LA MUJER CERREÑA EN LA HISTORIA (Segunda parte)

mujer cerreña 5Como la actitud del tirano se mantenía inalterable, nuestra delegación femenina presidida por Carmen Giles viajó a Lima y llegó ante el dictador. Éste, adornado de colgajos, cordones dorados y cubierto de condecoraciones -de no ser así se le habría confundido con un mayordomo de palacio- las recibió. Extrajo su reloj de oro de la guerrera y poniéndolo a su vista -minúsculo y soberbio- dijo: “Tienen cinco minutos para decir lo que quieren”. Nuestra representante no se amilanó. Con voz enérgica expuso los argumentos del caso y pidió la reconsideración de la ley mencionada. Al finalizar, el déspota, como un redivivo huaco moche,  sin un ápice de cortesía, dijo “El pueblo de Huancayo ha presentado un memorial con cincuenta mil firmas y la decisión está tomada”. Diciendo esto volvió las espaldas a nuestra delegación femenina y salió como un pavo, altanero y soberbio. Esta actitud descortés del tiranuelo ofendió el ánimo de nuestro pueblo que jamás olvidó el agravio.                 

Es necesario mencionar que la alta estima que tenemos a las mujeres en nuestro pueblo, quedó muy lastimada. No era para menos, mucho más cuando fuimos descubriendo la calaña del tirano. Uno de los hombres que ha estudiado su vida, dice: “Este era un cholo piurano, atezado, al que le faltaba un dedo, resultado de una balazo. Le decían “El Mocho”. Hablaba con entusiasmo de las “Cholas francesas”. El viaje al extranjero no había refinado su estilo cuartelario. Se cagaba en el protocolo, amenazaba con repartir baquetazos a espantados embajadores. Sonreía cachaciento desde los balcones de la parte antigua del palacio. Lo rodeaban comandantes y mayores. No había un solo general que le inspirara confianza. Los despreciaron, siempre. Todos adulaban al dictador. Eran blancos, dados a la aristocracia, a usar entorchados. Y él era un cholo venido de abajo”.   Otro de sus biógrafos, refiriéndose a la personalidad del “Mocho”, afirmaba: “…era un cholo violento, sanguinario, obsesivo, casi paranoico; fue el cuarto de siete hermanos y tal vez sufrió de epilepsia. Brutal, agresivo, pintoresco caudillo que hizo delirar a las masas en su momento de gloria fugaz, jamás conoció el miedo. Nacido en Piura, maniático sexual, conspirador, abusivo a menudo, desprovisto de cultura, cruel, contradictorio, impulsivo pero silencioso en sus planes, astuto, mucho más astuto de lo que creyeron sus adversarios, sus propios amigos reconocían que no tenía  cualidades de estadista”.

Nuestro pueblo que a lo largo de toda su historia ha tenido y tiene notables poetas, registró en la creación de uno de ellos, aquel sentimiento:

Puesto que eres atractiva,

Ponte guapa e una vez,

Cerreñita sensitiva:

Si te quieren ver altiva:

¡Que padezcan tu altivez! 

                 II

Si te hicieron un agravio,

No escucharon tu lamento,

Ni siquiera a flor de labio;

Eso fue sólo un resabio

De vulgar aturdimiento.

                 III

Y aunque aquella huancaína

Quiera ser hoy tu rival,

Tú serás la reina andina

Y serás capitalina

¡Porque tienes capital! 

              IV

¿Qué te importan los azares

De una efímera mudanza?

Se desandan los andares

Cuando ya no hay militares

¡y es inútil esa andanza! 

               V

Los que emprenden ese viaje

Lo hacen sólo hasta más ver;

Si se llevan el moblaje

Pagarán el carretaje

Cuando tengan que volver.

               VI

Tú comprendes que en la vida

Todo es vario e inestable:

El que pierde una partida

Se equivoca si se olvida

Que el perderla es remediable.

              VII

Me da pena verte triste,

Me da risa tu aflicción

¿Quién ha dicho que perdiste?

Si es sabido que el que se viste

Con lo ajeno … es pechugón!

             VIII

Yo te quiero ver risueña,

Yo te quiero ver altiva.

El Cerro es cúspide y breña

Y por eso una cerreña

Lo ve todo desde arriba. 

              IX

¡Desde arriba!. ¡Desde encima!

He ahí tu excelsitud

Que renieguen de este clima

Sin fijarse que ni Lima

Puede erguirse a tu altitud. 

               X

¿Y es mal clima, el clima frío?

¿ y en Huancayo no se mueren

Los mortales?. Yo me río

De que quieran armar lío

Y que digan que no quieren.

              XI

Un mal clima: el de Calcuta;

Insalubre: Chanchamayo,

Más si al Cerro se le imputa

Clima malo, es más que bruta

Esa gente de Huancayo….! 

              XII

Mi argumento no es muy tierno

Pero admitan que es feliz:

No hará frío en el infierno

Más tampoco para invierno

Hace calor en Paris. 

             XIII

Y porque en Paris hay nieve

En el estío lluvioso,

Ninguna Corte se mueve,

Ni hay en Francia quien se lleve

La capital al Toboso. 

             XIV

Y si acá, por vida mía,

Se llevan la capital,

Cometen la felonía,

De llevarse en pleno día:

Un blasón tradicional. 

              XV

Y este despojo motiva,

Que yo versista cortés,

A cierta chica atractiva

Le diga: cerreña altiva..

Ponte guapa de una vez.

Con posterioridad, como hemos referido al detalle en sus correspondientes historias, hubo mujeres extraordinarias que han dejado la impronta de su sacrificio y lealtad. No olvidemos a las compañeras de Pablo Inza Basilio y Teófilo Rímac Capcha, por señalar sólo un par de grandiosas cerreñas. A todas ellas nuestra admiración y respeto generalizando a todas las mujeres cerreñas.

mujer cerreña 6

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