OTRA MÁS DE LAS “CASAS MALAS” (Tercera parte)

Malena canta el tango como ninguna,

y en cada verso pone su corazón;

a yuyo de suburbio su voz perfuma,

Malena, tiene pena de bandoneón.

MalenaMalena, por su parte, era una extraña belleza como los antiguos cromos franceses; de largos y encrespados bucles enmarcando el rostro finisecular, marmóreo, con labios satánicamente rojos, dibujados en forma de corazón;  ojos de un acerado gris, entrecerrados, dormilones, dando la impresión de poseer  insondables arcanos; grácil caminar de gacela y sobre todo, oscura indumentaria que resaltaba su palidez extrema; tenía un gran parecido con la Tita Merello que le clavó aquel mote que el gran Chichí destacó al cantar aquel viejo tango que versificara Homero Manzi con la música sensiblera y hermosa de Lucio Demare.

Tal vez allá en la infancia, su voz de alondra,

tomó ese tono oscuro de callejón

o acaso aquel romance que sólo nombra,

cuando se pone triste con el alcohol.

Malena canta el tango con voz de sombra,

Malena tiene pena de bandoneón.

Se enamoró del Gran Chichí cuando le escuchó cantar. Adivinó un corazón gemelo al suyo y no se equivocó. Enterada del drama de la soledad, la tristeza del sufrimiento del cantor, aprendió a amarlo y a compartir con él todos los instantes de su vida y sus generosas utilidades burdeleras.  Total, no se estaba cumpliendo sino la tradición ancestral de fines del siglo pasado: El tango estaba íntimamente ligado desde su origen al burdel

Otra era la limeña. La llamaban así porque además de su extrema palidez, denunciadora de su origen costeño, su habla precipitada comiéndose el final de las palabras, y sus remilgos para llevar adelante su vida de puta, determinó el mote.

Divina claridad, la de tus ojos 

diáfana como gota de cristal.

Gotas que se humedecen con sollozos,

sangre y sonrisas juntas al  llorar.

Sólo la enérgica actitud de la Mami pudo mantenerla en aquel lugar. Los primeros días se había sumido en un mar de llanto y prolongados silencios. Sus carnes fueron perdiendo consistencia y profundas ojeras oscurecían su rostro. Nunca antes había dejado la casa paterna. Tuvo que ocurrir una desgracia para que, obligada por las circunstancias, abandonara a los suyos. La mujer que había hecho desparecer el fruto de sus arrebatados amores juveniles fue la misma que la contactó con la “Machete”. Hizo creer a los suyos que había conseguido un empleo de enfermera en la sierra y de inmediato se enroló en el serrallo. Después, todo fue ocurriendo inexorablemente. Los insultos le enseñaron a pintarrajearse el rostro de una manera escandalosa y el diario caminar por esa senda de voluptuosidad y provocativas posturas, a actuar y hablar como lo que había llegado a ser: una puta.

                                    ¿Por qué te hizo el destino, pecadora;

                                       si no sabes vender el corazón.

                                       Si cada beso tuyo en una aurora,

                                       si cada nueva aurora es el amor.

Sus estipendios los compartió con sus padres y hermanos a los que visitaba mensualmente. A ellos les mentía que era enfermera en el Hospital Americano. Todo le iba muy bien hasta que acaeció la desgracia. Una animada noche burdelera, el contratista Víctor Ormeño, su marido que la amaba con locura, al verla bailar apechugada con un marchante se “cruzó” en un ataque de celos y, loco como una fiera, le descerrajó un tiro entre los ojos. “El Minero”, informó: “Una mujer de vida alegre ha sido asesinada en los salones del lupanar llamado “El Rancho Chico”. La policía ha iniciado las investigaciones del caso. Ayer, en horas de la mañana, el cadáver de Ana Camino Rivas (a) “La Limeña”, ha sido enviado a la morgue del Hospital Carrión y su victimario, conducido a la cárcel pública de la Esperanza”.  El alboroto que formó la familia cuando se enteró que Ana no era enfermera fue particularmente deprimente.

                                        Amor de la calle,

                                       que vendes tus besos

                                       a cambio de amor;

                                       aunque tú no quieras,

                                       aunque tú no esperes,

                                       él tarda en llegar.

Proveniente de las cálidas tierras huanuqueñas, precoz en su hermosura y coquetería, apareció la Simona. Compañera de su madre en sus incursiones comerciales de la venta de  canastas de gallinas y sus semanales alojamientos en los “Tambos” cerreños, se fue haciendo de numerosos amigos y admiradores. Sus generosos acompañantes que siempre la invitaban a comer y beber algunos tragos, la iniciaron en ese mundo de voluptuosidad y libertad sexual; muy pronto la convencieron de que era más conveniente para ella mostrarse amorosa con los hombres que le pagarían muy bien en lugar de estar vendiendo gallinas. No lo pensó dos veces. Un día fue presentada en el “Rancho Chico”. Cuando la “Machete” la vio fachosa, blancona, de porte regio, le abrió los brazos y la tomó como pupila.

                                       No olvidas tus penas,

                                       bailando y tomando,

                                       fingiendo reir;

                                       y el frío de la noche

                                       castiga tu alma

                                       y pierdes la fe.

Eso sí, desechó los vestidos sencillos y la vistió con mejores prendas y zapatos de tacones altos, desató sus trenzas y la peinó con audacia; le puso afeites necesarios resaltando sus ojos claros, delineando sus labios, avivando rubores, acentuando  cejas; le enseñó a no hablar cantando como en su tierra y, como nadie, por más borracho que estuviera iba a acostarse con una Simona, la bautizó con un nombre afrancesado de combate burdelero: Simoné.

Continúa……

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s