Mineros, lucha, sangre y sindicalismo (Cuarta Parte)

sindicalismo 4LOS ACCIDENTES DE TRABAJO, UNA TRÁGICA CONSTANTE

Una constante en la vida minera del Cerro de Pasco está dada por la continuidad estremecedora de accidentes de trabajo con, casi siempre, muerte de los laboreros. Carlos Velarde, que efectuó un concienzudo trabajo de investigación de estas tragedias, nos dice en una parte de su libro;

«De una relación de accidentados en las minas de la Cerro de Pasco entre 1898 y 1905, podemos determinar cómo habían trabajadores que tenían 12 e incluso 10 años de edad; los mayores llegaban a los 45 años y la mayoría fluctuaba entre los 15 y los 20 años» (VELARDE, Carlos- Reglamentaciones mineras para el Cerro de Pasco- Lima 1905).

En un libro muy revelador, Alberto Flores Galindo se refiere a estas tragedias laborales diciendo:

El trabajador Eustaquio Bullón acabó su vida en las galerías de Goyilarisquizga. Su caso no fue una excepción en la zona. La actividad minera por las pésimas condiciones de trabajo, implicaba un riesgo constante para los trabajadores. Las labores se realizaban en galerías estrechas, oscuras y mal ventiladas con desprendimiento de gases o vapores sofocantes, explosivos e inflamables. Humedad constante y filtraciones de agua por todas partes, en veces, verdaderos ríos o vertientes subterráneas. Desprendimiento de rocas, hundimientos frecuentes que ocasionaban catástrofes. Escaleras verticales que se prolongan en muchas decenas de metros y que no pocas veces están carcomidas por la humedad; pasos difíciles; escalamientos o descensos a brazo tirante en la áspera soga. Empleo de dinamita, fulminatos y explosivos de gran potencia. Manejo de máquinas y herramientas en incómoda situación. «Jaula, «Winches», «Ascensores» que descienden a cientos de metros de profundidad. (MUNIZ, Pedro- «Penetración Imperialista» (Minería y aprísmo») Chile 1935:75).

Los cuadros estadísticos que se han publicado respecto de los accidentes son muy reveladores, con un promedio de 50 muertos por año.

«En los primeros años de este siglo los accidentados no alcanzaban cifras tan elevadas. En la misma zona, en 1900 ocurrieron 3 accidentes en 1901, 9 accidentes en 1902, siete en 1903; seis en 1904, cinco en 1905;. Año a año, a medida que se desarrollaba la explotación minera, los accidentes continuaban acrecentándose» (…) La mayoría de los accidentes eran de carácter mortal. Sólo entre 1908 y 1920 murieron 527 personas en los distritos del Yauli y Pasco» (Flores IBID).

Otra de las causas de la intranquilidad cada vez más creciente de los obreros estaba dada por las enfermedades. Galindo sigue diciendo:

«A parte de la misma muerte, las galerías eran lugares propicios para contraer nuevas y varias enfermedades. En ellas se acumulaban partículas de polvo en suspensión o metálicas, que producían enfermedades como la tisis minera, cólicos de plomo, silicosis, equiliotomiasis. Cinco años de trabajo en esas minas podían significar la destrucción de los pulmones de trabajador». (IBID).

Otra de las razones por las que el pueblo laborero estaba descontento era por la enorme, la abismal diferencia que existía entre la vivienda de los norteamericanos aglutinadas en el barrio de La Esperanza y los asignados a los obreros. En la novela EL PREFECTO se dice al respecto: «Bellavista es el barrio más hermoso de la ciudad. Residencia exclusiva de los gringos. Casas elegantes de llamativos colores y abundante grama verde, cada uno con su quinual decorativo. A un extremos de La Esperanza, recostada en el legendario Uliachín, también se yergue el Hospital Esperanza con sendos pabellones para gringos, empleados y obreros. En la explanada central de la ciudadela, destinada a alojar funcionarios, directivos y visitantes: El Gran Hotel. Numerosas habitaciones y una suite especial para el Superintendente, sala de conferencias, salón de baile, restaurante, cinema, biblioteca, bowling, sala de juegos y un barcón los mejores licores nacionales y extranjeros en un amplio ambiente musical ad hoc».

Flores Galindo, al referirse a las casas de los obreros dice:

«Cuando no estaban en las galerías, la vida de los trabajadores transcurría propiamente en el campamento» las viviendas de los trabajadores, en cambio, no tenía mayor protección contra las condiciones propias de las alturas. El frío, los vientos y la lluvia eran los compañeros cotidianos de estos hombres fuera de su trabajo. La explotación se hacía sentir más allá del tiempo dedicado a las extenuantes jornadas en la misma vida cotidiana. Las habitaciones eran pequeñas. Por los general se trataban de de cuartos de 4 por 4 metros, en los cuales vivía el operario, muchas veces con su mujer y sus hijos. En esta habitación estrecha que venía a ser cocina, dormitorio y comedor» (IBID).

Para hacerse una idea cabal de lo que decimos, bástenos leer la desgarrante novela «En la noche Infinita» de Miguel de la Mata; el cuento «Lampadas de Minero» de Augusto Mateu Cueva; «Madre Cerrería» de Ricardo Jurado Castro»; El Prefecto» de César Pérez Arauco.

Accidentes de mineros en 1914. El Cuerpo de Ingenieros de Minas, publica en su Boletín correspondiente al año 1914, el siguiente cuadro muertos por accidentes mineros acaecidos en las minas cerreñas aledañas.

MINAS MUERTOS
Goyllarisquizga 07
Lumbrera Central 04
Quishuarcancha 03
Fundición de Smelter 03
Mina Excelsior 03
San Anselmo 01
Margarita 01
La Cureña 01
La Docena 01
Huamantanga 01
Total 125

Fuente: Boletín del Cuerpo de Ingenieros de Minas No 82:119. Estadística Minera del Perú.

NACE EL SINDICATO DE OFICIOS VARIOS Y ANEXOS

Con el deseo de organizar debidamente a los trabajadores cerreños, durante todo el año de 1918, mediante publicidad periodística, conferencias y visitas a los centros industriales de la ciudad, el eminente periodista y luchador intelectual don Herminio Cisneros Z., decide fundar, siguiendo las bases esenciales de los principios sindicalistas franceses de 1908, un sindicato de oficios varios del Cerro de Pasco y pueblo aledaños.

Para ello, durante todos el primer semestre de 1919 realiza continuas reuniones con los obreros e intelectuales de diversos centros laborales de la zona y, lo más resaltante, por primera vez se incorpora al elemento laboral femenino en una agrupación de esta naturaleza. Así, con numeroso inscritos, en un local de la calle Loreto, transversal de la Calle del Marqués, quedó solemnemente fundado el Sindicato. Era el 1° de setiembre de 1919. En esa ocasión, por unanimidad, se nombra a don Herminio Cisneros Z, padre de la iniciativa ya los obreros Pablo Ludeña y José Cornejo para que redactaran los Estatutos del organismo naciente.

Después de un arduo trabajo de consultas con las bases y debates internos, el 6 de enero de 1920, en una memorable asamblea general en la que hay plena participación, se debate la Carta Magna de la Institución y luego de vivas y positivas discusiones, quedan aprobados los 38 artículos de los que consta el mencionado Estatuto.

En ese debate histórico, más que la forma de la organización sindical del proletariado, se trató lúcidamente acerca de sus finalidades culturales y orientadoras hacia el advenimiento de una humanidad libre de la explotación del hombre por el hombre, de rivalidades fronterizas, de odios raciales, de credos, de castas y clases. Habiendo despertado vivo interés los postulados sindicales, el pleno resolvió que los principios declarados en el Estatuto, fueran puestos en nueva discusión, para mayor ilustración de los trabajadores. («Sindicalismo Inicial en Pasco» por Herminio Cisneros Z., en EL MINERO de 23 de diciembre de 1946:38).

Cumplido que fue el encargo, el 19 de agosto de 1920, en una Asamblea Popular quedó ratificado completamente el estatuto después de la sustentación hecha por los dirigentes sindicales de esa época, luego de las atinadas intervenciones de los obreros e intelectuales. Enseguida se acordó la publicación del estatuto en folletos y se finalizó con la firma del acta en donde se ve que el número de mujeres es numeroso. Así quedó conformado el SINDICATO DE OFICIOS VARIOS DEL CERRO DE PASCO Y ANEXOS, que a poco de ser fundado, fue disuelto «por disposiciones gubernativas tiránicas y abiertamente adversas a la unificación moderna de los trabajadores». (CISNEROS A. -Óp. Cit).

Continúa….

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