Canciones de antaño (Cuarta parte)

Canciones de antañoBueno, a parte de las canciones sentimentales que guardamos en el corazón, hay otras que mucho tienen que ver con diversos momentos de nuestra vida juvenil. Recordamos, por ejemplo, aquellas que, llegados los carnavales, nos llenaban de indescriptible alegría durante los tres días que duraba la celebración. Tres días locos en los que, no obstante las nieves y lluvia copiosa, los disfrutábamos jugando con las chicas cerreñas tan alegres y emprendedoras. Terminados los juegos con agua y pinturas y luego de un generoso trago para evitar males bronquiales y secuelas, nos disponíamos a asistir a los bailes que los clubes sociales, en abierta competencia, realizaban por esos días. Desde los más sofisticados hasta los más populares. El Club de la Unión, Unión Copper, Team Cerro, Centro Social, Cosmopolita, Club Juventud Cerro (C.J.C), entre los primeros y, el Club Apolo, Vulcano, Filarmónico Andino, Deportivo Municipal etc. Este último tenía un éxito extraordinario por la prodigalidad de entusiasmo y asistencia de una juventud siempre pujante y alegre. Coincidía con el baile del Club de la Unión. Lo remarcable de ambas fiestas es que el de la Unión terminaba en las primeras horas, momento en que coincidentemente se encendía los ánimos en el Municipal. Los socios más connotados de la sociedad dejaban en sus casas a sus esposas y enrumbaban al Municipal. Allí gozaban de lo lindo con las chicas más alegres y desenvueltas de nuestra juventud. Recién a media mañana, con los humos de la celebración se retiraban a descansar.

Canciones de antaño 2Es necesario indicar que se traían las mejores orquestas además de las principales de la ciudad. Y los socios asistían portando sendas invitaciones porque a la entrada eran muy celosos los miembros de recepción. Había que mantener muy bien actualizada la membrecía en el club. La gran generalidad vistiendo deslumbrantes disfraces con máscaras y otros aditamentos, el resto con riguroso trajes de gala.  Eso sí, todos llevaban sus chisguetes de éter completamente perfumados: “Amor de Pierrot”, “Amor de Colombina” o “Carnaval de Venecia” lo que también eran infaltables eran las serpentinas de conversación. Cada una de ellas llevaba versos expresivos y galantes para entregar a las chicas asistentes.

Aquella vez, las muchachas iban acompañadas de sus padres, de modo que para bailar con  ellas había que pedírselo al padre. Si éste aceptaba, de inmediato se procedía al baile. Muchas veces hubo negativas que se tomaban como desaires. Era muy bien visto que algún joven que era aceptado por la familia invitara a ésta al bufet donde se expendía platos especiales además de bebidas. Bueno el caso es que todos gozaban de los lindo en estas reuniones inolvidables.

Con la anuencia de ustedes he traído dos piezas musicales que en mi tiempo causaron gran revuelo entre la muchachada de entonces. Canta Daniel Santos: Carolina Cao y Paname tombé:

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