Fotografía de un niño chino en nuestra ciudad

niño chino en Cerro de PascoRetrato de un “Chiuche” chino nacido en el Cerro de Pasco. Es de la familia Lam. Esta en los brazos de su hermano mayor.

El año de 1945 cuando finalizaba la Segunda Guerra Mundial, por las agresiones de parte de los norteamericanos muy pocos quedaron en la ciudad. La mayoría a los que con fundían con japoneses tuvieron que abandonar la ciudad. La fotografía fue tomada en la base del monumento a la Columna Pasco de la Plaza Centenario del Cerro de Pasco, el año de 1935.

Las familias chinas y japonesas dejaron nuestra ciudad a lo largo de los años siguientes, pero nos dejaron muchos recuerdos y a algunos de sus familiares.

Los chinos en el Cerro de Pasco

Cuando don Ramón Castilla abolió la esclavitud, con el fin de cubrir el déficit de brazos en el campo, se hace venir oleadas de “coolies” chinos que llegan como braceros a los algodonales y cañaverales de la costa. Otros, a trabajar como obreros en la construcción del ferrocarril central. Muchos de éstos son los que se aposentan en nuestra ciudad. Las desfavorables condiciones económicas que afrontaba su país determinó este éxodo masivo, agravado por la gran rebelión de Tai-Ping (1849-1864) que “desplazó de sus asentamientos a miles de campesinos que se convirtieron en una tropa desesperada y sin ocupación que moría de hambre y pedía trabajo inútilmente en los puertos y ciudades” ([1])

La llegada de los chinos fue dramática. Entre 1860 y 1870, salieron de Macao 43,301 y sólo llegaron al Callao 38,648. En el viaje murieron 4,653. Al revés de lo que había ocurrido con los esclavos africanos, la trata de los chinos fue eminentemente masculina. Sólo hombres. La soledad en la que se vieron envueltos y el maltrato unido a lo enrevesado del idioma, determinó su aislamiento, muchos de los cuales se refugiaron en el consumo del opio; otros se suicidaron. Su transporte  fue muy accidentado. La carga humana inicuamente maltratada por los traficantes, muchas veces originaron motines y asonadas que terminaron en muerte. Por ejemplo: “En el mes de febrero de 1851, se toma conocimiento en Lima que los chinos embarcados en la fragata francesa ALBERT, que navegaba de Hong Kong al Callao, sufre la rebelión de los chinos que dan muerte a la mayor parte de la tripulación de la nave, incluso a un hijo del concesionario Domingo Elías y se adueñan de la fragata de la que jamás se volvió a tener noticias. ([2])

Mario Vásquez, profesional que ha tratado el tema de la inmigración asiática con mucho acierto, dice al respecto: “La inmigración de asiáticos fue más exitosa que el establecimiento europeo debido a las siguientes razones; primero, el comercio de semiesclavos en el Perú fue un negocio lucrativo y sin riesgos para los tratantes de asiáticos debido a que el gobierno peruano pagaba una recompensa de treinta pesos por cabeza; segundo, el tráfico era motivado por los latifundistas y empresarios que detentaban el poder económico y político; tercero, estos inmigrantes, “acostumbrados a trabajos modestos, eran felices con lo poco que recibían por él y así se resignaban a trabajar como semesclavos, siervos, braceros agrícolas y en el servicio urbano, y cuarto, los gobiernos de China y Japón de donde provenían mostraban poco interés en el bienestar de sus súbditos”([3]). Según el censo de 1876, en el Cerro de Pasco, capital del Departamento de Junín, había 169 chinos procedentes de Macao y Cantón. Aquí sientan plaza de fonderos, cocineros y comerciantes. De la lista de la Cámara de Comercio citadino, mencionaremos a las familias que residieron por mucho tiempo en nuestra ciudad: Manuel Chang, Chale Wong, Juan Lay, Antón Wong-Cau, Luis Hop-Hon, Manuel Bong, Santiago Chong, Joaquín Wong, Felipe Cheng, Luis Chang-Foc, Mario Chang-Li, Emilio Dang-Chang, Manuel Hop-Hen, Antonio Lam, Luis Wong-Chang, Mario Cam-Pong (este apellido lo castellanizaron por Campoa), Liborio Hang-Yog. ([4])     . Éstos fueron los que conservaron sus apellidos auténticos, la mayoría adoptó apellidos españoles como Ramírez, Palomino, Rodríguez, Pérez, etc.

Si bien la permanencia de estos ciudadanos fue acogida con benevolencia por los cerreños, en el resto del Perú, especialmente en Lima, Callao y demás ciudades de la costa, no ocurrió lo mismo. “Durante muchos años,(…)el problema de los colonos chinos despertaba de inmediato ese racismo oculto que habita en todo “buen peruano” (sea blanco, indio, negro, mestizo) como subproducto de su experiencia colonial.(…) Los chinos fueron durante mucho tiempo los chivos expiatorios de este complejo de inferioridad generalizado en el Perú y sirvieron para consolar al negro de su esclavitud, al indio de su servidumbre y aliviar los sentimientos de culpa de los blancos”.([5])

[1] Derpich Gallo, Wilma: Estudios Históricos sobre los chinos en el Perú en APUNTES 13 – Universidad del Pacífico.

[2] Costa, Lázaro: Historia Cronológica del Perú – Lima 1950

[3] Penando, Guido: Desarrollo Regional y Ferrocarriles en el Perú 1850 – 1879,en APUNTES 9, Universidad del Pacífico.

[4] Boletín de la Cámara de Comercio 1905 – Imp. Kipus

[5] Macera, Pablo: Trabajos de Historia – 1977. I. N. C

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