OTRA SOBRE EL KIOSKO ESCARDÓ Y SU DONANTE

kiosko escardoEsta obra símbolo del Cerro de Pasco al igual que la Torre del Hospital Carrión y el Castillo de Lourdes, fue una hermosa pérgola citadina que por más de cuatro décadas constituyó un motivo de orgullo para los cerreños. Por un acto de miopía política y estupidez urbanística y estética fue reemplazada por una fuente de bronce que donara la Compañía Minera Atacocha. Después de desarmarlo fue transportado a un distrito cercano privándonos de su calor y su presencia.

Esta hermosa glorieta estuvo construida sobre un entarimado octogonal de piedra y granito de un metro de altura, circundada por sendas balaustradas por cada uno de los cuatro costados y por cuatro gradas trabajadas en piedra por los otros cuatro lados, con sus pasamanos correspondientes. Sobre los ocho ángulos de la superficie se habían erigido sendas columnas de pino blanco de cinco metros de altura sobre las que se asentaba el techo de zinc con festones decorativos tallados en madera y, rematando el vértice concéntrico, un tragaluz artístico con su correspondiente cobertura de vidrio. En la parte baja perteneciente a la verja de madera, cuatro bancas de hierro con crucetas de madera completaban la belleza de este monumento de gratitud levantado por un hombre agradecido e inolvidable, el ingeniero Héctor Escardó, de quien consignamos su biografía al final de esta semblanza para el conocimiento de nuestros lectores.

El Kiosko Escardó era el escenario propicio para las magníficas retretas de fin de semana ofrecidas por las bandas de música del lugar, para las serenatas de año nuevo a cargo de las instituciones carnavalescas; lugar propicio para ubicar el altar en las grandes misas de campaña; tribuna visible y espectacular para las jomadas de lucha obrera y política; techo público y favorable para guarecerse durante las sonoras granizadas, calladas nevadas y lluvias abundosas; lugar, en fin, en el que los venidos de fuera, podían guarecerse pasando gratos momentos. En 1937 se instalaron en su parte superior un sistema de parlantes por los que se hacía escuchar música, noticias y publicidad de Radio Rancas, la pionera. Habia nacido la época de la rediodifucsión en el Perú.

El Kiosko donado por el Alcalde, ingeniero Héctor Escardó, fue inaugurado a las tres de la tarde del domingo 18 de enero de 1914, apadrinado por su Excelencia el Presidente de la República, Guillermo Billinghurst, representado por el Prefecto accidental Domingo Arenas y bendecido por el Vicario Dr. Carlos Lino Pérez. Aquel día el pueblo vibró jubiloso y la clase obrera aplaudió el gesto del Alcalde dando vivas de adhesión al gobierno que por fin se había acordado de los obreros. El Concejo Provincial, por unanimidad, en la sesión el día anterior, había decidido cambiar el nombre de nuestra Plaza Chaupimarca por el de Plaza Daniel A. Camón en homenaje a nuestro mártir. Aquel día, muchos fueron los oradores que magnificaron el significado de la obra y aplaudieron al señor Escardó que no era la primera vez que donaba algo a la tierra que lo había cobijado.

Esta fue una obra que, pasado el tiempo, se recuerda con especial cariño y, salvando la lejanía temporal, se le recuerda con verdadera gratitud y cariño.

 Héctor Escardó Salazar

(Biografía)

Escardo Hijo de Florencio Escardó y doña Clorinda Salazar, nació en Pisco en 1879. Cursó estudios escolares bajo la dirección de Agustín T. Whilar; y luego en la Escuela Nacional de Ingenieros, donde obtuvo título de Ingeniería en Minas (10-1901). Ejerció en varios asientos de Huacracocha (provincia de Yauli); luego en la Cerro de Pasco; la mina Ebro, de propiedad de don Roque Gallo; mina El Carmen. Conocedor de los diversos matices de la actividad minera, Escardó ocupó la dirección de la mina la Docena; actividad en la que puso sus grandes dotes de organizador, administrador y planificador, logrando importantes éxitos en la producción. Para actualizar sus conocimientos viajó a Europa, donde visitó muchos centros mineros y se puso en contacto con la más moderna tecnología minera. De retorno a este viaje, y como conocimiento a su labor, fue elegido delegado de minería del Cerro de Pasco. Incorporado al Partido Nacional Democrático, se inició en la política por lo que fue elegido alcalde de Cerro de Pasco y, posteriormente diputado por la provincia (1915-1918). Cumplido el ensanchamiento y adecuación de la carretera que une la quebrada de Chaupihuaranga con la nueva provincia de Ambo, se llegó a un tramo que hacía indispensable la colocación de un puente que hiciera factible el camino sobre el río Yanahuanca y el camino de Goyllarisquizga a Ambo por la quebrada de Chaupihuaranga. Es en este momento cuando en condición de Gerente de la Negociación Minera LA DOCENA, regala un puente de acero tipo Eiffel de 56 pies de longitud por 6 pies de latitud, con una resistencia de 6 toneladas. Para su colocación se requirió de la mano de obra de los habitantes de Chacayán, Yanahuanca y Tapuc, quienes también acotaron 40 libras de oro por distrito que, sumados a los 50 que donó la Junta Departamental, hacía un total de 170 libras que se utilizaron en la colocación de las bases del puente que estuvo a cargo del jefe de albañiles, Giuseppe Grazziani. Se empleó 25 barriles de cemento romano de 180 kilos cada uno y 1,000 arrobas de cal. El que armó el puente fue el mecánico norteamericano Algernon Williams; él contó con el apoyo de otros mecánicos de la Mining y 20 barriles de cemento donados por el ciudadano español Agustín Arias Carracedo. Como es natural, el puente quedó denominado EL PUENTE ESCARDO en homenaje al donante y se inauguró solemnemente el 7 de diciembre de 1913. Viajó a Estados Unidos, para cumplir un plan de estudios (1916). A su regreso, llamado a desempeñar el Ministerio de Fomento en el gabinete presidido por Francisco Tudela y Varela (11-07-1917 a 20-04-1918). Se distinguió por su empeñosa acción a favor de la ampliación de las vías férreas. Reanudó su labor parlamentaria. Y nuevamente asumió responsabilidades administrativas al ser nombrado Ministro de Hacienda (18-12-1918 a 04-07-1919) en el gabinete presidido por Germán Arenas, que acompañó a José Pardo hasta que su mandato fue violentamente interrumpido por un golpe de Estado. Se trasladó entonces a Estados Unidos, donde murió el primero de enero de 1922.

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