GUDELIO ESPINOZA CÓRDOVA (Héroe minero)

gudelio espinozaEl año 1967, los Sindicatos de la Cerro de Pasco firman un Pacto de Ayuda Mutua en caso de conflicto y las bases sindicales se comprometen a prestarse ayuda en sus luchas reivindicativas. El primer paso fue la instauración de la Federación de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos de la Cerro de Pasco con 15 mil trabajadores distribuidos en 15 sindicatos.

El año siguiente -1968- entra en producción el asiento minero de Cobriza que con el sindicato de La Oroya organiza una marcha de sacrificio a Lima  porque su huelga ya llevaba cuatro semanas de duración. Era el mes de setiembre. Los sindicatos movilizan a sus bases en la que cumple destacado rol la mujer. Ella participa activamente en la propaganda, la formación de piquetes de huelga y acude masivamente al mitin central en La Oroya donde se hacen presentes dos mil mujeres acompañadas de sus hijos. El día 13,  inician la marcha, pero a lo largo de todo el trayecto son hostilizados por la policía. Dos días después, el 15 de setiembre, a 108 kilómetros de Lima, la Guardia de Asalto reprime violentamente la marcha y apresa a sus dirigentes. Ese mismo día, diversos centros mineros y varias estaciones del Ferrocarril Central quedaron  bajo el control de la policía.

En abril de 1970, La Federación de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos de la Cerro de Pasco organiza una Marcha de Sacrificio a Lima. Exigen a la Empresa el cumplimiento del Convenio Colectivo firmado en 1969 que establecía, entre otros puntos el pago de utilidades desde 1969 a 1970. Pago de viviendas, suministro de combustible, carne, leche, aumento salarial, mejores condiciones de trabajo. Son trece mil los trabajadores mineros que participan en la marcha de protesta. En La Oroya, el Comité de Damas asume la responsabilidad de la conducción de la huelga y son ellas las que junto con ancianos y niños forman los piquetes de huelga. Al llegar a Lima, los mineros se concentran en el distrito de San Martín de Porres y en el local de Trabajadores en Construcción Civil. Permanecen aproximadamente 5 días en la capital.

El 12 de julio de 1970, en Cobriza, dos obreros mueren electrocutados en un accidente de trabajo. Los trabajadores señalan a la Empresa como directa responsable por incumplir las medidas de seguridad. La huelga de protesta se prolonga durante 31 días. Para setiembre ya hay una paralización casi total de la actividad minera en el Perú: Marcona, Toquepala y anexos juntos con los 15 campamentos de la Cerro de Pasco.

Al concluir el año se registraron 71 huelgas mineras, la mayoría de ellas contra la Cerro de Pasco Corporation. En los meses de enero, febrero y marzo se suceden una serie de conflictos entre los trabajadores y la empresa norteamericana Cerro de Pasco.

Los trabajadores del asiento minero de Morococha, que se encuentran en huelga, inician una marcha de sacrificio a Lima. Son reprimidos y dispersados por la policía. Persisten y utilizando caminos de atajo llegan a Lima. Finalmente logran un pequeño aumento.

También en el mes de marzo, el Sindicato de Trabajadores Mineros de la ciudad del Cerro de Pasco acuerda llevar a cabo una marcha de sacrificio como, años antes, lo habían hecho los alumnos de la Universidad. Las bases se movilizan. Iniciada la marcha es sangrientamente reprimida por la policía el día 6 de marzo en Colquijirca. La agresión policial deja alrededor de 100 trabajadores heridos. Tres de ellos muy graves. El trabajador Gudelio Espinoza resulta con tres heridas de bala en el vientre. Su agonía fue largamente dolorosa. Las tres operaciones quirúrgicas que le practicaron para extraerle las balas que tenía incrustadas  en las entrañas, no fueron  efectivas.

Aquella brumosa mañana, cumpliendo órdenes superiores, un compacto grupo policial armado hasta los dientes, esperaba a los mineros a la entrada de Colquijirca. Frente a frente, mineros y policías tuvieron un diálogo que fue corto y conminatorio. A la orden de detenerse, la respuesta fue el avance decidido de los obreros. Ráfagas de muerte trizaron la mañana cribando el cuerpo de los mineros, el más grave resultó Gudelio. Desde entonces, sus floridos 23 años lucharon denodadamente por sobrevivir. Había nacido el 27 de febrero de 1948 en Tinyahuarco. Tras noventa días de dolor y fiebre, después de tres infructuosas operaciones sus ojos cedieron al profundo sueño de la muerte. Era el 8 de junio de 1970. Fue sepultado en el cementerio de Ninagaga. Gude­lio Espinoza Córdova, un nombre más en la inacabable lista de héroes y mártires mineros cerreños. Había estudiado en el Instituto Industrial Nº 3, donde lo conocí. Fue mi alumno.

A propósito. Uno de los personajes de mi novela, EL PREFECTO, es categórico al afirmar que, “Cuando alguien tenga el coraje de escribir la historia de la infamia en el Perú, tendrá que comenzar en el Cerro de Pasco”. Y es cierto. En los luctuosos y dramáticos cinco siglos de vida, jamás estuvo ausente la nota trágica de los accidentes y tragedias mineras.

El mes de junio, es un mes de evocaciones, por eso nos hemos referido al heroísmo minero e  inmolación del héroe, Gudelio Espinoza Córdova.

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