CURIOSIDADES MINERAS Por Heinz Brieger (Segunda parte)

japiri 2
En el grabado que mostramos se puede distinguir que ya el “japiri” lleva una “Machina” (así se le llamaba a ese aditamento laboral que era una lámpara de aceite). Ya se habían dejado de lado las velas. Con la llegada de los norteamericanos se van a utilizar las lámparas de carburo que llegaron a ser muy funcionales. Hace muy poco los mineros –modernizados- utilizan lámparas eléctricas. El minero cerreño del grabado viste una leve camisa por el calor que en algunos niveles de la mina se daban. Lleva manquillas para proteger sus antebrazos. Detrás de él tiene un “Capacho”, es decir una bolsa de cuero con el que sacaba el mineral de la mina a la cancha. Ya el mineral fuera, se depositaba en los “Cajones”. Estos de acuerdo al número que habían llenado determinaban el pago del salario de los japiris. Puede verse que los pantalones de lana están cubiertos con un protector de cuero tosco que fungen de “rodilleras” porque en muchos tramos de las galerías el hombre tenía que desplazarse de rodillas. Cubriendo sus pies, el famoso “Shucuy”, calzado confeccionado en cuero de llama u oveja a manera de los mocasines de los pieles rojas.

Siendo así la verdadera fecha del descubrimiento de las Minas del Cerro de Pasco, hizo mucha impresión cuando -1905- el ingeniero Carlos E. Velarde mencionó un expediente de más de  100 hojas respecto de un pleito sobre “Unas minas de plata en un cerro pelado de Yauri, poco apartado de la laguna de Yauricocha”.

El contenido de este expediente es “Un mestizo, hijo del español don Diego Cantos de Andrade, denunció en el año de 1567 el descubrimiento de esas minas y un grupo de indios presentó oposición, en primer lugar el cacique Manuel Chumbe de Laraos, localidad apartada poco de la laguna de Yauricocha” hacía que Velarde pensara tener allí el documento más antiguo respecto del Cerro de Pasco.

Visto hoy, será fácil rectificar ese error. Exactamente en esos años, 1904 y 1905, tenían las minas del Cerro de Pasco su renacimiento no solamente mencionadas con mucha frecuencia, sino nuevamente admiradas –ahora ya no como producción de plata, sino de cobre. Y las minas de Yauricocha en la provincia de Yauyos, hoy también de nuevo en plan o trabajo, estaban paralizadas y abandonadas.

Ya en el año de 1940, publicó el señor Víctor Rodríguez Bao esta rectificación. Naturalmente no disminuye el valor del legajo de 1567, el cual daba la historia del descubrimiento de Yauricocha en Yauyos y no en el Cerro de Pasco.

Dejamos ahora estos tiempos remotos para agregar un dato más nuevo y bien curioso. Respecto al transporte de los minerales de Cerro de Pasco por bote.

Estudiando periódicos de 1900, encontré en el minero ilustrado –un semanario del Cerro de Pasco- (19 de marzo de 1900) que dice lo siguiente: “Navegación fluvial” Se ha celebrado un contrato con los doctores Elías Malpartida y Francisco García Calderón para que ejecuten la obra de alimentar el río Mantaro a fin  de que sea navegable por embarcaciones menores entre la Oroya y el puente de Upamayo. El contrato será de diez años, vencidos los cuales serán de propiedad del Estado, todas las obras que se lleven a efecto, así como el material fijo. Siguen las tarifas señaladas: Pasaje, carga general de subida y de bajada, ofreciendo reducir el flete por cada saco de mineral de S/. 3. 00 a S/. 1.50.

También hay un mapa mostrando los sitios en los cuales se construirán muros de retención y no menos de 31 represas de diversas dimensiones.

Parece que un nuevo aumento en el precio hizo innecesario el plan o una nueva baja se hacía imposible… En todo caso fue abandonado y olvidado el proyecto. Después del año 1900 no se le mencionó más.

Durante la época colonial, el Cerro de Pasco no ha sido sitio de tanto valor como Huancavelica con su minas de mercurio la cual tuvo una importancia mucho mayor. En cada uno de los Archivos Grandes de la Nación hay miles de hojas con con datos y relaciones respecto de esta ciudad y su real mineral lo que fácilmente entendemos si recordamos que se producía la plata por el proceso de amalgamación para el que se necesitaba mercurio.

Ya alrededor de 1570, ordenó el Virrey Francisco de Toledo, a la expropiación de la mina de Huancavelica para sí asegurar la producción de la mina de Potosí. El cronista Montesinos habla de esta orden como “el casamiento de más importancia del mundo entre el cerro de Potosí y el de Huancavelica”.

Aquí una hoja más del libro de Herndon. Este oficial de la Armada de los Estados Unidos se quedó unos días en Morococha. Uno de sus compañeros sufrió un fuerte ataque de soroche. Él dice: “Llegamos a Mortococha a las cinco de la tarde. Es una mina de cobre propiedad de los hermanos Pflucker de Lima. Ellos son también dueños de algunas minas de plata en el mismo distrito. El asiento minero emplea unos 100 obreros. Hay trabajo para más gente, pero por el momento no se les consigue por ser época de cosecha. Los indios están recolectando maíz, cebada y habas de las quebradas de más abajo. La administración de la hacienda, quiere decir, la parte comercial y las relaciones con las autoridades estén en manos de un español, don José Francisco de Lazaralde, hombre joven y bien simpático. No olvidaremos su amabilidad. El mecánico encargado de todas las máquinas de la empresa, es un amigo mío, compañero de estudios en el Escuela Naval de los Estados Unidos, se llama Sheperd. Él es un hombre que sabe todo, como se necesita en las minas: herrero, carpintero, relojero y hasta médico. Había que ver su habitación. Nunca he visto tantas cosas diferentes reunidas en un espacio tan reducido: libros, medicinas y herramientas, desde comba y corvina hasta instrumentos finos de relojería. En las paredes había grabados indicando tratamientos para toda clase de enfermedades y accidentes. Además había sillas y botas de montar, zapatos y toda clase de vestidos desde el grueso poncho de lana para hombres hasta enaguas finas de mujeres, pue mi amigo vive con una serranita muy simpática.

Herndon no menciona a las minas de Casapalca. Cuando él subió de Bellavista a Morococha, todavía no había en Casapalca ninguna empresa bastante grande para llamar la atención. El desarrollo fuerte de Casapalca comenzó más tarde. Dos ingenieros, Jacob Backus y J. Howard Jhonson, trabajan en la construcción del ferrocarril Central con el famoso contratista Henry Meiggs. Cuando se paralizó la construcción del ferrocarril en 1870 no se transformaron inmediatamente en mineros sino varios años más tarde.

Han sido hombres de empresa. Habiendo quedado sin trabajo en su profesión, se fueron a Lima e instalaron una fábrica de hielo, la primera en Lima. No de helados ni de dulces sino hielo para conservar carne y pescado y para enfriar bebidas; después de ellos instalaron una cervecería. Después de esto los dos se fueron a comprar y denunciar minas en Casapalca usando el primero el laboratorio de la cervecería para sus ensayos.

FIN…………..

 

 

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