Aquella vez de la guerra con Chile (Primera parte)

La caída de Lima y el inicio de la Campaña de la Breña (15 de enero de 1881)

Tamborilero de guerraInexplicablemente, cuando se pensaba que intensificaría esfuerzos para continuar la guerra, el Presidente del Perú, Mariano Ignacio Prado emprende un sibilino viaje a Estado Unidos y Europa -8 de diciembre de 1879- so pretexto de adquirir, según hizo conocer en su Manifiesto a la Nación, buques y armamentos. El Gobierno quedaba en manos del anciano La Puerta. En ese momento, Nicolás de Piérola se presentaba como la única persona capaz de afrontar una situación tan grave. El 21 de diciembre Piérola se proclamó Jefe Supremo de la Nación.

Cuando los 25000 invasores chilenos desembarcan en nuestras playas y se aprestaban a invadirnos, el Cerro de Pasco decide enviar a otro valeroso grupo de hombres para defender Lima, bajo el egregio nombre de COLUMNA PASCO, pero esta vez ya no es su juventud. Esta nueva Columna la conforman niños y ancianos. Muchos murieron pero los que regresaron, heridos y maltrechos, habían realizado como sus predecesores, una gran campaña guerrera. Debemos sentirnos orgullosos de ello. Nunca fuimos indiferentes ante el dolor de la patria. Allí estuvimos para defenderla en los aciagos momentos aunque ya nada quedaba por hacer.

Después de tomar Lurín y Pachacamac, el ejército chileno llegaba con 25,000 hombres al mando del general Manuel Baquedano. En aquellos lugares, la colonia china formada por 658 coolíes, esclavizada por los terratenientes de la costa y dirigidos por su cabecilla Quintín Quintana,  ejercen activa venganza ayudando a las fuerzas invasoras en represalia por los maltratos que habían sufrido.

La situación del Perú es convulsa. El Dictador Nicolás de Piérola abandona Lima terminada la batalla de Miraflores y se interna en la sierra por la quebrada de Canta. Su intención es organizar la resistencia serrana declarando como residencia de su gobierno, “el lugar donde se encuentre”. El 22 de febrero de 1881, la junta de notables de Lima, nombra como Presidente de la República, al doctor Francisco García Calderón. Éste, se instala el 12 de marzo de 1881, en la residencia de su gobierno en Magdalena. En ese momento hay dos Presidentes en el Perú.

Asonada en la ciudad minera y fusilamiento de un francés – 12 de abril de 1881

fusilamiento[1]El Cerro de Pasco se vio en una dramática disyuntiva. Una parte del pueblo respaldaba a Piérola que continuaría con la lucha sin ceder ni un centímetro de nuestro territorio y otro grupo  minoritario respaldaba a García Calderón dispuesto a firmar la rendición del Perú cediendo grandes extensiones de nuestro país y evitar –como argumentaba- que sigan paralizadas las actividades mineras e industriales y continuara derramándose más sangre peruana. Así las cosas, el 6 de abril de 1881, como venía ocurriendo en otros pueblos descontentos de la República, estalla un movimiento popular comandado por un triunvirato formado por el ex Alcalde de la ciudad, terrateniente y próspero minero, Carlos Minaya, seguido por el también minero Jacinto Cortázar y el levantisco cura de Ninagaga, Pedro Tomás Lino. Esta facción  apoyaba abiertamente el gobierno de García Calderón en contra del dictador Piérola que había fijado su cuartel en Jauja.

Las dos facciones antagónicas se enfrentaron en las céntricas calles de la  ciudad minera. En la mezcolanza de insultos y maldiciones que a grito pelado se  decían unos y otros, predominaba el estruendo de disparos y explosiones, en medio de un humo  acre que circulaba por todas partes. De esto usufructuaban los “neutrales”, aquellos indolentes e indecisos (Todavía existen grupos compactos de estos miserables en nuestra ciudad) que aprovechando la ocasión, se dedicaron a saquear los negocios de los extranjeros. En eso aparece un grupo de revoltosos decididos a cobrar venganza en contra de los entreguistas que apoyaban a García Calderón. Su primera acción fue la  búsqueda de los mineros Minaya y Cortazar. De nada les sirvió registrar sus minas y haciendas minerales. Habían desaparecido como por arte de magia. Iracundos en extremo, al no encontrarlos, rastrearon al cura Pedro Tomás Lino, de Ninagaga. Hallado en su iglesia, fue torturado salvajemente y sometido a sumarísimo juicio popular. Fue condenado a morir degollado. Sin hacer caso de sus gritos y sollozos, fue decapitado; su cabeza todavía sangrante, colocada en una pica, fue paseada por las agitadas calles cerreñas para escarmiento de los traidores.

En el momento más candente de la manifestación mueren baleados dos miembros de la escolta de Nicolás de Piérola que trataban de sacar cara por sus parciales.  El teniente César Chocano con el cráneo destrozado y el alférez Alejandro Murga con un boquete en el pecho. En conocimiento de lo sucedido, Piérola,  indignado, nombra a su compañero de confianza, comandante José Santos Aduvire, para que viaje al Cerro de Pasco y liquide todo foco de apoyo al gobierno de García Calderón, pasando por las armas a quienes resultaren culpables de la muerte de su escolta.

Aduvire ingresa en el Cerro de Pasco a las ocho de la noche en medio de los aplausos de sus parciales y la hostilidad de algunos revoltosos. Utilizando energía y rigor implacables detienen a numerosos ciudadanos que son interrogados expeditivamente por un Concejo de Guerra. Tras severa investigación, se establece que el asesino de los escoltas era el ciudadano francés Louis Faget. Después de sumarísimo juicio, el 12 de abril de 1881, es conducido al paredón de fusilamientos.

El galo engrillado con centinela a la vista fue depositado en la iglesia de Chaupimarca. Durante toda la noche escribió numerosas cartas para sus familiares. Entre tanto, sus coterráneos han agotado gestiones ante Aduvire que se mostró inflexible. A las siete y treinta de la mañana, el cura, la oficialidad y un piquete de soldados de la Esmeralda, lo escoltan. Durante todo el trayecto el condenado lanza improperios en su lengua nativa. La gente apiñada en calles y plazas presencia la última caminata del reo, al que lo alienta y aplaude. Llegado a la calle del marqués, lo  sientan en la banqueta; con los ojos verdes encendidos de cólera sigue lanzando denuestos; cuando el cura se acerca para reconfortarlo, lo aleja despectivamente. El francés es un agnóstico librepensador¸ ateo. En ese momento se oye en toda la línea un tétrico redoble de tambores y luego, doce fusiles vomitan fuego que lo arrojan contra la pared. El jefe del pelotón desenfunda su revólver y le da el tiro de gracia. A partir de ese momento, Aduvire es la máxima autoridad en el departamento de Junín. Como no podía ser de otra manera, en la tarde realiza un Cabildo Abierto en el que da a conocer los planes de Piérola y recalca que: “no respaldarlo es  traicionar el recuerdo de los integrantes de la gloriosa Columna Pasco, muertos en defensa del país que García Calderón trata de entregar al enemigo”. Fue suficiente, a iniciativa de la Municipalidad el pueblo minero respaldó a Piérola por unanimidad y, desde entonces, brindó su más amplio apoyo pecuniario a la Campaña de la Breña, comandada por Andrés Alfredo Cáceres. Los poquísimos ancianos que quedaron en el pueblo, se unieron a las huestes guerrilleras del centro.

Por aquellos días, para congratular el gesto del pueblo, el general Cáceres hizo un viaje al Cerro de Pasco. El  fin era ordenar la reunión de las fuerzas de Aduviri al grueso del ejército del centro. Aprovechando de su estadía en la ciudad minera, habló con el pueblo en una manifestación popular y conminó a que todos siguieran cumpliendo con su ayuda económica a la causa de la resistencia.

Se retiró llevando ganado, vituallas, ropas y  mucho dinero.

 

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One thought on “Aquella vez de la guerra con Chile (Primera parte)

  1. GRACIAS MUCHAS GRACIAS POR SU BRILLANTE RELATO DE LA HISTORIA DE CERRO DE PASCO Y DE LA PATRIA JUNTO A SUS HEROES Y TRAIDORES QUE EN AQUELLA OPORTUNIDAD AVERGONZO AL PERU Y LOS PERUANOS QUERIENDO RENDIRSE PERO ME ENERGULLECE SABER QUE MIS COMPATRIOTAS CERREÑOS LUCHARON INDESMAYABLEMENTE POR VENCER AL ENEMIGO INVASOR ENTREGANDO SUS VIDAS GRACIAS MUCHAS GRACIAS POR CULKTIVAR Y DIFUNDIR LA CULTURA NACIONAL E HISTORIA DEL PERU, DIOS,,LE BENDIGA SIEMPRE.

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