LA MULIZA (Tercera parte)

la muliza 408.- La muliza, canción testimonial de protesta y combate.

 La muliza fue no sólo vehículo de los más recónditos sentimientos amorosos, tanto en sus versos  cuanto en su melodía, sino también cuando la ocasión lo determinó, grito de denuncia y de protesta. Esto era una reacción natural que obedecía a la opresión vigente. “La minoría dominadora explotaba a la mayoría dominada. Inermes, en manos de sus opresores, los indígenas que no pertenecían a la tribu ni a la casta sojuzgadora, se refugiaron en el canto lírico con música pentatónica, y, protesta implícita. Así amanecieron juntas, tristeza, inconformidad y crítica (14)

 Las pruebas las tenemos en 1780 y 1811, dos fechas de especial significación revolucionaria para el Perú. Cuando nuestras minas se brindaban pródigas a los apetitos de la corona española y los invasores riegan de cadáveres las fatales bocaminas, la muliza se hace rebeldía. Cuando los españoles tratan de mantener a cualquier precio su dominio sobre criollos, mestizos, indios y negros, utilizando el atropello y la exacción, el Cerro de Pasco conspira abierta y valientemente. Aquí entran en escena tres precursores de nuestra libertad: Fray Mariano Aspiazu, Manuel Rivera Ortega y Marino Cárdenas Valdivieso. Por la misma época cae víctima de la salvaje represión realista, nuestra anciana heroína María Valdizán.

Estos artistas que subrepticiamente redactaban pasquines acicateando el interés libertario de los hombres, consideraron que para llegar a la gente iletrada, era necesario utilizar un medio más eficaz y popular, ese vehículo fue la muliza que entonces se despojó de sus vestimentas amatorias y se encendió en proclama y arenga. En las chinganas, tambos y tabernas comenzó a circular una muliza que más tarde el pueblo cantaba a voz en cuello.

El Imperio del Inca destruido

por la audacia del conquistador,

recobrando su primo origen

se indepecude del usurpador.

 

                                   Que la España pretenda ligarnos

                                   a su Rey y a su ley sin razón

                                   es delirio, porque somos libres

                                   y formamos una gran nación.

De esta época heroica también se registra una curiosa muliza que en décimas se cantaba en el Cerro de Pasco.

 ¿Hasta qué día peruanos,

                        vuestro noble corazón,

                        ha de sufrir la opresión

                        y el yugo de los tiranos?.

                        Los demás americanos

                        sugeridos del honor

                        dieron pruebas de valor.

                        Mientras en vuestra inteligencia

                        Sólo pruebas de paciencia

                        habéis dado de temor.

Los grupos sociales que estaban separados. El primero constituido por ricos mineros, los dueños de los ingenos y los más activos comerciantes al por mayor. El segundo grupo por los criollos y mestizos, entre los que se encontraban los comerciantes menores y, finalmente, los indios, heroica y discriminada mano de obra de las minas. Y, como en su oportunidad lo hemos dicho, los famosos muleros de aquellos días, no sólo cantaban las mulizas revolucionarias, sino que entre su bagaje  viajero traían datos, órdenes y consignas del Plata, donde primeramente se iluminó de libertad.

Al iniciarse la Guerra con Chile en 1879, el Cerro de Pasco es uno de los primeros pueblos en ponerse en pie de lucha aportando su contingente de sangre y una apreciable colaboración pecuniaria. La noche del 6 de mayo de 1879, en los salones de la Diputación de Minería, reunidos los que partirían al día siguiente a ocupar su lugar en las trincheras, entonaban conmovidos esta muliza consignada en los periódicos de entonces.

 MULIZA

A las fronteras voy a partir

Por la bandera, por nuestro honor

por la defensa de mi nación,                    mi bayoneta ha de brillar

dejo a mi madre, dejo mi hogar              mi pecho abierto pronto ha gritar

sólo Dios sabe si volveré.                          ¡Viva la patria!. ¡Viva el Perú…!

Madre querida, le pido a Dios                  Si yo muriera, mi bien, mi amor;

que te conserve siempre feliz                   lejos, muy lejos de este mi lar

que en las trincheras recordaré              entre estertores, en mi dolor,

tu tierna imagen, tu linda faz.                 tu santo nombre pronunciaré.

                                                                 ESTRIBILLO

Siempre dan pena los que quedan,

siempre dan pena los que se van,

Los que se quedan, quedan muy tristes

los que se van, se van muy llorando

Siempre dan pena los que se quedan

siempre dan pena los que se van

Emocionados hasta las lágrimas, madres, novias y hermanas; amigos y parientes –dice la nota- que acompañaban a los seres queridos en su partida, entonaron este emocionado estribillo que cosa curiosa, es un triste en lugar del alegre huayno.

Creemos que esta canción, surgida al influjo de la tristeza que originaba la partida, muchas veces habrá llegado a los sedientos labios de los heroicos soldados cerreños que lucharon en los lejanos arenales fronterizos. Nunca como entonces, la muliza fue más hermosa y significativa.

Por otro lado, cuando el 14 de julio de 1881, los invasores chilenos dejaban la minera ciudad después de cuatro meses de saqueo inmisericorde, llevándose el más cuantioso botín que pueblo alguno del Perú pagara a los invasores, los sobrevivientes entonaban esta muliza.

            MULIZA

                     Rumbo a Oroya con premura

                                    van los chacales del sur,

                                    ya volverá la tersura

                                    la limpidez del azur.

 

                                    Huye con temor y duelo

                                    dejando ruinas en pos,

                                    mientras sobre el patrio suelo

                                    ruge del Cerro la voz.

 

                                    Son bayonetas peruanas

                                    fuertes lanzas montoneras,

                                    las que arrojaron ufanas

                                    de Chile la horda guerrera.

                     ESTRIBILLO.

Coged rosas y laureles,

                                  bellas cerreñas gentiles

                                de nuestros soldados fieles          

                                  honrad las frentes viriles.

Pero la muliza, nos sólo fue grito beligerante en los pasajes bélicos de nuestra patria; también cantó los momentos cruciales de la vieja ciudad minera a través de sus vates.  Veamos algunos ejemplos.

La compañía extranjera que a partir de 1901 convierte la minería cerreña en monopolio norteamericano, al comprar 567 minas registradas oficialmente, origina un cambio social, económico, urbano y técnico de explotación que va a cambiar radicalmente nuestro modus vivendi. La bonanza que anteriormente era asequible al pueblo, ahora está destinado  exclusivamente a los explotadores. Es así que al finalizar la primera década del siglo, el pueblo canta esta muliza

                             AÑORANZAS

 

                   ¿Dónde están aquellos tiempos

                   de abundancia y bonanza

                   de la más dulce esperanza

                   que en el Cerro se acabó…?

 

                   Sólo las carretas ruedan

                   por distintas direcciones;

                   los cerreños de peones

                   sin conveniencia ninguna.

 

                    Pobre mineral del Cerro

                   plagado del extranjero,

                   que aparenta protegernos

                   con nuestro propio dinero.

 

                   Ahora es dicha, ahora es gloria

                   de un mineral sin igual

                   será infierno y fatal

                   cuando quede sin caudal.

 

                             ESTRIBILLO

 

                   Sin embargo, cerreñitas,

                   formemos arcos de flores

                   porque vienen los cerreños

                   trayendo oro por montones.

 

Luis Alberto Sánchez que ha tratado el tema llegando a veces  a exageración, se refiere así a la tristeza en nuestra música. “La tristeza rebozaba de la música pentatónica. Algún osado panfletario, Laprade, escribió, bajo Napoleón III, protestando contra la muchedumbre de canciones que entonces germinaban por doquier, estas palabras: “La música es el arte de los pueblos serviles”. He glosado ya, en otra oportunidad, tal afirmación, a través de las comprobaciones ofrecidas por la música rusa bajo el zarismo, cuando florecieron “Los cinco”; la alemana, bajo la hegemonía despótica de Prusia, cuando aparecieron Beethoven, Bach, Haendel; la española bajo la autocracia y la dictadura, cuando culminan Falla, Albéniz, Granados, Halffter; la música popular de todos los países, floreciente bajo las peores tiranías, a punto tal que  López Chávarry escribe, en su “La Música Popular Española”, que ésta surge más en época de opresión, porque su fondo es un anhelo de liberación, como sucede con la novela y con la fábula. Charles Lalo sostiene también, en L’Art et la vie sociale que, bajo el despotismo, el arte suele convertirse en mágico refugio; Plejanov considera, en El Arte y la Vida Social, que una de las fuentes del arte es la discrepancia entre la aspiración transformadora y el medio quieto y sojuzgado”.(15 ).

Al finalizar el año de 1928, surge un movimiento obrero activo liderado por José Carlos Mariátegui, como ideólogo y guía, contando como activísimo líder y colaborador, al ilustre mártir obrero cerreño, Gamaniel Blanco Murillo. De aquella época es la muliza denominada “Cuadro Minero”, inspiración de Gamaniel.

CUADRO   MINERO

En estos picachos blancos                         Hasta la pobre mujer

            de los Andes milenarios                            del infeliz proletario

            existen grandes dolores                            rinde  sus débiles fuerzas

            cual si fueran ¡Ay! Calvarios.                   por un mísero salario.

 

            Son calvarios estas minas                        Por un mísero salario,

            donde los tristes mineros                         marido, mujer e hijo.

            buscando de pan un mendrugo                trabajan sin un descanso

            viven días lastimeros.                               sin luces, sin regocijos.

 

                                                            ESTRIBILLO        

                                              

                                                Minero de estas regiones

                                               triste paria tributario

                                               siempre en las malditas minas,

                                               hallarás tú el martirio.

La muliza, canción sentimental y minera por excelencia, sigue vigente en los labios y el alma de nuestra gente. Su calidad es tal que en pueblos aledaños como Tarma, Huancayo, Jauja y otros, se la interpreta con el sentimiento que cada pueblo le imprime y, en aquellos lugares, sí se baila.

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