LA MULIZA (Quinta parte)

Una de las más hermosas reinas del carnaval del Cerro de Pasco con su séquito de damas y chambelanes
Una de las más hermosas reinas del carnaval del Cerro de Pasco con su séquito de damas y chambelanes

LA TRADICION DE LA MULIZA CERREÑA,

por Gerardo Patiño López

AÑORANZAS

                                   Dónde están aquellos tiempos

                                   de abundancia y bonanza,

                                   de la más dulce esperanza

                                   que en el Cerro se acabó.

 

                                   Sólo las carretas ruedan

                                   por distintas direcciones

                                   los cerreños de peones

                                   sin conveniencia ninguna.

 

                                   Pobre mineral del Cerro,

                                   plagado del extranjero,

                                   que aparenta protegernos

                                   con nuestro propio dinero.

 

                                   Ahora es dicha, ahora es gloria

                                   de un mineral sin igual

                                   será infierno y fatal,

                                   cuando quede sin caudal.

 

                                               Estribillo.

 

                                   Sin embargo cerreñitas

                                   formemos arcos de flores

                                   porque vienen los cerreños

                                   trayendo oro por montones..!

Carnaval de 1908.

Estas eran las letrillas de la muliza que el año 1908 creara el músico y compositor don Pablo Morales Paredes. Él dejó  recuerdo imperecedero como cultor de la muliza cerreña auténtica dedicada a su querido Cerro de Pasco. Nuestro recordado amigo don Carlos Malpartida “Athos”, nos da a conocer un estudio bien preparado dedicado a la tradición de su origen. Esto hace nacer en nuestra alma la añoranza de los tiempos idos, donde el carnaval y su celebración, fue un alarde de gracia, elegancia, emotividad, y alegría parlera y romántica. Estamos tentados de transcribir algunos de los acápites del trabajo mencionado y lo hacemos irremediablemente, como un homenaje a su autor, que ha dejado muchos artículos de la vida del pasado del Cerro de Pasco, y cuánta satisfacción tendría al conocer que en este pequeño libreto se haya hecho mención a sus obras. El estudio en referencia del malogrado señor Malpartida es muy extenso, pero alguno de los acápites, como un crisol de sus pensamientos, dice así:

            “LA MULIZA, hija predilecta de la opulenta, nació al calor de los entusiasmos carnavalescos, cuyos alegres compases son sinónimos de contento, placer momentáneo y olvido de los pesares de la vida. ¡Ah!, la muliza, para poder describirla bien y poder expresar las infinitas emociones que siente el corazón al escucharla en una noche silenciosa, sería preciso la pluma de celeste lumbre del mismo Dios. La muliza, resumen de ternura, amores y quejas, réclame de ilusiones, esperanzas, ensueños, poema laureado en el que se vislumbran claros de luna, rumores de brisa en la enramada con perfumes de rosas y nardos; murmullos de fuente encantada, con cantos de jilgueros, alondras y ruiseñores; expresión íntima de sentimientos en el alma cerreña, escrito en notas de oro. Rica Villa de Pasco, de los fantásticos tesoros de Uliachín a semejanza de los de Catalina Huanca. Cuna de mártires y héroes; frescos están los recuerdos imperecederos de Daniel Carrión y de la Columna Pasco, cuyos últimos soldados murieron cumpliendo su deber en el legendario Morro de Arica. Capital de Junín en cuyos salones se dieron cita los tapices y artesanados de Oriente, cuadros de los más célebres artistas; espejos venecianos, alfombras de Persia y Bruselas, en el que el oro, la plata, los mármoles de Carrara, así como los pianos Playel justificaron el título de Opulenta, que le había sido otorgada. Ciudad en que la mayor parte de las familias eran poseedoras de una rica vajilla de plata labrada por artífices, así como todo su menaje de tocador y dormitorio. Asiento minero en cuyas entrañas se encerraba la inagotable riqueza de sus metales, asombro del mundo financiero. Población que envió a muchos de sus hijos a recibir, lejos, instrucción en los centros de civilización como Londres, Berlín, Bruselas y Paris; en esas épocas en que no existía sino un mal camino de herradura que unía esta ciudad con Lima por la vía de Canta, poblada de bandoleros a las órdenes de aventureros Roso Arce y Florida Blanca, que más de una vez se apoderaron de gran cantidad de barras de plata, que los mineros enviaban a la Casa de la Moneda”.

 Sigue describiendo los aprestos de carnaval y dice:

            “Un mes antes de las fiestas de Momo, el Presidente de la Estudiantina Cerreña, llama a sesión a sus asociados; la juventud alegre asiste para tratar la mejor manera de celebrar el carnaval próximo; se convoca a un certamen literario musical para que se presentaran las mejores mulizas que debidamente seleccionadas por un jurado ad-hoc fuese una, tanto en letras como en música, la premiada y la que debía cantarse en ese año. Varias de estas mulizas fueron escritas por personalidades literarias; citaremos entre ellas a Juan José Calle, notabilísimo abogado, flor y nata del Foro Peruano, cuya muliza “Corazón” subsiste hasta hoy; la señorita María Rosario Alcántara, lo abogados Dianderas González, Estrella Robles, Flaviano Loayza, escribieron tantas mulizas que a pesar del tiempo transcurrido todavía se tocan en reuniones familiares; el malogrado Pablo Morales, que en sentidas estrofas canta los infortunios del obrero cerreño en huaynos y mulizas”

Y, sigue en extensa descripción todo lo que es la fiesta carnavalesca de antaño, con detalles tan minuciosos que son dignos de releerlos una y mil veces, porque son el trasunto de esos tiempos y donde se da a conocer exactamente cómo fueron celebrados los carnavales, que en estos momentos no son ni pueden ser igualados al pasado, quedando solamente el recuerdo de la tradición; y da a conocer así mismo, el origen de esas festividades y del nombre de Don CALIXTO, famoso Club que anualmente celebraba pomposamente las fiestas de MOMO, siendo de “un español con fortuna llamado don Calixto de la Gascuña, que había llegado al Cerro de Pasco como otros muchos aventureros, cuyo carácter adusto y sombrío le hacían parecer un misántropo. Sólo tenía una visión y soñaba en que llegara la época de carnaval y su mayor empeño era conseguir un buen caballo, en el cual, disfrazado en forma extravagante se dirigía, jugando ardorosamente el sábado de carnaval, desde su propiedad que era la hacienda mineral de Huarmipuquio, hasta la ciudad.  El último año que lo hizo, recibió inmisericordes baldazos de agua que le ocasionaron una grave afección bronquial que se lo llevó al otro mundo. Dícese que el señor de la Gascuña, conocía  que del manantial de Huarmipuquio se desprendían, por la caída del agua, notas que las aplicó a una canción y salió el quejumbroso tono de la muliza que en la ciudad ya se cantaba”. El poeta Eugenio Chocano, en su libro “PLINTOS”, la describe en un hermoso poema a la leyenda de la maravillosa fuente bajo el título de HUARMIPUQUIO.

“Al año siguiente- concluye don Carlos Malpartida- para conmemorar el nombre y las hazañas de tan digno caballero y a fin de que pasasen a la posteridad, se instituyó el primer carnaval en forma caricaturesca con la entrada a la ciudad y resurrección de Don Calixto, que con el tiempo llegó a tomar relieves del que hemos descrito”. Se desprende de por sí solo, que imitándonos, en Tarma, como dice el poeta José Gálvez, y en Concepción el cerreño don Mauricio Durand, aparecen las “Calixtradas”. El prestigioso Club Calixto del Cerro de Pasco, que desapareció en 1912 a los 32 años de fundado el siglo pasado,  año tras año dejaba los recuerdos de la celebración del carnaval de antaño, de su letra y música que dieron origen a la muliza, que es auténticamente cerreña.

Corroborando todo lo escrito más arriba, no podemos dejar de consignar que nuestro comprovinciano Dionisio Rodolfo Bernal, en su libro de 420 páginas, MULIZA CERREÑA, efectúa  un brillante estudio sobre el origen y tradición de la muliza cerreña, e inicia diciendo: ” Poco, o casi nada se ha indagado hasta el presente trabajo sobre el origen de este cantar y por ello comentaremos el afán político de sostener su procedencia indígena. Sólo nos atendremos a los documentos que vamos a trascribir, como a la forma y esencia de la canción mestiza, cuyo origen y desarrollo tratamos de esclarecer. Por los años mil seiscientos al ochocientos, se realizaba con gran intensidad el comercio de mulas entre el norte argentino y las regiones del centro del Perú, especialmente con Huarochirí, Tarma y el Cerro de Pasco”. El autor con un acopio de documentos establece el comercio de las mulas y la aparición de arriero-mulero que se encarga de conducir piaras de mulas desde Buenos Aires del norte Argentino a Pasco. “Estos individuos –continúa- o sean los arrieros, influyeron de ese modo decisivo con sus costumbres, decires y cantares cosmopolitas, en el ánimo de nuestras gentes mestizas provincianas y estos nos hace pensar que el origen de la muliza haya sido el cantar del mulero. Este cantar probablemente hizo su aparición, cuando el comercio de mulas florecía con intensidad en el siglo XVIII. No es aceptable la tesis deleznable que la muliza proceda de la contracción “Muy Lisa”, porque las canciones tituladas mulizas no tienen la picardía para denominarlas así, y si esto fuera, se explicaría su aparición en todo el Perú, lo que así no sucede; pues la muliza sólo se produce en los Departamentos del centro, siendo un foco de irradiación el Cerro de Pasco”; y continúa con diversidad de apreciaciones, producto del acucioso estudio hecho para establecer que la muliza es una derivación del cantar de los muleros, por la modalidad y semejanza con el popular de la “vidalita” que se canta en el norte argentino, porque ambas – tanto la muliza como la vidalita- cuentan con el insustituible “Estribillo” que difiere de los yaravíes y huaynos, “entonces es fácil presumir que las gentes indagaron o reclamaron los cantos o canciones de muleros que con el tiempo tuvo arraigo y lograron por la ley del menor esfuerzo llamarle “muliza” que se integró en el alma popular de estas regiones donde aflora esta canción. Es así entonces, que se establece y se hace popular la muliza que queda instituida ser oriunda del Cerro de Pasco” y diciendo que   “el tono de la muliza tiene mucho del caminar de la mula, es un tono acompasado, en el trajinar del animal, un tanto marcial y sereno” y termina el interesante libro que comentamos,  insertando en sus páginas, 120 mulizas, a cual más hermosas, desde al año de 1880 a 1940, incluyendo varios grabados del carnaval cerreño de los Clubes Calixto, Vulcano, Cayena, Apolo y otros más que existieron  antaño en el Cerro de Pasco.

Las plumas de conocidos escritores como Varallanos, en el “Romancero Criollo”, Enrique Bustamante y Ballivián y otros más como Luis Fabio Xammar, en su nota folklórica dice que “ el yaraví es arequipeño, la marinera es limeña, el tondero es norteño y la muliza es cerreña”, Clodoaldo Alberto espinoza Bravo en un brillante estudio costumbrista, manifiesta textualmente: “que la muliza jaujina es un transplante auténtico de la muliza cerreña y es un drama profundo de su suelo donde se plasma su sensibilidad musical y está construida sobre cimientos de la raza noble de Huaricapcha”, el doctor Evaristo San Cristóval, también corrobora en su estudio sobre el yaraví, que “escuchó en la tierra de sus mayores, un tono melancólico, cuando los techos de sus casas estaban cubiertos de nieve, que era la muliza tocada por los indios” y Alejandro Contreras Sosa, con su pluma vernacular, atestigua que “la muliza es auténtica del Cerro de Pasco”.

Es así en suma, que la muliza es música, canto, emoción, alegría y tradición para toda la región del centro y en particular para el Cerro de Pasco que es padre de esta música y resumen de su tradición inobjetable.

Las notas mencionadas y brevemente recopiladas, nos respaldan para declarar con los mismos autores citados, que la muliza es auténticamente cerreña, nacida a los cuatro vientos para deleitar con su música a propios y extraños. Terminamos este modesto y pequeño trabajo, transcribiendo dos de las mulizas cerreñas, que por su belleza literaria -letras y música- dedicados a las reinas del carnaval de 1925 y 1926, merecieron el aplauso general y sus autores fueron premiados con medallas y diplomas de honor

A TI

(A S.M. Lucila I) 

De la vida en el camino,

muchas veces encontramos,

al placer que va de prisa,

al dolor que va despacio.

 

El el cielo de mi vida,

no luce ninguna estrella,

que todas las han nublado,

las sombras de mi tristeza.

 

Ilusiones y esperanzas,

que mueren una por una,

en el alma tienen vida

y en el alma tienen tumba.

 

Cuando una flor se marchita,

otra flor brota en la tierra,

cuando una pena se acaba,

nace en el alma otra pena.

 

           ESTRIBILLO.

Dicen que la vida es sueño

y todos quieren soñar,

sueño yo cosas tan tristes

que quisiera  despertar.

 

(VULCANO- 1925)

Letra de Mariano V. Collao.

Música de Graciano Ricci

CALLA CORAZÓN

  (En homenaje a Lucila I)

 Calla corazón, no llores,

mitiga tu sufrimiento.

¿No ves que todo es tormento

y abrojos en vez de flores?.

 Calla pobre corazón

deja al tiempo que lave

tus angustias y acabe

con tu ardorosa pasión.

 De la parca marcha en pos

para dejar de sufrir,

que no es posible vivir

con el alma rota en dos.

 Calla corazón, no llores

ni te queje de tu suerte,

¿No sabes que con la muerte

terminarán tus dolores? 

     ESTRIBILLO.

No te empeñes en llorar

que el llanto no da consuelo..

¡Posible es que hasta en el cielo

padezca quien supo amar!.

Letra: Ramiro Ráez Cisneros.

Música: Luis Vivas y Vivas.

 

Carnaval de 1924.

Habríamos querido, para solaz de nuestros lectores, incluir otras producciones de mulizas, huaynos, mensajes y bandos, todos hermosos y de factura cerreñista, pero dada la estrechez de espacio, nos privamos de ese privilegio, destacando la admiración que nos causa esa antología que la conservamos, muchas de ellas impresas en seda, que están a disposición de quienes desean conocerla. Para finalizar, cerramos con llave de oro, la tradición del carnaval y de la muliza, anotando que al año de 1924, se transforma el carnaval cerreño; es elegida reina de la ciudad S. M Lucila I, la bella señorita Lucila Arias Trujillo; al año siguiente le sucede en el reinado  la hermosa señorita Isabel Ravelli Malpartida, que en 1930 es proclamada “Señorita Pasco” en el concurso de Belleza Nacional, realizado en la capital de la República.

(Del libro “Historia y Tradiciones del Cerro de Pasco” de Gerardo Patiño López).

Continúa……

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