Smelter: Un pueblo que se resiste a morir

SmelterCuando el 26 de febrero de 1902, los capitalistas norteamericanos fundaban en Nueva York la CERRO DE PASCO INVESTMENT COMPANY, seguían fielmente una ambiciosa planificación que se había iniciado con la compra masiva de la casi totalidad de las minas cerreñas en producción y el denuncio de considerables extensiones de terreno para el inicio del trabajo de otras. Sabían que en el lapso de dos años el ramal central ferrocarrilero de la Oroya- Cerro de Pasco estaría concluido. Para ello, el 19 de setiembre de 1902, mediante Resolución Suprema el Gobierno aprobaba planos y perfiles de los estudios definitivos presentados por la Cerro de Pasco Railway Company, iniciándose de inmediato el tendido de este importante ramal.

Los norteamericanos estaban conscientes de la necesidad de establecer una fundición cercana al emporio minero para el tratamiento de los minerales. Con este propósito contratan al especialista norteamericano Frank Klepetco -Gerente General de la AMALGAMATED COPPER MINING- con el cargo de consultor y encargado del planeamiento y construcción de la planta metalúrgica. Su brillante colaborador fue, William Kennedy “hábil constructor de instalaciones metalúrgicas, encargado de ejecutar los planes de Franck Klepetko, con el material que le remitieron de Estados Unidos”  (“Informe Anual sobre la labor de la Comisión del Cerro de Pasco durante el año 1907”-Tipografía Nacional Pedro Berríos, 1908:08).

Con todos los poderes a su alcance, Frank Klepetko, busca un lugar adecuado para su  edificación. La búsqueda es incesante y meticulosa. Se barajan nombre y dimensiones, se estudian las posibles ventajas y desventajas; por fin se deciden por las enormes extensiones de Tinyahuarco. Ubicado al sur del Cerro de Pasco, al N.O del viejo  cerro de Puntacc-Marca, colosal fortaleza pre-incaica, situada a 4,276 metros sobre el nivel del mar y al oeste del cerro de Unish, en la planicie de la meseta de Bombón.

Aquellos verdes pastizales colindantes con el Alto Perú al comenzar el presente siglo eran propiedad de doña Isabel Góngora de Durand que la había comprado a doña Dolores Matos.

Ya dueños de estos enormes campos verdes, Klepetko precisó que la planta se edificaría en la falda de un cerro con el fin de utilizar la fuerza de gravedad de la caída. El mineral sería descargado en la parte superior y almacenado en enormes depósitos de donde iría directamente a los hornos ubicados en la parte inferior.

En 1903 ya bajo la dirección de Arthur Kennedy, se inicia la edificación de los talleres utilizando estructuras de acero, cobertura de calaminas y el sistema de unidades independientes como los doce depósitos de mineral de 2,000 toneladas de capacidad cada uno, la fundición de moldeo, la bodega, la carpintería, el taller de moldeado y el laboratorio, para que  llegado el momento y de acuerdo a las necesidades, pudieran ser ampliados. Inmediatamente se procedió con gran celeridad a la instalación de las más gigantescas y sofisticadas maquinarias modernas para aquella época. Los hornos con cargador mecánico y la casi totalidad de las máquinas, tendrían control automático.

La fundición de Tinyahuarco o Smelter como la llamaban los norteamericanos, comienza a trabajar intensa y definitivamente, en enero de 1907. Después de trece años, bajo la superintendencia  sucesiva de M.Casey, Gomley, Shelby y Hamilton, el 31 de diciembre de 1920, mediante una publicación a nivel nacional, se hace conocer que la producción ha sido de 660’990,000.oo libras de cobre de alta pureza; 45’900,000.oo onzas de plata y 193,000 onzas de oro.

Al cambiarse la fuerza del vapor por la energía eléctrica en 1908, la potencia de la planta se duplica y la producción de carbón pasa a ser de 200 toneladas diarias para las minas y ferrocarriles, y 500 para el lavadero del carbón en la fundición. Aquel año, los hornos comienzan a trabajar 600 toneladas diarias de mineral. La producción se hace abundante y continua. Hombres de todos los confines del territorio vienen a ocupar los predios de Smelter que se ha convertido en una gigantesca fuente de trabajo. Ya es una ciudad populosa.

Es necesario mencionar aquí, que si bien el trabajo metalúrgico de Smelter traía prosperidad económica, la acción letal de los humos mataba lentamente el verdor circundante de vegetación, tornándose en muerto y oscuro costrón sin vida. Los pastos fueron envenenándose con la consiguiente muerte de los animales que los ingerían.  Finalmente los  campos quedaron  eriazos e improductivos. Las perjudicadas comunidades aledañas protestaron en vano. Jamás les hicieron caso. El personero de la comunidad de Vicco, Filomeno Bernuy, decía en una denuncia presentada en 1940: “Cuando funcionaba la fundición de Smelter, los humos malograron la mayor parte de nuestros pastales, que hasta hoy se han convertido en eriazos e improductivos sin que la Empresa nos haya indemnizado ni por los pastales malogrados ni menos por la enorme mortandad de nuestros ganados” (KAPSOLI, Wilfredo-LOS MOVIMIENTOS CAMPESINOS EN CERRO DE PASCO 1800-1963 Instituto de Estudios Andinos- Huancayo 1975.)

Como explica el ingeniero Pedro Muñiz, que estuvo por esos años recorriendo la zona en viaje de estudios: “los humos cargados de gas sulfuroso, en contacto con la humedad del aire se transformaba en ácido sulfúrico que depositándose sobre la vegetación, producía una acción corrosiva que llega a destruirla totalmente. Además los humos calientes arrasan en suspensión polvos y partículas sólidas de acción tóxicas, como arsénico, antimonio, etc. que, posteriormente por enfriamiento, se depositan profundamente sobre el terreno en una zona bastante extensa” (FLORES GALINDO, Alberto LOS MINEROS DE LA CERRO DE PASCO 1900-1930- Lima- 1974.)

En 1911, siendo Presidente de la República don Augusto Bernardino Leguía y Superintendente de Smelter el señor Hamilton, se emite la Ley Nº 1491, que la eleva a la categoría de Villa.  El 12 de setiembre de 1917, el Presidente de la República, don José Pardo y Barreda, firma el cúmplase de la ley Nº 2443 que crea el distrito FUNDICION DE TINYAHUARCO.

Ya con el rango de distrito, se conformó la primera Junta Municipal integrada por los señores: C.R.A Atkinson (Alcalde); Antenor Rizo Patrón; A. Danery; E. Paredes; A.R. Gallo, (Concejales) instalándose el 9 de setiembre de 1917. En esta oportunidad, el Agente Municipal, señor Spilbury, hizo entrega de los archivos originales a la flamante Municipalidad.

Los otros Superintendentes que se sucedieron en Smelter, fueron: E.O.Jaguer, J.Atkinson, que se suicidó en 1921, sucediéndole entonces los señores Spilbury y Christiansen.

Durante la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, Smelter, como todos los centros mineros del país, alcanzó un auge fabuloso. Es la época en que nuestras exportaciones superaban a nuestras importaciones. El sol peruano costaba seis dólares. En aquella oportunidad a los obreros se les pagaba con monedas de oro y esas libras peruanas equivalían a las libras esterlinas. Se podía adquirir los más suntuosos y exclusivos objetos extranjeros a precios verdaderamente bajísimos.

En aquella época había que ver a Smelter. Inclinado sobre el suave declive de la  falda de un cerro tenía en ordenada continuidad, como colocadas por una mano previsora, uno tras otros, los campamentos mineros de paredes enjalbegadas de cal, zócalos negros de alquitrán y techos oscuros de orín. Allí residían los cientos de obreros con sus familiares. Muy junto al campamento, el hospital. Cercana a los bullentes talleres, la sólida Casa de Piedra, residencia del Superintendente y altos empleados de la Empresa. Más allá, otra  colosal construcción de piedra de tres pisos  donde funcionaba la mercantil, las oficinas generales, la estación. Muy cerca de allí, el lujoso y cómodo hotel del Club LOS ANDES, con amplios salones alfombrados y silenciosos de rojos cortinajes de terciopelo con festones dorados; muebles suntuosos y mullidos; amplísima biblioteca con ostentosos volúmenes en inglés y español; sonoros relojes de argentadas campanillas horarias; vajilla espléndida y cubiertos de plata de nueve décimos. Este era el escenario de pomposas fiestas y reuniones sociales en las  que los ciudadanos norteamericanos, alternando con los nacionales, les regalaban con opíparas cenas y exquisitas bebida y alegría a raudales. En un ala, un ambiente con  llamativos trofeos de plata, el Club de Regatas LOS ANDES que aglutinaba a rudo bogas yankis de semanales prácticas en la represa de Smelter. En un ambiente contiguo a este salón, el Club de Base-Ball con todos sus implementos. Los norteamericanos practicaban con asiduidad este deporte,  alternando con formidables novenas de la Oroya y el Cerro de Pasco. En esta sala también estaban ubicadas las mesas de billar, de ajedrez, cubiletes, naipes, mesas de impecables paños verdes donde se llegaron a jugar muy activamente. En una sala adyacente, el Departamento de Redacción de la gran revista denominada THE INCA CHORNICLE, que en sus páginas, a todo lujo, nos hacían conocer las actividades smeltinas.

Y ya que de deporte hablamos, debemos mencionar a una institución que honra a Pasco: LA SOCIEDAD DE TIRO LA FUNDICION Nº28, constituida el 19 de julio de 1907 a iniciativa del señor Pedro Augusto Benavides con el primigenio nombre de CLUB INTERNACIONAL SMELTER, institución que hasta ahora está en vigencia en la liga correspondiente. En 1919 fue construido el local propio del Club por el Presidente don Juan Capurro, de acuerdo a los planos trazados por don José Angulo y el amplio apoyo del Superintendente de la Fundición, don Matías Christiansen. Este inolvidable Club tuvo magníficas presentaciones en los campos nacionales de tiro, ocupando siempre, primerísimos lugares.

Por los demás, el deporte siempre anduvo de la mano de la juventud smeltina. Hubo grandes equipos de fútbol, como aquel que alternó con éxito con el combinado de Lima en 1911. Tiradores extraordinarios que flamearon la bandera del triunfo en lo más alto del mástil nacional. Otro de los más grandes representantes del deporte de Smelter fue Santiago Luchini, invicto campeón panamericano de box (peso mosca), héroe de mil jornadas en los brillantes cuadriláteros americanos. Mister Shelby, extraordinario corredor de autos, piloto audaz que halló la muerte en la pista Lima-Ancón en pleno ejercicio de su maestría. En homenaje a este deportista, cuyos restos mortales fueron llevados a su patria, bautizaron la estación cercana a Smelter con su nombre: Shelby. A esto hay que agregar los sonoros nombres de conjuntos musicales carnavalescos, compositores e intérpretes como Víctor Calderón Picón (Conde Calpi), Machín Porras, Juan Cortalezzi Martel, Carlos Tábory, Silverio Laurente, Leonardo Herrera etc. Es decir, todo un valiosísimo aporte a la cultura musical y deportiva de nuestra tierra.

CONTINÚA….

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