EL GOLPE DE ESTADO CONTRA BILLINGHURST (4 de febrero de 1914)

BillinghurtsAquella mañana del 4 de febrero de 1914, el Cerro de Pasco se alarmó con las noticias que llegaban de Lima. No era para menos. El doctor Guillermo Billinghurst, que había demostrado vivo interés en solucionar los graves problemas de la sufrida clase obrera peruana y los que aquejaban a nuestros indios maltratados de nuestras comunidades, acababa de dimitir ante el Ejército Nacional.

Al amanecer de aquel día se había producido el pronunciamiento de la Guarnición de Lima al mando del coronel Oscar R. Benavides. Esa negra madrugada fue cobardemente asesinado el general Enrique Várela que se había quedado a dormir en el Cuartel de Santa Catalina en la esperanza de que su presencia amenguaría el espíritu levantisco de la tropa. No fue así. Los alzados en armas después de breve balacera lograron entrar en Palacio ya que la Guardia de Honor del Presidente se había plegado a sus filas. Don Guillermo Billinghurst, para evitar cualquier inútil derramamiento de sangre firmó de inmediato su escueta dimisión en los términos siguientes: «En vista de la actitud asumida por la Guarnición de Lima invocando la defensa de la Constitución, dimito a la Presidencia de la República ante el Ejército».

El defenestrado Presidente fue embarcado al destierro pero atacado de un peligroso y grave mareo, se le recluyó en el Panóptico. De allí fue expatriado al extranjero. Al año siguiente, el 28 de junio de 1915, fallecía en Iquique en vísperas de cumplir 64 años.

Como ninguno otro, el pueblo del Cerro de Pasco, acusó un profundo pesar por la dimisión del hombre que había ayudado a nuestro RUMIMAQUI a cumplir su destino histórico e hizo, como nunca más, que un cerreño del pueblo integrara una Embajada de visita al vecino país de Chile; que un político cerreño ocupara el cargo de Premier de la República; que los obreros se sintieran protegidos y apoyados por el Gobierno. Todavía hoy en día, viejos cerreños lo recuerdan con reverencia y gratitud.

Pero… ¿Cómo se enteró nuestra ciudad de los acontecimientos?

El Subprefecto e Intendente de la Policía, César A. Vega, había recibido en el curso de aquel día, una serie de telegramas oficiales a los que nos referimos de inmediato.

Subprefecto Vega-Cerro.

Le saluda Ministro de Gobierno- Hágase cargo inmediatamente Prefectura, para cuyo efecto, doy orden telegráfica al señor Prefecto de ese Departamento. Procure conservar inalterable orden público y proceda comunicarme rápidamente lo que ocurra «OSORES».

Director de Gobierno a Prefectos (Circular) 

Ante dimisión Presidente de la República, don Guillermo Billinghurst, hoy nombrada Junta de Gobierno por Senadores y Diputados con acuerdo de todos los partidos políticos con el siguiente personal: 

Presidente Junta de Gobierno y Ministro de Guerra y Marina, coronel Oscar R. Benavides. 

Ministro Relaciones Exteriores, Dr. José Matías Manzanilla

Ministro Policía: Dr. Arturo Osores

Ministro de Justicia, Dr. Rafael Grau

Ministro de Hacienda: Ingeniero José Balta

Ministro de Fomento, Dr. Benjamín Boza 

Lo que comunico a usted del orden del Señor Ministro para su conocimiento y circulación en el Departamento de su mando, siéndome grato manifestarle que el suscrito ha sido nombrado Director de Gobierno, en cuyo Despacho ofrezco a usted las facilidades necesarias para el mejor desempeño de su cargo asegurando el orden público. R.F SÁNCHEZ RODRÍGUEZ. (Acuse recibo circular a Prefectos y Comandante Generales de la región). 

Acto seguido, el Prefecto accidental César A. Vega, luego de conocer a los integrantes de la Junta de Gobierno, promulgó el bando que en su parte mandante, decía: 

ARTICULO ÚNICO.-Que siendo indispensable hacer público este hecho para la tranquilidad de la familia peruana y de los extranjeros en general, el comercio y las industrias; ordeno y mando se reconozca dicha Junta de Gobierno, hasta que, como lo indica nuestra Carta Magna, sea llamado para ocupar la Presidencia de la República el ciudadano designado por ley. 

Publíquese por bando, circule por los pueblos más apartados de mi mando y fíjese en carteles en los lugares más visibles. 

Dado en la Casa Prefectural, en el Cerro de Pasco, a los cinco días del mes de febrero de mil novecientos catorce.

CESAR VEGA (Prefecto Accidental)- FRANCISCO S. PEÑA (Secretario Accidental).

 Aquella misma noche… ¡Cuando no! Enrique Sánchez Burgos, ex inspector de Policía, acompañado de un grupo de «matones» se apersonó al local obrero Billinghurst y tras arrancar el escudo de la institución que estaba en su frontispicio lo llevó a quemar en la Plaza Carrión. Por su parte, Augusto Durand, Jefe del Partido Liberal, hacía conocer el acontecimiento felicitando a sus partidarios. Uno de ellos publicó el siguiente suelto en un periódico local:

 LA HORA PRESENTE

En el reloj de la patria querida, ha sonado la hora de la regeneración. 

«El Gobierno ayer aclamado por la voz popular de la Nación, olvidando sus deberes, ofuscado por sus consejeros, ingrato para la Madre que lo arrullara, despreciando los dictados de su conciencia, desoyendo el clamor del Perú sensato, quiso erigirse en tirano, creyó las vocinglerías del inconsciente, pensó elevarse al pináculo de la grandeza y se ilusionó con la visión de un triunfo decisivo e incontestable; más la justicia encarnada en la protesta del egregio jefe del Partido Liberal primero y del Comité Civil, después, ha dejado escuchar su voz en los ámbitos de la República, con el dulce embeleso del ensueño redentor, el Dr. Durand, Manuel y Jorge Prado y Ugarteche y el héroe de «La Pedrera» Oscar R. Benavides, han sido los designados para ahogar el engendro de la dictadura y traer la nueva aurora de felicidad al país. ¡Sí de felicidad, porque el Perú se salva de una lucha horrorosa, con oleadas de sangre hermana; se salva del abismo en que iba a ser sepultado por sus malos hijos!!!! Sí, felicidad, porque decapitada la hidra de la tiranía, los albores de una época de progreso, de bienestar, nos vienen con la hora presente».

 Cerro de Pasco, 5 de febrero de 1914

AUTORIDAD ES VEJADA

Una de las primeras víctimas del golpe de estado contra Billinghurst, fue el Subrefecto César A. Vega que hasta el 7 de febrero venía desempeñándose como Prefecto Accidental del Departamento de Junín. Al promediarse las tres de la mañana de aquel día, un grupo de opositores integrado por el ingeniero Yáñez, el Mayor de Guardias, Lizandro Jaramillo Cabrejos, el Subprefecto Accidental y un nutrido grupo de matones contando con la complicidad venal de los guardias de la Prefectura, irrumpió violentamente en el dormitorio de Vega y tras de reducirlo y maniatarlo, le colocaron una escopeta en el pecho conminándolo a que inmediatamente se «largara» del Cerro de Pasco. Al día siguiente partió a Lima lamentando la venalidad y felonía de sus guardias y otras autoridades que de inmediato se plegaron a sus enemigos.

EL PERÚ DE AQUELLOS DÍAS A PROPÓSITO DE BILLINGHURST

Guillermo Billinghurst había jurado el cargo supremo de la nación el 24 de setiembre de 1912, en medio de la expectativa general consiguiendo gobernar durante dieciséis meses, cada vez más difíciles. No obstante el éxito que había conseguido como Alcalde de Lima, una vez instalado como Presidente de la República, dirigió mensajes ampulosos y polémicos a un Parlamento encerrado en su lucha entre partidarios de Leguía y los llamados «bloquistas». El Parlamento en su contra se negó a aprobar el Presupuesto para 1913. Billinghurst respondió negándose a convocar a una sesión extraordinaria para la discusión del Presupuesto declarando válido el presupuesto por Decreto Presidencial. Fue suficiente. El Parlamento le ofreció un odioso enfrentamiento, la prensa se hizo su enemiga ya que no aprobaba su antiparlamentarismo y el Ejército comenzó a verlo como un pro-chileno por sus planes de organizar a sus partidarios obreros de todo el Perú, en milicias ciudadanas armadas. Tan peligroso se consideraba a Billinghurst que en noviembre de 1913, los miembros del Congreso empezaron a preparar un golpe para defenestrarlo uniéndose a esta idea el Ejército Peruano. El 4 de febrero se asesta el Golpe de Estado con el coronel Oscar R. Benavides a la cabeza. Al respecto Jorge Basadre dice: «En el manifiesto de los Diputados y Senadores que declararon la vacancia de la Presidencia de la República, había un párrafo según el cual el Congreso mientras resolvía lo conveniente al ejercicio del Poder Ejecutivo, investía de «autoridad bastante para que en su nombre se ejecute cuanto fuese necesario el restablecimiento del régimen constitucional» a una Junta de representantes presidida por Augusto Durand. Esta directiva no fue acatada el 4 de febrero de 1914.

Como el primer Vicepresidente Roberto Leguía, residía entonces en el extranjero, no fue mencionado; pero el segundo Vicepresidente Miguel Echenique estaba en Lima. La idea de entregar el poder fue rechazada (dijo Ulloa por su inoportunidad dada la incorrección actual de su mandato por la falta del requisito del juramento y la imposibilidad de prestarlo por la ausencia del Congreso) al ser aceptada la eliminación de Echenique vino a ser perjudicada la ulterior pretensión de Roberto Leguía. La fórmula que lógicamente debía tener más fuerza en aquellos momentos fue la de entregar el poder al coronel Benavides.

FUENTE: (BASADRE, Jorge «Historia de la República del Perú» Tomo 12,302).

 

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