EL PISHTACO

Este fue un aterrador personaje que asoló hace muchísimos años el ámbito de nuestroel pishtaco pueblo minero. Las gentes de aquellos tiempos vivían completamente aterrorizadas evitando salir en las noches en las que, según se cuenta, ejercía el imperio de su salvajismo sin nombre.

Las gentes lo denominaban PISHTACO, nombre que provenía de la palabra quechua “pishtay” que significa retacear la carne  de un animal después de haberlo matado.

Quienes lo habían visto aseguraban que se trataba de un gigante. Una bestia enorme que poseía una fuerza sobrehumana a la que nadie podía vencer ni siquiera enfrentarse para competir con ella. Que era sobrecogedor su aspecto terrorífico de gringo mofletudo, colorado, de ojos claros y greñas rubias que caían sobre sus hombros en desordenadas guedejas como melena de león. Bastaba con mirarle a los ojos sanguinolentos y legañosos, rodeados de espesas y rojizas barbas hirsutas para quedar inmóvil, pegado al suelo, sumido en un terror paralizante. Tal el pavor que producía. Además de sus ojos terroríficos lo que más impresionaba era su cuerpo ciclópeo de enormes proporciones con los que Dios podía haber hecho varias personas normales. Nunca se había visto nada igual en el pueblo minero. Sus manazas eran descomunales, provistas de una uñas negruzcas, como garfios poderosos. Sus espaldas enormes como lomo de buey. Sus piernas patizambas abiertas y cansinas que le daban una apariencia simiesca. Iba vestido con ropa minera. Los únicos que vivieron para describir su fatídico aspecto lo habían visto protegidos por las sombras de la noche en que deambulaba en busca de sus presas.

Se aseguraba que había aparecido aquella época en que los mineros extranjeros estaban desesperados por las inundaciones de sus minas. Ingleses, franceses, croatas, italianos, húngaros, polacos, ya habían hecho todo lo posible para evitar estos aniegos internos pero ningún procedimiento lo evitó. La desesperación cundió hasta obligar a muchos a pignorar sus minas a precios irrisorios ante los “aviadores” italianos que en un santiamén se adueñaron de ellas enriqueciéndose  notablemente.

Aseguraban los aterrorizados testigos de sus andanzas que el modo de actuar del “pishtaco” era el siguiente: Esperaba, aprovechando las sombras de la noche o la soledad de los parajes solitarios durante el día, a hombres o mujeres que se aventuraran a desplazarse solas para atacarlas sin  piedad. Las aprisionaba con sus brazos descomunales inmovilizándolos hasta dejarlos sin resuello, luego, de un solo tirón les quebraba el cuello. Una vez muertos transportaba el cadáver sobre sus hombros  hasta una cueva de las alturas de  “Shuco”. Allí utilizando sogas y resistentes tablones, colgaba el cuerpo atado de las piernas. Inmediatamente, debajo del cuerpo encendía una  gran cantidad de velones y cirios que, por su número, originaba un sofocante calor que conseguía, tras largo tiempo, la caída de un fino aceite que caía sobre unos recipientes debidamente colocados debajo del cadáver. Ese era el motivo del crimen. Conseguir ese aceite, que a decir de los entendidos, no sólo era muy fino sino el único que podía hacer funcionar a la perfección cualquier tipo de máquinas, especialmente las traídas por un inglés para desaguar las minas cerreñas.

el pishtaco 2Se aseguraba, para dar más patetismo a los relatos, que después de embotellar el aceite que no era poco, el “pishtaco” se comía los restos del cadáver como única manera de conseguir impunidad. Con especial fruición le extraía los ojos, la lengua y el corazón para que no delate a los brujos el lugar del sacrificio, enmudeciéndole para que no rebele donde había muerto, ni dónde ni quién era. De esa manera conseguía la impunidad.

A partir de entonces, la historia del “pishtaco”, viajó por gran parte de nuestro territorio llevado por los obreros que habían trabajado en nuestras minas. Se extendió desde la zona de Conchucos hasta Huancavelica y una parte de la selva, zona de influencia de las nuestras minas. En aquellos lugares las gentes ya no caminaban de noche por las solitarias calles por el terror de lo que se contaba.

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3 thoughts on “EL PISHTACO

  1. ESTAS HISTORIAS DRAMÁTICAS HE TENIDO LA OPORTUNIDAD DE ESCUCHARLAS SIENDO AÚN NIÑO ALLÁ POR LOS AÑOS 1956, MIS PADRES YA FALLECIDOS COMENTABAN ESTOS CUENTOS DRAMÁTICOS,DE LOS ” PISHTACOS ” CUANDO NIÑOS NO TOMABAMOS IMPORTANCIA,AHORA CON LA LITERATURA PASQUEÑA EXCEPCIONALMENTE EXPUESTA POR EL AUTOR VUELVO A REMEMORAR ESTAS HISTORIAS DE LOS PISHTACOS, MUCHAS PERSONAS ASEGURAN SU VERDADERA EXISTENCIA GRACIAS POR ENVIARME DIOS,LES BENDIGA SIEMPRE.

  2. KE LINDA HISTORIA Y SI MIS PAPAS ME CONTARON LA HISTORIA PERO CREO QUE FUE A MEDIAS PORQUE LO QUE LEI ME ENCANTO Y NO SABIA LO DE LAS VELAS QUE A LA PERSONA LO COLGABAN I ESPERAVA QUE CAYERA ESE ACEITE TAN FINO Y QUE TIENE TANTA IMPORTANCIA PARA LA INDUSTRIA, GUAU QUE LINDA HISTORIA Y FELICITACIONES POR LOS TEXTOS QUISIERA QUE ESCRIBASE AL RESPECTO DE LOS CUENTOS CERREÑOS COMO LA GANCHANA, PABLO CURO, JUAN DE ULIACHIN, EL SAPO DE PIEDRA, EL MUQUI Y OTROS MAS QUE HAY, DIOS BENDIGA SU TRABAJO Y SU TRAYECTORIA UN ABRAZO

    1. Karla:
      Todos los cuentos que mencionas ya los publiqué. Buscan en nuestro blog: Por otro lado y atendiendo sugerencias de buenos amigos voy a reeditarlos. Acompáñame y gracias por tus palabras. Chau

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