INFORME DEL MERCURIO PERUANO (1890)

informe del Mercurio peruano

En un informe del MERCURIO PERUANO de 1890, se decía: «El Cerro de Pasco tiene afamadas minas de plata con sus vetas de Colquijirca y Pariajirca de 9,600 pies de largo y 412 de ancho y 6,400 pies de largo y 380 de ancho, respectivamente. El laboreo de las minas se hace sin seguridades ni precauciones con el fin de ahorrar dinero; de allí la abundancia de accidentes como el que ocurriera en la mina de Matagente, donde perecieron trescientos indios. Los trabajadores eran fijos y permanentes o transeúntes o maquipuros; éstos últimos cuando se producen boyas, es decir, cuando la producción viene a ser abundante; podían ser también barreteros (los que arrancan el metal) y japiris o chaquiris, los que llevan a la superficie, desnudos, en sacos llamados “Capachos”. El trabajo se hace de día y de noche y por turnos de doce horas entre grupos llamados “puntas” que se alternaban a las seis de la mañana y a las seis de la tarde. Cuando la mina produce poco, los barreteros reciben seis reales por día y los japiris sólo cuatro; en los tiempos de boya se les daba algo de mineral  sacado (“Huachaca”). La separación de la plata se lleva acabo a cierta distancia del Cerro de Pasco, en las haciendas pertenecientes a los dueños de las minas. La amalgama entre plata y azogue tiene un modo empírico, imperfecto y costoso de efectuarse por medio de los cascos de los caballos especialmente traídos del Cusco y Ayacucho; en pequeña escala los indios hacen el pisoteado del azogue y la plata en los boliches con grave daño para la salud y su vida y el buen provecho de los propietarios, a su vez habilitados por capitales que cobran grandes intereses. El azogue se trae de Huancavelica sólo en pequeña proporción; la mayor parte de viene de Almadén (España) en vasijas de barro costosas,». 

«Mucho pierden los mineros con el alto precio y el desperdicio de azogue y la defectuosa manera de tratarlo, pero buscan la manera de resarcirse de diversos métodos sin excluir el contrabando de la plata enviada a Europa sin pasar por la callana y embarcada en puertos menores como Huacho». 

«Los trastornos políticos también repercuten en la producción minera; así, cuando cayó Santa Cruz, uno de los más activos mineros cerreños, don Miguel Otero, fue desterrado del Cerro de Pasco y como resultado se tuvo una bajísima producción».

«La mayoría de los mineros que son dueños de sus pertenencias con carácter hereditario, salvo unos pocos, tenían que atender sus gastos con préstamos de capitalistas de Lima cuyos intereses llegaban a 100 por 120 por ciento, pagaderos en plata. Muchos han perdido todo por los riesgos mineros y además, a tales contingencias se une la pasión por el juego, cartas y dados que cuentan con innumerables partidarios en el Cerro de Pasco.» 

«Los indios que viven permanentemente en este lugar, llegan a unos tres o cuatro mil; cuando vienen tiempos de bonanza su número se triplica y llega a cifras elevadísimas. Sobrios y frugales en la vida cotidiana, se vuelven pendencieros en sus borracheras y  suelen combatir entre mineros de unos contra otros de otra mina con cuchillas, palos y piedras sin que la policía pueda intervenir».

mineros 2 

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