LOS CARNAVALES DE ANTAÑO (Cuarta parte)

los carnavales 13LOS  BANDOS  CARNAVALESCOS

Como en carnaval debe cumplirse los mandatos del Rey Momo, cada uno de los clubes carnavalescos publica los edictos reales de sus correspondientes majestades en los que emiten disposiciones para su debido acatamiento: S.M Vulcano, S.M Apolo, S.M. Calixto, S.M. Cayena etc.

Estos edictos reales que se hacen conocer públicamente en sábado de carnaval, son leídos los carnavales 14por un pregonero a viva voz en plazas y calles; a partir de ese instante, los súbditos quedan enterados de las jocosas y a veces grotescas disposiciones  regias que habrán de cumplir durante los días de completa alegría.

La lectura de estas piezas de humor popular  debe ser hecha por un pregonero de  potente voz, lo que constituye todo un acontecimiento ciudadano. Veamos por qué.

Llegada la tarde de sábado de carnaval, hacen su estrepitoso ingreso en las plazas los portadores del CORREO. La comitiva está integrada por una chispeante cantidad de disfrazados entre los que se puede ver a miembros de una realeza decadente con sus prendas reales en completo estado de destrucción; gigantes cabezudos que son satíricas caricaturas de los personajes más visibles de la ciudad, generalmente autoridades; curas borrachos de bonetes raídos, narices encarnadas con tamañas botellas de licor en las manos; marineros pintarrajeados, arrastrando sus iridiscentes serpentinas; “gitanas” de enormes tetas y traseros espectaculares con la cabeza sujeta por viejos pañuelos de colores; tenderos, mercachifles y prestamistas –fácilmente identificables- con enormes bolsas de dinero mal habido; sacristanes jaranistas montados en burros decrépitos llevando a sus espaldas armonios portátiles; cachacos abusivos blandiendo garrotes descomunales; cucufatas narigonas trajeadas de negro y cubiertas con velos misteriosos portando descomunales cirios en las manos, etc. Todos estos personajes escoltan al Secretario que, montado sobre un jumento, es fácilmente ubicable por un lápiz desmesurado que a manera de un fusil en bandolera lleva a las espaldas, cómicas antiparras sobre las narices y un libro enorme que abrirá en determinado momento para leer el BANDO. A partir de ese instante, las risas arrecian entre los curiosos que logran identificar a los aludidos en el bando.

Estos edictos son redactados por hombres de gran talento humorístico o por un equipo de ellos. Por la década del 30 y el 40, sobresalieron en este menester, -de los que conocemos-, don Ramiro Ráez Cisneros y Alberto Minaya Rolando “El Capachón”; pero la mayoría de otros escritores decidieron quedar en el anonimato por razones obvias. Últimamente, es doloroso decirlo, apareció un redactor de bandos que, lejos de conservar el calembour y el gracejo de antaño, dejaba traslucir todos sus complejos y sus odios soterrados contra varios personajes de la ciudad a los que no aconsejaba sino ofendía; menos mal que su chabacana grosería no tuvo seguidores.

En el Bando, tanto en la parte considerativa cuanto en el decreto, se hacía una serie de apreciaciones cómicas de las que nadie, por más pintado que fuera, se libraba. No se escapaban el cura, los jueces, los tinterillos, los comerciantes, las mujeres alegres, las solteras y solteronas, las beatas, las chismosas, los borrachitos del pueblo, los abstemios, los mujeriegos, los sacolargos etc. Para finalizar, se estampaba la firma de un Secretario y demás personajes burocráticos, muchas veces sin que éstos lo supieran.

Para tener una idea general de estas piezas, presentamos a continuación algunas “perlas”.

BANDO

S.M  VULCANO  XXXVII

Rey de monarcas, amo de reinas, compañón de princesas y padre político de larga e interminable tira:

CONSIDERANDO:

Que la bomba atómica nos dejó atónitos; a los japoneses les hizo sudar tinta china; y a los chinos reírse como japoneses después de Pearl Harbor;

Que si Sansón tenía las fuerzas en el cabello, el “Hombre Montaña” del Cerro de Pasco, las lleva en las barbas;

Que sin don Alberto Robles, se gasta una panzota digna de un elefante preñado, don Agustín Quevedo tiene una naricita a la pedrada; y,

Que se avecina la tradicional fiesta en la que cada uno debe darse gusto a su manera y como le plazca;

POR CUANTO:

Es mi deber dictar las medidas necesarias para el mejor desarrollo de los Carnavales ya que no es posible que uno se las pase todo el año trabajando como negro para ganar como chino:

DECRETO:

1º.- Declárese duelo coronel los días 3, 4 y 5 del mes en curso, prohibiéndose en lo absoluto, el uso de agua como bebida, bajo pena de sufrir una cloritis de la madonna;

2º.- Es obligatorio a todos mis súbditos, y los del sexo opuesto, el arrimarse, a base de Chacarpolina Bayer, una tranca de la gran flauta, cuyos humos les perdure tanto como es perdurable la vida de don Modesto Tello, contemporáneo y pariente consanguíneo de Huaricapcha;

3º.- Extírpesele, a suelazo limpio, a don Alberto Minaya, el volcán sin cráter que se gasta en la parte inferior posterior de la tutuma; y

4º.- Todo el mundo concurra donde el ESTIMAO Jesús Lozano León, a echar un cachito para una media mula de pisco de uva cultivada dentro de una tapa de chancaca.

Publíquese por Bando y límpiese.

Dado en mi Cuartel General de Invierno, a los dos días del mes en que más hablan las mujeres. Año II de la invasión atómica.

Toribio J. Rivera y Ratapancho, Secretario.

Ratapanchito, su hijo, Sub Secretario.

los carnavales 15

Continúa…..

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s