UNO DE LOS TANTOS ACCIDENTES EN LA MINA “LOURDES” (17 de setiembre de 1942)

Accidente mineroEl 16 de setiembre, ocurrió un trágico accidente en la mina “Lourdes” de la Cerro de Pasco Copper Corporation en el que perecieron el timbrero Basilio Trujillo y su ayudante Teófilo Rojas.

Basilio Trujillo era natural de Chacos, provincia de Ambo, de 30 años, casado y deja un hijo de corta edad, y Teófilo Rojas, era natural del Cerro de Pasco, de 27 años, casado y deja también un hijo de menor edad.

Ambas víctimas trabajaban juntas, por eso se encontraron en la mañana del infortunado día para comenzar sus labores. Iniciaron el trabajo ese día, cargando maderos de eucalipto en la jaula, para trasladarlos de la superficie al interior de la mina, donde debía servir para enmaderar. Una vez terminado el carguío, ellos también penetraron en la jaula para conducir la carga, produciéndose en esos momentos el accidente fatal. La jaula, sin control alguno, se precipitó  conjuntamente con Trujillo y Rojas a las profundidades de 1200 y 1400 pies, respectivamente. En  pocos momentos fueron extraídos del interior de la mina, uno tras otro, con pequeños intervalos, dos masas humanas destrozadas.

Se nos dice que la causa del accidente puede haber sido el cambio que se hizo de cable con que funcionaba la jaula por otro viejo, en la oportunidad en que se realizó el primer accidente, del cual ya hemos informado.

El Inspector del Trabajo, doctor M. Salvador Mayorga Villena, tan pronto se le dio a conocer este accidente, se dirigió al lugar del suceso, con el objeto de constatar sobre los móviles de este suceso desgraciado y se nos informa que se continúan las investigaciones para establecer la responsabilidad consiguiente.

EL SEPELIO DE LAS VÍCTIMAS DEL TRABAJO

Ayer se realizó el sepelio de los obreros Basilio Trujillo Quinto y Teófilo Rojas Meza, cuyas vidas han sido tronchadas por la mano cruel e inexorable de la muerte, ex abruptamente, en una de esas traidoras encrucijadas de la fatalidad que acecha constantemente al trabajador minero, sumándose estas dos vidas jóvenes a las miles de víctimas de trabajo en las labores de las minas. Dos existencias pletóricas de vida, dos músculos del esfuerzo noble que mueve el volante de la producción, cegados inesperadamente, dejando los ojos llorosos de dos esposas y de dos hijos que lamentan irreparablemente su tragedia.

Desde el día anterior los despojos mortales de estas dos víctimas se velaron en severa capilla ardiente en el local de la sociedad de Obreros Billinghurt situado en la calle La Libertad, de donde salió el cortejo fúnebre a las 4 y 30 de la tarde, atravesando por la primera cuadra de la calle Bolognesi para desembocar a la plaza Jorge Chávez y luego a la Plaza Carrión, donde esperaban miles de obreros. Ha sido tal el sentimiento de dolor colectivo, en todas las esferas sociales, y tal el lamento lúgubre de la masa trabajadora ante la desaparición trágica de sus compañeros, que la traslación de sus restos al cementerio ha tenido la imponencia de los hechos que se plasman verdaderamente en el corazón del pueblo sin distinción de clases, pues, una masa enlutada y compacta, donde se confundían unas 4,000 almas de todos los sectores, formaba el cortejo severo e impresionante como una expresión  de solidaridad obrera, que acompaño a los extintos, encerrados en severas cajas mortuorias, hasta la tumba donde cobijaran sus restos eternamente. Numerosos aparatos florales presidían el cortejo.

Antes de inhumarse los restos mortales de estas dos víctimas del trabajo, pronunciaban discursos que trasuntaban su profundo sentimiento doloroso, los siguientes: Víctor Ramírez y José Cárdenas, por la delegación obrera; Arturo Flores, por los obreros de la mina; Epolonio Mejía, por los timbreros; Artidoro Paredes, por los obreros de la superficie; y el secretario de la Sociedad Obreros Billinghurst, señor Oswaldo Robles.

La banda municipal acompañó el cortejo, poniendo las notas dolorosas de una marcha fúnebre en consonancia con el espíritu doliente colectivo. A este respecto, debemos hacer presente, que los dirigentes del Club Unión Minas, Timbreros de la Mina Lourdes, entidad a la que pertenecían los extintos, nos han podido agradecer por medio de nuestro diario, al Concejo Provincial por la gentileza que ha tenido de enviar la banda para el sepelio de sus dos compañeros y a la Sociedad de Obreros Billinghurst, por haber cedido su local para velar en el sus restos y armar la capilla ardiente.

Para terminar estas líneas, queremos manifestar nuestras más sentidas condolencias a la viuda de Trujillo y a su menor hijo, así como a la viuda de Rojas y también a su menor hijo, que quedaron huérfanos de la protección de los padres de familia y jefes de los respectivos hogares truncados por la desgracia.

FUENTE: Diario Los Andes

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s