LA CHUNGUINADA

Danzantes de la Chunguinada a la puerta de la capilla de Curupuquio antes de iniciar su recorridopor las 			calles del Cerro de Pasco.
Danzantes de la Chunguinada a la puerta de la capilla de Curupuquio antes de iniciar su recorrido por las calles del Cerro de Pasco.

Llegaba su fin el siglo XIX. Nuestro pueblo imitaba los regios bailes que europeos aposentados desde un siglo antes efectuaban en sus correspondientes consulados. Eran fiestas que duraban días enteros entre danzas cortesanas, galantes y remilgadas, alternándose con pantagruélicas comilonas de faisanes, venados, perdices, vizcachas…regados con vinos ultramarinos: franceses, españoles, italianos…plus café de moka, caracolillo, abisinio; exóticos cognacs franceses, jerez español, champagne y espirituosos vinos franceses, todo, todo en abundancia, que retrataban la ostentación mundana de los festejos. No perdían detalle de sus sugestivos desplazamientos. Balances y saludos, retiradas y cruzadas; desplantes, reverencias y gambetas; besamanos de elegante minué; la belleza de la pavana, la chacona, la sardana y los ágiles giros de cuadrillas francesa, inglesa e Imperial, en homenaje de recuerdo a las colonias que tuvieron residencia en nuestra ciudad por muchos años. Estas danzas fueron fundidas en la CHUNGUINADA que viene de “chunga”, broma festiva de imitación. Los danzantes lujosamente ataviados se desplazaban por las calles principales bailando la “Contradanza”, que viene de la palabra inglesa “Country Dance”.

Los disfraces de la “chunguinada” imitan las regias vestiduras europeas con pedrería y guarniciones de plata. Hombreras y bandas cruzándole el pecho que portan artísticas cornamentas lustrosas donde portan fino licor para invitar a los notables. Acicalados con pelucas rubias y encrespadas -hombres y mujeres- cubren su rostro con máscaras de malla representando rostros europeos con mostachos, lunares y ojos claros: azules, celestes y verdes. Chambergos adornados con plumas fijados con prendedores de plata, ellos; blanco sombrero de paja, ellas. El personaje local, atrabiliario y gracioso –hechura del pueblo- no podía estar ausente: el chuto. Haciendo contraste con la opulencia de los chunguinos, vestidos con sus “huatrilas”, manguillas, shucuyes y huaracas –amparados por sus máscaras festivas-  hacen la delicia del público con sus bromas pesadas y muchas veces sicalípticas.

Actualmente nos emociona verlos desplazarse por calles céntricas, conservando la tradición nacida en nuestro pueblo minero. Para ir sembrando el cariño por nuestra tradición, consideran dos o tres parejas de niños que comparten la alegría de mayo. Ellos continuarán con la tradición. Nuestra tierra es cada día más retaceada en un ambiente contaminado por los trabajos del “Tajo Abierto”, pero sus hombres y mujeres, no dejan de cultivar lo nuestro.

Mi homenaje de afecto fraternal a los hombres y mujeres que siguen cultivando la majestad de esta danza cerreña que ya todo el centro del Perú lo baila. Cuando vemos estos desfiles a través de la magia del internet, los ojos se nos anegan de lágrimas y, evocamos con una emoción incomparable, la grandeza de nuestra tierra y su pueblo. Gracias hermanos por mantener nuestra tradición.

Presentamos una muestra coreográfica a cargo de “Los Capullos” tradicional organización cerreña que con especial dedicación cultiva nuestra danza. Está tomada de “Agenda del Viajero” de Altura Televisión de la ciudad minera.

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