VIEJAS CANCIONES DEL RECUERDO (Tercera parte)

Todas las viejas canciones que rememoramos con mucho amor, las escuchamos a nuestros padres en los lejanos tiempos de nuestra infancia. Aquellos en los que la solvencia económica permitía a nuestros a mayores vivir con comodidad y desahogo.

Recuerdo cuando mis tíos –hermanos de mi madre- después de cumplir sus tareas en la compañía, se acicalaban para ir a dar vueltas “por el centro”. Bien emperifollados en sus ternos “Oxford” de corte ceñido, camisa fina con el cuello abierto para lucir una chalinita de seda, brillantes zapatos “Águila Americana”, un elegante sombrero “Stetson” o “Borsalino”, el pelo con un perfumado fijador “A lo Gardel”, cigarrillos finos en la tabaquera (Todos los ternos tenían ese bolsillo), un discreto perfume en las solapas y su buena bolsita de “Sen – Sen” con minúsculas pastillitas que perfumaban el aliento. Con todo ello, a conquistar el “Centro”.

Por aquellos tiempos los mozos eran muy cuidadosos en su apariencia. Tenían  como paradigmas y modelos a Carlos Gardel, Hugo del Carril, Florén Del Bene, Agustín Irusta o el francés Charles Boyer, o los gringos Gary Cooper, Errol Flyn, Gregory Peck, Tyrone Power, Humprey Bogart, Gary James Stewrt y otros.

Eran muy galantes y, para estar a todo con la moda, asistían al gimnasio de don Paolo Merello y a las salas de baile que estaban al día con lo último de la moda: Fox Strot, One step, Two Step, Charleston, Bugui Bugui, “Swing” y otros atrevidos bailes de aquellos momentos.

De aquellos momentos es este vals que tuvo espectacular popularidad. Lo  canta Hugo del Carril en una vieja película:

ROSAS DE OTOÑO
Letra: José Rial (h)
Música: Guillermo Barbieri

Tú eres la vida, la vida dulce
Llena de encantos y lucidez;
Tú me sostienes y me conduces
Hacia la cumbre de tu altivez.

Tú eres constancia, yo soy paciencia
Tú eres ternura yo soy piedad
Tú representas la independencia
Yo simbolizo la libertad

Tú bien lo sabes que estoy enfermo
Y en mi semblante claro se ve
Que ya de noche casi no duermo
No duermo nada ¿Sabes por qué?

Porque yo sueño cómo te aprecio
De que a mi lado te he de tener.
Son sueños vanos, torpes y necios
Pero, mi vida ¿Qué voy hacer

Yo sufro mucho, me duele el alma
Y es tan penosa mi situación
Que muchos veces, por buscar calma
Llevo mis dedos al diapasón.

De tu desprecio nunca hagas gala
Porque si lo haces ¡pobre de mí!
Quiéreme siempre, no seas tan mala

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