajavilca, le hacen su sancochado. Punto”. Un coro de carcajadas selló la sesión.

Cuando un cáncer se lo llevó, sufrimos enormemente. Con él se iba gran parte de la historia de nuestro Instituto.

Respecto de nuestro director recordamos que en tanto estuvo en el cargo, se desvivió haciendo gestiones para el progreso del Instituto. Es más. Conocedor de la falta de centros educativos para mujeres, luchó hasta conseguir la creación del Instituto Femenino Nº 31, Instituto de Comercio y otras instituciones, alojándolas inicialmente en las aulas de nuestro plantel. Su aporte más significativo está en el trabajo que hizo para que se hiciera realidad la filial cerreña de la Universidad Comunal. Soy testigo de excepción de su entrega. Al lograrlo, alojó a los alumnos de las facultades de Educación e Ingeniería de Minas para que recibieran sus lecciones en nuestro querido instituto. Jamás podremos olvidar todo el apoyo que brindó al progreso del Cerro de Pasco desde la Cámara Junior del que era su presidente. Fue un hombre que inyectó una mística especial para sentirse “Capacho” de corazón.

Siempre sonó que nuestro Instituto se convirtiera en Politécnico General del Centro y con esas miras comenzó a edificar un nuevo pabellón para aulas especiales, pero el trabajo no avanzaba por una serie de problemas involuntarios del director. Un día que estábamos en el patio, me llamó a parte el portero Goyo Ordaya y, me increpó. “Oiga paisano-con todo respeto- no sé por qué ustedes no le alegan nada al director. Por más de seis meses las obras del nuevo pabellón no avanzan. Nadie le dice nada. Yo me dirijo a usted porque es el único cerreño que puede cuadrarlo y no quedarse como un mudo”. Era muy cierto. Cuando toqué el tema, el director me dijo: “Justo, César, quería hablar contigo. En este pabellón se van a construir cuatro salones amplios pero, el segundo piso lo vamos a destinar a nuestro salón de actos. Es decir un teatro. Como tú conoces mucho de esto te encargo el tema. Tú verás cómo se va a construir. Es tu responsabilidad”.

A partir de aquel instante no dejé de trabajar en ese empeño. Para el mes de setiembre estaba listo para ser inaugurado. Le puse el nombre de Leonardo Arrieta en homenaje al ilustre actor peruano que mucho había hecho por el teatro en nuestra ciudad. La semana de su inauguración presentamos LA DAMA DEL ALBA, de Alejandro Casona, con un éxito clamoroso. Posteriormente LA BARCA SIN PESCADOR y COLLACOCHA. En todo ese lapso nos brindó el más amplio apoyo. Donde esté, a  Juan Ignacio, le llegue nuestra eterna gratitud.

Respecto de Víctor Guerrero Timoteo, fue colega en el Instituto pero también integrante de la primera promoción de alumnos de la facultad de ingeniería conjuntamente con Adrián Picón Ventocilla. Cuando tras arduas tareas conseguimos una partida, dispusimos que ambos alumnos de la promoción viajaran a México y Estados Unidos por tres meses para visitar instituciones dedicadas a la enseñanza y las minas más famosas de aquellos lugares. Recuerdo que me trajo, en señal de gratitud, una selección de tequilas que, en sendas celebraciones la consumimos con los muchachos del Banfield Club. En su largo peregrinaje profesional ocupó puestos muy interesantes. A él también, el se lo llevó cáncer. De la añosa fotografía que preside este tema, sólo yo quedo con vida. Ojalá sea por un buen rato.

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3 thoughts on “PROFESORES DEL INSTITUTO INDUSTRIAL Nº 3 (1965)

  1. Mi querido Maestro, esa fotografía me trae muchos recuerdos, por esa fecha yo estaba en la pre vocacional del INEI 3, y están parados en el patio a la puerta del Comedor de los alumnos del Internado, cuando era cocinero el Señor Lagos, cuando era portero el Señor Monago un hombre alto, quien nos contaba su paso en la guerra con Ecuador, y el integraba el batallón de zapadores, quienes eran los que primero entraban al combate cuando se les acababa las municiones, y destrozaban a su paso a punta de bayonetas,

    Con mucho estimación , maestro lo recuerdo mucho a Ud., así como al Profesor Oswaldo Cajavilca, al profesor Víctor Guerrero, al Señor Director Y SI ES VERDAD QUE QUERÍA CONVERTIR A NUESTRO INSTITUTO EN PILITECNICO, pero no se pudo, PERO después de el, ya nadir intento ese objetivo.

    Que lindas historias,
    Por aquellas fechas a la hora del almuerzo y en la tarde, todo el plantel y por secciones salíamos desfilando Y YO ERA MUY PEQUEÑO DE TAMAÑO Y EN EDAD Y SALIA AL ULTIMO, pero bien marcial vistiendo mi uniforme color beige, comando por Texoro, y mi Crisrina, con su rombo y bien a los galones en los hombros, QUE HERMOSOS RECUERDOS ME TRAE A LA MENTE.

    Quisiera conocer las instalaciones del Congreso, que comienza como una Camara Alta, para terminar en una Camara baja, si todavía existe, por fa envíeme la dirección y que días son las sesiones congresales.

    LARGA VIDA MAESTRO

  2. Orgullosos por el extraordinario maestro: César Pérez Arauco, que cotidianamente nos regala sus obras, escrita con pluma de oro, cuyo metal extraída de las minas Cerro de Pasco nos recuerda, nos dice, alto al olvido. El presente es una sentida anécdota que de paso retrata en mi, momentos maravillosos de mi paso por ese gran colegio que desde niño crecí a su sombra, por tener, además, como vecino a mi otro centro del saber “La Inmaculada Concepción”, con pena, ya no existe. Cuatro grandes personas que conocí, los recuerdo como ayer. Los que viajaron hacía la eternidad, solo están de viaje. Al que se queda por mucho rato espero abrazarlo y agradecerlo personalmente, que recuerda a tremendos buenos maestros. SI cada uno de ellos se repitieran, nuestra patria además de ser grande, estaría liberado de tanta miseria humana, que se expande por los medios de comunicación y atenta contra los buenos deseos de los padres para con sus hijos.

  3. QUEDO COMPLETAMENTE IMPRESIONADO POR EL RELATO LITERARIO DE LA VIDA Y TRABAJO EDUCATIVO DE CUATRO Y MÁS PROFESIONALES TANTO DEL INSTITUTO INDUSTRIAL Nº 3 Y DEL FEMENINO 31 DE MUJERES ANECTODAS E HISTORIAS VIVIDAS QUE YA NO REGRESARÁN Y QUE TODAVÍA HAY UN ALMA VIVIENTE EN LA PERSONA DEL GRAN MAESTRO CÉSAR PÉREZ ARAUCO, QUE NOS TESTIFICA LAS VIVENCIAS DE OTROS COLEGAS DE DIFERENTES IDEOLOGÍAS Y SUS RESPECTIVOS PERSONALIDADES PERSONALES TANTO EN EL TRATO COMO SU CARÁCTER VALIENTE,VIBRANTEY HASTA CIERTO PUNTO FILOSÓFICO AL INCULCAR A SUS ALUMNOS GRACIAS MAESTRO POR SU GLORIOSA VIDA PROFESIONAL DIOS,LES BENDIGA SIEMPRE SALUDOS DE UN COMPATRIOTA CERREÑO DESDE MADRID ESPAÑA.

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