LA CONQUISTA DEL POZUZO Inicios de colonización alemana en la selva pasqueña (Primera parte)

la conquista del Pozuzo
Portada de nuestro libro HUELLAS DE LUZ en el que se relata pormenorizadamente la odisea de renanos y tiroleses para ocupar el Pozuzo. Un pintor alemán ha plasmado el emotivo adiós de los que partían a las lejanas tierras del Perú

El noble alemán, Kuno Damián Barón Freiherr Schütz Holzhausen, propulsor de la colonización alemana en nuestras selvas, fue recibido por el mandatario peruano. Alto, de porte distinguido, hombre muy culto, ingeniero forestal de amplia experiencia, con estudios de selvicultura en la Universidad de Viena. Su anfitrión, el General Ramón Castilla, acababa de asumir la Primera Magistratura de la Nación tras su triunfo sobre el general José Rufino Echenique en la batalla de La Palma de 5 de enero de 1855. Rostro atezado y severo, cabello hirsuto, bigotes entrecanos,  estrechó la mano del visitante con cortesía castrense y tras indicarle la butaca frente a su escritorio, inició el diálogo. En sus manos tenía los antecedentes laborales del visitante.

  • Lo felicito, señor barón, por la concepción de esta empresa de colonización que es muy interesante a juzgar por los detalles que expone…
  • Gracias, Excelencia.
  • Confiamos en que basado en su experiencia saque adelante el proyecto. Tengo entendido que esta es la segunda empresa que acomete… ¿Verdad? -El informe había sido estudiado con mucho detenimiento.
  • En América sí, Excelencia. Primeramente, atraído por la colonización del oeste americano, fundamos una colonia alemana denominada «Deustscher Adelverein» en Texas…
  • Tuvo gran éxito, según leí en estos informes….
  • Así es, Excelencia. Hasta ahora los colonos han encontrado enormes  ventajas debido a su entrega al trabajo. Ellos continúan laborando…
  • ¡Ajá! – Después de un breve silencio estudiado y para sorprender a su visitante le formula otra pregunta de sopetón. – ¿Por qué abandonó la empresa?
  • ¡No, Excelencia, no la abandoné!- Se apresura a responder el alemán- Fundada la colonia, repartidos los terrenos y en marcha la institución, me retiré con el conocimiento y anuencia de todos los miembros. ¡No la abandoné! – Hubo un embarazoso silencio que parecía que iría a romper el diálogo. Con tono más amable, tratando de atenuar la tensión, el presidente preguntó:
  • ¿Cuál fue la razón de su retiro de la empresa, señor barón?
  • Tomé conocimiento que en Sudamérica, los campos se ofrecían pródigos a quienes quisieran ocuparlos…
  • Vino usted, inmediatamente…?
  • Así es, Excelencia…
  • ¿En dónde se instaló…?
  • Después de haber estado deambulando por las islas de América Central durante diez años, me decidí por las tierras de Sudamérica que, en realidad, eran vírgenes. Con el fin de asentarme aquí firmé un contrato con el presidente Rufino Echenique, el 3 de junio de 1853. La idea central del proyecto era colonizar la Selva Central para obtener una salida que partiendo del Callao, desembocara en el Océano Atlántico, utilizando el río Amazonas. Es decir, trataba de unir el Pacífico con el Atlántico. Ese fue el fin primordial, excelencia.
  • Tiene usted mucha razón. Por los informes que obran en mi Despacho, las selvas del departamento de Junín son las más apropiadas. De todos estos lugares se ha elegido el Pozuzo. Allí deberá asentarse.
  • Esta es la gran confirmación que recibo oficialmente, Excelencia, porque el lugar cuenta con muchas ventajas…
  • Así es. Constituye el punto más cercano a los centros poblados que los unirá por un camino que partiendo del Cerro de Pasco, capital del departamento de Junín, llegue a Pozuzo. Hay un Decreto Supremo de enero de 1845, que es éste -Le alcanza el documento en el que se nota el escudo de la nación y las firmas de las autoridades correspondientes-. El alemán leyó:

«Protección a las reducciones de salvajes establecidas por las misiones».

Considerando:

Que según participa el padre Manuel Plaza, Prefecto de Misiones, se halla establecido el antiguo pueblo nombrado Pozuzo, componiéndola varias familias dedicadas a la agricultura;

Que se ha descubierto una comunicación pronta y cómoda del citado pueblo a la ciudad del Cerro de Pasco por la ruta de HUANCABAMBA y que, arreglados estos caminos hasta el puerto Mayro, se establecerá un tráfico desde este punto a la capital;

Que al país va a reportar grandes ventajas en todos los ramos si se realizan los proyectos indicados por el padre Prefecto de Misiones;

Que el Gobierno está en deber de proteger la civilización de las tribus salvajes para fomentar el comercio e industria del país;

Decreto:

Se encarga a las autoridades políticas, militares y civiles del departamento de Junín -cada uno por su parte- la empresa propuesta por el padre Manuel Plaza, de abrir un camino de Pozuzo al Cerro de Pasco y mejorar el de Mayro al Pozuzo, proporcionando los auxilios necesarios. Los extranjeros y, con más razón los indígenas, gozarán de las tierras y se les dará herramientas. El gobierno nombrará una autoridad intendente en las reducciones.

En Lima, a 25 de enero de 1845

Manuel Méndez.

la conquista del Pozuzo 2

-Este es un documento muy interesante, barón Schutz. Usted que ha viajado constantemente, ha comprobado la veracidad de lo que aquí se afirma, ¿Verdad? Pozuzo es el lugar mejor para la colonización.

–  Así es. Con el auspicio económico del minero cerreño Manuel Ijurra que se encargó de solventar todos los gastos, emprendimos el viaje que se inició el 1º de mayo de 1853. Encontramos que todo estaba en un abandono total por falta de vías de comunicación. En cuanto al Pozuzo, es bueno recordar que antes del levantamiento de Juan Santos Atahualpa, el Gobernador de la frontera de Huánuco con el respaldo del padre presidente de las conversiones, ordenaron el despoblamiento de Pozuzo, llevándose a San Antonio de Cuchero. Sin embargo muchos naturales retornaron a Pozuzo…

– ¿Cuánto tiempo les llevó efectuar estos estudios…?

–  Tres años completos, Excelencia.

– ¡¿Durante todo ese lapso el minero estuvo manteniendo la empresa…?!

–  Así es, Excelencia. Su cuantiosa fortuna le permitió solventarla. No olvidemos que era incansable minero y pundonoroso geólogo. Iba en busca de lugares donde pudiera criar ganado y sembrar chacras para apoyo de sus trabajadores… Tiene muchas minas en el Cerro de Pasco. Todas son exitosas…

La conversación, sirvió para que el Presidente se informara de detalles muy importantes. Al final se establecieron los acuerdos entre una y otra partes. Schutz, basado en la experiencia anterior, considerando que la colonización debía empezar por la parte más civilizada y no por el litoral de Amazonas, renovó contrato con el Gobierno. En el Decreto Supremo de 6 de diciembre de 1855 que lo oficializaba, se disponía que en el término de seis años, diez mil colonos debieran establecerse en el Pozuzo. El gobierno pagaría los gastos de alimentación y transporte desde Amberes en Europa, hasta el Callao. Construiría un camino que partiendo del Cerro de Pasco llegara al Pozuzo; su construcción se iniciaría de inmediato para que estuviera listo a la llegada de los colonos; suministraría víveres, semillas y útiles durante el primer semestre; cada individuo mayor de quince años recibiría una gratificación de treinta pesos sin cargo a devolución; se asignarían tierras cultivables equivalentes a 25.5 hectáreas por cada hombre casado y 15.5 hectáreas por cada hombre soltero, mayor de quince años como propiedad libre después de dos años de explotación. Por su parte el gobierno peruano exigía que los colonos fueran católicos, trabajadores y de conducta intachable. Al barón se le nombraba responsable de la colonización y se le concedía un sueldo de 2,400 pesos anuales, adelantándosele la primera anualidad. Para ello tenía que organizar el viaje de un primer grupo de 500 colonos para llegar a fines de 1857 al Perú. Si no cumplía con lo estipulado en el lapso de dos años, perdería su anualidad, derechos y demás beneficios. Finalmente se otorgaba 140 leguas cuadradas de tierras mostrencas en los sitios de la colonia para sí y los colonos. Nuestro Ministro en Londres, Francisco Rivero, le entregó la mitad del pasaje ascendente a francos 41,688. 50. La otra mitad -según contrato- sólo debía entregarse a su arribo al Callao.

Divulgados por periódicos alemanes las ventajas que ofrecía la colonización, se tuvo especial cuidado en referir los primeros intentos que tuvieron triste y desastroso final, por parte de José Antolín Rodulfo que, entre 1851 y 1852, había traído cerca de 1100 alemanes procedentes de Wurtemberg. Estos inmigrantes habían sufrido maltratos por parte de sus contratantes, amén de emprender dos expediciones fatales a las selvas de Moyobamba. El resultado catastrófico fue conocido en Europa causando la posterior negativa de alentar el viaje hacia el Perú. Ahora –inclusive- se hacía referencia a las desventajas de hacerse a la mar en una fragata carguera cuya estrechez limitaría la acción de sus pasajeros. Como no podía ser de otra manera, se refirió también las enormes ventajas de la empresa. Se sabía que cada año, un gran número de tiroleses emigraban a los países vecinos para trabajar como cargadores u obreros o criados, en el Trentino y en el valle de Cortina; las mujeres emigraban también temporalmente para emplearse como criadas, sobre todo en Venecia. Las localidades más importantes desde el punto de vista del movimiento comercial eran Innsbruck, Bolzano, Trento, Rovereto, Bregenz y Foldkirch.

Agustín Egg Schuler decía mucho después, analizando la coyuntura de aquellos momentos: “La vieja Europa, en esa misma época de 1850, se debatía en una serie de dificultades: inviernos prolongados y veranos pésimos que arruinaban las cosechas, los recuerdos y productos de las guerras napoleónicas, la sobrepoblación de las zonas rurales, especialmente en las montañas con familias numerosas, y la agravante cada día más escasa tierra disponible para cultivar. Todo ello obligaba a los campesinos a mandar a sus hijos a la servidumbre a pueblos extraños y lejanos en la estación de verano para ganarse un pan muy áspero”. Había, por lo tanto,  huir del caos económico y el hambre heredados de la guerra por la que abdicó el Emperador alemán y se proclamó la República Austro Germana desde 1849.

Finalmente, terminada la controversia entre los lectores, salió ganando la corriente que alentaba el proyecto del viaje. En un periódico tirolés se decía: “…la iglesia católica se inclina por promover la inmigración por considerarla positiva. Nos comprometemos –con ese fin- a publicar todas las cartas que nuestros lectores nos dirijan haciéndonos conocer sus puntos de vista y con las que llegaremos a una conclusión justa”. Así se hizo y, hasta el mes de diciembre de 1857 se recibieron once cartas. Ocho apoyaban decididamente la inmigración y, tres con débiles argumentos, la rechazaban.

Conocido el resultado, el sacerdote benedictino Agustín Scherer decidido a ayudar a las jóvenes parejas que por su pobreza no podían formar sus hogares, habló con el Capellán de Wald, en el Tirol, el Padre Joseph Egg, sacerdote católico, para que asumiera la responsabilidad de comandar la misión. Le refirió las ventajas de la empresa, pero también sus limitaciones y, sobre todo, sus peligros.

Como la cantidad de postulantes era muy significativa, se tuvo que poner ciertas restricciones. Se exigía principalmente que fueran trabajadores y honrados. En eso fueron muy estrictos. Los que no cumplieron con este requisito, quedaron fuera. Se inscribieron numerosas familias pobres que estaban agobiadas por impuestos inhumanos, amargados por los abusos de las autoridades y sin ninguna perspectiva para realizar empresa alguna en su propia tierra; preferentemente parejas de jóvenes en edad de casarse que no habían formalizado su compromiso por falta de liquidez. Sin duda el liderazgo del padre Capellán reforzó la confianza de los emigrantes; tan es así que, Anna Katherina Egg de la Villa de Silz,  de quince años de edad, se inscribió también para el viaje al lejano Pozuzo. El aporte de esta joven mujer fue muy significativo para conocer los dramáticos pormenores de aquel viaje heroico. Escribió extensas cartas muy bien documentadas a su tío Joseph Schöpe. En ellas le relataba las descarnadas peripecias de los peregrinos -hombres y mujeres- que partían ilusionados a su nueva patria. Tenían la seguridad que allá encontrarían el nido que soñaban.

Así las cosas, por Resolución de 21 de enero de 1857, el Gobierno peruano ordenó preparar los terrenos que habrían de recibir a los colonos que traía Schutz, autorizando a Ceferino de Lapuente para que les proporcione los correspondientes víveres, herramientas y semillas. Este mismo contratista se encargó -tres años más tarde- de abrir un camino para el ingreso de los alemanes en el Pozuzo por el lugar denominado Huayrurniyog. Por este trabajo recibió mil pesos.

Finalmente se dio inicio a la convocatoria, elección y preparación de emigrantes, hasta que todo quedó listo.

CONTINÚA……

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s