Histórico partido de fútbol (29 de julio de 1910)

histórico partido de fútbolLa admiración que había concitado la demostración del fútbol cerreño -comienzos del pasado siglo- fue de tal magnitud que se convirtió en comidilla del día. Nadie hablaba de otra cosa. Los “gringos” del Cerro de Pasco habían dejado una “alta escuela de fútbol asociado que hasta ese momento no se había visto en Lima”. Estos comentarios fueron suficientes para que los directivos programaran el cuarto  partido tendiente a dirimir superioridades con lo mejor que en aquellos momentos tenía Lima.

Hasta aquel momento, ninguna otra provincia del Perú  había jugado en la capital ni podía parangonársele al Cerro de Pasco que era el más alto representante del fútbol peruano. Por este motivo se convocó a los mejores futbolistas de equipos limeños y chalacos entonces vigentes: Unión Cricket, Lima Cricket, Association, Jorge Chávez, Pilotines, Alianza Lima, Atlético Chalaco, Los Calaveras, Ciclista Lima. Se puso un especial cuidado en la preparación de los jugadores. En el Cerro de Pasco se hizo otro tanto.

Se enfrentarían dos escuadras especiales: Selección Peruana de Fútbol versus Selección de fútbol del Cerro de Pasco. El escenario sería la cancha de Santa Beatriz, disputándose un hermoso trofeo de plata donado por la Municipalidad de Lima; la fecha, 29 de julio de 1910. Se jugaría  en homenaje a las Delegaciones Estudiantiles de toda América que asistían al Segundo Congreso de Estudiantes  que estaba realizándose en Lima.

En el Cerro de Pasco se elige por consenso a don Henry Stone, cónsul de S.M Británica en nuestra ciudad, ilustre inglés que amaba entrañablemente al Cerro de Pasco. Él realiza la selección de jugadores, del entrenador y el rol de prácticas pertinentes. Sabía que en Lima se estaban preparando como para el partido más importante del mundo y no quería que su tierra adoptiva quedara atrás. Invitó a las autoridades para que asistan al encuentro pactado. Comprometió  la banda austro húngara de música integrada por maestros austriacos, húngaros, croatas y algunos nacionales; el director sería el afamado maestro Markos Bacie. Logró que la Railway Company, dispusiera de un tren completo para conducir a la delegación. Invitó a los hinchas más connotados para que conformaran una barra acorde con el compromiso. Les dotó de matracas, bocinas, banderines, pitos y abundante cohetería. Entre su novísimo bagaje, los jugadores, llevaban consigo los primeros botines de fútbol de la marca “Champion” y las novísimas pelotas inglesas “Camell”. Hasta ese momento en el Perú se estaba jugando con zapatos de calle.

El 28 de julio de 1910, después de la imponente ceremonia de fiestas patrias con  Te Deum, desfile y otros actos, la numerosa delegación cerreña de apresta a partir a la capital. A las tres de la tarde el andén ferrocarrilero hervía de aficionados y curiosos. Por gestión especial de Stone, se puso un tren compuesto de dos coches de primera ocupados por autoridades, invitados especiales, jugadores del seleccionado y miembros de la banda austro húngara; dos coches de segunda para el grueso de aficionados. Detrás, un coche bodega donde transportaban ciento cincuenta costales de cerveza (Cada costal integrada tres docenas) de la marca Herold; quinientos ejemplares de una edición especial de, EL MINERO saludando a los aficionados limeños y rindiendo homenaje a la patria. A las tres en punto partió la delegación.

Arribaron a la capital a la medianoche. Autoridades, invitados especiales, jugadores y músicos, se alojaron en el Hotel Maury, el de mayor prestigio en la capital. Allí se alojaban visitantes ilustres y toreros de postín que llegaban a nuestra patria. Los otros aficionados en el Hotel Comercio, San Martín, Europa, y otros hoteles aledaños. En realidad, la mayoría no ocupó los hoteles por celebrar las fiestas patrias que en Lima estaban en todo su esplendor.

El día siguiente, 29 de julio de 1910, se podía apreciar una marcada emoción hasta entonces inédita en el ámbito popular, comparable sólo con el fervor que despertaban las corridas de toros de postín. Mucho antes de las tres de la tarde -hora programada- fueron llegando en bullangueros grupos al escenario que poco a poco la repletaron: la cancha de Santa Beatriz. En las afueras se arremolinaban coches de alquiler y sobrevivientes “Victorias” y “Berlinas” que habían conducido a los aficionados. Eran también numerosos los carretones alquilados a los estibadores que atiborraban las inmediaciones. Éstos habían transportado al escenario a los numerosos visitantes aficionados cerreños.

Una  expectante muchedumbre rodeaba el campo con tribuna especial para lashistórico partido de fútbol 2 autoridades. En zonas populares los barristas de una y otra selección. A la hora prefijada, en correcta formación y debidamente uniformados, ocuparon  el centro del campo los miembros de la banda austro – húngara. Bajo la batuta del maestro austriaco Marcos Bacie procedieron a ofrecer una hermosa demostración de sus habilidades artística. Las piezas ejecutadas estaban compuestas de valses preferentemente de Johan Straus hijo, como “Danubio Azul”, “Vino, mujeres y canto”, “Cuentos de los bosques de Viena”, “Vida de Artista”, “La marcha Radensky”. Los aplausos de los aficionados no se hicieron esperar ante semejante demostración de virtuosismo.

Luego con fanfarria y cohetes recibieron el ingreso de ambos equipos que, uno al lado de otro, escoltaban una enorme bandera peruana. ¡Qué hermosa demostración de civismo y cariño a la patria! La selección peruana con camisas blancas y bandas verticales rojas, pantalonetas blancas y boinas negras. La del Cerro de Pasco, camisas amarillas con líneas verticales negras, pantalonetas y boinas negras. (Ver la fotografía que se acompaña a este relato). Lucían los flamantes zapatos de fútbol (los primeros) de la marca “Champion” y una novísima pelota de la marca “Camell”.

Tras los saludos del caso, se conformaron los equipos. La Selección Peruana, con: Juan Carpio, en el arco; Juan Fry y Alfonso Gallardo, de backs; Fernando Ortiz de Cevallos, Enrique Andrade y Guillermo Valderrama, como volantes; Darío Aranzáenz, Nicolás Alfaro, Manuel Álvarez, Telmo Carbajo y Pedro Ureta, en la delantera. La Selección del Cerro de Pasco, con Ernesto Rosazza en el arco; Wilson y Blair, de backs, Trocedie, Mac Leod y Mac Donald, en la volante; Alberto Brindani, Leo Vargas, Noa Lees, Julio Wilson y José Cilliani, en la delantera.

El encuentro –el más técnicamente realizado aquellos años- fue arduamente disputado entre el aplauso incansable del numeroso público y el griterío de las barras; las nuestras, encendidas por las cervezas HEROLD que se bebía con gran entusiasmo.

Finalizados los noventa minutos reglamentarios -dicen las crónicas de entonces- tras ardorosa disputa, los equipos quedaron empatados sin que se abriera el marcador. La emoción en las tribunas era indescriptible y exigía que, de una vez por todas, se definiera al ganador del encuentro con un tiempo suplementario pertinente. Es más, ante la exigencia del público fanático, se comenzó a reunir una respetable cantidad de dinero para apostar en favor de la Selección Peruana. Los cerreños que formando una nutrida caravana habían viajado a alentar a su equipo, hacían bullangueras barras y ¡Cómo no!, reunieron con creces la cantidad que les correspondía. Estaba en disputa la increíble bolsa de: CUARENTA MIL SOLES ORO, que se llevaría el equipo ganador. (En ese momento, un sol equivalía a seis dólares americanos: Saquen la cuenta). Para dirimir, se acordó jugar un tiempo suple­mentario de treinta minutos que se desarrolló en medio de delirante expectativa. Las enfervorizadas barras de uno y otro lado hacían escuchar sus gritos de aliento para sus parciales. Al final del suple­mentario que se jugó con gran ardor tampoco se logró abrir el marcador. Como aquella tarde debía de definirse al ganador del hermoso trofeo de plata, y sobre todo, la atractiva bolsa pecuniaria en juego, se acordó otro suplementario de veinte minutos más.  Este paraje del partido fue de un trámite electrizante y emotivo del que se habló por muchos años. Es necesario remarcar que, en esta oportunidad, se demostró palmariamente lo que había asegurado el notable científico peruano Carlos Monge Medrano: “El hombre de altura puede cumplir dos o tres veces más esfuerzo que los de la costa y llanura. Está capacitado para eso.” ¿Cómo no iban a realizar esta tarea los hombres de la ciudad más alta del mundo?  Cuando ya estaba por finalizar el partido con un “baile” espectacular del Cerro de Pasco que dominaba ampliamente, logra la anotación de un espectacular gol que dejó mudos a los espectadores limeños y afónicos a los cerreños. EL COMERCIO  de la fecha evoca así la parte final de aquella hazaña inolvidable: “Finalizado el partido que tuvo un trámite de impresionante desenvolvimiento por la maestría de las jugadas de uno y otro bando, sobresaliendo la ya conocida calidad del team cerreño, el score fue contundentemente expresivo con lo que había acontecido en la cancha” (…)  “cuando se escuchó el pitazo final del referee se originó el inmenso jolgorio de los cerreños y el mutismo de los limeños. La gente lloró con la derrota de la Selección Peruana y, otros –esto de sí es irresponsable y hasta criminal, que está reñido con la conducta que se debe observar en los campos del deporte- algunos irresponsables apedrearon a los cerreños que se llevaron el valioso trofeo y la bolsa de cuarenta mil soles oro. Felizmente, rápidos, perseguidos por una implacable pedrea, abordaron los vehículos que los habían llevado al campo y de allí, maltratados pero triunfantes y felices, se desplazaron hasta la estación de Monserrate donde el ferrocarril especial los esperaba para transportarlos a su destino”. (EL COMERCIO, 30 julio 1912).

Este partido, como puede colegirse, quedó grabado en la memoria de los aficionados y en la historia del fútbol de nuestra patria. El entusiasmo por el fútbol crecía de manera avasallante. Era el “boom” deportivo de aquellos tiempos.  Nadie, en aquel momento pensó que, transcurridos los años, se convertirías en el rey de los deportes del mundo.

Anuncios

One thought on “Histórico partido de fútbol (29 de julio de 1910)

  1. GRACIAS MAESTRO ,PROFESOR,ESCRITOR CERREÑO CÉSAR PÉREZ ARAUJO,ESCRITOR VIVIENTE CERREÑO,POR HACERNOS SABER LA HISTORIA DEL FÚTBLOL EN EL PERÚ,MUCHAS GRACIAS DESCONOCIDO PARA MI PERSONA Y PARA MUCHOS COMPATRIOTAS Y TAMBIEN POR RELATARNOS EXTRAORDINARIAMENTE LA HISTORIA DE LOS CERREÑOS Y LOS PERUANOS EN LIMA Y DE INSTITUCIONES FUTBOLISTICAS COMO UNIÓN CRICKET,LIMA CRICKET,ASSOCIATIÓN, JORGE CHAVÉZ,PILOTONES,ALIANZA LIMA, ATLÉTICO CHALACO, LAS CALAVERAS,Y CICLISTA LIMA,ALGUNOS CONOCIDOS HASTA EL AÑO 1900 DESPUES DESAPARECIDOS SOLO ALIANZA LIMA SOBREVIVE,Y TAMBIEN POR HACERNOS SABER EL NOMBRE DEL GRAN CIENTÍFICO PERUANO : CARLOS,MONGE MEDRANO, QUEDO AGRADECIDO POR SU DEFERENCIA A MI PERSONA Y POR CULTURIZAR AL PUEBLO PERUANO DE AYER Y HOY, DIOS, LE BENDIGA SIEMPRE.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s