LOS CARNAVALES DE ANTAÑO (Segunda parte)

Los carnavales 5El primer día de carnaval

Las notas que en este primer día del carnaval tenemos que consignar, son la llegada  del correo de Apolo II en las primeras horas de la mañana, y luego en la tarde, el ingreso de SS.MM. Vulcano XVII y Cayena II con sus reales comitivas, que elegante y vistosamente ataviadas, la primera a caballo y la segunda a pié, recorrieron las principales calles de nuestra ciudad, cantando en todas sus plazas sus mulizas y huaynitos respectivos, escritos para el carnaval de 1923”.

“La inspirada letra y la música sentida de estos cantos han merecido generales elogios y ambas comitivas se han esmerado en su ejecución, arrancando nutridos aplausos al inmenso público que los escuchaba”.

“Después de este recorrido, los reales y carnavalescos festejos acudieron  uno en pos del otro a rendir el homenaje correspondiente a S.M. Isabel I, (Isabel Ravelli Malpartida), reina del carnaval del Cerro de Pasco”.

“Para el efecto, el trono de la reina se había erigido en uno de los más apropiados balcones de la plaza Carrión. Cuando allí, bajo un artístico dosel apareció Isabel I, que en un auto fue acompañada desde su domicilio por el Prefecto del departamento coronel Galdós y el Alcalde señor Madueño, las comitivas del Vulcano y Cayena, el público selecto que colmaba los balcones de las inmediaciones y el pueblo todo, que literalmente llenaba la extensa plaza, rindieron a su graciosa y bellísima majestad, el tributo de su simpatía y de su aplauso al que la reina correspondió con dulces sonrisas de agradecimiento”.

“Fue en este instante de emoción tan honda, de alegría tan sana y sincera que adquirió los verdaderos relieves de una apoteosis y llevó a todas las almas una deliciosa satisfacción, la de haber realizado una fiesta digna de la cultura y del progreso de la época en que vivimos”. 

“Nos parecía en verdad, en este acto que rememoramos, tratarse de una ficción carnavalesca, de un simple homenaje rendido a la virgen, cuya belleza se había elegido para presidir el moderno carnaval de arte y de espiritualidad, sino que realmente fuera la prosternación de todo un pueblo ante la grandeza de su soberana, toda amor y bondad para sus vasallos, toda interés y celo por la suerte de sus gobernados”. 

“Extinguida esta explosión de júbilo popular y apagados los acordes de los cantos ofrecidos en el sitial de Isabel I, la reina se retiró del trono y fue luego objeto de exquisitas atenciones de parte del cortejo que la escoltaba, mientras que las comitivas abandonaban la plaza para continuar su alegre recorrido por la ciudad y el público se diseminaba con los más plácidos comentarios del número festivo que acababan de contemplar”. 

“La animación y el contento continuaron reinando en todos los confines de la ciudad hasta el término de ese día”. 

El baile de máscaras.

Los carnavales 6“Una de las notas de más digna recordación en el carnaval que reseñamos, fue el baile de máscaras realizado en el Centro Social, organizado por las damas que forman el Comité Católico, en beneficio del culto. Realizaron prodigios de actividad y de buen gusto para el arreglo de los salones que debían recibir a nuestro mundo social. Lo lograron plenamente”. 

“Por más que el local se habilitó, resultó estrecho para la enorme concurrencia que asistió ya en traje de etiqueta o disfraz de carnaval. Comenzó a llegar a las nueve y media de la noche. Una hora después, todos los salones estaban repletos. Allí se bailó alegremente entusiastamente hasta el día siguiente”.

“El artista Esteban Mariño fijó varias fotografías extraordinarias del acontecimiento. El bar y el buffet atendieron debidamente. Una comisión de señoras recibió el óbolo de los ingresante por S/. 870.00 soles en beneficio de la refacción de la iglesia matriz. Sumaron 290  soles como producto de una rifa”. 

“La comisión designó el jurado para calificar los disfraces. La señorita Blanca Bianchi obtuvo el premio de su clase, consistente en un par de aretes de fantasía por el elegante vestido de princesa que lucía y los señores Vicente Vegas, Antonio Jiménez y Ernesto Zapata, los otros tres premios por sus disfraces de gaitero español, arriero huancavelicano y gladiador romano, respectivamente”. 

“Los disfraces que lucieron esta noche fueron los siguientes: SEÑORAS: Carmen de Proaño, Cleopatra; Rosa de Lugo, Geisha; Elizabeth Ocharán, Cazadora; Margareth Shaw, María Antonieta; Lía de Caballero, La Felicidad; Andrea de Cotrina, Gitana; María de Bravo Malpartida, La maja vestida; María de Madueño, Pompeyana; Margarita de Galdós, India del centro; Maura de Klococh, Princesa india; Olimpia de Vega Arenas, La Fortuna; Victoria de Correa, Princesa egipcia; Christi de Herold, Mota de Polvos; María de Rockovich, Chula; Angélica de Vargas, Gitana; Isabel de García Jiménez, La Prensa; Francisca de Ibarra, Manola. SEÑORAS EN TRAJE DE NOCHE: Rebeca Ráez, Rosa de Caballero, Hortencia de Piniella, Luisa Ulloa, Emiliana de Carrión, Clotilde viuda de Balvín, Angélica viuda de Beraún, Dolores B. De Dorregaray, Rosa de Bravo, Eduviges viuda de Bezada, Elvira de Bianchi, Luisa de Venegas.

DISFRACES DE LAS SEÑORITAS: Mery Shaw, Aldeana; María Bellows, Campesina; Rebeca Balvín,Los carnavales 7 Casino; Esther Balvín, Árabe; Manuelita de la Puente, Mariposa; Esther Ibarra, Aldeana holandesa; Josefina Alania, Colombina; Amanda Alania, Globo; María Correa, Aldeana de Monsefú; Teresa Caballero, Chuncha; Elvira Bianchi, Locura; Sara Bianchi, Gitana; Blanca Bianchi, Princesa; Bertha Bianchi, Aldeana; Edilberta Ponce, Aldeana; Matilde Bezada, Carrusel; María Malpartida, Gitana; Ofelia Dorregaray, Aldeana; Angélica Dorregaray, Serranita del centro; Julia Bornás, Narciso; Rosa Gutiérrez, Gata; Caralina Pehovaz, Manola; Andrea Beraún, Bailarina turca; Delfina Lugo, Cascabel; Rosario Malpatida, Mata Hari; Eva Malpartida, Maga egipcia; Angélica Rossel, Aldeana; Emma Bambarén, Gitana; Victoria Madrid, Aldeana; María Luisa Sánchez Guilnet, Amazona.

SEÑORITAS EN TRAJE DE GALA: Isabel Ravelli, Angélica Mariño, Rosa Caballero, Mélida Venegas, Ignacia Venegas, Juana Martínez. 

DISFRACES DE LOS CABALLEROS: Doctor C. Bravo Malpartida: Marqués; I. Valencia Pinto, Dominó; J.M. Arguelett, Chulo; Ernesto Zapata, Gladiador romano; Mario Venegas, Clown; Antonio Correa, Húsar; Carlos Meneses, Cow-boy; Juan Payet, Pierrot; Néstos Payet, Príncipe hindú; Carlos Ravelli, Dominó; José Pajuelo, Cow-boy; Antenor Jhonston, Apache; Virgilio Zelada, Indio boliviano; Julio Oyague, Jockey; Carlos Villarreal, Mandarín chino; Antonio Jiménez, Indio huancavelicano; Mario Tomasio, Marinero; L. A. Flores Arrieta, Napoléon; Víctor Bezada, Aldeano catalán; Jorge Biassevich, Turco; Víctor Reyes, Chuncho; Francisco Chavaneix, Payaso; Alfredo G. Parra, Policeman; L.A Ibarra, Oficial de marina; P. A. Arias, Charro mejicano; Francisco Vivas, Marinero; Cristóbal Vrteikapa, Pierrot; Alberto Giles, Clown; Teodoro Lizárraga, Mago; A. Gutiérrez, Aragonés; Dagoberto González (hijo) Aragonés; Tomás Kusianovich, Marinero; Vidal Martínez Ruiz, Chulo; Juvenal Rivera, Policeman; Ramiro Ráez, Charro mejicano; N. Klokoch, Pierrot; Augusto Vega Arenas, Mandarín chino; Manuel Espinoza, Luis XVI; Marcial Correa (hijo), Pierrot; Vicente Vegas, Gaitero; Mateo Rockovich, Bandolero; Marcelino Merino, Mosquetero; Luis T. Ibarra, Cosaco; E. R. Echran, Apache;  Miguel Stepejovich, Húsar; Carlos Errea, Pierrot; Pedro Turcinovich, Policía montada; Alfredo Berún, Emir árabe; Isaías Cotrina, Aladino; Jorge Caballero, Marqués; César Málaga, Mandarín; Marcial Caballero, Médico antiguo; César Vargas, Emperador japonés. 

CABALLEROS EN TRAJE DE GALA: Octavio Cebreros, Francisco García Jiménez, Gerardo Lugo, G, Broach, C. Mercado, Aquiles Venegas, .S. Palacios Gálvez; Pablo Remuzgo, Bernardo Guzmán, Esteban Mariño, José A. Malpartida, Benjamín Malpartida, A. Picón, Miguel E. Ibarra, F.J Flaherty, C.D Preston, M.L. Mac Cutchan, J.M Agostini, Ignacio Llanos, Juan Gaona, Julio Gutiérrez, Luis Abanto, Arcadio Sánchez Dávila, Leopoldo Martin, Cipriano Proaño, Emilio Herold, Prefecto Galdós, Pedro A. Carrión, E.B. Madueño, A. Bravo, Pedro A. Carrión, N. Ulloa, Alfredo Porras, N. Gallager, Napeoléon Galdós. 

Los carnavales 8

Continúa……

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One thought on “LOS CARNAVALES DE ANTAÑO (Segunda parte)

  1. Carnaval Cerreño;
    TIEMPO PARA VALORAR LOS FENÓMENOS CULTURALES

    Carlos A. MEZA ANDAMAYO

    Llegó el Carnaval Cerreño: temporada exquisita para derrochar alegría e identidad a todo el mundo, un viaje maravilloso con lo nuestro, donde no sólo heredamos bienes con la muerte del ño carnavalon, sino también rostros, rastros y gestos como espumas de hielo.

    Carnaval Cerreño; donde se cortan noches de serenatas, donde se transforman ciudades nuevas e históricas entre mulizas y huaynos, con nuestros corazones llenos de plomo y pulmones huecos por la contaminación, con pajaritos fríos que ya no silban solo tosen por este frio intenso, con aquel convento sin monjas sociables solo ensimismadas en el mas allá con el espíritu santo y no más acá con el espíritu humano que llora de nostalgia por la tierra que lo vio nacer.
    Carnaval Cerreño; de locuras literarias sin hombres fieles, de rostros y miradas con máscaras de candidatos deformes, llenos de bondades coyunturales, con sus callejones quebrados mejor dicho destrozados por la inquieta minería.
    Carnaval Cerreño; con inflamadas cifras recientes y disfraces añejos, la que perdió su significado, su origen y su diversidad con sonidos de calaveras ancestrales de fuego, las que desgarran suspiros de ángeles inspirados, de ollas vacías con lágrimas y besos que adormecen los paladares sombríos.
    Carnaval Cerreño; inspirado en mensajes de elásticas angustias nocturnas, con dientes asediados de metal, sangre y tierra.
    Carnaval Cerreño; construido con murallas de historias lentas pero seguras, con techos de metáfora embalsamada en sentimiento a golpe de muliza, así llegaron los rostros de nuestros poetas, liricos y carnavaleros, los que cantan con devoción a esta estirpe minera por antonomasia.
    Carnaval Cerrreño; niño convertido en títere de las tercas miradas, que desmantelan el delirio de su esencia con solo insultarlas, las que convierten sus escamosas frases, en vidrios transparentes que desnudan con el mensaje escondido, las que fluyen en versos siderales y monstruosos que no adulan solo encaminan.
    Carnaval Cerreño; confidente y fiel testigo de amores encontrados, de milenarios fracasos, de encadenados triunfos y humos blancos, de sueños de bonanza, de antiguos milagros serranos, de quebrantos de niños sedientos de cariño.
    Carnaval Cerreño; la que saluda a las cabezas aturdidas por el tiempo duro, a las dudas y deudas del siglo, al colapso tierno del perdón carnal, sin perder su nombre en el viejo espiral del olvido.
    Carnaval Cerreño; que llegas con rostros, con gestos, con antiguas miradas, desmantelando raíces hispánicas, con pasos sostenidos del dolor, desligándote de reuniones evidentes del pasado natal, de las bocas cortadas que oprimían el dulce veneno cobrizo en la eterna veta destrozada de la vida en el camino.
    Carnaval Cerreño; que pusiste de pie tus temores, desgarrando los lechos que te amamantaron, resucitaste de los dardos infatigables del óxido lastimero de la vida, los mismos que salieron por la partitura rota del destino, como una necesario bendición, Muliza Huayno e Inspiración con la mente nacida desde el corazón.
    Carnaval Cerreño; estableciste espejos y alfombras miserables para reyes momos desechables, acosándonos con reuniones salud-ables, convirtiendo la alegría y la nieve en las alturas en disfraces y serpentinas muy amables.
    Carnaval Cerreño; alquimia del idioma natural de Calixtro, idéntico a la memoria de un metal, derramada en las calles más lejanas del barrio desoxigenado, la que se embriaga y queda tendida en las descascaradas murallas que dan vida y amamantan al primer y último patas de palo de aquel Cobrizo Minero, entre los pecados de la moscas que zumban por la rareza del tiempo indefinido.
    Carnaval Cerreño; la que amarras la claustralidad de las carnes, los libros vendidos, rodeando las podredumbres y las estaciones del año y del viejo tren del destino, la que se trenza y se alimenta entre las notas de los sarcófagos hambrientos de lo nuestro.
    Carnaval Cerreño; la que endurece lagrimas de alegría en los ojos, en aquellas tristezas espantadas de cementerio, en los inventados desmayos sorpresivos por la partida o llegada de la familia añorada o dejada, en los relojes perversos a veces de campana, que dieron tiempo para asuntos sin nombre.
    Carnaval Cerreño; tiempo definitivo de exclamar voluntades absolutas, tiempo para encontrar el camino de la inspiración en algún lugar del mundo, tiempo importante, en todo caso, tiempo para valorar los fenómenos culturales, “lo nuestro” incluyendo aceptarnos entre Pasqueños y sobre todo entre Peruanos, como un pretexto verdadero para que nuestra sociedad de hoy pueda borrar surcos y matices negativos del pasado y así pueda escribir su historia nueva; ya que su imagen -enjuta, sintética y plastificada como en todo el país – podría simbolizar su inconsistencia en los frágiles hilillos que constituyen la debilidad de una identidad entusiasmada, los carnavales cerreños hoy planchan rostros y rastros, hoy planchan el rostro de la ciudad minera que significaría serle infiel al futuro y al de nuestras generaciones; finalmente pregunto ¿Dignificar la escala de valores de identidad es tarea imposible? sin chauvinismos ¿Será, aún, verdad que las ideas, la música, la imaginación, el amar a lo nuestro y el coraje cambian el mundo? Pues por mi parte si estoy convencido, puede que haya llegado la hora apremiante de comprobarlo juntos, pero nunca separados.

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