COBRE DEL ANTIGUO PERÚ (Tercera parte)

En nuestra tarea de difusión de temas que tienen que ver con nuestra realidad, hemos seleccionado uno muy interesante salido de la pluma del conocido ingeniero y escritor, don Felipe de Lucio Pezet, “COBRE DEL ANTIGUO PERÚ”, editado por Southern Peru y la AFP Integra, en 1998.

el cobre en el Perú 2La apertura del Canal de Panamá en 1914, la gran demanda ocasionada por la Guerra Mundial y la llegada del revolucionario proceso de concentración por flotación, crean una intensificación de la minería del cobre en el Perú. En 1922 se construye la fundición de La Oroya para todos los minerales del centro del país. Anaconda compra a C. Lohman la mina cuprífera de Cerro Verde en Arequipa y Asarco la mina Quiruvilca a J. Gildemeister. Se concluye el túnel Kingsmill de 13 kilómetros que desagua las minas de Morococha y permite producir más cobre. La fijación del precio internacional del oro quita incentivos a la minería de metales preciosos y se acentúa en la del cobre. Juan Oviedo denuncia Toquepala y la Cerro de Pasco Copper Corp opciona Cuajone a Julio Gianella y compra la mina Yauricocha a Klepetko y Miculicih. Se construye en La Oroya la refinería de cobre de Huaymanta y el país empieza exportar cátodos en vez de cobre ampolloso.

La Segunda Guerra Mundial aumenta la demanda por cobre y en 1950 se promulga el código de  minería diseñado por Mario Samamé Boggio. Este moderno marco legal junto con la estabilidad política y económica atraen a la inversión extranjera. Fue de fundamental trascendencia el sistema de minado a cielo abierto con maquinaria pesada que D. Jackling había desarrollado en Bingham a comienzos de siglo. Con esta innovadora idea se empezaron a trabajar minas de cobre de baja ley que antes era impensable hacerlo. La tecnología se había aplicado con éxito en el oeste de los Estados Unidos y en Chile, pero aún no en el Perú.

A mediados de los años cincuentas la Asarco, asociada con Newmont, Phelps Dodge y la Cerro de Pasco Corp., adquieren los depósitos de cobre diseminado de Tacna y Moquegua, forman la Southern Peru Copper Corporation y en 1960 empiezan a explotar la mina de Toquepala a razón de 28,000 toneladas por día y a beneficiar los concentrados en la nueva fundición de Ilo para producir 90,000 toneladas de cobre ampolloso. Hochschild abre la mina Pativilca en Lima, un consorcio peruano-japonés la mina Chapi en Arequipa. El país ya produce 180,000 toneladas anuales.

En la década de los sesentas la Cerro de Pasco pone en producción la mina Cobriza en Huancavelica y abre el tajo Mc Cune en Pasco, la Mitsui las minas de Katanga en el Cusco y Santa Luisa en Huánuco, St. Joe Minerals la mina Madrigal en Arequipa, Badani la mina Cóndor en Ica, y la Nippon, Condestable en Lima. Se completa el nuevo pique Lourdes en Cerro de Pasco y la planta de lixiviación para producir cemento de cobre. Al terminar la década ya producíamos 200,000 toneladas.

En los setentas el Estado toma una participación directa en la industria del cobre. Se forma la Comisión Intergubernamental de Países Exportadores de Cobre, CIPEC, a la que se incorpora el Perú. Todas las propiedades mineras inoperativas pasan a manos del gobierno que toma el monopolio de la comercialización de todos los productos minerales y en 1975 inaugura en Ilo una moderna planta para refinar el cobre de Toquepala. Construye la mina de cobre de Cerro Verde con la novísima tecnología de lixiviación y en 1976 pasa a producir 33,000 toneladas de cátodos de cobre. En 1974 estatiza todas las minas de la Cerro de Pasco Corp. que pasan a Centromin. Después de varios años de negociaciones con el gobierno, la Southern Peru inaugura el nuevo tajo abierto de Cuajone cerca a Moquegua para producir 100,000 toneladas. Al finalizar esta década el país producía 370,000 toneladas.

Los años ochentas son de estancamiento de la minería con cierre de minas y largas paralizaciones laborales. La mina Tintaya la abre el gobierno en el Cusco para producir 60,000 toneladas anuales que junto con la expansión de la Mina Cobriza mantienen la producción en 370,000 toneladas.

Los años noventas son de un intenso proceso de exploraciones en todo el territorio nacional en busca mayormente de oro y de cobre. La pacificación del país después de doce años de guerra interna, la estabilidad política y económica junto con una moderna legislación atraen inversiones nacionales y de todo el mundo. Se privatizan las minas del estado como Cerro Verde que la adquiere Cyprus Mines, Tintaya por Magma Inc, la refinería de Ilo la compra la Southern Peru, mientras que las minas de Centromin van siendo adquiridas por otras compañías y los grandes prospectos cupríferos también se privatizan. Quellaveco en Tacna lo toma Anglo American; La Granja en Lambayeque, Cambior; Antamina en Ancash, la asociación de Inmet con Río Algom. Las privatizaciones motivan inversiones en ampliar la capacidad de minas en operación como en Tintaya, Cerro Verde, Toquepala y Cuajone. Con las inversiones en curso, la producción peruana del cobre deberá llegar a 900,000 toneladas en el año 2003, proveyendo el 9% de la demanda mundial de este metal y ofreciendo ingresos por dos mil millones de dólares. Varios milenios después que Moisés se dirigiera a su pueblo, sigue vigente el mensaje de que el cobre es sustento de la civilización.

FIN…………

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