DANIEL A CARRION DE SOLDADO EN 1879

Soldado Daniel CarriónLos últimos meses de 1880 se organizaba, febril pero atropelladamente, la defensa de Lima. Se creó batallones alrededor de algún distinguido ciudadano que generalmente erogaba los gastos para su equipamiento, junto con los improvisados jefes y oficiales de la plana mayor. Así surgió el batallón “13 de Diciembre” en recuerdo del golpe de estado de Nicolás de Piérola que lo llevó al poder el año anterior. Daniel Carrión fue abanderado de este batallón; el jefe fue don Francisco M. Fernández, con el grado de coronel. Para ser abanderado se necesitaba tener un coraje a toda prueba, ya que el porta estandarte de la bandera, durante los combates, era el blanco preferido del enemigo.

El segundo año lectivo Daniel Carrión (1881) lo cursó en las condiciones increíbles. El local de la Facultad de Medicina que fue construido por Hipólito Unanue, en la Plaza Santa Ana, fue depredado por el enemigo y confiscado para servir de cuartel. El decano y secretario de esa facultad, al maliciar ese despojo, sustrajo con anticipación, los archivos y los libros de matrícula. Las clases fueron dictadas en el domicilio de los profesores y las prácticas en los vetustos hospitales Santa Ana y San Bartolomé, ya que el Hospital “Dos de Mayo”, el mejor de la ciudad, fue confiscado por las tropas de ocupación para sus propias necesidades.

Los vistosos uniformes de jefes y oficiales, incluyendo el de Daniel, fueron costeados por cada uno de ellos. A Carrión nunca le faltaron recursos para vestir bien. Recuérdese que obsequió un puño de oro para bastón en la colecta pública para reemplazar el “Huáscar”.

Daniel siguió con sus estudios de medicina, cursándolos en las condiciones de precariedad fáciles de imaginar. Sus profesores, aunque con gran coraje, padecían un desmoralizador ambiente, estuvieron impagos desde 1878 y sin los implementos necesarios para impartir una enseñanza adecuada. Hubo una coincidencia que disminuyó aún más la adquisición de conocimientos, tanto de profesores como de sus alumnos. Resulta que entre 1879 y 1883, se consolidaron los más espectaculares cambios de la medicina científica de la segunda mitad del siglo XIX; pero, el bloqueo naval establecido por el enemigo depredador impidió conocer los descubrimientos sobre la existencia de microbios que causaban enfermedades que los investigadores franceses y alemanes realizaron, casualmente en esos mismos años.

La vida breve de Daniel Alcides Carrión, terminó precisamente después de la vandálica ocupación chilena, cuando todo el mundo ilustrado del Perú se enteró de la existencia de los microbios como causantes específicos de las enfermedades infecciosas. Él como interno del hospital San Bartolomé, tuvo que atender a los soldados heridos, que morían con las heridas gangrenadas, durante la guerra civil. Murió impactado por las noticias de Europa, que llegaron en avalancha al abrirse las comunicaciones. El primer paso para demostrar la presencia de gérmenes en una enfermedad que se suponía era infecciosa era conocer si era “inoculable”. Se inoculó y murió después de experimentar en su cuerpo las lacras de este mal.

 

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