El asesinato de Miguel Bravo Quispe (7 de enero de 1997)

El asesinato de Miguel BravoTodo aquel día del martes 7 de enero de 1997 llovió torrencialmente como negra premonición de algo trágico por venir.  A las seis de la tarde, todas a una, las emisoras radiales irradiaron un “Flash” sorprendente: “El alcalde del distrito de Yanacancha, Miguel Bravo Quispe, acaba de sufrir un atentado. Acribillado por balas asesinas ha caído víctima de la insania de sus asesinos. El hecho ocurrió en el solitario paraje denominado “Montecarlo” muy cerca del golf club, en los dominios del manantial de “Garga”. Se encontraba dentro del carro de la municipalidad de Yanacancha en compañía de su secretaria, Olga Lena Campos Chávez, de 27 años de edad, con quien –vox pópuli- sostenía un tórrido romance desde hace tres años.  Su cadáver ha sido remitido al Hospital Carrión para la necropsia de ley. La policía se halla investigando los detalles del homicidio, cuyos resultados haremos conocer en nuestro noticiero nocturno”.

En ese momento las interrogantes atiborraron la mente de los que escuchaban la trágica nueva. No podían dar crédito a lo que habían escuchado máxime si en ese momento el terrorismo había cesado su virulencia asesina. Entonces, ¿Quiénes lo habían matado? A partir de ese instante todos quedaron pasmados, envueltos en un misterio inexplicable que hasta ahora continúa. Desde ese momento la policía manejó cuatro hipótesis para explicar el asesinato. La  primera  tenía carácter pasional. Se suponía que alguien interesado en la secretaria, conocedor de sus citas con el alcalde por aquel lugar, habría preparado una celada para exterminarlo. La segunda, tenía un tinte político. Se pensaban que sus muchos rivales políticos por la excelente tarea que venía realizando y celoso de éxitos futuros, habría efectuado el asesinato. La tercera, no  descartaba que fuera víctima de los llamados “buitres del amor” que por aquellos andurriales deambulaban en espera de parejas de amantes inadvertidas para asaltarlas. La cuarta creyó que hubiera sido víctima de los “robacarros”, cuya modalidad consistía en arrebatar el vehículo para venderlo en otros mercados lejanos, como Puno o Bolivia.

Así las cosas, la Fiscalía Provincial Mixta de Pasco, formuló denuncia penal contra la secretaria, única sospechosa del hecho de sangre, Olga Lena Campos Chávez por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud, (Homicidio con arma de fuego) en agravio de Miguel Alfredo Bravo Quispe. Inmediatamente fue remitida a la cárcel central de la ciudad ante la protesta de su abogado Víctor Tello Dávila. El documento que sustentaba esta determinación fiscal, rezaba: “Las investigaciones efectuadas  con fecha 07 de enero  de 1997, revelan que el asesinado, en su condición de alcalde del municipio de Yanacancha, había tenido una reunión  de camaradería con el personal de su municipio, dirigiéndose posteriormente al restaurante “Real Gourmet”, en San Juan Pampa, donde almorzaron hasta las 14.30 horas para retirarse del lugar. Inmediatamente después, el alcalde se reúne con su secretaria para abordar la camioneta Toyota de doble cabina, perteneciente a la municipalidad, para dirigirse al lugar denominado “Loma Alta” – “Montecarlo”, tramo de la carretera central, a las afueras de la ciudad, donde tuvieron relaciones sexuales en la parte posterior del vehículo. Culminado el acto y cuando se estaban vistiendo, el occiso fue víctima de un disparo de arma de fuego a la altura del brazo izquierdo. Según la necropsia de ley, la bala tenía orificio de entrada y salida que impactó en el tórax, comprometiendo órganos vitales que le causaron la muerte. De esto se desprende que el asesino, cuya identidad se ignora, estaba muy cerca de la víctima. El disparo se hizo a boca de jarro. La secretaria que estaba en el mismo lugar entró en serias contradicciones en el momento de emitir sus primeras declaraciones. Lo que llamó la atención de la policía es que, la secretaria, sin saber conducir llevó el carro transportando el cuerpo del occiso hasta la puerta del hospital del Seguro de La Esperanza. Ella, en un primer momento, afirmó que el carro había sido conducido por el guardaespaldas del alcalde, sub oficial Oscar Paredes Tapia. Hechas las averiguaciones, se estableció que el suboficial mencionado no estuvo presente en aquel momento. Es más, en la casa de la secretaria se halló un revolver con funda, llegándose a saber que era muy práctica en el uso de esta arma.

Enteramente conmocionada, con profundas huellas que el sufrimiento ha grabado en su rostro, contestó a las preguntas de los periodistas:

  • Todos me miran como si yo fuera una asesina. No, no es así. Yo también he sido víctima de aquel horrendo atentado que terminó con la vida del alcalde…
  • ¿No sabe o no recuerda quién es el asesino que disparó contra el alcalde…?
  • No. Fue un momento muy embarazoso para mí que, sorprendida y sin saber qué hacer, solo atiné a vestirme. En todo caso, yo no lo mate. Créanme. Hice todo lo humanamente posible por auxiliarlo en aquellos trágicos momentos. Sin importarme para nada cómo se encontraba él, casi desnudo. Así lo trasladé en la misma camioneta al Hospital de la Esperanza…
  • Usted dijo inicialmente que el carro había sido conducido por el guardaespaldas…
  • Bueno sí, al llegar al nosocomio mentí para guardar las apariencias. Yo misma conduje el carro..
  • Entonces…
  • ¡¿Cómo ha podido pensarse que yo fuera la causante de esta muerte?! Yo misma sabía que era una autoridad muy querida en el pueblo….Yo lo estimaba mucho y no sería capaz de semejante monstruosidad..
  • Sin embargo, en su casa se encontró una pistola… ¿Cómo explica la tenencia de esa arma…?
  • Esa pistola la compré para mi defensa…me costó trescientos soles de mi propio peculio. Era para mi defensa personal…
  • ¿Su defensa personal….? . ¿Por qué….?
  • Yo fui vilmente violada la noche del 13 de diciembre en el jirón Gamaniel Blanco de San Juan Pampa, cuando me dirigía a mi casa al salir de la universidad.
  • ¿Denunció el hecho a la policía…?
  • Estaba no solamente asustada sino también muy avergonzada. Por eso… el mismo alcalde, cuando se enteró  del hecho, me aconsejó adquirir el arma, inclusive él mismo me presentó al vendedor y me consiguió la autorización para usarla…
  • En un banco local se ha encontrado ahorrada una fuerte suma que no se condice con lo que usted gana…
  • Yo recibí la libreta a mi nombre pero nada sé sobre los ahorros. Esto debe explicarlo el contador Pedro Palpán y el tesorero David Ascanoa quienes previamente me hicieron firmar varios papeles…

En la “Voz Regional” Nº 96 de 15 de agosto de 1997, se informa lo siguiente: “Según la investigación judicial efectuada por el primer juzgado penal, la secretaria Olga Lena Campos Chávez, de 26 años, es la autora de la muerte del exalcalde de Yanacancha, Miguel Bravo Quispe”.

El proceso judicial que se prolongó por casi seis meses está condensado en 503 folios y sindica que la asesina empleó un arma de fuego para dar muerte al burgomaestre y amante por tres años, luego de sostener relaciones sexuales en el interior de la camioneta del concejo, la tarde del 07 de enero de este año.

Con lo actuado, la fiscalía provincial, mediante dictamen 187 – 97, de 04 de julio, dice: “OPINA: Formular acusación contra Olga Lena Campos Chávez por delito contra la vida el cuerpo y la salud (homicidio con arma de fuego) en agravio de Miguel Alfredo Bravo  Quispe. También SOLICITA, se le imponga la pena privativa de la libertad (cárcel) de diez años y el pago de cuarenta unidades de referencia –alrededor de ocho mil soles- por concepto de reparación civil a favor de la esposa e hijos del occiso”.

Conocido el dictamen, el Juzgado Penal dispuso que Olga Lena Campos Chávez sea llevada al despacho para la lectura correspondiente de la sentencia, acto que no se cumple porque la acusada no es habida en ningún  lugar, encontrándose fugitiva.

En la pericia balística se determinó que el arma del alcalde fue la misma que sirvió para darle muerte. Se encontró además los casquillos correspondientes. Las pruebas de plomo y bario dieron positivo y se halla en el abrigo de la asesina.

A estas alturas, la investigación se entrampó, se tornó oscura y sin visos de solución. Entretanto, conozcamos la personalidad de la víctima.

Nacido en Yanacancha hacía 37 años, hijo de Adrián Bravo y Julia Quispe, sus estudios primarios los había efectuado en el centro escolar 34051 del “Chancho Mayta” viejo, querido y carismático maestro peruano. Los secundarios los cursó en el Instituto Industrial Nº 3 “Antenor Rizo Patrón”, demostrando una inteligencia despierta y una enorme voluntad de progreso que puso de manifiesto en todo lo que emprendió después. Así, en la década de los ochenta, inicia  sus primeros pasos en las radios Corporación y Pasco conduciendo sintonizados programas musicales. Más tarde, con entusiasmo exultante entra en el mundo de las comunicaciones haciéndose periodista. Todo ese dinámico periplo le permite conocer de cerca las actividades del gobierno local. En 1983, es reclutado por César Córdova Sinche, alcalde provincial de Pasco para ejercer el papel de relacionista público de la comuna. Ante el éxito de su gestión es invitado por el alcalde de Yanacancha Javier Rosales Llanos, para ejercer el mismo cargo. Su dinamismo lo lleva a ejercer el papel de corresponsal de radio Victoria y el diario El Comercio de Lima donde es tentado a trabajar en Radioprogramas del Perú mediante la cual hizo conocer todos los acontecimientos importantes que tenían por escenario a nuestra ciudad. En ese lapso ha ido haciéndose conocer por el pueblo que terminó por admirarlo. El 1º de octubre de 1991, es incorporado al Colegio de Periodistas del Perú. En 1992 desempeña el cargo de Relacionista Público para la Región Andrés Avelino Cáceres. Este interesante itinerario de trabajo y variadas actividades periodísticas demuestra al pueblo que es un joven brillante con mucho carisma y capaz de realizar grandes transformaciones en nuestro pueblo. Con todo el venero de su experiencia es invitado a participar en las elecciones municipales de 1993, saliendo finalmente triunfador y elegido alcalde del pujante distrito de Yanacancha.

No obstante lo recargado de las labores ediles, se da tiempo para seguir estudiando en la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza.

En las elecciones municipales de 1995, es reelegido en reconocimiento a su entrega y dinamismo en cumplimiento de sus programas de trabajo. Las obras que realizó fueron numerosas, pero no solo las físicas, también las espirituales, como la cultura. Su sensibilidad era tal que, enterado del deceso de una persona pobre –por ejemplo- iba a sus exequias y alternaba con los dolientes. En todo caso, siempre acudió con su apoyo a cuantos lo necesitaron.

Al enterarse del cruel asesinato de su colega y amigo Martín Lozano García en  Yanahuanca, el 20, de noviembre de 1996, viajó hacia allá exigiendo justicia porque no podía concebir la idea de que se pueda quitar la vida a un hombre bueno. Con toda energía exigió justicia mediante una Marcha de Protesta que realizó con sus colegas del Colegio de periodistas que lideraba Godofredo Rivera Monago.

En todo caso, su muerte fue muy sentida en los círculos sociales y periodísticos de Pasco. Que en paz descanse.

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