Enfermedades, remedios, curanderos, brujos y maleros (Tercera parte)

enfermedades, remedios caseros 3

Remedios tradicionales más conocidos.

En el convencimiento de que en la naturaleza se hallan los remedios para todas las enfermedades, su posología y utilización están determinadas por una tradición que se va comunicando de padres a hijos a través de todos los tiempos. Los remedios utilizados, pueden pertenecer a cualquiera de los reinos de la naturaleza. He aquí algunos del reino mineral más usados en nuestra tierra:

El oro, en maceración por buen tiempo, se utiliza para curar la epilepsia.

La plata, aplicada en las fuertes contusiones, impide la aparición de las equimosis. Hemos visto que, a poco de una caída por ejemplo, se coloca sobre la parte contundida una peseta o medio sol o un sol de plata y, como por encanto, el moretón dejará de formarse.

El imán rumi o piedra imán, cuyo polvo, desleído en agua, se utiliza para atenuar enfermedades nerviosas o del corazón. El azufre, se usa para combatir el aire de la cabeza. El acero, combate el susto y sirve para preparar un remedio eficaz para formar el carácter de los niños y hacerlos valientes, y para fortificar el corazón de los que sufren. Se le tiene remojado en agua por un tiempo determinado; esta agua se le hace beber a los pacientes. El chaco, parecido a la greda y la misma greda, es una arcilla que desleída en agua, sirve para combatir las hemorroides. La grasa de tren, es, como su nombre lo indica, una masa oleosa utilizada para lubricar las ruedas, pistones y partes mecánicas del tren, por sus componentes cálidos sirven para frotar contusiones, esguinces, o dobladuras o derrame de nervios. Es muy utilizada por los hueseros. La piedra bezar, -como lo asegura Calancha- sirve para curar llagas, heridas y flujos incontenibles de disentería y otras enfermedades. Estas piedras no son sino cálculos hepáticos o renales que se hallan en las entrañas después de “pishtar” a los auquénidos. La shala-shala, son unas piedrecillas que han sido sacadas del suelo por los pajaritos, especialmente los “ayagchiuches”; sirven para curar el mal de susto de los niños recién nacidos. El arsénico o huanay hampi, sirve para aplicarlas a las úlceras rebeldes.

Entre los remedios más usados del reino animal, podemos señalar los siguientes:

Carne fresca de vicuña, se ingiere para disminuir las inflamaciones y el dolor. El corazón fresco de la paloma, para las hemorragias; la sangre del cóndor, para las enfermedades nerviosas; la sangre del pito, para los ataques, especialmente en las jóvenes que esperan marido; se cree que es un buen tónico para el cerebro; unas gotas de esta sangre recién obtenida se vierten en el oído para curar la sordera ocasionada por el aire, o se la toma intermitentemente para mitigar los efectos de la tuberculosis. La sangre de la vizcacha, para las enfermedades del corazón; la sangre del zorrino, para atenuar las congestiones presentadas por las  enfermedades respiratorias. Con los saltapericos, se frotan las rodillitas de los pequeñines a fin de que caminen lo más pronto posible. El cuy, conocido como alimento sabroso desde el tiempo de los incas, sirve también en la farmacopea popular del Perú. Para curar la fiebre se cogen dos cuyes, se les abre y se espolvorea sus entrañas con incienso, romero y alhucema; rápidamente se le aplica al enfermo en cada uno de los pies y se les presiona con un ladrillo caliente; en cuanto se hace perceptible el hedor emanado de los cuyes, se le debe retirar y luego de beber caldo u otra bebida caliente, el enfermo debe reposar bien abrigado hasta el día siguiente. Igualmente espolvoreado con mostaza se le aplicará sobre la garganta en los casos de angina o laringitis. La grasa derretida se utiliza en la curación de los orzuelos; batida con yema de huevo facilita la supuración; una gotas, ligeramente calentadas, en la cavidad del oído afectado por dolor y tumor, ayuda a madurar éste y quita el dolor; y untada contribuye a la expulsión de espinas u otros cuerpos duros que se hayan clavado en el cuerpo. La sangre, vertida directamente sobre la cabeza, alivia la cefalalgia; y en aplicaciones locales favorece la extirpación de los callos. En estofado lo recomiendan algunos pueblos como tónico reconstituyente cerebral. Pero “no es provechoso el comer la carne del cuy a los tocados del mal de bubas o llagas de garganta, porque aumentan los dolores y las llagas” (COBO). En cuanto al añas” o zorrillo, caracterizado por su pestilente olor, ¿quién no lo conoce?, su carne se utiliza en el tratamiento del paludismo o de la tuberculosis y la neumonía, administrándolo ya en caldo o chicharrones, ya en guisos; los pulmones y el corazón, previamente desecados y pulverizados y luego diluidos en chicha o agua, para el susto y las consiguientes alteraciones digestivas; el hígado, contra la pleuresía; el cuero, curtido y aplicado a la cintura, para mitigar los dolores de la ciática; las uñas constituyen una especie de talismán que aleja las desgracias o neutraliza el reumatismo, y al efecto basta llevarlas en el bolsillo o se las emplea en la curación de la pulmonía, haciendo ingerir al paciente un cocimiento en el cual se halla vertido algunas raspaduras. La carne del chancho, por otro lado, es muy utilizada en la medicina popular. Por ejemplo, el “untu” que es una lonja de grasa extraída de la nuca del animal, es empleado como desinflamante de heridas, contusiones, hematomas, hemorragias, ventosidades estomacales, erisipela. La grasa de la morcilla cura los dolores ventosos del estómago, estreñimiento, etc. Los testículos del chancho son considerados como un poderoso remedio para los ataques del corazón y la epilepsia; para esto hay que preparar un caldo, bien hervido y colado y  beber como si fuera cualquier otro caldo, pero repetidas veces; preferentemente en las fechas anteriores a los ataques.

Los remedios salidos del reino vegetal, son preferentemente, los siguientes:

Comenzando por la coca, compañera inseparable del habitante andino, especialmente del minero, repetiremos lo que de ella dijo el poeta Ortíz:  “Construyeron sus canales y sus andenes, con la coca en los carrillos. Levantaron himnos felices de amor a los hombres y a los dioses con ella. Hicieron parir mil frutos a una tierra rebelde, con la coca”. Muchos estudiosos brillantes se ocuparon de estudiar a la coca. Von Tschudi, Wohler, Niemen, Scherzer, Cristhison, Sigmund Freud, entre otros. Todos ellos opinaban positivamente de la coca y, en una síntesis la Casa Parke Davis, dijo en un momento: Dado el bajo costo y la estabilidad de nuestro producto, esperamos encontrar mayor empleo de los maravillosos efectos terapéuticos de la coca. Esos consisten en mejorar la personalidad, aumento de rendimiento físico y mental, así como mejora la resistencia… Sería una lástima que estas excelentes propiedades quedaran sin explotarse”.  Su consumo mundial comenzó a hacerse tan popular que en 1908, el Perú estaba comercializando cien toneladas anuales de cocaína (antes que la convirtieran en la maldición que es ahora) y según Marie R. Wright, una escritora norteamericana contratada por el Presidente Pardo para hacerle propaganda al Perú en un libro lujoso y bien impreso, era suficiente para cubrir las necesidades mundiales.

En cuanto al halo de maldición del que se le ha dotado últimamente, el maestro Javier Pulgar Vidal, en una valiosa conferencia sustentada en 1998, expresa su defensa más apasionada de la coca cuando dice: “No haré elogio de la coca, y no lo haré porque puedo resentir a alguna gran potencia que está sufriendo las consecuencias del mal uso de la cocaína. El que la produce no tiene la culpa; la culpa la tiene el que permite que se consuma mal. En fin, de eso no trataremos. La coca produce 18 alcaloides, todos los cuales son excelentes, y la cocaína es, que es el primero de los 18 alcaloides que se están usando, tiene la virtud de que con una pequeña porción, muy pequeña, una extracción de muela, por ejemplo, no implique dolor. Y en este mismo momento, ¿cuántas personas en el mundo  estarán sufriendo extracciones de muelas y operaciones con dolor porque no tienen la cocaína que aquí quemamos?. Países tan importantes como EE.UU. no queman la cocaína, y acá.¿Por qué la quemamos?. ¿Y los otros 17 alcaloides?. Uno quita la sed, otro quita el sueño, otro quita el frío, otro, el cansancio; otro quita la imposibilidad de trabajar en las grandes alturas; otro reduce la imposibilidad de engendrar en las grandes alturas; otro quita el estrés, pero el estrés sigue presionando sobre las gentes todos los días. ¿De qué enferman las gentes? Las gentes enferman de estrés. ¿Abandonarán el estrés si mastican unas hojas de coca?. No lo recomiendo, naturalmente. Les digo simplemente. ¿Cuál podría ser el resultado?. Todo el mundo debe tomar una infusión de coca. ¿Por qué llamarla mate de coca?. No es mate; es infusión de hojas de coca, de la cual no se puede obtener ni un miligramo de cocaína. Por lo demás, en la sierra –como se ha dicho-  se la utiliza para combatir el frío y la altura, desde tiempos inmemoriales. Hecho el análisis químico en el laboratorio se ha probado que la coca contiene apreciables cantidades de vitaminas: B 1, B2 y C, y que mezcladas en el chacchapeo con la llipta o la tocra que tienen abundante calcio y hierro que hacen un buen refuerzo a la alimentación indígena. Ya en el campo netamente medicinal, su uso está relacionado, por una parte a su acción analgésica local. Se utiliza para combatir el dolor de muelas y en forma de emplastos para calmar el dolor de quemaduras y de heridas y escoriaciones internas. Se usa también para una serie de molestias gastrointestinales: dolor de estómago, diarreas, indigestión, cólicos y otros disturbios. Potencia la acción de la adrenalina y, el doctor Fernando Cabieses que la ha estudiado por mucho tiempo y con gran detenimiento, dice rotundamente: “En la medicina popular indígena no existe planta ni sustancia que sea de mayor utilidad que la coca, especialmente en el trabajo donde más se la utiliza por su acción antifatigante”. Otros remedios del reino vegetal, son:

Para el malestar estomacal y todo el aparato digestivo: La manzanilla, el anís, la ruda, el apio, la ortiga, la cola de caballo, el culén, el llantén que se bebe o se utiliza como compresas.

Para prevenir y curar las enfermedades del aparato respiratorio que son las más comunes en el medio, explicable por el intenso frío reinante y la altitud que no permite una suficiente oxigenación: Borrajas, escorzonera, huamanrripa, flores de amapola,  añadido con su copón de aguardiente. Es necesario mencionar que la infusión de hojas o flores en agua o leche, es indicada como sudorífico en el tratamiento del sarampión o la viruela, y como calmante en las afecciones pectorales; en cocimiento se administra por la vía oral para aliviar los males del hígado, y exteriormente contra la sarna; aspirar el humo que despide al ser quemada, mitiga la sofocación asmática y los dolores reumáticos. La escorzonera.- Es una planta medicinal que crece en terrenos húmedos. Se comporta como planta invasora por su capacidad de autosembrarse. Sus hojas son de una verde claro, lanceoladas y espinosas, tallos gruesos empinados que alcanzan hasta los 0.50 centímetros de altura que terminan en flores de forma de botones luminosos de color castao. Sus hojas y raíces son utilizadas para el tratamiento de enfermedades de las vías respiratorias y urinarias. Las borrajas.-  Es una planta terrestre herbácea que en otros lugares llaman pulmonaria. Sus hojas son largamente pecíoladas, muy manchosas con manchas blancas en su superficie, semejante a un pulmón enfermo. Es un excelente expectorante y diurético. Se lo utiliza especialmente para combatir las enfermedades pulmonares, bronquiales y de la garganta. También se lo usa para combatir la diarrea, almorranas y enfermedades de la vejiga. EL cedrón.- al que también llaman Verbena aromática y hierba de la princesa. Se lo consume en infusión para combatir los dolores del estómago e intestinos, especialmente los de origen nervioso; en el decaimiento general, susto, histerismo, abatimiento nervioso, enfermedades del corazón, desmayo y desaliento. Es preferentemente, un agradable tónico estomacal. La Mullaca, el Chuyo chuyo; el Kunu kunu con cinco gotas de limón; (esta pócima debe beberse por siete días consecutivos en ayunas); el Yana yulush, la Malmaquimsa, la Chinchilcuma, el Tantal.

Continúa….

 

 

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