LA TRAGEDIA MINERA DE “PIQUE CHICO”

Goyllarisquizga

(23 de enero de 1910)

(Primera parte)

la tragedia de Pique ChicoUno de los pueblos más emblemáticos de Pasco es Goyllarisquizga. Su riquísima historia está jalonada de hechos y personajes heroicos e inolvidables. De todos los acontecimientos acaecidos en sus predios, son las tragedias mineras las que más lo han marcado. Dos de ellas están consideradas entre las más fatales y dramáticas en el mundo. “Pique Chico” en 1910 y “El Dorado” en 20 de diciembre de 1964. Nadie podrá olvidarlas. Tal parece que un negro hado ha marcado su vida. Esto, como veremos adelante, se inició con su nacimiento. Recordemos sus momentos aurorales.

El impetuoso reino de los Yarollacuaces –notables pastores- se extendía por las inconmensurables soledades de la zona de Chaupihuaranga de nuestro departamento. En su inmensa estepa jalonada de jalcas y precipicios, pacían hatos de llamas, alpacas, huanacos y vicuñas para su alimento y el ejercicio del trueque. Tenaces trabajadores y valientes guerreros, tenían sus viviendas circulares hechas de piedras pircadas formando barrios unidos y colindantes.

En estrelladas noches de luna, cansados por las caminatas diarias del pastoreo, se sentaban a sus puertas abrigados por el calor de las fogatas familiares a degustar la cálida compañía de la coca, charlando acerca de lo ocurrido en el día. Contemplaban el reverbero de los luceros, que en ningún lugar como en su cielo, se puede admirar en toda su majestad. Cuando el cansancio los doblegaba, se  sumían en el dulce sueño reparador del descanso.

Cuentan que una noche cerrada, en la que apenas podía distinguirse el brillo de las estrellas,  vieron una estrella cada vez más brillante acercándose velozmente a la tierra que al aumentar sus dimensiones emitía estremecedores reflejos. La pavorosa masa candente cortó el horizonte en brevísimos instantes y chocó con la tierra en apocalíptica explosión como de mil terremotos. En ese instante, una columna de humo de fantasmagóricas proporciones se elevó por los aires y una serie de truenos espantosos rasgaron los aires. Una corriente calorífica en tres gigantescas ondas expansivas arrojaron a hombres, animales y piedras como si fueran minúsculos granos de polvo. Una condensación de aire,  tierra y escombros formaron nubes plateadas y espesas que hicieron llover una lluvia negra. Otras nubes colosales invadieron el cielo despidiendo una luz de belleza excepcional con irradiaciones carmín, verde amarillas y rosas que iluminaron la noche como si fuera el más luminoso día de verano estepario. Los destellos del fuego generaron en segundos un insoportable calor que  derritió la escarcha y chamuscó pastos y piedras. Estremecidos por la detonación y armándose de valor los más curiosos se acercaron al lugar del estallido. Vieron espantados que en muchas leguas a la redonda estaban diseminados los chamuscados cadáveres de hombres y animales. Cuando llegaron al centro de la zona calcinada quedaron estupefactos. Un cráter espectral de vasta amplitud y considerable profundidad mostraba unas paredes que  al quemarse, se habían derretido hasta alcanzar un brillo de inusitada negrura. Al fondo, la enigmática masa negra, porosa y brillante, humeaba rendida.

Impresionados, los hombres más viejos bautizaron a este lugar con el nombre de CCUYLLURISHQUISHGA, es decir: “Donde cayó una estrella”, y compungidos se alejaron. “Aquí reside la muerte”, dijeron. Más tarde, transcurrido muchos soles y muchas nieves, cuando del pasto chamuscado nació la hierba nueva, nuevos personajes se avecindaron en esta zona que tiene como linderos y señales a los cerros de Puyhuaypunta; Gashapunta, Cachuchapunta, Sal y Rosas, Cruzpunta, Guillenpunta y Nazareto, en donde ya en épocas recientes, colocaron una cruz de mayo con la divina imagen del Nazareno.

Poco a poco las generaciones fueron olvidando la ocurrencia astral y, en enero de 1834, don Manuel Bermúdez comienza a explotar exitosamente el carbón. Es  entonces que las familias se agruparon en los barrios goyllarinos: la Gasha, Pampa Verde, Chapur, Chivato, Curohogo, Siete Estufas, La Estación y Goyllar Viejo.

Mina de Goyllarisquizga 1Los años fueron transcurriendo y cuando la compañía norteamericana Cerro de Pasco Mining Company, inició la explotación de sus ricos yacimientos, acuciada por la necesidad de abundante combustible se pusieron a buscar yacimientos de carbón.

Se enteraron que en Goyllarisquizga, la Negociación Esperanza de los socios ingleses Conroy y Naylor, venían explotando un extraordinario carbón desde 1859. Decididos de adquirir aquellas minas, decidieron evaluarla debidamente efectuando un análisis técnico de su calidad y posibilidades futuras. La enorme calidad de su carbón determinó que comenzaran a explotarlo.

Sin embargo, los más viejos no han olvidado que en las entrañas profundas de Goyllarisquizga, la muerte ha fijado su reino de sombras. Solamente está dormida. Por eso –dicen- cuando periódicamente despierta enojada, hace estremecer sus entrañas sepultando a los hombres que se atreven a explotar sus riquezas. Sólo así queda tranquila.

Continúa………….

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