LAS CALLES DEL CERRO DE PASCO (Cuarta parte)

Calle Libertad.- Es una calleja estrecha, ubicada en la parte posterior de la Iglesia Chaupimarca. Inicialmente recibió el pesaroso nombre de CALLE DE LA AMARGURA. La razón es que ahí había una puerta que conducía a la sacristía por donde sacaban a los difuntos después de los servicios religiosos, listos para el sepelio. En terrenos ocupados actualmente por el Mercado del “Baratillo”, estaba ubicada la Cárcel Pública, tan insegura, que los presos se escapaban cada cierto tiempo, especialmente el cuatrero Edilberto Espinoza “Mishicanca”. En esta calle cayeron, abatidos por las balas represivas, el 1º de diciembre de 1908, Alfonso Limas, Abraham Rantes, Ernesto Tello Véliz, Gerónimo Peña y Mariano Pérez, defensores de la integridad territorial del Cerro de Pasco.  El pueblo, con una lucidez extraordinaria y un acierto preciso le ha puesto  el nombre de LIBERTAD.  En  ella se fundó la Benemérita Compañía de Bomberos (1901) que todavía sigue en servicios. En esta arteria tuvieron sus propiedades  la Testamentería Guzmán, Cipriano Proaño, Ricardo Alania, Testamentería Malpartida, Cayetano Rojas. En frente de la compañía de bomberos, la primera agremiación laboral cerreña, la Sociedad de Obreros Billinghurst (1912).

La calle Libertad en los últimos instantes de su vida, luciendo puertas y ventanas clausuradas antes que sus dueños la vendieran. Prácticamente está muerta.
La calle Libertad en los últimos instantes de su vida, luciendo puertas y ventanas clausuradas antes que sus dueños la vendieran. Prácticamente está muerta.

CALLE  MALPARTIDA.- En esta calle estaba edificada la casa solariega de los Malpartida, distinguida y cerreñísima familia de muchos merecimientos. En sus muros transcurrió la vida de muchas generaciones -siglo XVII y comienzos del XVIII- cuando don José Maíz y Arcas dejara a su descendiente don José Maíz y Malpartida, no sólo el título de Marqués de la Real Confianza, sino también una amplia mansión. Se contaba que el marqués, hizo su entrada triunfal en la ciudad de Tarma para pedir en matrimonio a la bella dama de aquel lugar, doña Ángela de la Canal, con quien se desposó en una boda suntuosa sin precedentes. El nieto, don José Malpartida Cuestas, casado con la dama cerreña, Romualda Franco, vivió por muchos años ahí. En esta casa solariega se  efectuaban las tenidas masónicas de fin de siglo antepasado y, en 1943, acunó el nacimiento de nuestro Colegio Daniel Alcides Carrión. Siguiendo disposiciones gubernamentales, a esta arteria se le llama PUNO.

CALLE PARRA.-  Es una de las pocas que no perdió su nombre hasta su triste desaparición. Hoy en día es parte del horroroso “Tajo Abierto”. A lo largo de su historia en ella han funcionado importantes instituciones. En una de sus amplias casonas residió el notable escritor y periodista argentino, Manuel de Parra. De ahí su nombre. En esta calle de pórticos amplios y vistosos, estuvo ubicada la Casa de la Moneda y la Fundición de Barras de Plata del Cerro de Pasco, que mucho más tarde fue ocupado por la Comisaría Policial. En la parte alta del frontispicio había una piedra tallada con el nombre de la Fundición.

Calle ParraA sí mismo, en amplio patio enmarcado de balcones corridos de fino cedro y mamparos de amplia cobertura, funcionaba el Banco de Perú y Londres que tuvo descollante papel en el movimiento económico de fines del siglo antepasado. Al extremo norte y a la vera estuvo el campo deportivo de la comisaría,  colindante con el viejo barrio de Cayac, donde estuvo el local del Consulado de Su Majestad Británica. Muchas fueron las familias de la rubia albión nucleadas en este consulado que dejaron descendencia. Stone, Ferguson, Taylor, Wilson, Mac Donald, Woolcott, Colerigde, Slee, Brown, Mac Intosh, Steel,…etc.

 

En esta calle residían, don Eugenio Malpartida, Gregorio Arrieta, Benjamín Malpartida, José Aníbal Malpartida, Luisa de Rosazza, Lidia Portillo, Ernesto Martel, Rosa Rodríguez, Josefina Santa María, Guillermina de Úngaro, Federico Malpartida, Manuel Demosti, Petronila Alcántara, Guillermo Malpartida, Manuel Boudrí, Sixto Venegas, Ricardo Proaño, Talía López Viuda de Patiño, Gerardo Patiño López, Pedro Vidal Coz, Atilio León y otros vecinos. En esta arteria funcionó la Prefectura de Junín; la subprefectura; el Juzgado de Primera Instancia; Correos y Telégrafos, el Banco del Perú y Londres; la Fábrica de Aguas Gaseosas de Manuel Péndola y Leonardo Marcos; Platería de Alejandro Rodríguez; Establecimiento de Pablo Angulo, el colegio particular Isidoro Suárez; el Instituto Cerro de Pasco del maestro Manuel Dávalos. Últimamente la sastrería de Eliseo Malpartida, imprenta EL CERREÑO de Martinench – Galarza; Notaría de Modesto Tello Véliz, Fábrica de Jarabes y Caramelos de Tulio Portal. Esta calle era muy transitada por que la unía con la mina de Lourdes.

LA CALLE DEL MARQUES.-  Una avenida larga y pintoresca por la que se unían los barrios “Bajos” de La Esperanza, Santa Rosa, Buenos Aires, Cabracancha, Champamarca , La Docena, Ayapoto, Curupuquio y El Misti, con los barrios “Altos” de la ciudad, Se llamaba del marqués porque en ella vivió Don José Martín de Muñoz y la Serna, Primer Marqués de Santa María de Pacoyán. Su título nobiliario lo recibió a principios del siglo XVIII y confirmado por el Rey Felipe V, el día primero de noviembre de 1716. La casa del marqués con puerta de caoba maciza enclavada en el umbral de pedrería, trabajada en arco, daba acceso a un patio amplio y magnífico donde estaban las habitaciones interiores, espaciosas y cómodas que, con el andar del tiempo, devinieron en vetustos y misteriosos caserones, escenario de citas culpables y guarida de facinerosos.

Subida de Santa Rosa en la que se contempla las primeras instalaciones de la compañía norteamericana ya abandonadas (Se trasladaron a Lourdes) pero enfrente, con un carro a la puerta, el famoso Hotel Venecia del chino Lam. El primero en llenarse con pasajeros del ferrocarril que venían de Lima por ferrocarril
Subida de Santa Rosa en la que se contempla las primeras instalaciones de la compañía norteamericana ya abandonadas (Se trasladaron a Lourdes) pero enfrente, con un carro a la puerta, el famoso Hotel Venecia del chino Lam. El primero en llenarse con pasajeros del ferrocarril que venían de Lima por ferrocarril

Al finalizar el pasado y comenzar el presente siglo, llegaron a afincarse gran cantidad de chinos y japoneses que la saturaron de peluquerías y fondas, antes que éstas devinieran en chifas. La llegada de los chinos –solo hombres- permitió que formaran hogares con mujeres cerreñas; no así los japoneses que llegaron acompañados de sus esposas

La nómina de la Cámara de Comercio nos habla de los negocios de los japoneses, Juan Shimazu, Ito Takashen, Víctor Nagata, Manuel Taguchi, Simón Kakuda, Víctor Yokota, Luis Numata y Julio Morita. También los chinos, Manuel Cheng, Juan Lam,  Domingo Hop-Hen, Li-Whon-Chang etc. En las noches de  alegres fiestas citadinas, las puertas y ventanas de estos negocios lucían atractivas farolas de artesanía asiática. Todos ellos encontraron generosa acogida de parte del pueblo cerreño. La llegada de la Segunda Guerra Mundial con toda su secuela de rivalidades y persecuciones, tras el  osado  ataque a Pearl Harbour, determinó que tuvieran que abandonar nuestro territorio gran cantidad de asiáticos por la presión de los yankis,  Muy pocos, quedaron en sus linderos: Lam, Cam-pong (apellido más tarde fue castellanizado por Campoa), Shiraishi, Yokota, Morita, Noda, Takishan, Shimazu.

Retrato de la familia japonesa en el Cerro de Pasco
Retrato de la familia japonesa en el Cerro de Pasco
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s